Follow by Email

PINCHA SOBRE ESTA IMAGEN PARA VER VÍDEO (Booktralier)

PINCHA SOBRE ESTA IMAGEN PARA VER VÍDEO (Booktralier)
Puedes adquirir el libro enviando un mensaje a huellasjudias@gmail.com

domingo, 17 de enero de 2010

TEORÍA DE SUPERCUERDAS Y CONOCIMIENTO CHAMÁNICO

(Foto: S. Trancón)

Es la última teoría de la física que aspira a convertirse en la teoría unificada del todo, o sea, a explicar el fundamento último de cuanto existe en éste y en cualquier otro universo posible. Aunque tiene el inconveniente de no ser “falsable” porque incorpora la existencia de dimensiones inobservables (11 dimensiones, al menos), sí puede validarse si predice fenómenos como la existencia de esa partícula subatómica “Dios”, el bosón de Higgs (al que esperan descubrir en el CERN , con el Acelerador de Hadrones).

A mí no me interesan las fórmulas matemáticas en que esta teoría se basa (no estoy capacitado para entenderlas ni disfrutar de su belleza), sino el hecho de que abren nuestra mente a concepciones que elevan nuestra conciencia y el modo de entender el mundo.
Según esta teoría, la materia y la energía (base del universo) no está formada por partículas, sino por “vibraciones” de “cuerdas” o filamentos de energía primordial. El electrón, por ejemplo, no es un punto, sino una vibración en forma de lazo. La “cuerda” que produce la vibración, esa resonancia en que consiste un electrón, puede oscilar, vibrar, resonar de otra manera y producir otras ondas y partículas.

Lo que más me ha llamado la atención es el hecho de que, mucho antes de que se formulara esta teoría, Carlos Castaneda recibiera este mismo conocimiento a través de don Juan, un indio yaqui que a su vez lo recibió de los chamanes del Méjico antiguo. Habla él de “bandas de emanaciones”, “filamentos luminosos”, “hilos sin fin”, “vibraciones de color o sonido”, “haces de energía”..., y que todo cuanto existe son como “burbujas” o “emanaciones encapsuladas” que surgen de esos "filamentos" y forman “racimos”... También usa el símil de un montón de paja suspendido en el aire, cuyas combinaciones son infinitas. Fibras o filamentos formando haces inconcebibles que pueden llegar a ser conscientes de sí mismos.

Lo que me sorprende es que científicos actuales recurran a metáforas e imágenes parecidas a las que ya usaron los videntes de la antigüedad prehispánica para explicar lo mismo, la constitución última del universo.

Pero la ventaja de los chamanes antiguos es que no se limitaron a explicar los fenómenos de la física, sino de la conciencia, y basándose en las misma teoría de las cuerdas o filamentos de energía que constituyen haces o bandas de las que emanan los seres.

Descubrieron así que en la Tierra existen 48 grandes bandas (cuerdas) de las que surge todo cuanto en ella existe: 40 no producen conciencia; de las otras ocho, siete producen conciencia inorgánica, y una, conciencia orgánica, dentro de la cual estamos las plantas y los animales. El “color” de la energía de la conciencia orgánica de las plantas es “rosa”, el de los insectos “melocotón” y el de los seres humanos “ambarino”.

La teoría de las supercuerdas predice la existencia de infinitos universos finitos en expansión, lo que lleva a la conclusión de que universos finitos, como el nuestro, se repitan en algún otro “lugar” o dimensión cósmica, que existan universos paralelos a nuestro lado, alguno de los cuales pueda ser idéntico o casi idéntico al nuestro. Esto daría cierto fundamento a la creencia en la reencarnación.

Bien, pues todo esto a mí me hace salir de la estrecho cuarto oscuro en que hemos convertido esa burbuja de energía y luz que somos, surgida de la vibración o resonancia de una cuerda de energía infinita, suspendida en el vacío. No estamos condenados a vivir encerrados en una pequeña habitación, podemos salir y perdernos por el vasto mundo que nos rodea.
Al menos, podemos darnos una vueltecita por ahí, de vez en cuando.
Publicar un comentario