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sábado, 26 de enero de 2008

PARA EMPEZAR ESTE BLOC

(Foto:PortfolioNatural)
Para empezar este blog lo primero que quiero hacer es no llamarle blog, sino bloc. Así que comienzo reivindicando esta palabra, reviviéndola, sacándola de las cenizas en que duerme. Bueno, no tan dormida. Windows tiene una función que titula "Bloc de notas".

Bloc, aunque de origen francés, es palabra de nuestra infancia, sinónimo de cuaderno. Quizás se extendió por esa tendencia natural del lenguaje hacia la novedad. Novedad y renovación, pero también por la necesidad de matizar. El bloc no llevaba grapas, sino un alambre ensortijado que anillaba las hojas y tenía las tapas de cartón. Un paso adelante.

De bloc podemos derivar "bloquero". Me gusta más que "bloguero". Bloquero resuena a roquero (de rock y de roca). Y podemos hablar de "bloquear" como una de las funciones esenciales del "bloc": bloquear la falsa información, la manipulación, el engaño y la mentira. También podemos establecer con el "bloc" un bloqueo a todo lo que no nos gusta, al cúmulo asfixiante de tonterías que nos rodea. Y hasta podemos constituir, juntos, un "bloque", una nueva forma de resistencia. O quedarnos bloquiabiertos: abiertos al pensamiento que nos hace pensar. Incluso inventarnos otra: bloker, que puede dar un poco que pensar por su semejanza con otros anglicismos conocidos. "Soy un bloker", por ejemplo, para los que no les guste lo de bloquero. También suena mejor que "bloguero". Todo esto tiene que ver con el sentido fonético y rítmico de la lengua, que es cosa que evoluciona, pero nunca violentando a capricho el fondo musical, sonoro, respiratorio, orgánico, construido a lo largo de siglos, que es lo más valioso de un idioma. Idioma viene de idios, lo propio, lo que no se uniformiza en el magma informe de un empobrecedor lenguaje cosmopolita o globalizado. De nuestra lengua hablaré largo, tendido y distendido. Porque no sólo pensamos con las palabras, sino que las palabras mismas dan mucho que pensar.

Pues para empezar, ya está.
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