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viernes, 4 de febrero de 2011

TRES AÑOS TIENE ESTE BLOC


(Foto: Koldo Badillo)

Se han cumplido tres años desde que comencé a escribir este bloc (lo prefiero a blog). Es obligado que haga balance, reflexione sobre su contenido y propósito. Orientaré así a los lectores (no cometo el abuso de llamarlos “mis” lectores), que han realizado, si la estadística que aparece al final de esta página no miente, treinta mil visitas al año, o sea, ahora mismo ya más de noventa mil. Eso supone, según las mismas estadísticas, unos 25.000 lectores-visitantes (catalogados como “nuevas visitas”) que provienen de 75 países (60% de España). Con esta entrada, son 231 las páginas o artículos que he escrito en estos tres años.

Visto así, parece que, en principio, interesan estas páginas, no tan volátiles como suponía yo al comenzar este viaje internáutico. He escrito internáutico, aunque el derivado debería ser internético.

En español la palabra Internet (que es un nombre propio) ha pasado a ser casi sustantivo común, de significado concreto. Para ello se ha echado mano de la metáfora náutica, identificando el trabajo o la acción de abrir páginas, buscar, ver y leer lo que interese (el network), con la idea de navegar por un océano virtual.
Se han unido así, eficazmente, dos imágenes, la de navegación y la de red (de pescador). Entrar en internet es internarse o adentrarse, un navegar en el mar virtual como un pescador. Pero la red, igual que sirve para atrapar algo, también puede enredarse y enredarte a ti en ella.

Inter (entre) net (red) es un mar, un bosque, una selva por la que se navega, camina y explora con el riesgo de perderse, enredarse o encontrar lo que no se necesita. Podemos ir a navegar y a pescar por necesidad, sabiendo lo que buscamos, pero también movidos (picados) por la curiosidad: ir a la que salta, picoteando acá y allá, (casi siempre perdiendo el tiempo, que es una forma de perder la vida).

Así que todo depende del uso y el modo como nos adentremos en este espacio virtual, que internet sirva para algo positivo o para todo lo contrario. Lo contrario es la dispersión, la falta de concentración, la pérdida de tiempo y energía, el aturdimiento mental, la sobreexcitación superficial, en entontecimiento, el confusionismo, la degradación del conocimiento. Para poder conjurar estos efectos perniciosos hay que realizar un verdadero esfuerzo a fin de no dejarse arrastra ni contaminar por los continuos reclamos publicitarios y de todo tipo que nos asaltan en cuanto abrimos una página.

Otro de los usos más perversos de internet es el convertirlo en una plataforma para el exhibicionismo, la falta de pudor y la pérdida de privacidad e intimidad, la banalización de las relaciones y contactos.

Yo he intentado que este bloc no se convierta en todo eso que detesto y critico, por lo que son mínimas las informaciones que incluyo sobre mi persona y mis batallitas, mis amigos y enemigos, mis fantasías y pretensiones. Huyo por igual de la pedantería, el dogmatismo, la confusión y la pretenciosidad. También he tratado de evitar las distracciones, las listas de blocs amigos, seguidores, links, vídeos, etc. Quiero que el lector se centre y concentre en lo que escribo y lo juzgue y aproveche por su contenido, no por otra razón. Las imágenes con que acompaño las entradas quiero que ayuden a concentrar, relajar, serenar la mirada, requisito necesario para la contemplación, la meditación y la reflexión.

Y, por supuesto, no escribir de cualquier manera, sino que forma y contenido vayan tan unidos que sean inseparables.
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