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Puedes adquirir el libro enviando un mensaje a huellasjudias@gmail.com

domingo, 20 de octubre de 2013

UNA ENTREVISTA SOBRE "HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE"

Me entrevista Emilio Gancelo para el suplemento literario El Filandón del Diario de León. Presento aquí la entrevista completa.

(Río Ser. Cervantes. Ancares)

-Hay ya varios libros que han abogado por esa tesis, la de la 'leonesidad' de Cervantes. En esencia, ¿qué argumentos aporta su libro que no se hayan explicado ya antes?

Mi tesis parte de una doble afirmación: Cervantes era de origen judío y su familia procedía de las montañas y la meseta de León. Las dos cosas van unidas. Aclaro lo de la “leonesidad”. Si por ello te refieres a una identidad o esencia, al estilo de la que se han inventado los nacionalismos, pues no, yo no creo en la leonesidad de Cervantes ni en la mía propia. Otra cosa es el haber nacido o proceder de León, un hecho determinante en algunos aspectos fundamentales, como la influencia del habla leonesa, la experiencia del entorno y el paisaje, las costumbres, el modo de trabajo y de vida, los recuerdos, las vivencias de la infancia y la juventud, que se dejan ver y entrever en el Quijote de manera clara y difícilmente rebatible. Hablo de la montaña, la meseta y ribera leonesa, una zona amplia, que va desde los Ancares a Tierra de Campos, pasando por la Cabrera, la Maragatería y Sanabria, por simplificar.

-Teniendo en cuenta que la teoría ha aparecido en prensa y libros, ¿cómo posible es que a nivel global no se hable más de este asunto? ¿Es que falta algo tan contundente, quizás, como la aparición de un 'acta de nacimiento'?

Yo creo que nunca aparecerá ningún documento que pruebe el lugar de nacimiento de Cervantes, y por varias rezones: no existían entonces actas y libros de bautismo, son posteriores; Cervantes quiso ocultarlo intencionadamente y no dejó ninguna pista fiable; hay mucha confusión entre homónimos (existen 6 Rodrigos de Cervantes, por ejemplo); los documentos no son muy de fiar: se falsificaban con facilidad, se cambiaban los apellidos sin ningún problema, se compraban testimonios, hidalguías y limpiezas de sangre... Para colmo, a partir de mediados del siglo XVIII aparecieron falsificadores “profesionales”, que manipularon documentos como la supuesta acta de bautismo de Alcalá. Afirmar que Cervantes nació en el pueblo sanabrés de Cervantes no se puede probar; lo que sí podemos conjeturar como verosímil es que su familia procedía de esa zona, que entonces pertenecía a Astorga. Ir más allá ni es necesario ni riguroso. A mí me basta con mostrar que Cervantes era de origen leonés, el primer gran escritor leonés verdaderamente universal.     

-Seguro que ha leído los libros de Llamas y el de Eutimio Martino, ¿qué opinión le merecen? ¿Hay algún otro, interesante, en el que se defienda el origen leonés y converso de Cervantes?

Las investigaciones de Eutimio y Llamas, así como las de Leandro Rodríguez y César Brandáriz, son muy interesantes, porque intuyen lo que yo luego trato de probar. Para mí han sido un estímulo fundamental, pero yo trato de ser más riguroso, probar mejor las afirmaciones basándome en una lectura crítica y atenta al texto cervantino. Luego debo citar a Américo Castro, que fue pionero y se atrevió a decir lo que nadie se atrevía sobre el origen converso de Cervantes.

-¿Cambiaría algo el que Cervantes fuera leonés  (pero, y leonés, ¿de dónde exactamente?)? Es decir, ¿qué implicaría ese reconocimiento a nivel de RAE, instituciones, etc.? ¿Y su condición de judío converso, qué deja traslucir?

Cambiaría sobre todo la iconografía, la lectura, la interpretación y valoración global del Quijote. No estamos hablando de un simple cambio de nombres o lugares. El paisaje y el entorno físico y cultural del Quijote tienen un valor simbólico fundamental. La utopía individual y social que encarna don Quijote se corresponde con el entorno pastoril, campesino y bucólico en el que se mueven todos los personajes, al que Cervantes añade los datos crudos de la realidad como contraste irónico y crítico. Esto no podría haberlo imaginado, construido ni transmitido si hubiera situado los hechos y aventuras en un paisaje manchego que, reconocido por autores como Francisco Rico o Nabokov, nunca aparece descrito en el Quijote, sino otro muy distinto.
En cuanto a los efectos “institucionales” de mi libro, es algo que no me preocupa. No busco pelear con nadie. La verdad se abrirá paso, aunque tarde cien años. No hay que forzar el texto para verlo. Muchas cosas saltan a la vista. Pero la Iglesia Cervantina está muy bien organizada, no se va a venir a bajo por este acto quijotesco mío. No me asustan las críticas, sólo quiero que el Quijote deje de ser un texto reverencial que nadie lee. Recuperar su vitalidad, redescubrir su actualidad.

-¿Crees que existe un abandono, una cierta dejadez, en cuanto al recuerdo o puesta en valor de nuestro pasado judío? ¿A qué crees que es debido? 

Totalmente de acuerdo. León es un caso único en la historia de los judíos de España, porque aquí hubo, no ya una judería o aljama, sino anteriormente una ciudad entera judía, con sus mil habitantes, sus murallas, sus leyes y autonomía, y que se encargaba nada menos que de la defensa de la ciudad. Esto es sorprendente, y dice mucho de la presencia judía en el antiguo Reino de León. Te adelanto un proyecto para el que he empezado a recabar colaboración: la organización de un Congreso Internacional que quisiera titular “Presencia e influencia judía en León: historia y literatura”. Hay mucho que contar e investigar, y los leoneses tienen derecho a conocer este pasado excepcional.  

-Podrías indicar aquí algunas frases, palabras, o párrafos, en concreto, que tú consideres significativos, del Quijote, donde se aprecia esas raíces o huellas leonesas..

Esquemáticamente: Referencias a las Lagunas de la Lampreana o Villafáfila, a las aceñas del Duero, la Sierra o Peña Negra de la Cabrera, al cultivo y fabricación del lino (muy extendido en León, nunca en la Mancha), los carros chillones tirados por bueyes, la presencia de lobos y osos, la montería del jabalí, el origen de los Quijada en Villagarcía de Campos, los apellidos Cervantes y Saavedra, las afirmaciones del capitán cautivo (alter ego de Cervantes), el paisaje de las riberas del Esla (el mismo de la Diana de Montemayor), los palomares, la distinción entre patio y corral, los duques sin nombre (los duques de Benavente), Dulcinea villana de Sayago, la Tierra de Campos (encubierta bajo los campos de Montiel), citas de la Pícara Justina (judía de Mansilla de las Mulas), leonesismos abundantes y modalidades del habla leonesa, la vegetación, la orografía, los oficios y labores del campo, rabeles, mastines, jugar o birlar a los bolos, la lucha leonesa, la calderada, la cecina... Y en general la influencia de la cultura hebrea, presente en los más de cien asentamientos judíos que existieron en esta amplia zona que llega hasta Valladolid.

ACLARACIÓN: El libro está en proceso de financiación para su publicación. En principio no se distribuirá por las librerías, así que quien quiera adquirirlo habrá de solicitarlo a través de la plataforma lanzanos.com

sábado, 5 de octubre de 2013

CERVANTES CONOCÍA ZAMORA Y LAS ACEÑAS DEL DUERO



Sostengo en mi libro HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE que Cervantes necesariamente tuvo que conocer las montañas y la meseta de León, una zona que va desde los Ancares y la Cabrera hasta Tierra de Campos, pasando por Zamora. Para demostrar que conocía Zamora basta leer el pasaje en que don Quijote y Sancho cogen una barca y se dejan llevar por la corriente del río hasta unas aceñas y a punto están de ser atraparlos por uno de sus grandes rodeznos, que acaba destrozando la barca. Lea el lector sin prejuicios y observe la foto del río Duero a su paso por Zamora, con esas aceñas sobre el fondo de la ciudad. Si conoce las fértiles riberas del Duero o el Esla, ponga un poco de imaginación y entenderá la añoranza que siente don Quijote a verlas. 

Dos días después que salieron de la alameda llegaron don Quijote y Sancho al río Ebro, y el verle fue gran gusto a don Quijote, porque contempló y miró en él la amenidad de sus riberas, el sosiego de su curso y la abundancia de sus líquidos cristales, cuya alegre vista renovó en su memoria mil amorosos pensamientos. (...)
Y dando un salto en él, siguiéndole Sancho, cortó el cordel, y el barco se fue apartando poco a poco de la ribera (...)
En esto, descubrieron unas grandes aceñas que en mitad del río estaban, y apenas las hubo visto don Quijote, cuando con voz alta dijo a Sancho:- ¿Ves? Allí, ¡oh amigo!, se descubre la ciudad, castillo o fortaleza donde debe de estar algún caballero oprimido, infanta o princesa malparada, para cuyo socorro soy aquí traído.
-¿Qué diablos de ciudad, fortaleza o castillo dice vuesa merced,señor? -dijo Sancho-. ¿No hecha de ver que aquéllas son aceñas que están en el río, donde se muele trigo?


Aceñas de Zamora. López Heptener, 1950.

Calla, Sancho -dijo don Quijote-, que aunque parecen aceñas no lo son, y ya te he dicho que todas las cosas trastruecan y mudan de su ser natural los encantos.
(Don Quijote de la Mancha, II, cap. 29) 


Cervantes escribe Ebro y Zaragoza pero en su mente está el Duero y Zamora (fonéticamente similares) con sus aceñas. Cervantes escribe partiendo de la realidad que conoce, sobre la que construye luego la ficción. Necesita referencias concretas para luego transformarlas, transmutarlas y trasponerlas de acuerdo con las necesidades del relato. Como don Quijote, para "encantarlas", las "trastrueca y muda", porque a esta altura del relato don Quijote ya no sufre alucinaciones, simplemente interpreta la realidad en función de sus deseos y su ansia de aventuras. Lo que nos interesa destacar es que Cervantes no inventa o fantasea primero, y luego escribe, sino al revés. Aunque hubiera pasado por Zaragoza a orillas del Duero, nunca habría visto allí aceñas. Molinos de agua sí, pero no aceñas, que son unos molinos harineros de agua que nunca han existido en el Duero y sí, y abundantes, en las aguas del Duero y sus afluentes, desde Tordesillas a Zamora, como hoy todavía podemos contemplar. 

NOTA, PARA LOS INTERESADOS: Mi libro sólo se puede adquirir a través de la plataforma
(Si te interesa tenerlo, no tardes en encargarlo).