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jueves, 17 de junio de 2010

EL CASCABEL Y EL GATO



Todos hemos oído alguna vez eso de ¿quién le pone el cascabel al gato? Pocos, en cambio, saben que la frase proviene del Libro de los exemplos o Suma de exemplos por A.B.C. (o sea, por orden alfabético), que escribió a principios del siglo XV Clemente Sánchez de Vercial, conocido como el Arcediano de Valderas.

Valderas es el pueblo en que nací, y está colocado sobre un cerro, a orillas del Cea, en el corazón de los Campos Góticos, llamados hoy Tierra de Campos. Este libro es la mayor colección de cuentos medievales (547), de la que bebieron durante siglos moralistas y escritores como Cervantes. El cuento tiene mucha más enjundia de lo que el dicho sugiere a primera vista, así que voy a transcribirlo:

Los ratones una vez se reunieron en consejo y discutieron cómo podrían protegerse del gato. Y dijo uno que era más cuerdo que los otros:
-Atemos una esquila al pescuezo del gato para que cuando vaya de un lado a otro siempre oigamos la esquila.
Y este consejo agradó a todos. Pero dijo uno:
-Es verdad, ¿pero quién atará la esquila al pescuezo del gato?
Y respondió uno:
¡Yo no!
Respondió otro:
¡Yo no, que por nada del mundo querría acercarme a él!
Así sucede muchas veces que los clérigos o monjes se levantan contra sus prelados u otros contra sus obispos, diciendo:
-¡Ojalá Dios lo hubiese quitado y tuviéramos otro obispo y otro abad!
Esto agradaría a todos, pero al final dice:
-Quien lo acusase perderá su dignidad o le irá mal después.
Y dice uno:
-¡Yo no!
Dice otro:
-¡Yo no!
Así los inferiores dejan vivir a los superiores más por miedo que por amor.


Como vemos, el cuento habla de la necesidad de que alguien (héroe o líder) se atreva a llevar adelante el deseo de todos, aunque en ello le vaya la dignidad o la vida. Otro método es el “todos a una”, como hacían los senadores romanos cuando querían acuchillar a un tirano. Pero para esto hay que fiarse de los otros.

Sí, es difícil apartar del poder a alguien que lo ejerce basándose en el miedo, no en el amor. Pero la moraleja de hoy quizás vaya más allá: hoy los gatos no tienen ningún reparo a llevar esquila, cascabel o cencerro, se lo ponen ellos mismos. No les importa que se conozcan de antemano sus pasos, porque los ratones, en verdad, no pueden (no podemos) escapar de la ratonera. ¿Qué otra cosa es este apocalipsis al que llamamos crisis?

P.D. Lo del microrrelato no es de hoy. He aquí uno recogido del libro de mi paisano el Arcediano:

Léese de un caballero que, jugando los dados, juró por los ojos de Dios, y luego le salió el un ojo del casco (el cráneo) y le cayó en el tablero.
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