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miércoles, 19 de julio de 2017

ERREJÓN Y LA TEORÍA DEL HUEVOCASTAÑA




Que dice Errejón que “los progresistas de España cometieron una irresponsabilidad que no tiene razón de ser: alejarse de España, sentir que España era el problema y que la solución era una especie de cosmopolitismo”. Vamos a explicárselo mejor al muchacho, que al parecer no ha tenido tiempo de enterarse.

(Foto: S. Trancón)

Primero: no es que los “progresistas” se hayan alejado de España o sentido a España como problema, no, que eso ya lo sintieron hasta los del 98; lo que han hecho ha sido negar la existencia de España, empezando por no pronunciar su nombre, que es un intento muy freudiano de no aceptar el principio de realidad. Comenzaron hablando del “Estado español”, identificando a España con el franquismo, y ahora lo han sustituido por el significante vacío “nación de naciones”. En esto han seguido al pie de la letra (iba a decir del culo) a los independentistas, cuya principal misión ha sido, no ya negar la existencia de España, sino convertirla en objeto de un rechazo y desprecio absolutos.

Segundo: los “progresistas” no han sustituido a España por ningún cosmopolitismo, sino por un nacionalismo rancio, retrógrado y etnicista, que es la forma suave con que hoy llamamos al racismo de Sabino Arana, Prat de la Riba o Heribert Barrera (a los que el pimpollo Errejón ni ha leído ni leerá), que sigue siendo la base ideológica y sentimental de todo nacionalista.

Prosigue el politólogo interino, de pronto transmutado en defensor de España, de sus logros sociales, su democracia y su cultura: “Creo que ya va siendo hora de reivindicar una idea fuerte de España, un patriotismo desacomplejado. Hay muchas razones para estar orgulloso de nuestro país. (…) Creo que tenemos un país democráticamente muy maduro; aquí la crisis no ha generado irrupciones xenófobas (sic). (…) Hay una escasa autoestima propia (sic), que no está justificada y que hay que revertir”. Y continúa haciendo alabanzas de nuestro sistema educativo, sanitario, de igualdad de oportunidades… Pese a todo ello, defiende que los catalanes “tienen derecho a decidir su encaje en España”. Y sin definir qué sea ese encaje de bolillos, asegura categórico: “con un encaje diferente Cataluña se queda en España”.

Uno duda si se trata de incapacidad mental o de una impostura descarada. Como dije de Pedro Sánchez, estos defensores del círculo cuadrado o del huevocastaña, lo hacen con tanta ligereza que a uno le hacen dudar de si compartimos una misma estructura cerebral o si asistimos a una mutación en busca de su oportunidad evolutiva. No es posible decir que hay que recuperar la idea de España y perder el complejo de pertenecer a ella, al mismo tiempo que se hace todo lo posible por destruir España apoyando a quienes han convertido este objetivo en su principal empeño político.

“Hay que dar todas las facilidades y poner todos los medios para que se realice el referéndum”, ha defendido Iglesias siguiendo a Colau, aunque él dice que no votaría. Vean cómo lo explica, convirtiendo el referéndum en una “movilización”: “Si usted me dice que tengo que ir sí o sí a esa movilización, yo le digo: déjenme decidir en libertad si yo voy o no voy a la manifestación que ha convocado usted. Pero eso sí, como demócrata me parece excelente que a nivel institucional se le den todas las facilidades para que usted se manifieste”. Un acto ilegal, de sedición y rebelión contra la Constitución y el orden democrático, se convierte de pronto, porque lo digo yo, en una movilización democrática que no sólo hay que defender, sino exigir que el Estado consienta, apoye y organice. La nueva política perfeccionando el arte marrullero del cinismo más desacomplejado.

No vendrá la renovación y la defensa de la España democrática como único espacio del bien común y garantía de la igualdad de todos los españoles, de la mano de estos retroprogres de salón, oportunistas del patriotismo anticonstitucional, defensores de la teoría plurinacional del huevocastaña. ¿Todavía queda alguien que se crea que serán los Errejones, los Turriones, los Icetas y los Castejones, los que nos salvarán del independentismo sedicioso y secesionista?

Viendo tanta confusión y descaro se hace cada día más imprescindible una izquierda distinta que sustituya a esta morralla política e ideológica, que tenga claro qué es un Estado democrático, qué ha sido y qué es hoy España, y que sea radical y beligerante en la defensa del bien común frente a los intereses y ambiciones de las minorías nacionalistas, hoy defendidas por una izquierda descarriada, antinacional y, por lo mismo, antisocial.



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