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viernes, 12 de agosto de 2011

EL TIEMPO DE LA MENTE

(Foto: A. Trancón Galisteo)

La mente no tiene tiempo. En la mente no existe el tiempo. Para la mente no existe el antes ni el después. Para la mente todo es presente. La mente no entiende el haré ni el hice, el seré o el fui, el estaba o el estaré. La mente sólo entiende el hago y el soy y el estoy. Para la mente el pasado y el futuro son ahora. Si te vas al pasado, estás en el pasado. Si vas hacia el futuro, estás en el futuro. El pasado y el futuro son el presente para la mente. Allí donde está tu mente, allí va tu energía. Si te vas hacia el pasado o el futuro, tu energía deja de estar disponible para el presente, para el aquí y ahora, lo único que realmente existe. La mente está siempre enfocada en algo, necesita estar enfocada en algo. Si no lo hace sobre el presente, lo hará sobre el pasado o el futuro. Pero como la mente no vive en el pasado ni en el futuro, todos tus recuerdos y tus deseos los transforma en presente. Absorben la energía del presente. Por eso, si estás en el pasado o en el futuro, no puedes actuar en el ahora, no tienes energía para ello. Por eso, toda meta, todo proyecto, se tiene que transformar en un propósito de ahora, tiene que empezar a realizarse en el ahora. Los proyectos y los verdaderos deseos, no se dejan para mañana ni para luego. Se empiezan a realizar ahora, desde el mismo instante en que se formulan, por muy lejanos y utópicos que sean.

Un propósito enfoca y moviliza la energía en una dirección y crea un polo de atracción de la energía del universo. Esa concentración de energía produce la realidad, se transforma en algo real. A la mente no se la puede engañar. Cualquier duda paraliza el movimiento de la energía, bloquea el flujo. Por eso, cuanto más claros sean los proyectos, cuanto más concreto sea el propósito, mayor energía atrae. Descubre aquello que te hace titubear, aquello que tu mente acaba interpretando en un sentido contrario al que supuestamente deseas. Tu mente obedece a lo que le ordenas. Descubre lo que en realidad estás deseando. A veces deseamos el fracaso porque le tememos al éxito. A veces nos sentimos más protegidos con el fracaso que con el éxito. Las ideas y los pensamientos son actos para la mente. La mente no distingue entre el quiero y el no quiero. Siempre quiere. Siempre obedece. Siempre actúa. La mente no espera, la mente es. La mente no distingue entre lo positivo y lo negativo. Es energía que fluye y tiende a su realización. Vivir es realizar propósitos. Un propósito es el intento de algo. Cuanto más buscas, cuanto más intentas, más alcanzas. La energía de universo es inagotable, no tiene límites. Tu mente tampoco. Cuida tus pensamientos. Contrólalos. Un instante antes de que se produzcan, puedes ser consciente de ellos. Un pensamiento atrae a otro. Si es positivo, deja que atraiga a otros pensamientos positivos. Si es negativo, suéltalo, enfócate en otro cualquiera de signo contrario. Eres lo que piensas. Eres lo que estás pensando ahora mismo. Eres energía. Y la energía está allí donde están tus pensamientos.

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