MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

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miércoles, 29 de junio de 2022

jueves, 19 de mayo de 2022

SABIDURÍA DE LOS CLÁSICOS

 Mi nuevo libro:

SABIDURÍA DE LOS CLÁSICOS: palabras para pensar, pensamientos para vivir.

Ya puedes adquirirlo a través de Amazon y en Punto Rojo Editorial o buscando por internet.

Más fácil: escribiendo a huellasjudias@gmail.com

Precio oficial: 15 euros

Aquí puedes ver un par de vídeos de presentación:




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viernes, 13 de mayo de 2022

SOBRE MI LIBRO "DESVELOS DE LA LUZ"

 He recobrado esta reseña del profesor de la Universidad de León José Enrique Martínez sobre mi libro de poemas "Desvelos de la luz". Si estás interesado en adquirir un ejemplar, escribe a huellasjudias@gmail.com






Santiago Trancón, Desvelos de la luz, Madrid, Huerga y Fierro, 2008, 108 pp. 383-388.

José Enrique Martínez

ISSN:0313-1329
Estudios Humanísticos. Filología 31, (2009). 383-388



Santiago Trancón es autor de distintos libros: un poemario, De la naturaleza del olvido (1989), una novela, En un viejo país (1997), y estudios como Teoría del teatro (2006) o Castañuela 70. Esto era España, señores (2006). Conviene que nos fijemos en dos fechas: 1989, cuando apareció el poemario citado, y 2008, cuando se publica el segundo, objeto de esta reseña, Desvelos de la luz. Casi veinte años entre uno y otro. De la naturaleza del olvido caminaba de la levedad a la concentración, de la imagen sencilla a la densidad conceptual y, fragmentado en poemas, venía a ser una única composición. Es algo que, como veremos, podemos apreciar en estos Desvelos de la luz, poemario que va precedido de una poética seria, rigurosa y clarificadora. Santiago Trancón declara, frente a la opinión antigenérica, tan frecuente: “Proclamar que los géneros literarios no existen es como afirmar que la tierra es plana. Cuanto más se empeñen algunos en anunciar su desaparición, más se nos impone su existencia y necesidad”. Los géneros, escribe, son “modos diversos de enunciación, con impulsos, intenciones y finalidades comunicativas”. Y especifica, respecto a la poesía: “No es simple convención formal o estilística. Lo que ella ilumina, descubre y crea, no es lo mismo que convoca una novela, un cuento, una obra dramática, un ensayo o una noticia de periódico (...). La poesía selecciona, comprende y desvela aspectos de la realidad, del mundo y sus misterios, que sólo a través de ella podemos vivir y vislumbrar”. Santiago Trancón procede después a caracterizar la poesía frente a otros discursos por el ritmo y la medida, la intensidad expresiva, la “verdad”, el modo de enunciación subjetiva y la unión de pensamiento y emoción; en palabras del poeta: “La poesía es ritmo, respiración, cadencia. Por eso su modo natural de enunciación es el verso”; “La poesía es concisión, intensidad, concentración significativa y emocional”; “La poesía, hoy, es siempre lírica [...]. Es lírica porque no puede construirse con emociones fingidas”; “La poesía no está hecha para contar historias ni para describir cosas, sucesos o paisajes, sino para transmitir lo que el poeta siente, piensa e imagina al observar la realidad...”; “La poesía es subjetiva, pero no egocéntrica, ni narcisista”: por eso, porque no es narcisista, es dialogante, comunicativa, intemporal y universal; la poesía aspira a “provocar una experiencia nueva en la que se une lo físico y la conciencia, el sentir y la idea [...], el yo con la objetividad del mundo”. Trancón procede después a una verdadera defensa de la poesía, en la línea –pero desde una concepción moderna, claro está-, de las poéticas que se remontan a la Edad Media, a Dante, a Boccaccio o, entre nosotros, al Marqués de Santillana o a Juan del Encina. Frente a imposturas, palabrería, arbitrariedades sintácticas o de otro tipo, exhibicionismos y búsqueda de novedades a toda costa, el poeta reafirma una “poesía que provoca una experiencia única, intensa, emocional y mental a la vez, corporal y etérea, un darse cuenta del misterio que nos rodea, de la belleza y la angustia que traspasa el mundo”. 

Desvelos de la luz distribuye su materia poética en cinco partes de extensión parecida, con 70 poemas en total. Hay un índice externo de unidad: los poemas, sin título, van numerados dentro de cada parte. El poemario se concibe, por lo tanto, no como un agregado de poemas diversos, sino como libro, siendo evidente la unidad significativa de cada una de las partes. 

En el poema inicial la luz (recuérdese el título del libro, Desvelos de la luz), se contrapone a la sombra, y la piedra (solidez, quietud) al río (a lo líquido y fluyente). Pero no son sombras totales, opacas, sino “un fulgor de sombras”. Es la iluminación, por pálida que sea, lo que predomina. En ese ámbito de luces y sombras “brota un anhelo” que se une al “temblor de álamos”. El anhelo implica al yo, a un yo contemplativo, perceptivo y reflexivo. Es del poeta –y a posteriori del lector- del que brotan esos anhelos, vagos tal vez, sin concreción acaso, con un punto de emoción en ese “temblor” de los álamos y quizá también del alma. A la vez que hemos interpretado superficialmente el poema, hemos podido captar algunas características por las que se define esta poesía, confirmadas con la lectura de los poemas posteriores: capacidad de sugerencia; brevedad, que supone expresión y desarrollo conciso; concentración significativa, que podemos nombrar como intensidad; tensión, aquí movida entre contrarios –luz, sombra- interdependientes, que se presuponen el uno al otro; tendencia a la instantánea más que al desarrollo temporal. A estas primeras intuiciones podemos añadir algunas otras: la presencia, explícita o no, de un yo, de un sujeto activo que observa y medita, con la luz y la sombra como elementos fundamentales de su visión; un mismo clima emocional, una misma tonalidad sentimental que en estos primeros poemas es adscribible a los términos luz y sombras; tradicionalmente, la luz connota elementos positivos reales (claridad, visión, calor, etc.) o simbólicos (desvelar, pureza de las cosas, renacer, etc.), y la sombra, la oscuridad o la noche, elementos negativos, reales también (dificultades de percepción y movimiento...) y simbólicos (opacidad de un texto, incertidumbre vital, duda, lo insondable, etc.). Cuando el poeta dice “Quisiera ver la luz del amanecer. / Luz de pájaros y racimos y espigas / que un niño lleva bajo el brazo / para alumbrar la sombra de los pozos”, toda una serie de imágenes venturosas vienen a la mente: la pureza con que la luz del amanecer va delineando, delimitando las cosas, el mundo; es como un renacer, como si la vida apareciera cada día con la primera luz del mundo. En cambio, si leemos: “Llegó la noche como un alacrán”, otra serie opuesta de imágenes nos atenaza y sobrecoge: el miedo, el peligro, la herida, la muerte... Estas connotaciones las expresa el poeta por medio de una figura retórica formada por términos que se excluyen desde el punto de vista del significado: el oxímoron, que se ofrece como fórmula de fusión de contrarios; en los poemas de Trancón encontramos: oscura luz, fuego negro, llama oscura, luz negra...; es curioso observar cómo los calificativos “oscuro” y “negro” cobran un relieve significativo muy fuerte, al teñir de tinieblas la claridad del fuego, de la llama o de la luz: predomina el túnel sobre la salida, pudiéramos decir. 

Aspecto importante del poemario es el recurso a los símbolos: hay complejos mentales, sentimentales o de otro tipo difíciles de explicar y el símbolo puede configurar en una palabra todo aquel complejo interior: perdido entre sombras, incertidumbres y miedos, el poeta escribe: “Pero sé que más allá hay un sendero / que puedo recorrer, y fuentes a lo largo / del camino que apagan momentáneamente la sed”. Tanto el sendero como las fuentes como la sed remiten a un estatuto simbólico: “Un galope de caballos antiguos / atraviesa la noche” ¿Qué caballos son esos fuera del ámbito simbólico? Y la misma pegunta nos hacemos ante otros caballos que aparecen en distintos poemas: “Caballos negros, cubiertos de zarzas, se precipitan al mar”: sentimientos de desolación, desconcierto y muerte acudirán en una inicial interpretación; los “caballos guerreros” del poema séptimo de la tercera parte, responden a lo que Carlos Bousoño llamó “visión”, pero es además, en el sentido corriente, una visión apocalíptica, aterradora, como si esos simbólicos caballos, espoleados por “serpientes de humo”, se precipitaran hacia el abismo. Junto a los símbolos destacan las imágenes, que normalmente materializan una visión o un pensamiento. Podemos degustar algunas: “El crepúsculo es un surco oxidado que llega hasta el infinito”; “Un anhelo de raíces asciende hacia la copa de los chopos”; “La noche es ya un navío errante cargado de sombras”; el fruto morado de la higuera es “vulva solar que picotean los gorriones”; el grillo es “ruiseñor de azabache”, las amapolas, “frágiles copas que recogen el rubor del viento”, etc., etc. 

Me referiré finalmente al contenido en cada una de las partes del poemario. Si la primera, “Fulgor de sombras”, expresa los contrarios en su mismo enunciado, enfrentados como dos polos, positivo y negativo, sólo fusionados formalmente a través del oxímoron, la segunda parte, “Donde la quietud”, poetiza un ámbito natural sereno donde el sujeto puede mirar, admirar y meditar, con impresiones íntimas de una pareja quietud que trasciende hacia la visión de un tiempo detenido, una eternidad que es “la eternidad de un instante” y, por ello, fugaz, “fugaz eternidad”, nuevo oxímoron hacia el sentido de la inmovilidad, la lentitud de todo, como si la muerte detuviera también su paso, como si todo –también el alma- reposara, quieta, ajena al decurso temporal, como si el mundo natural permaneciera inmóvil y en él pudiera brotar el anhelo, ese signo recurrente en esta poesía: “el anhelo de reposo” dice un poema, de reposo no perturbado por accidentes como la noche o las sombras, por “la inquietud que penetra en los rumores de lo oscuro”, como expresa otra composición. El logro de ese anhelo supondría tal vez una plenitud que el poeta ve, de momento, fuera de sí, en el mundo natural, “serena plenitud sin mí”, pero que persiste como vehemente afán: “Y mis cansados ojos (...) / siguen buscando / la huella incandescente, el fulgor de la quietud en el centro de la noche”. 

En la tercera parte, “Teoría de la incertidumbre”, los signos negativos se acumulan: sol lánguido, pupilas sin rumbo, ramas quebradas..., son imágenes o sintagmas en los que el sustantivo se hace acompañar por un calificativo que matiza negativamente su significado: atardeceres disecados, racimos oxidados, vacas moribundas, cielo de plomo... Estos signos brotan de un estado de ánimo desolado, perplejo y angustiado ante la vida y, si hacemos caso al poema octavo, ante el decurso temporal, volviéndose el sujeto hacia esa etapa en que lo temporal no es perceptible: “Infancia feliz, sin miedo a los relojes”, “los instantes en que fui feliz”. Predomina, en cambio, el ahora desolado, el vacío interior, “la incertidumbre de la espera”, el vacío interior del que parece salir el sujeto en los versos finales, que alumbran, creo, un tiempo nuevo: “Pero regresé de día y despierto. / ¡Oh la dicha del regreso!”. 

El cielo encendido” es el título de la cuarta parte: el tenebroso paisaje interior de la parte tercera es ahora luminoso, alegre, leve, aéreo. Retornan las sensaciones que entran por los ojos: nubes que refulgen, agua que brota y ríe, etc. Cada poema, breve y leve, es como una instantánea de luz, un cuadro, un lienzo en el que los objetos componen un paisaje risueño, reflejo de otro paisaje interior que se trasvasa a los ojos que miran. No es extraño que reaparezca el amanecer como momento auroral del renacer del corazón, merced, sin duda, a un tú que enciende el cielo del título y los ojos del yo contemplativo y admirativo. De ambas actitudes derivan imágenes de una gran delicadeza: “Tu voz llegaba a mi corazón / como un rumor de pétalos cayendo al agua”; “Una luz de oro acariciaba la seda de tus pechos”. Pero frente al amanecer, el crepúsculo llega con sus signos acuciantes: “Llega sigilosa la noche. / La lluvia, lenta, como nieve, / empieza a caer sobre mis ojos”; el temor sobreviene, la incertidumbre otra vez: “Ya nada es seguro en mi corazón”. ¿Todo momentáneo? Así parece: el desasosiego que ha sobrevenido, el ahogo interior parecen resolverse, pues se reproducen las imágenes delicadas y luminosas: “zarcillos de verde luz casi transparente”, “la llanura encendida de amapolas”... ¿Aceptación del destino temporal? Así lo pensamos a la luz del poema final de esta parte. 

La parte final del poemario lleva por título “Plenitud del vacío”. Con este título parece que nos asomamos a abismos místicos, al vacío que podemos hallar expresado por un San Juan de la Cruz, por ejemplo, pero con una diferencia: el santo de Ávila canta desde la fe, se expresa desde una concepción religiosa; en la poesía de Trancón no aparece para nada ni la impregnación religiosa ni la fe. Plenitud del vacío. Difícil nos resulta concebir un vacío lleno, pleno. También lo es para el poeta, dado que el oxímoron traduce una experiencia inefable. De ahí que el poeta recurra a imágenes, ante la dificultad inicial de expresarlo de otra manera: “La plenitud es vacía como la gota de rocío / que tiembla y cae de la hoja que yo acaricié”; “El eco, el vacío que deja la ola al morir”... ¿El vacío fértil de los místicos? ¿el vaciamiento del alma? Son preguntas que nos hacemos a medida que van discurriendo los poemas. Silencio, muerte, vacío, plenitud. La muerte-vacío como plenitud, la nada como destino, la plenitud vacía. El “no pensar”, el “no lugar”, el estar “no siendo”, “una llama que colma y no quema”: son expresiones que nos hablan de ese después, del anhelo de reposo, de la quietud definitiva a la que las formas parecen tender. “Ese ya no ser” -abandono, quietud, vacío, transparencia- prefigura la muerte, el ser no siendo que la poesía vislumbra, intuye y hasta intenta revelar. Acaso sea el poema penúltimo del libro el que reúna gran parte de las preocupaciones de esta parte final: la buscada actitud de serenidad para reflexionar sobre lo que no se acepta; el deseo de eternizar el instante o de imaginar la eternidad del instante; la poesía como posible terapia sanadora, según la vieja concepción aristotélica, el inevitable pavor ante la muerte y la esperanza final como deseable posibilidad. 



ISSN: 0313-1329 Estudios Humanísticos. Filología 31, (2009). 383-388 

José Enrique Martínez 


domingo, 5 de diciembre de 2021

¿DEMOCRACIA NO MILITANTE?





(Artículo publicado en El Mundo 5-12-2021)


Leemos en la sentencia que condenó a los golpistas catalanes, que "nuestro sistema (constitucional) no se identifica con aquellos otros que hacen de la democracia militante una de sus señas de identidad". Encontramos luego esta insólita declaración: "La Sala coincide, desde luego, en que la libertad ideológica no solo ampara, sino que también protege la reivindicación del derecho de autodeterminación". Por supuesto, sus señorías no se paran a explicar qué sea eso de "democracia no militante", ni tampoco qué significa "proteger" "el derecho de autodeterminación" hoy en Cataluña. Sirva este preámbulo para hablar de la Constitución, cuyo aniversario conmemoramos. Porque el meollo de la sentencia está ahí, en cómo el Tribunal "interpreta" el texto constitucional. Digo interpretar, pero debiera decir pervertir, desnaturalizar y corromperlo para hacerle decir lo que no dice ni puede decir, como esto de que la Constitución protege el derecho de autodeterminación. 

     Lo más perverso de esta y otras sentencias, desde aquella que anuló la LOAPA hace ya casi cuarenta años, es que han establecido el principio de la "interpretación conforme", una técnica originalísima que nuestros altos Tribunales han incorporado al Derecho, y que consiste en ir escribiendo una Constitución paralela que anula el sentido literal del texto constitucional para sustituirlo por otro que literalmente dice lo contrario, pero que debe entenderse conforme a la interpretación que de él hace el TC. Así pasa, por ejemplo, con el termino nación, usado en nuestra Constitución de modo único y unívoco para referirse a la nación española, pero que, por obra de la sentencia de 2010 sobre el Estatuto, ya puede aplicarse a Cataluña, llegando a aceptarse, incluso, en contra del art.1.2 de la CE, que "los poderes de la Generalitat emanan del pueblo de Cataluña”. 

     Valgan estos ejemplos para argumentar la tesis que defiendo en este artículo: que los altos Tribunales han ido desvirtuando paso a paso, sentencia a sentencia, el sentido más obvio y literal del texto constitucional hasta anular su significado y dar cabida a una verdadera mutación de la Constitución, proceso en el que ya estamos sumergidos hasta la fontanela. Nos han ido metiendo en el lodazal semántico e ideológico del independentismo y el separatismo, que lo contamina todo, sin cuestionar sus falacias y aceptando sus premisas y su lenguaje trilero, como este de la democracia no militante con que se nos quiere hacer tragar sapos y culebras como si fueran exquisitos manjares. Recordemos algunos artículos de la Constitución cuyo sentido salta a la vista que es incompatible con muchas de las interpretaciones que ha ido haciendo el TC.

     Sobre la lengua española: "Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla" (art. 3.1). Como hacen todos los países del mundo, se exige a sus ciudadanos que conozcan suficientemente la lengua oficial, entre otras cosas para que no puedan alegar su desconocimiento en el cumplimiento de sus obligaciones. En consecuencia, se tiene el derecho a usar la lengua oficial en todo momento o circunstancia, y más en las relaciones con la Administración. En media España está hoy negado este derecho y esta obligación, empezando por la enseñanza. La sentencia del TS exigiendo al menos un 25% de clases en español en Cataluña, no deja de ser un vergonzoso reconocimiento de que este artículo de la Constitución ha sido sistemáticamente ignorado e incumplido. ¿No tienen derecho a usar el español los niños en clase, en el patio y en la calle? ¿Y cualquier consumidor en cualquier establecimiento público? ¿Periodistas, profesores, funcionarios, médicos, abogados, jueces, tenderos, dependientes, etc., no tienen derecho a usar el español cuando les dé la gana, sin ser por ello señalados, perseguidos y discriminados? 
    
    Sobre los partidos políticos: "Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley" (art. 6). Díganme, señores magistrados, si no queda claro que los partidos no pueden atentar contra la Constitución y la ley, condición esencial de su propia existencia. Dígannos cómo pueden ser aceptados partidos en cuyos estatutos y por boca de sus dirigentes se proclama, no ya el desprecio a la Constitución, sino la voluntad expresa de anularla y desobedecerla. ¿Pueden seguir siendo legales partidos que no sólo no respetan, sino que actúan permanentemente en contra de la ley y la Constitución, con el propósito de socavarla y convertirla en papel higiénico, y esto decirlo y hacerlo hasta en el Parlamento y el Senado, además de en los medios de comunicación públicos, quemando la Constitución o arrancando sus páginas? ¿Cómo el Estado subvenciona y considera democráticas a estas organizaciones facciosas y secesionistas, cuya única finalidad es destruir la actual democracia y al Estado que la ampara, utilizando sus propias instituciones? ¿A esto llaman sus señorías democracia no militante? Pues no, nuestra Constitución, aunque debiera ser más rigurosa y explícita, visto lo que vemos, no, no ampara a quienes se proponen destruirla. 

     Sobre la igualdad de todos los españoles: "Los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social" (art. 14). Por señalar un caso evidente, más de la mitad de españoles que viven hoy en Cataluña son abiertamente discriminados por su condición de hispanohablantes o no independentistas, lo mismo que les pasa a otros millones de ciudadanos en el País Vasco, Galicia, Valencia o las Islas Baleares. 

     Sobre el derecho de manifestación: "En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, como peligro para personas y bienes" (art. 21.2). ¿Se acuerdan de los disturbios y manifestaciones violentas que se produjeron día a día, durante un mes, en Barcelona, en octubre de 2019? ¿Hubo alguna comunicación previa, y no existieron razones más que fundadas para prohibirlas por alteración del orden público, peligro para las personas y destrozo de bienes públicos y privados? ¿Se puede incumplir la Constitución de modo tan impune? ¡Pero si hasta el propio TS justifica en su sentencia que no se haya procesado ni acusado a nadie por la violencia tumultuaria del 20 de septiembre y los hechos del 1-O, a los que ampara apelando al derecho de expresión, manifestación y desobediencia civil! Da miedo leer la parte de la sentencia en que el tribunal interpreta estos derechos, tal y como analizo en mi libro España sentenciada (Última Línea). ¿Y la nueva ley contra la seguridad ciudadana que anula este artículo de la Constitución, no será recurrida por anticonstitucional? 

     Sobre la defensa de España: "Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España" (art. 30.1). Me imagino la cara de los separatistas y plurinacionalistas de todo pelaje al recordarles este derecho democrático y constitucional. Pero es tan natural como decir que uno debe defender lo que es de todos, que todos hemos de responsabilizarnos de lo que disfrutamos, desde las carreteras a la Seguridad Social, las playas a los hospitales, los derechos laborales a la red eléctrica, y que eso significa defender a España, porque España no es otra cosa que la mejor (y única) garantía de la paz, la unidad y la igualdad entre todos los españoles. 

     Sobre privilegios y desigualdades: "Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales" (art. 138.2), porque "todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado" (art. 139.1). Sobre los privilegios económicos, sociales, lingüísticos y fiscales del País Vasco y Cataluña, ¿hay alguien que pueda defenderlos amparándose en la Constitución? 

     Sobre federalismo: "En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas" (art. 145.1). ¿Lo ha leído Pedro Sánchez que quiere inventarse un nuevo organismo federal para dar más poder a las CA?

     Basten estos ejemplos para afirmar que, aunque nuestra Constitución peca de ambigua e indefinida en asuntos importantes que debieran ser reformados, no es el momento de ponerla en cuestión, desprestigiarla más hasta que las grietas que han ido abriendo los separatistas con la colaboración de los Tribunales, acaben por hacerla inservible para mantener la unidad territorial, social y política de España, su principal cometido.

jueves, 26 de agosto de 2021

VIDEO SOBRE LA DESINTEGRACIÓN DE ESPAÑA


En este enlace en contratarás un vídeo de UNIDAD HISPANISTA en el que ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA, JAVIER BARRAYCOA y SANTIAGO TRANCÓN hablan del proyecto disgregador de ESPAÑA y de las alianzas e implicaciones internacionales que están apoyando la desintegración de ESPAÑA. 

https://www.youtube.com/watch?v=9seLJT2vpAQ 




martes, 1 de junio de 2021

ENTREVISTA A SANTIAGO TRANCÓN (Ernesto Ladrón de Guevara)




Entrevistar a Santiago Trancón son palabras mayores. Es una figura relevante en un contexto en el que cualquier mindundi puede llegar a ministro. Santiago es una persona realmente destacada y destacable, si bien no forma parte del elenco de famosos y famosillos que pululan en nuestra Nación desvencijada.

Para no equivocarme en nada recopilo parte de lo que pone Wikipedia respecto a nuestro personaje:

Es doctor en Filología Hispánica, premio extraordinario de tesis doctorales por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) por su tesis Texto y presentación: Aproximación a una teoría crítica del teatro, publicada con el título de Teoría del Teatro. Ha sido profesor de Lengua y Literatura Española en Barcelona y Madrid y de Dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Además, entre 1984 y 1988 fue director general de Promoción Cultural de Castilla y León. Durante 20 años profesor en el IES Calderón de la Barca de Madrid. También ha sido crítico teatral en Diario 16 y El Mundo y ha escrito cientos de artículos en revistas como El Viejo Topo, Ajoblanco, Diwan, Primer Acto, Cuadernos Hispanoamericanos, Signa, Epos, etc. También ha intervenido en programas de televisión como La clave, Negro sobre blanco, Cultura con Ñ, Las Noches Blancas o La redacción abierta.​ Columnista de periódicos como Diario de León, La Nueva Crónica de León, Aurora Israel, El Catalán y, eventualmente, El Mundo, El País y Libertad Digital.

Tiene publicados, entre otros, los siguientes libros: De la naturaleza del olvido (poesía, León 1989), En un viejo país (novela, Madrid 1997), Teoría del Teatro (ensayo, Madrid 2006), Castañuela 70. Esto era España, señores (VVAA, estudio histórico, Madrid 2006), Teatro breve de Rafael Gordon(edición y estudio, Madrid 2006), Desvelos de la luz (poesía, Madrid 2008) Memorias de un judío sefardí (Madrid 2011), Huellas judías y leonesas en el Quijote. Redescubrir a Cervantes (ensayo, Sevilla 2014), Confesiones de don Quijote (teatro, Sevilla 2020).

Fue el redactor y firmante del Manifiesto de los 2.300, que reivindicaba la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña, defendiendo el uso de las dos lenguas oficiales, el catalán y el español, sin imposición de una lengua sobre otra.

El motivo de esta entrevista es su último libro España sentenciada pero no vencida. (Editorial Ultima Línea), un ensayo profundo, exhaustivo y riguroso de los desastres políticos y judiciales en torno a la sublevación independentista catalana, desde los primeros orígenes al inicio de la Transición. Santiago Trancón tuvo que exiliarse de Cataluña, si el término exilio es apropiado para definir una situación de ostracismo y acoso derivado de aquel manifiesto en el que también participaron Amando de Miguel y Federico Jiménez Losantos, y éste último acabó con un secuestro y disparo en la rodilla por el grupo terrorista Terra Lliure.

Más que un libro para desarrollar un diagnóstico desde la visión de un proceso de descomposición económica y política en Cataluña es un análisis sistémico y una valoración basada en hechos comprobados y evidencias constatables de la caída en desgracia de España por el desmadre autonómico desde la experiencia catalana.

Le preguntamos a Santiago Trancón:

1. ¿Has escrito el libro desde la desesperanza o como vía para abrir los ojos de la gente que en su mayoría desconoce todo lo que afecta a los hechos y desarrollos que tu describes en el libro?

Es un libro escrito con rabia y dolor, sentimientos que iban creciendo a medida que avanzaba en la descripción y el análisis de los hechos. Estos sentimientos creo que los percibe enseguida el lector, y esa primera reacción es una prueba de que lo que cuento en el libro es importante, que nos afecta e interesa a todos profundamente. Lo que intento es que ese desasosiego sirva para abrir los ojos y tomar conciencia del grave momento histórico en el que nos encontramos.

2. En tu libro denuncias de manera detallada el desquiciamiento judicial plasmado en sentencias absolutamente politizadas, perfectamente cuestionables por la falta de rigor conceptual desde un enfoque estrictamente constitucional. ¿Consideras que los tribunales se han doblegado a los intereses políticos dominantes y a la intervención directa de los partidos políticos en esas resoluciones judiciales?

El hilo conductor de este estudio, que es histórico y político a la vez, es el análisis de las sentencias judiciales más importantes que el TC y el TS han dictado sobre Cataluña y el proceso autonómico, y de las consecuencias desastrosas que estas sentencias han tenido sobre la estructura, el funcionamiento del Estado y la defensa del orden constitucional.

El lenguaje jurídico de las sentencias que analizo está lleno de trampas, de argucias, de disparates incluso, que no resisten el más mínimo análisis conceptual, semántico y de coherencia argumental. Y se adorna con una hojarasca retórica que no tiene otro fin que crear un escudo protector, un lenguaje intencionadamente hermético y disuasorio, sólo para expertos. Despojado de esa retórica, te das cuenta de lo endeble de sus argumentos, como ocurre con la sentencia sobre el golpe de Estado de 2017, cuyo fundamento último, por el que se exculpa a los acusados del delito de rebelión, es lo que yo llamo la "teoría de la ensoñación", una interpretación psicologista de las supuestas intenciones de los golpistas. Cuando hablo de los jueces me refiero a la élite judicial, esa minoría muy jerarquizada que controla los órganos del poder judicial. Una élite que está encamada con el poder político y económico y anula la función que el poder judicial ha de tener en una democracia.

3. ¿Qué efectos ha tenido todo ello en la estabilidad política e institucional de nuestro país?

Las cesiones que el poder político otorgó a los independentistas (los gobiernos de Felipe González y Aznar, primero, y luego todos los demás) produjeron en un primer momento una falsa estabilidad, la coyuntura económica era favorable y la entrada en Europa nos ayudó mucho. Lo que nadie quiso advertir fue que al mismo tiempo el separatismo de Pujol y el PNV fue avanzando de modo imparable, logrando concesiones inimaginables es un Estado integrado, democrático e igualitario. Con Zapatero ya se hace evidente el disparate del proceso autonómico y el desmoronamiento del Estado, con la consiguiente crisis de la nación, de los fundamentos mismos de la Constitución, que no son otros que la unidad y la igualdad de todos los españoles por encima de cualquier interés territorial o de las oligarquías periféricas. En el ciclo en el que nos encontramos ya nadie duda que hemos llegado a una situación insostenible, donde lo que está en juego es el Estado democrático y la propia pervivencia de la nación española. Y todo esto, insisto, ha sido posible gracias a las sentencias más importantes de los jueces, que han ido abriendo grietas en el texto constitucional que han permitido al separatismo avanzar sin dar nunca un paso atrás. Lo demuestro en mi libro.

4. ¿Hay solución?

La hay, y eso es lo primero que hemos de defender frente al derrotismo, la resignación o la claudicación. Pero para vencer lo primero es convencer de que se trata de una guerra civil, en el sentido en que Unamuno decía que "primero la verdad que la paz". Se refería a esa paz basada en la sumisión y la mentira, lo que en España siempre acaba en "guerra incivil". A algunos, que tienen una visión edénica de la democracia, les asusta que hablemos de enfrentamiento, de lucha, de la necesidad de derrotar al separatismo, al supremacismo y el proyecto disgregador de las élites nacionalistas. Pero no hay otra salida: o vencen los independentistas o vencemos los demócratas constitucionales. Hay que tomar conciencia de que hemos llegado a una situación sin retorno, que no podemos volver a ninguna casilla de salida, que tenemos que mirar hacia adelante para construir un nuevo sentimiento nacional y un movimiento que crea en una España democrática que actúe con determinación en la defensa del bien común y el interés de la mayoría de españoles. La vía del apaciguamiento y las concesiones es una vía muerta que acaba contra un muro o en el despeñadero.

5. Sabemos que todo nacionalista aspira, por su propia naturaleza a desestabilizar y parasitar al país del que procuran desmembrarse, ¿qué se debería hacer? ¿Quiénes son los principales culpables desde la responsabilidad de Estado de que eso sea así y de que hayamos acabado en una crisis constitucional e institucional?

Tenemos que dejar de considerar al nacionalismo separatista como un movimiento democrático. No, nunca lo ha sido ni lo es. Desde sus orígenes se ha mostrado como un proyecto supremacista que utiliza el engaño, el chantaje, la coacción y la intimidación para imponer su objetivo, que nunca ha dejado de ser otro que la independencia. Su modo de lograrlo ha sido el ir ocupando todos los espacios de poder, empezando por la escuela, pero también los medios de comunicación, la cultura, las instituciones y hasta la vida cotidiana, la actividad comercial y productiva. Es lo más parecido a una régimen totalitario. Hay que tratar a los independentistas como lo que son, antidemócratas, xenófobos que fomentan el odio a lo español, racistas y supremacistas. Un movimiento clasista dirigido por una burguesía insolidaria y corrupta que ha puesto de su lado a gran parte de una clase media que vive del negocio nacionalista. Hay que despojar a los independentistas de toda aureola o legitimación democrática.

En cuanto a los culpables, de nada sirve señalar a los nacionalistas, porque ellos no van a renunciar a su objetivo con buenas palabras, con más cesiones y apaciguamientos. El problema está en nosotros, los demócratas constitucionales, empezando por los responsables políticos, pero también los jueces, los profesionales de los medios y también los poderes económicos y financieros que, inexplicablemente, parecen vivir al margen de todo lo que sucede, pensando que nada les va a afectar, que podrán seguir con sus negocios, cambalaches y componendas como si no pasara nada.

En mi libro doy nombres y analizo la enorme responsabilidad de políticos y jueces, pero también del resto de poderes que han mirado para otro y han impedido que surja una alternativa capaz de encarar la situación. Es inconcebible que no haya surgido ya un partido de izquierdas que desenmascare a la actual izquierda, reaccionaria, degenerada, que ha pervertido todos los valores y principios de la izquierda tradicional para ponerse al servicio de intereses totalmente ajenos a los de la mayoría de los trabajadores.

6. ¿Qué es lo que pretendes con el libro? Supongo que sabes que es un libro que no es para mayorías por su complejidad y la falta de formación jurídica de la mayoría de los potenciales lectores. Incluso pienso que podría ser un buen manual de práctica jurídica para los abogados, en el sentido del fundamento que tienen las leyes para que exista un Estado de Derecho real no meramente nominativo.

Sí, es un libro complejo, pero más por los temas que abordo que por la dificultad de su lectura. He tratado de ser riguroso, pero con un estilo persuasivo, incluso ameno, que logre interesar al lector mediante una técnica de acumulación de hechos y razonamientos. Aunque algunos lectores conozcan los hechos, al ver su encadenamiento y progresión, creo que se sorprenden y toman conciencia de la gravedad del problema, que deja de ser puntual o aislado para revelar su dimensión global y que no habrá ninguna solución parcial o cosmética. Al acabar el libro, un lector sin prejuicios lo tendrá todo mucho más claro.

En cuanto a los jueces y juristas, pues sí, creo que les vendría muy bien el leerlo para darse cuenta de hasta qué punto ellos mismos pierden el sentido crítico y la libertad de juicio atrapados por argucias leguleyas, sometidos a una jerarquización que debieran cuestionar, además de rebelarse contra la manipulación y el control político al que están sometidos.

7. ¿Es reversible la situación, o España está condenada a la descomposición, y a una balcanización sin vías de solución?

Yo no hago vaticinios, prefiero alertar y animar a actuar ya, frente a lo que tenemos, sin necesidad de esperar a que empeoren las cosas. Hay dos leyes ciertas, una, que el futuro es impredecible, y otra, que la gravedad existe; quiero decir, que si te tiras desde Torre España acabarás desnucándote contra el suelo, no vendrá ningún ángel a cogerte en sus brazos.

8. En la parte final del libro comentas las vicisitudes de la imposición lingüística, con el adoctrinamiento político subsiguiente en las aulas y la programación de toma del control absoluto de la sociedad catalana por parte del mundo nacionalista y de la izquierda. ¿Es posible hacer algo para corregir esa deriva hacia el total desmantelamiento del sistema desde la segregación de la lengua común de los españoles y el flagrante incumplimiento del artículo tercero de la Constitución Española?

El español, como elemento fundamental de unión, comunicación y cohesión entre todos los españoles, es una obstáculo objetivo que dificulta el plan de los segregacionistas, porque los vínculos que establece van mucho más allá de las consignas políticas y la propaganda supremacista. No es fácil desterrar una lengua como la española, con siglos de historia, de arraigo, de utilidad, de alcance mundial, un instrumento necesario para moverse por toda España, incluidos los territorios separatistas. Es una fortaleza contra la que se están dando de cabezazos los independentistas, pero esto no aminora el problema real, que no es la lengua, sino los hispanohablantes que están siendo perseguidos y discriminados por el mero hecho de hablarla.

Hay que derogar todas las leyes que permiten este atropello, establecer la enseñanza en español (toda) para quien quiera, eliminar las normas administrativas, las multas lingüísticas, todo el entramado creado para excluir al español como lengua oficial. De modo inmediato, esto se debería hacer con una aplicación rigurosa y prolongada del artículo 155, sin más dilaciones ni titubeos. Para ello es necesario que surja una fuerza política que lo haga posible, tanto en la izquierda como en la derecha.

9. Los partidos y organizaciones sociales en España han dejado que el espacio cultural sea parasitado mediante la destrucción de nuestro legado cultural colectivo, la adulteración de verdad histórica y antropológica de las realidades en las que estamos insertos, y la mentira y mitología como fórmula para la ingeniería social y el lavado de cerebro colectivo. ¿Cómo podríamos hacer una contraofensiva cultural recuperando el tiempo perdido?

Los partidos políticos nacionales españoles, desde la transición -y quizás por miedo a identificarse con el franquismo, que sí lo supo entender bien, igual que los independentistas-; los partidos españoles, digo, han ignorado la importancia de la cultura, entendida como un conjunto de elementos simbólicos, emocionales, mentales, que generan un sentimiento de pertenencia, de unidad, cohesión, conciencia de compartir una historia y unos intereses comunes. La cultura no es un mero entretenimiento, es un factor decisivo en la creación de modelos de sentimiento y de conducta que, junto a la información, determinan la opinión y la decisión de la mayoría. El adoctrinamiento en la escuela es mucho más que propagar ideas y hechos falsos, favorables al nacionalismo o a la ideología dominante; es transmitir emociones y actitudes, modelos de sentimiento y conducta, crear reacciones inconscientes. Es ahí donde tenemos una labor ingente que realizar y que tiene que empezar por modificar radicalmente las leyes educativas, además de diseñar un proyecto de reconstrucción mental nacional, de recuperación de la cultura española con toda su dimensión y su riqueza histórica y universal. Frente a la tentación tribalista y la cultura de campanario de los nuevos caciques, es el momento de recuperar la gran cultura española, fruto de siglos de vida en común, hecha con la aportación de todos, hayan donde hayan nacido.

10. Para acabar. ¿Qué debe hacer quien quiera adquirir tu libro?

Lo mejor, que se acerque a su librería habitual o a la que tenga más cerca y solicite el libro. El librero lo podrá pedir enseguida a su distribuidor o a agapea.com y en tres días lo podrá tener en sus manos. También lo puede pedir directamente a través de internet a la editorial Última Línea, a Amazon o a la plataforma de los libreros españoles, todostuslibros.com En internet también podrá encontrar más entrevistas y vídeos por si necesita más información. Y gracias a ti y a todos por su interés.






miércoles, 19 de mayo de 2021

PRESENTACIÓN “España sentenciada” en BARCELONA





Aquí tienes el vídeo de la presentación de mi libro “España sentenciada pero no vencida” en Barcelona, un acto organizado por la Sociedad Civil Catalana (SCC). Coordinado por Francisco Oya y Ángela Herrera  

miércoles, 21 de abril de 2021

UN AMBICIOSO ENSAYO POLÍTICO





https://www.leonoticias.com/culturas/libros/leones-santiago-trancon-20210421112952-nt.html


España sentenciada pero no vencida

 El leonés Santiago Trancón publica un ambicioso ensayo político

Santiago Trancón, un leonés de Valderas, publica un libro que analiza la realidad política de los últimos 40 años desde una perspectiva inédita, que sorprenderá, no sólo a políticos e historiadores, sino a cualquier lector: desde la perspectiva de las sentencias más importantes dictadas por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo referidas a Cataluña. Lo que pudiera parecer un terreno árido y sólo apto para especialistas, se convierte en una lectura apasionante, ágil y rigurosa, que acaba respondiendo con rotunda objetividad a la pregunta de por qué y como hemos llegado hasta aquí. No sólo descubrimos el fondo de las sentencias, los confusos y peligrosos fundamentos jurídicos en que se basan, sino que iremos comprobando los efectos nocivos que esas sentencias han ido produciendo en la vida política y social, no ya en Cataluña, sino en toda España. Comprendemos así cómo el problema catalán se ha convertido en el problema español, porque lo que se ha puesto en peligro es el orden constitucional que asegura la unidad y la igualdad de todos los españoles.

Empieza el libro realizando una autopsia, con pulso de cirujano, de las 500 páginas de la sentencia del TS referida al golpe institucional llevado a cabo por los independentistas en septiembre y octubre de 2017. Se describen los hechos preparatorios, desde el 2012, y aquellos que sucedieron hasta la aplicación del artículo 155. Frente a estos hechos probados y sobradamente documentados, la absolución del delito de rebelión parece una auténtica provocación, jurídicamente insostenible, basada en una fabulosa "teoría de la ensoñación". 

En la segunda parte del libro explica Trancón cómo el poder judicial ha ido degradándose hasta hacer posible esta sentencia, cuáles han sido los antecedentes y la cadena de claudicaciones, prevaricaciones y cambalaches políticos y judiciales que han llevado a dejar casi impune el mayor acto insurreccional llevado a cabo en una democracia europea. El libro, mediante una acertada técnica de acumulación y progresión narrativa y argumentativa, va haciendo un recorrido por las sentencias y hechos más relevantes ocurridos en Cataluña desde la publicación del Manifiesto de los 2.300, en 1981, hasta hoy. 

Se analizan así Ley de Normalización del catalán y las sucesivas Leyes Educativas que han permitido la imposición del catalán en la enseñanza y en la vida pública y privada en Cataluña, la exclusión y persecución del español, la sentencia de la LOAPA -que inicia el desmoronamiento del Estado-, la sentencia aberrante sobre el Estatuto, la absolución de Pujol en el caso Banca Catalana, el Programa 2000 que contiene ya todos los elementos preparatorios del golpe de Estado, etc.

Se trata, como bien dice en el Prólogo Juan Pablo Cardenal, de "un libro doloroso pero imprescindible". Y añade: "La sensación de ira ante tanta inmoralidad inunda la lectura de este libro, de la primera página a la última". 

Santiago Trancón ha realizado una crónica histórica fundamental, basada en una teoría política que nos aclara el origen y la evolución del nacionalismo catalán, cuyo objetivo siempre ha sido y es, el logro de la independencia. La conclusión es clara: la rebelión de los separatistas catalanes, con la colaboración imprescindible de los defensores de ese imposible político llamado "nación de naciones", amenaza seriamente la continuidad de España como Nación y Estado democrático. Sólo si tomamos plena conciencia de lo sucedido, y del importantísimo papel que el poder judicial ha jugado en este proceso, podremos encarar con determinación nuestro inmediato futuro. Como bien concluye el autor, España ha sido sentenciada por los supremacistas y sus aliados, pero aún no ha sido vencida. Está en nuestras manos el impedir la claudicación final, porque hemos llegado a una situación de no retorno, donde, o triunfan los disgregadores antidemócratas o triunfan los demócratas constitucionales. 

Después de leer este libro nadie podrá quedarse indiferente ante la gravedad del momento histórico que vivimos. Un estudio cuyo interés y vigencia, sin embargo, van mucho más allá de la inestable coyuntura política, acosados como estamos por una pandemia de impredecibles consecuencias sociales y económicas. 

martes, 13 de abril de 2021

martes, 23 de marzo de 2021

LO QUE ESTÁ ES RIESGO ES LA UNIDAD Y LA IGUALDAD

 


Conversación tranquila de @jmfrancas con Santiago Trancón. Profesor y escritor, ha publicado una docena de libros, el último, «España sentenciada, pero no vencida».

Tuitter:@jmfrancas Webhttp://sinpostureo.com bloghttp://www.noentiendonada.es,   YouTubehttps://www.youtube.com/channel/UCUGcEzxyMJwuOCBNnjwPDxg?view_as=subscriber Canal de Telegramhttps://t.me/joinchat/AAAAAE9v5rySdN0b09ak1Q

JMF: ¿Qué tuviste que ver con el ‘Manifiesto de los 2.300’?

ST: Fui su autor, lo redacté de un tirón después de hablar con el poeta Carlos Sahagún y el sindicalista José Luis Reinoso. Federico Jiménez Losantos introdujo luego un pequeños párrafo. Empezamos a difundirlo a partir de un grupo de socialistas y dirigentes de UGT en Santa Coloma de Gramanet. Antes habíamos logrado que Amando de Miguel encabezara a los primeros firmantes.

JMF: ¿Hace 40 años ya se veía el problema?

ST: Se empezaron a dar los primeros síntomas, y nuestro mérito fue el detectarlos y ver qué es lo que había detrás, que no era otra cosa que el proyecto independentista en su fase embrionaria, que pasaba en primer lugar por el control de la enseñanza y la administración, imponiendo el catalán por las buenas o por las malas.

JMF: ¿Ya imponían?

ST: Se empezó a imponer de muchos modos, presionando, señalando a los que nos resistíamos, creando en los centros escolares un ambiente contrario a todos los que nos oponíamos a dar las clases en catalán. Luego vinieron las normas y las leyes, empezando por la exigencia de alcanzar un nivel suficiente de catalán para poder acceder al concurso de traslados en el caso de los profesores, y ya no entró nadie en la administración pública si no dominaba el catalán. Al mismo tiempo se negó toda ayuda a la cultura y a los medios de comunicación que no se expresaran en catalán. Se fue creando el cerco para ir expulsando al español y a los hispanohablantes. El PSUC y el PSC hicieron el trabajo sucio. A mí me expulsaron del PSC, por ejemplo.

JMF: ¿El PSUC también?

ST: El PSUC era el que tenía más implantación y fue el más beligerante. Incluso convenció a Pujol para que no aceptara organizar las aulas en función de la lengua materna de los niños, lo que podía haberse hecho sin ningún conflicto, y lo que hubiera supuesto un ejemplo real de convivencia e intercambio lingüístico y ser la base del bilingüismo. No, lo que se buscaba era el monolingüismo, porque la construcción de la nación catalana se debía hacer sobre la base de la lengua, la seña de identidad fundamental. El elemento más discordante con ese proyecto eran las masas de obreros hispanohablantes, por eso había que empezar porque sus hijos hablaran el catalán y dejaran el español. El PSUC tenía una gran implantación precisamente en esos barrios obreros, así que fueron ellos los mejor preparados para anular cualquier resistencia.

JMF: ¿Qué sentido tenía hablar del catalán como lengua propia? Deja al castellano como impropia…

ST: Bueno, los independentistas han sido maestros en el uso del lenguaje, en introducir conceptos como ese de la lengua «propia» que ha tenido tanto éxito. Claro, si hay una lengua propia de un territorio, eso significa que cualquier otro es impropia, no natural, o sea, impuesta. Pero los territorios no tienen lengua, ni propia ni impropia, la tienen las personas, y la lengua propia de cada persona es su lengua materna. Por eso hicieron desaparecer enseguida el concepto de lengua «materna», algo que está reconocido por todos los organismos internacionales, pero que ha sido desterrado de Cataluña.

JMF: Tampoco me convence el de lengua vehicular… Una lengua si no es vehicular, ¿qué es?

ST: Es otro concepto ambiguo. De lo que se trata es de usar una u otra lengua como dominante en la enseñanza, el catalán o el español, respetando la lengua materna y propia de cada niño, y atendiendo así al deseo de los padres que siempre buscarán lo mejor para sus hijos, y lo que no quieren es que por culpa de la lengua puedan fracasar en su aprendizaje o sufrir un retraso escolar porque se les impone una lengua que no dominan. Hay algo de crueldad y desprecio a los hijos de los trabajadores a los que se les discrimina y cierra muchas posibilidades de desarrollo y luego de promoción social al imponerles el catalán como única lengua de la enseñanza.

JMF: Mejor lengua materna que no definir una lengua llamada ‘vehicular’ para todos, ¿no?

ST: Así es, y en el caso de Cataluña atender a las dos lenguas maternas dominantes, el español y el catalán.

JMF: Hace 40 años del manifiesto, ¿seguimos igual?

ST: Peor. Aquello fue el embrión, el huevo del dinosaurio que ya ha crecido y algunos se dan cuenta ahora, cuando despiertan, que «el dinosaurio ya estaba allí», como en el famoso minicuento de Monterroso. En mi libro «España sentenciada, pero no vencida», cuento y analizo todo el proceso, cómo todo se ha ido encadenando bajo el principio de «ni un paso atrás», «ni un pas enrere!”

JMF: Ha aparecido otro manifiesto, ¿tuyo también?

ST: Sí, también lo he escrito yo, lo que tiene el valor simbólico de unir el pasado y el presente, más allá de mi coherencia personal. Me pidió que lo escribiera un amigo, José Domingo, de Impulso Ciudadano, y tengo la satisfacción de que en una semana logramos enseguida reunir 500 firmas, entre las que están nombres muy conocidos y relevantes de la sociedad española, lo que nos reafirma en lo acertado de aquella denuncia inicial de 1981, y de la actual, 40 años después.

JMF: ¿Qué añades en este nuevo manifiesto?

ST: El centro de este nuevo Manifiesto no es Cataluña, sino España, porque el problema, aunque nunca fue sólo catalán, ahora ya afecta directamente a España, y no como un problema más, sino como un problema capital y decisivo, porque de lo que se trata es de que España permanezca como Nación y Estado democrático, o de que se trocee y desparezca como tal. Lo que está en riesgo real es la unidad y la igualdad de todos los españoles, o sea, el triunfo de los demócratas constitucionales, o el de los antidemócratas separatistas y totalitarios. Este enfrentamiento es agudo en el interior de Cataluña, pero se extiende a toda España, y no se podrá resolver en Cataluña si al mismo tiempo no se encara y resuelve en toda España.

JMF: ¿Siempre me ha chocado que la izquierda flirteara con el separatismo? Cómo lo explicas?

ST: Porque gran parte de esa izquierda proviene de una clase media y alta bien acomodada, propicia para interpretar los principios y valores de la izquierda según sus intereses. Eso ha llevado a algo insólito hoy en Cataluña, que los dirigentes de la CUP y de ERC, y de la mayoría del PSC, provengan de las clases más ricas y acomodadas. La revolución independentista es la revolución de los ricos. La jugada maestra es que estos mismos se hayan apropiado de la izquierda para así anular por completo cualquier oposición y rechazo de los trabajadores o las clases menos favorecidas. Es esperpéntico que la burguesía catalana se proclame de izquierdas, pero la farsa les funciona muy bien. Algo parecido ha pasado en el PSOE y Podemos, que han pervertido el lenguaje de la izquierda y por eso resulta tan difícil que surja un partido de izquierdas nacional y español, sin complejos, que desenmascare a tantos vividores y oportunistas.

JMF: Pues un partido así es del todo necesario. Gracias Santiago, un abrazo y mucho ánimo.

ST: Gracias a ti.


domingo, 21 de marzo de 2021

ENTREVISTA A SANTIAGO TRANCÓN

 Publicado en elCatalán.es

https://www.elcatalan.es/espana-sentenciada-pero-no-vencida




Entrevistamos a Santiago Trancón con motivo de la publicación de su libro "España sentenciada, pero no vencida 

(https://www.ultimalinea.es/politica-espanola/129-espana-sentenciada-pero-no-vencida- 9788418492037.html) 

y de la conmemoración del 40º aniversario de la publicación del "Manifiesto de los 2.300", del que fue su redactor, que ha dado lugar a un nuevo Manifiesto, también escrito por él, recientemente publicado con el apoyo de más 500 personalidades.


ANTONIO ROBLES: En el inicio de tu último libro "España sentenciada, pero no vencida", haces una advertencia con esta frase lapidaría de Francisco de Quevedo: “Determinarse tarde al remedio del daño, es daño sin remedio”. Tradúcenos el título y la advertencia.

SANTIAGO TRANCÓN: La vida es un encadenamiento ininterrumpido de hechos que determinan el presente. Personal y colectivamente hay decisiones que no se pueden posponer, porque si no se toman a tiempo, el daño ya no tiene remedio. El daño que el nacionalismo separatista ha causado en la sociedad catalana y en toda España es inabarcable. De lo que se trata ahora es de actuar con determinación para que este mal no acabe en un daño sin remedio: la desaparición de España como Nación y Estado democrático. Es un momento trágico, porque para los independentistas y todos sus aliados, España ya ha sido sentenciada. Pero España aún no ha sido ni derrotada, ni vencida.

A.R.: La percepción que tienen los españoles de sus instituciones es que han hecho dejación de sus funciones ante los nacionalistas, a excepción del Poder Judicial. Sin embargo, comienzas el libro haciendo una biopsia de la sentencia del TS contra los responsables del procés para mostrar los enjuagues políticos y la responsabilidad de los jueces. ¿No nos quedan ni siquiera los jueces?

S.T.: Mi análisis de lo que ha ido sucedido en los últimos 40 años sigue el hilo de las principales sentencias del TS y el TC referidas a Cataluña, pero cuya repercusión ha afectado a toda España. Van desde la anulación de la LOAPA hasta la sentencia de los golpistas del 1-O. Constato que los jueces han estado en el centro de todo cuanto ha ocurrido en España, y han condicionado con sus sentencias la vida política. Todavía nos queda una mayoría de jueces que ejercen honestamente su labor, pero desgraciadamente no son los que de verdad tienen el poder. El problema está en la minoría que controla el TS, El TC y el CGPJ. De éstos es de los que yo no me fío ni un pelo. 

A.R.: Lo más novedoso de tu libro, por atrevido, es esa disección minuciosa que haces del fondo de las principales sentencias de los Tribunales, desde el caso de Banca Catalana, a la Ley de Normalización Lingüística y las sucesivas Leyes de Educación, pasando por la sentencia del Estatuto o la de los golpistas y su insólita "teoría de la ensoñación", como tú la llamas.

S.T.: Ese es el elemento conductor que me sirve para demostrar la continuidad y progresión del proceso separatista, que ha ido pasando desde el catalanismo de buenas formas, al independentismo agresivo y neofascista actual, manejando cínicamente la impostura y una ambigüedad calculada con la que ha ido embaucando a todos los gobiernos de España. Me he atrevido a analizar y criticar todas esas sentencias porque he comprobado la gran influencia que han tenido en todo lo acontecido durante este largo período. Es una advertencia también para lo que puede hacer el poder judicial en el crítico momento en que nos encontramos, en el que va a ser decisiva la actitud que adopte ante el asalto final al poder que sin duda los independentistas llevarán a cabo más pronto que tarde. 

A.R.: Los jueces ocupan un lugar clave, están en la base que sostiene el sistema democrático y simbólicamente en la cumbre como poder independiente. Gozan de cierta aureola de respetabilidad porque se supone que su tarea exige una gran preparación y dedicación. El someter sus sentencias y decisiones al escrutinio y la crítica rigurosa y casi implacable que realizas en tu libro, sin ser jurista, ¿no crees que puede juzgarse de osadía, invalidándolo de antemano por ese motivo?

S.T.: Este es un argumento muy pobre, que revela un problema fundamental: el pretender que los jueces y sus sentencias están al margen del control democrático de la sociedad. Es paradójico, porque los jueces no son capaces de sustraerse al control de los partidos políticos y la presión de los Gobiernos, pero al mismo tiempo quieren mantenerse en una burbuja de intocabilidad, y para ello se protegen con un escudo retórico, un lenguaje hermético, artificialmente complicado, que se supone inaccesible al resto de los mortales. Cuando lo analizas, te das cuenta de que en gran parte es hojarasca, y que lo que se esconde al final son opiniones políticas e ideológicas muchas veces erróneas e interesadas. En ocasiones, con una ignorancia escandalosa, hasta echan mano de elucubraciones psicologistas insostenibles, como en el caso de la sentencia a los golpistas. Una cosa es respetar a los jueces, y otra el reverenciarlos y otorgarles una impunidad injustificada. Porque lo que han demostrado muchas veces es ponerse al servicio de intereses políticos y económicos ajenos al interés general. Me refiero a esa minoría que forma parte del entramado del poder dominante, con el que se mezcla y confunde. Apenas se distingue ya del poder ejecutivo y legislativo. 

A.R.: Lo que creo más importante de tu estudio es el haber incorporado al análisis político un elemento que hasta ahora no ha sido muy tenido en cuenta ni valorado suficientemente: la labor de los jueces, su responsabilidad en la deriva separatista y en la crisis que atraviesa nuestra democracia y el orden constitucional. Pero quizás no queda claro el papel del resto de factores, empezando por los nacionalistas y la colaboración imprescindible de los sucesivos Gobiernos, por no hablar de los poderes económicos, los partidos y la propia sociedad. 

S.T.: Todo está relacionado, y no podemos aislar un elemento sin tener en cuenta al resto. Podemos decir que todos esos factores que señalas, han sido causas necesarias, pero ninguna por sí sola suficiente. Es el efecto de acumulación y concatenación lo que les da esa fuerza determinista que, si no se frena, llegará a ser irreversible. Yo analizo las sentencias, no de forma aislada, como si fueran meros textos jurídicos, sino en relación con el contexto político y social, y, sobre todo, por sus consecuencias, porque tienen un efecto legitimador que las distingue del resto de factores. Por eso también aparecen capítulos y referencias al Manifiesto de los 2.300, le escándalo de Banca Catalana, el Programa 2000, los dos referendos y la persecución del español y la violencia que se ha adueñado de las calles en Cataluña.



A.R.: El encadenamiento y acumulación de todos estos hechos produce en el lector un efecto desolador, porque va constatando que todo responde a un proyecto bien planificado y llevado a cabo con el uso de todas las armas posibles, mediáticas, culturales, económicas y políticas, frente a las cuales los demócratas y el Estado se han mostrado pusilánimes, apaciguadores y claudicantes. El libro, como dice Juan Pablo Cardenal, es doloroso pero imprescindible.

S.T.: Sí, debo confesarte que sufrí mucho al ir constatando eso mismo que tan bien resumes. Incluso para mí, que he conocido de cerca muchos de esos acontecimientos, el encararlos, analizarlos y ponerlos unos en relación con otros, todo eso me produjo una gran desazón y angustia, porque hay algo fatal y reiterativo en la historia de España que puede acabar obsesionándonos: cómo es posible la existencia de tanto canalla, tanto cobarde, tanto irresponsable que juega con la vida y el bienestar de millones de españoles, que se pone al servicio de los más mezquinos y, sobre todo, cómo los más incapaces y oportunistas acaban adquiriendo un poder que acaba siempre en totalitarismo y persecución del adversario, al que convierten en enemigo despreciable. Cómo, al mismo tiempo, los mejores, los más honestos y capaces, son dejados de lado, apartados y excluidos de la vida pública. Qué te voy a decir a ti, Antonio, que eres un ejemplo vivo de cuanto digo, de resistencia insobornable, y de esto también la historia de España nos ofrece ejemplos admirables. Esa mezcla de lo mejor y lo peor es algo que hemos de aceptar, al menos para confiar en que no siempre triunfen los más miserables. 

A.R.: Hay otra clave en tu libro que creo necesario destacar, porque pasará desapercibida para muchos lectores. Me refiero a que todo cuanto expones y transmites con tanta claridad, rigor y pasión, es inseparable de tu posición de izquierdas .¿Me equivoco al hacer esta observación?

S.T.: No, en absoluto, y está muy bien que lo comentemos. Yo distingo entre tener ideas y valores de izquierdas, y defender una ideología de izquierdas, eso que se llama progresismo, así, sin más, una etiqueta que se usa para dar por válido y buenísimo lo que sea, aunque muchas veces sea lo más retrógrado y reaccionario imaginable, como es el nacionalismo y el independentismo. Hay una tradición de ideas y valores de izquierdas que hoy son plenamente defendibles, y tienen que ver con cosas tan elementales como el bien común, el interés, general, las diferencias de clase, la igualdad de todos los ciudadanos, la lucha contra los privilegios, la no discriminación por motivos de lengua, de origen, de clase, de posición económica. Estos principios, la izquierda ideologizada y fanatizada actual los ha sustituido por la defensa de las identidades, identidades casi siempre indefinibles y que se van inventando según convenga para dividir a la sociedad en tribus, creando fronteras territoriales e identitarias que sólo sirven es para mantener el control y el poder de las oligarquías, troceando la unidad e igualdad de todos los ciudadanos. Esto afecta sobre todo a la mayoría de trabajadores, cuya situación es cada día más deplorable, pues a todas sus dificultades se une el negárseles su lengua, su cultura, la igualdad de oportunidades, las posibilidades de progreso y mejora social. Esa izquierda degenerada desprecia profundamente a los trabajadores, pues pone por encima de la lucha por la mejora de sus condiciones de vida, los intereses de las oligarquías separatistas. 



A.R.: Sin duda esa tarea es hoy urgente, y habrá que empezar por recuperar el lenguaje frente a perversión de casi todos los términos, como izquierda, democracia, libertad o incluso justicia, que es inseparable de la igualdad y el respeto a la ley, eso que algunos jueces, sin embargo, desprecian con sentencias tan criticables como la del juicio a los golpistas, que tan bien diseccionas en la primera parte de tu libro. 

S.T.: Se ha destruido el espacio de la razón y el respeto a la verdad, que se sustituyen por una manipulación de la mente, los sentimientos y la difusión de ideas simples cargadas de emociones, que sólo buscan crear y sostener el enfrentamiento y la división entre los buenos y los malísimos. A quienes denunciamos la impostura, la mentira y el engaño tratan de arrinconarnos en el lado de los malísimos, los fachas, vamos. Pero si hoy existe algo a lo que pudiéramos llamar neofascismo, neofranquismo o neofalangismo, es a ese conglomerado de podemitas, sanchistas, nacionalistas y separatistas. España tiene que tomar conciencia de sí misma y de que su propia existencia está en peligro, y actuar en consecuencia, venciendo al derrotismo y la resignación. Aún estamos a tiempo de evitar lo que sería inevitable si triunfa el plan de los segregacionistas y sus aliados. 

A.R.: Fuiste el redactor del primer manifiesto “Por la igualdad de derechos lingüísticos”, más conocido como “El manifiesto de los 2.300” en 1981 del que el pasado día 12 de marzo se celebró su 40 aniversario. ¿Tú crees que quienes han despertado por los hechos del 1.O de 2017 están al corriente de la Resistencia al nacionalismo desde entonces, o su ignorancia ha propiciado la España sentenciada de hoy?

S.T.: La labor de resistencia al nacionalismo ha sido admirable, y tú la has protagonizado y contado muy bien en tu "Historia de la resistencia al nacionalismo". Es necesario dar a conocer esta historia, que es un ejemplo de lucha clásica contra la dominación, la exclusión y el señalamiento, hecha con todo en contra y sin apoyo alguno, por eso es más necesario el conocerla, reconocerla y valorarla, para dar ánimo y fuerzas a la lucha de hoy, que cada día será más abierta y exigirá mayores dosis de valor y generosidad.

A.R.: Tú dabas clases en el mismo instituto de Santa Coloma que Federico Jiménez Losantos, a cuya salida, una noche, días después de publicarse el manifiesto reivindicando igualdad lingüística, fue secuestrado, atado a un árbol junto a otra profesora y abandonado con un tiro en la pierna. Después de aquel hecho, 14.000 maestros y profesores hispanohablantes abandonaron Cataluña y los firmantes del manifiesto, incluido tú, hicisteis lo propio dejando sin dirección aquel brote de resistencia al nacionalismo. ¿Os equivocasteis al marcharos?

S.T.: Ya he contado en otras ocasiones que más que marcharnos, nos echaron. Nuestra intención no era irnos de Cataluña, donde teníamos nuestra vida y nuestro trabajo. Más aún, intentamos crear una asociación para canalizar aquel movimiento espontáneo surgido del Manifiesto. Necesitábamos un mínimo de apoyo. Yo me entrevisté dos veces en Madrid con Martín Villa, entonces Ministro de Administración Territorial. Me entretuvo un par de meses con vagas promesas. El apoyo tenía que salir "de los fondos reservados" de la Presidencia (de Calvo Sotelo). Vamos, que debía llevarse a cabo con total secreto y alevosía. ¡Tenía pánico a que Pujol se enterara! Así que, sí, pudo ser un error el marcharnos, pero muy comprensible. Y añade el acoso, el señalamiento y las amenazas que sufrimos los que nos dimos a conocer.

A.R. Además de profesor, escritor y amante del teatro, te has implicado políticamente. Tú última aventura te llevó a ser cofundador de dCIDE, Centro Izquierda de España. ¿Por qué cuesta tanto en España que la izquierda ame a su país? ¿Por qué es necesario un partido de Izquierdas abiertamente español?

S.T.: Hemos de aceptar que las categorías de izquierda y derecha están ahí, son útiles y no tiene sentido perder tiempo y esfuerzo en combatirlas. Lo que hay que combatir es el fanatismo y el sectarismo. A partir de aquí es absolutamente urgente y necesario, que surja una izquierda española y sin complejos que combata y sustituya a la actual izquierda en el poder, que es una degeneración de las ideas y valores de la izquierda y que vive de la inercia y el prestigio cultural que la izquierda ha adquirido, pero que lleva a cabo una política totalmente contraria al bien común, que el es bien de la mayoría, o sea, de los trabajadores. Esa izquierda arrogante, frentista, rencorosa y muy analfabeta, lo que hace es favorecer los intereses de los más poderosos. Se trata del engaño y la farsa más descomunal, como lo es el apoyar el plan destructivo de los separatistas, la revolución de los ricos, vamos. Un casta rancia y cochambrosa, pero que tiene un afán totalitario de poder muy peligroso. Al fundar dCIDE hemos intentado organizar esa otra izquierda, pero sin un apoyo mínimo, económico y mediático, hoy es imposible ir más allá del esfuerzo testimonial y la difusión de ideas renovadoras, algo, por otra parte, absolutamente necesario. Esto lo hemos expresado muy bien en la declaració "Otra España es posible, otra izquierda es necesaria”: 

(https://www.elcatalan.es/otra-espana-es-posible-otra-izquierda-es-necesaria?fbclid=IwAR2XmOdIiMet0HdJ9olIgo4HFzXIwkjOGo89iSKGzF-rQbT0HcpFs_Tlb4w)

A.R.: Bueno Santiago, ya que nos ha cogido el carajal de Cs en medio de la entrevista, ¿podrías arriesgar una opinión de por qué los mejores sueños pueden acabar en pesadillas?

S.T.: Es un ejemplo devastador de eso que hablamos, el triunfo de los más rastreros e incapaces. Por un lado desanima a todos los demócratas, por otro nos obliga a modificar radicalmente el funcionamiento y la democracia interna de los partidos. También pone de manifiesto esa tendencia al enfrentamiento personal, la incapacidad de superar las egolatrías y la perversión de las relaciones. Pero hay algo más, y yo creo que aquí están interviniendo otros poderes, y no hace falta ser conspiranoico. Esto no favorece para nada la estabilidad y el equilibrio democrático, así que debe servirnos como una llamada de alerta, porque es otro síntoma de la degeneración de la política, lo que es ya un asunto muy serio.