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martes, 15 de diciembre de 2009

¿ESTÁN MATANDO A CATALUÑA?



Ha dicho Joan Laporta en El País:
“Cataluña se está muriendo, la están matando y tenemos que reaccionar”.
“Rechazamos el trato que el Estado da a Cataluña. Es una humillación inaceptable para los catalanes”.
“Ningún catalán puede aceptar el expolio fiscal que sufrimos ni los ataques a los derechos y libertades de Cataluña desde el secuestro del Estatuto”.
“No me cabe en la cabeza que alguien vote en contra ( de la independencia de Cataluña). Es incontestable que nos conviene un Estado para mejorar la calidad del país”.
“Nos están estrangulando económicamente. Es una vergüenza lo que hemos tardado en tener el AVE”.
“Hay tantos agravios, intolerancia y agresividad y humillaciones, que ha llegado el momento de expresarnos”.

Hacía mucho tiempo que no oía mayor cúmulo de tonterías, engaños y provocaciones. Vale la pena analizar este discurso, enormemente tóxico, insultante y agresivo. Como pieza retórica del nacionalcatalanismo es muy ilustrativa. Veamos algunos de sus recursos “literarios”:

1) Apelación a abstracciones cargadas de emocionalidad bélica: Cataluña, Estado, libertades, derechos, país, independencia...
2) Uso de sustantivos y verbos que despiertan reacciones automáticas de rechazo y autodefensa: matar, humillación, agravios, expolio, ataques, estrangular, sufrir, defender...
3) Polarización categórica excluyente: Cataluña/Estado español.
4) Generalización y personificación del discurso: ningún catalán, los catalanes, nos están estrangulando...

Todo esta retórica no es inocente, sino corrosiva, porque está basada en afirmaciones falsas, gratuitas, que, sin embargo, tendemos a dar por válidas e indiscutibles, aunque sean totalmente inconsistentes. Basta con que pidamos a su autor que concrete y demuestre la verdad de lo que dice, para descubrir que lo único que hay detrás de sus palabras es un sentimiento mezquino de odio, desprecio, engreimiento y amenaza.

¿Quién está matando hoy a Cataluña? ¿Qué Cataluña es esa que se está muriendo? ¿Cuáles son esos agravios, humillaciones, expolios y estrangulamientos? ¡Ah, me olvidaba, lo del AVE!...
Si Cataluña son los catalanes, ¿a qué catalanes hoy se está matando y quiénes son sus asesinos? No se me diga que este lenguaje violento es puramente metafórico, porque no lo es, sino de una agresividad manifiesta y provocativa.

Como el Estado no es más que una abstracción, debo entender que cuando estos nacionalistas hablan así, están refiriéndose necesariamente a todos lo españoles no catalanes, y también a todos los catalanes españoles. Así que todos nosotros somos los que estamos matando, expoliando, estrangulando, humillando, atacando... ¿a quiénes?
Lapota dice: Cataluña soy yo, los catalanes son yo, y yo soy el patriota más valiente... ¿Por qué? Porque me atrevo a decir estas cosas...

Pero vayamos al fondo del asunto: todo este discurso faltón, provocativo, falso, digámoslo sin rodeos, es profunda, viscosamente antidemocrático. No podemos transigir que este personaje diga que no aceptar sus tesis “es una muestra de la falta de cultura democrática del Estado”.
El colmo de la confusión es hacer pasar por democrático lo que no es más que el abuso de una minoría que pretende imponer con todos los medios su fantástica idea de una Cataluña libre e independiente, como si ahora sus ciudadanos no fueran totalmente libres e independientes, igual de libres e independientes que el resto de los españoles y europeos.
¿De qué derechos y libertades están hoy privados los catalanistas, que no los catalanes? ¿Del derecho a decidir? ¿A decidir quiénes y a decidir qué? El único sujeto de esa decisión es el que las leyes democráticas con las que hemos organizado nuestra convivencia, determinan.

¿En qué fundamento democrático se basa una minoría para presionar, amenazar, organizar consultas al margen de las leyes, propagar sentimientos de odio y rechazo, ir creando un ambiente de intolerancia y un sentido de pertenencia excluyente y enfrentado al resto de los españoles? ¿Es democrático manipular los sentimientos de pertenencia con coacciones, mentiras, una propaganda tan avasalladora como falsa, cargada de sentimientos irracionales?

Decir hoy que el Estado (los españoles) está matando a Cataluña (los catalanes), no es un simple ejercicio de libertad de expresión, sino una acusación repulsivamente antidemocrática, porque socava los fundamentos del orden democrático que nos hace a todos iguales.

No debemos dejar pasar este lenguaje, este discurso, este tipo de gestos sin sacar a la luz la basura ideológica e irracional que encierran, alimentan y propagan. En este caso, la del nacionalcatalanismo dominante.
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