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sábado, 28 de febrero de 2015

LOS HUESOS DE CERVANTES

(Foto: Fernando redondo)

Cervantes fue enterrado en las Trinitarias de Madrid y ahí siguen sus huesos. Un equipo de expertos se ha propuesto encontrarlos. No sabemos qué huesos encontrarán ni en qué estado. Como he escrito sobre Cervantes, me suelen preguntar qué opino de esta búsqueda.

Respondo que me parece bien. En un país en el que se desprecia e ignora a los mejores, no está mal que se empiecen a respetar sus restos. Descubrir los huesos de Cervantes será un acto simbólico de reconocimiento. Que, en el caso de hallarlos, su cripta se convierta en un santuario laico, con su comercio adherido, no es algo en sí mismo negativo, todo depende de lo que se haga o promueva con ese reclamo.

Pero esta búsqueda podría servir para algo más. Por ejemplo, para establecer de modo más fiable el origen judío de Cervantes a través del cromosoma Y, dado que no dejó descendientes. También, para confirmar o rechazar su vinculación familiar con su supuesta hermana Luisa Cervantes enterrada en un Convento de Alcalá de Henares. El cotejo del ADN en este caso es algo muy difícil y costoso, pero con el tiempo podría plantearse. También con un supuesto descendiente actual de su hermano Rodrigo, algo más sencillo.

Otra cosa es aprovechar el interés suscitado para acercarnos a Cervantes con mayor rigor y respeto hacia su obra y su persona. Francisco Rico ha llamado a Cervantes “meapilas” y “excombatiente de la División Azul”. Esta insultante boutade no tiene nada de graciosa y mucho de soberbia academicista. Cervantes murió pobre y si se hizo hermano de la Orden Tercera de San Francisco poco antes de morir fue por motivos prácticos, no porque fuera un católico militante o un beato. Basta leer su obra para darse cuenta de ello.

El problema está en que se ha leído a Cervantes con prejuicios y orejeras, tanto manchegas como católicas. Rico, como buen amanchegado y supuesto progresista, lanza estos juicios insostenibles. Al final uno tiende a creer a Andrés Trapiello que asegura que Rico no ha leído el Quijote. Si se hace con libertad, es imposible no deducir que Cervantes era de origen judío y leonés. Descubrir sus huesos está bien, pero mucho mejor descubrir la verdad.


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