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domingo, 29 de mayo de 2011

EL PRIMER PASO PARA UNA DEMOCRACIA REAL


El primer paso, imprescindible, para definir un proyecto de transformación real de nuestra sociedad, es realizar un análisis riguroso y un diagnóstico serio de la realidad de nuestro país. Saber qué es lo que está enfermo y qué se quiere cambiar.

He aquí una lista de lo que a mí me parece más preocupante y que define la situación peligrosa en que como nación y sociedad nos encontramos. Son meros enunciados. No sigo un orden jerárquico o de importancia.

1.-Corrupción política, económica y en todos los ámbitos (incluido el de la cultura). Llamémosla por su nombre: robo. Su extensión ha alcanzado un nivel irrespirable. Y lo peor: no parece provocar gran rechazo social.

2.-Hipertrofia legislativa y desprecio de la ley. Somos el país que más leyes produce por minuto y, al mismo tiempo, el que más incumple las leyes y las desprecia, tanto por parte de los ciudadanos como de las instituciones.

3.-Desorganización y burocratización del Estado. Somos el país más descentralizado de Europa, pero a la vez el más desestructurado, invertebrado y burocratizado. Hay confusión, duplicidad y superposición de poderes y competencias. La mentalidad leguleya y ordenancista genera montañas de basura burocrática.

4.-Estructura del poder político anómala, paralizante y disgregadora. Los partidos políticos territoriales minoritarios (nacionalistas) tienen tanto poder o más que los partidos nacionales mayoritarios y lo usan para luchar contra el Estado y disgregar el sentimiento de unidad y cualquier proyecto nacional común.

5.-Ausencia de partidos políticos fuertes, coherentes y plenamente democráticos. Tenemos la derecha más derechista y menos liberal de Europa, carente de un verdadero proyecto nacional. Y una izquierda dividida entre un leninismo trasnochado y una socialdemocracia incoherente y débil. Todos los partidos arrastran una falta de democrática interna que se traslada a sus relaciones con la sociedad.

6.-Inexistencia de un capitalismo real. Empresarios y banqueros utilizan al Estado en su propio beneficio, realizando chantajes, imponiendo leyes, forzando decisiones políticas y acaparando los recursos comunes. SNegritaupeditan el poder político al económico y financiero.

7.-El paro, la sobreexplotación económica, la economía sumergida, el fraude fiscal y la desigualdad de salarios (todo va unido) alcanzan niveles asfixiantes. La principal responsabilidad de esta insostenible situación recae sobre los grandes empresarios, los banqueros, los partidos políticos y los sindicatos. ¿Cuándo lo reconocerán públicamente y asumirán su culpa?

8.-Degradación ambiental y destrucción de la naturaleza. Somos el país de Europa que más ha degradado y destruido su costa y sus paisajes naturales en los últimos años.

9.- Predominio de una economía virtual, financiera y especulativa. En lugar de una economía basada en la creación de riqueza, la producción se supedita al mercado financiero, la especulación, el dinero virtual y la presión y los intereses de los grandes inversores. En esta situación ni el talento, ni la creatividad, ni el esfuerzo tienen estímulos ni recompensa alguna, abocando la sociedad a la pobreza y los conflictos sociales.

10.-Un sistema educativo desorientado y burocratizado, que no distingue entre saberes y aprendizajes básicos y accesorios. Tendencia a la ciberburocracia, ausencia de un programa educativo nacional común, etc.

11.-Politización del poder judicial. Actuación de la justicia en función de criterios políticos e ideológicos.

12.-Ausencia de un verdadero proyecto de integración territorial y nacional, de colaboración entre partidos, de una cultura creativa y dinamizadora, de innovación tecnológica, de investigación en función de las necesidades comunes.

Son muchos problemas, claro. Algunos tienen un origen histórico lejano, otros son más recientes. Muchos los hemos generado nosotros, otros son comunes a toda Europa.

Cada uno de estos problemas requiere un análisis más profundo, pero lo primero es centrar la atención sobre lo fundamental y ponerse a pensar. No se trata de elaborar un programa global, pretender arreglarlo todo y todo a la vez… Pero es imprescindible tener un proyecto, más que un programa, y extraer de él propuestas concretas. Pocas propuestas, pero claras, realistas y posibles, que vayan al corazón de los problemas.

Si el movimiento Democracia Real marcha por aquí, tendrá un largo recorrido. Si se pierde en viejos programas, estilos caducos, un lenguaje trasnochado, una forma de organización participativa del siglo pasado (y no a través de la Red), todo se irá apagando. Si no hay ideas claras, el movimiento se ahogará en su propia confusión.

La situación, sin embargo, nos empuja a todos para que esto no ocurra. Porque es posible que no estemos a punto de salir de nada, sino de hundirnos en un futuro todavía más negro, que obligará, por mera necesidad de supervivencia, a cambiar las cosas. Esperemos que de forma pacífica y democrática.


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