MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

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sábado, 3 de octubre de 2015

¿ES EL INDEPENDENTISMO CATALÁN UN MOVIMIENTO IRRACIONAL? (I)


(Fotos: S.Trancón)

¿Es el independentismo un movimiento irracional? Sin duda lo es para cualquiera que compare las declaraciones y proyectos independentistas con la objetividad de los hechos. Hay una enorme distancia entre sus razones y propósitos y la realidad de los datos y los análisis, especialmente en el terreno económico, jurídico y político. Hablamos entonces de mentiras, falsedades, tergiversaciones y manipulaciones. Como el discurso independentista parece inmune a esas críticas y pruebas de realidad, acudimos entonces a otro tipo de apreciaciones: disparate, zafiedad intelectual y marrullería (Javier Marías), locura esencialista (Juan Goytisolo), anacronismo inconcebible (Emilio Lledó), ilusión platónica (Francisco Rico), ficción maligna (Vargas Llosa), etc.a, en sueño, ionergiversaciones oeudimos entonces a otro tipo de argumentos y hablamos de disparate, locura, delirio, fantasnes Todo esto es válido, responde a un ejercicio de libertad y racionalidad imprescindible, pero algo falla, algo se nos escapa y buena prueba de ello es el tono cada vez más desesperado o derrotista de algunos. Habrá que enfocar el análisis desde otra perspectiva, encarar el problema desde dentro, tratar de comprender la racionalidad y la lógica interna del independentismo.
            Lo primero que constatamos es que hay una gran diferencia entre aquello que los independistas dicen ser desde el punto de vista democrático, y lo que son. El independentismo se presenta como un movimiento democrático, pacífico y pacifista. ¿Lo es? El independentismo se ha apropiado hoy de la legitimidad democrática en Cataluña mientras enmascara y utiliza sistemáticamente métodos antidemocráticos. Los ejemplos son innumerables, desde la imposición de la inmersión lingüística (caso único en el mundo) en contra de la lengua propia y materna de la mayoría de la población de Cataluña (incumplimiento incluso de las leyes sobre la enseñanza mínima del español), hasta el proyecto de declaración unilateral de independencia, que el independentismo se propone llevar a cabo sin recabar siquiera el apoyo legal de una mayoría cualificada.
Pero, además, el proceso independentista no es pacífico, por más pacifista que se proclame. Se confunden muchos al comprobar que, en efecto, no existe violencia física ni se recurre a ella por parte del independentismo. Se confunden ignorando, o no queriendo ver, que existen muchas formas de violencia que sí utiliza conscientemente el independentismo. El insulto, la agresión verbal y la marginación de todo aquel que se oponga a la propaganda y los planes separatistas es algo que se ha practicado con inusitada violencia desde los tiempos del grupo terrorista Terra Lliure hasta hoy mismo.
Una prueba de esa violencia encubierta es el miedo que existe hoy a expresar públicamente cualquier idea a favor de España o lo español. Lo contrario, en cambio, está socialmente bien visto, como recordarán cuando Rubianes se cagó en la puta España. Podríamos hablar también de la violencia e intimidación (maltrato psicológico) que se ejerce sobre los niños desde la guardería para que no hablen español ni siquiera en el patio. Los dirigentes independentistas saben muy bien que están utilizando estos métodos de presión e intimidación en todos los niveles de la sociedad (no sólo en la escuela, sino en los medios de comunicación, el deporte, la cultura, las instituciones, etc.), mientras incumplen leyes y acusan a los demás de antidemócratas.
Pero el uso perverso de la democracia y la presión intimidatoria no son una prueba de irracionalidad, delirio o falta de pragmatismo, sino el resultado de un plan coherente y fríamente planificado. Los constructores e impulsores del independentismo han sabido muy bien analizar a la sociedad catalana. Con más de un 60% de hispanohablantes de origen español, que nunca vieron incompatible vivir en Cataluña o sentirse catalanes y pertenecer a España, era prácticamente imposible aspirar a la independencia. Para inclinar la balanza había que intentar desligar simbólica y emocionalmente al mayor número posible de esos ciudadanos de la idea de España y lo español. El instrumento más adecuado fue la inmersión lingüística. Pero se necesitaba algo más. Había que ocupar todos los espacios sociales y culturales desde los que se pudiera expresar y hacer visible el rechazo a España y lo español, mostrar desprecio y desdén hacia cualquier forma de identidad e identificación que no fuera la catalana. Fue necesario emplearse a fondo durante más de tres décadas, con todo tipo de métodos y medios, para construir la oposición irreconciliable Cataluña/España. Alcanzada la hegemonía simbólica, discursiva y moral, y con todo el poder institucional en sus manos, los independentistas han logrado crear una corriente de opinión contra la que resulta muy difícil, arriesgado e incómodo oponerse.
Cuando nos sorprendemos del voto independentista sobrevenido es preciso recordar esta historia de propaganda e imposición antidemocrática y coactiva. No es el resultado del ejercicio del pensamiento, la información y la libre elección de los ciudadanos. El déficit democrático de base invalida los resultados, que serían muy distintos en una sociedad verdaderamente libre y democrática.



Pero hay más elementos que, analizados desde la perspectiva del independentismo, otorgan a este movimiento una lógica, racionalidad y pragmatismo que no podemos ignorar ni infravalorar.
            La sociedad catalana está hoy dividida, como cualquier sociedad capitalista, en tres grupos: la burguesía acomodada, la clase media y la clase trabajadora. No son grupos homogéneos, ni económica ni culturalmente, pero sí marcan fronteras de desigualdad bastante comprobables: condiciones de vida, propiedad, poder, influencia, consideración social. Aunque el independentismo es uno, no todos los independentistas son iguales.
Si imaginamos una pirámide y situamos en la cúspide a los más ricos y poderosos y en la base a los trabajadores con pocos recursos, observamos que a medida que ascendemos aumenta el número de independentistas. Es fácil comprender que los más acomodados y parte de la clase media tienen un motivo convincente para apuntarse al independentismo: la independencia constituye un medio excelente para aumentar el poder, la influencia y el control social, ascender económica y socialmente y asegurarse un modus vivendi privilegiado. Digamos que la independencia es para todos ellos, de acuerdo a su nivel y ámbito de actuación, un buen negocio. Los de la base, a su modo y nivel, mucho más modesto, también asumen que con la independencia les irá mejor. Como son los que más han sufrido las consecuencias de la crisis, necesitan creer y tener expectativas de mejora, tanto para ellos como para sus hijos.
Podemos preguntarnos cómo es posible diluir todas las diferencias sociales y económicas hasta volverlas irrelevantes frente a la idea de una Cataluña independiente, cómo es posible que se unen en la misma lucha aquéllos que han sido sistemáticamente despreciados, explotados y engañados, con aquéllos que han hecho del robo y el desmantelamiento de los servicios públicos sus señas de identidad más visibles. Cómo es posible que los trabajadores y parte de la clase media se deje llevar por una minoría ambiciosa, insolidaria y corrupta. Podemos lamentarnos, pero no hay duda de que detrás de este éxito hay un plan, una lógica y una habilidad indiscutibles.

sábado, 26 de septiembre de 2015

MI INTERVENCIÓN EN EL ATENEO DE MADRID


(foto: S. Trancón)

El pasado día 22 de septiembre nos reunimos veinte escritores e intelectuales en el Ateneo de Madrid en un acto organizado por la plataforma Libre e Iguales para expresar nuestra posición frente al desafío independentista de Cataluña. Se llenó la sala y más de 500 personas no pudieron entrar. Abrió el acto Mario Vargas Llosa. He aquí el texto de mi intervención:

“Lo que va a ocurrir en Cataluña el próximo día 27 es el penúltimo capítulo de una crónica que ya algunos anunciamos y denunciamos hace más de 35 años. Sorprende que muchos se enteren ahora de la gravedad de la situación, cuando no es sino el resultado de un largo proceso lleno de mentiras, traiciones, chantajes, amenazas y engaños, atribuibles no sólo a los independentistas, sino a la confusión, dejación y cobardía de muchos demócratas, especialmente de aquellos que han tenido más responsabilidad como dirigentes de los partidos mayoritarios.

Cataluña es hoy una anomalía democrática, ejemplo de un sistema democrático política e institucionalmente pervertido, que ha entregado el poder a una minoría arrogante, ambiciosa y corrupta que ha sabido ocupar, sin escrúpulos ni titubeos, casi todos los espacios sociales, culturales, económicos y políticos, desde los medios de comunicación a la enseñanza, de la calle a los Ayuntamientos, de la Generalidad a los sindicatos, creando un Movimiento Nacionalista que es lo más parecido a los movimientos que dieron lugar al nazismo y el fascismo de los años treinta. La raíz totalitaria y antidemocrática de este proceso ha sido tan hábilmente encubierta y transmutada, que quienes durante años hemos tratado de mostrarlo y demostrarlo hemos sido públicamente despreciados y marginados, tachándonos de aquello que nunca hemos sido, antidemócratas.

Como resultado de esta larga historia, una parte importante de la sociedad catalana, que ha sido sistemáticamente educada y sometida a la propaganda nacionalista, declara hoy abiertamente su odio y rechazo a España, al mismo tiempo que se deja embaucar por el sueño de una Cataluña idílica, una Cataluña independentista que se muestra “tan ufana i tan superba”, que se siente capaz de dar por fin un buen “cop de falç” a la Constitución de 1978, en contra de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña y de España. No podemos aceptarlo pasiva o resignadamente. Aquí estamos hoy reunidas personas política e ideológicamente diferentes, pero unidas por lo más importante: la defensa democrática de la igualdad y la libertad de todos los ciudadanos. Aquí estamos hoy, todos, por responsabilidad civil, reunidos y unidos para impedirlo. La responsabilidad es individual; la tarea, colectiva”.
http://www.lanuevacronica.com/frente-al-golpe-de-estado-del-independentismo

http://www.libertaddigital.com/opinion/santiago-trancon/frente-al-golpe-de-estado-del-independentismo-76749/

domingo, 20 de septiembre de 2015

SIETE PREGUNTAS A LOS INDEPENDENTISTAS CATALANES


(Foto: S. Trancón)

1) “Contaremos escaños, no votos, porque no nos han dejado hacerlo”. Nadie os ha impedido ni impedirá nunca contar los votos, y más si decís que las elecciones del 27-S son un plebiscito. Si ganáis en votos, seguro que los contáis. Lo que queréis decir es que si obtenéis más votos, lo esgrimiréis como argumento definitivo; pero si no, el número de votos no importará nada. ¿Democracia a la carta?

2) “Con una mayoría parlamentaria proclamaremos la independencia”. Ni mayoría del censo, ni mayoría de votos: bastará una mayoría parlamentaria, aunque sea, además, circunstancial y no esté basada en partidos políticos (a los que se puede pedir responsabilidad), sino en una lista volátil, heterogénea e incontrolable… ¿Imponer así la independencia, a la fuerza, a más de la mitad de los catalanes, a eso le llamáis democracia? Esto es coger la independencia por el rabo y proclamarla cuanto antes para que no se escape.

3) “Seguiremos en la Unión Europea porque para salir antes nos tendrían que echar, y eso no va a ocurrir”. ¿Pero no es al revés, que vosotros libremente decidís saliros? No hace falta echaros, sois vosotros los que os salís automáticamente al proclamaros un Estado Independiente. En Europa no valen estas argucias de charlatán de feria.

4) “Cataluña es una economía muy importante y Europa no va a dejar fuera a casi 8 millones de catalanes”. Pero ni Alemania, ni Francia, ni el Reino Unido, ni Italia, ni España, van a votar a favor de la incorporación de una Cataluña independiente a la UE, porque así ya lo han dicho y por cientos de razones evidentes. O creéis en la intervención divina o todo lo fiáis a vuestra capacidad persuasiva. A esto se llama delirios de omnipotencia.

5) “Tendremos buenas relaciones con España y mantendremos los intercambios comerciales porque España nos necesita más que nosotros a ella”. ¿Pero no contáis siquiera con la posibilidad de un boicot generalizado a todos los productos catalanes en la mayor parte de España? ¿No decís que todos somos unos fachas anticatalanes, que no os amamos y os insultamos y os atacamos tanto que no tenéis más remedio que independizaros?

6) “Seguiremos teniendo la nacionalidad española porque nadie nos la puede quitar”. O sea, que seguiréis siendo españoles para lo que os convenga y antiespañoles para todo lo demás. ¿Cómo se cuece esto? Si proclamarse independientes significa en primer lugar que dejáis de pertenecer a España, ¿cómo vais a poder seguir siendo legalmente catalanes y españoles a la vez? ¿Haréis un doble censo, repartiréis dos carnés de identidad? ¿Aplicaréis a unos la legalidad española y a otros la catalana? ¿Le dejaréis a cada ciudadano que elija lo que quiere ser? ¿Y qué derecho tenéis a privar de la nacionalidad española y su condición de europeos a más de la mitad de la población no independentista?

7) “Somos una economía muy potente, subiremos las pensiones, eliminaremos el paro, tendremos dinero de sobra para mejorar la educación, la sanidad, los servicios sociales, las infraestructuras; desaparecerá la corrupción y el despilfarro, legislaremos mejor, mejorarán las condiciones del trabajo, todos seremos más libres, más ricos, más felices, viviremos más años…”. Bueno, ¿y cómo se obrará este milagro, quiénes llevarán a cabo esa mágica transformación, los que han logrado que la deuda de Cataluña sea hoy un bono basura, los que han robado a manos llenas a Cataluña y a España, la banda corrupta del 3-10%, las 400 familias del “Ibex-catalán”? ¿Los que han destrozado y privatizado la sanidad? ¿Los Pujol, Prenafeta, Millet, Sumarroca o Mas? ¿O nacerá ese fantástico país del huevo una nueva Revolución de Octubre capitaneada por los troskistas de la CUP, acompañados por el conglomerado de Podemos? ¿Surgirá ese nuevo país por generación espontánea, o será el fruto de un eclosión repentina del genio de la raza catalana, hasta ahora sojuzgada? Y, sobre todo, ¿quién coño os impide ahora, enfervorecidos independentistas, hacer todo eso que por arte de magia vais a poder hacer al día siguiente de la independencia? ¿Qué poder os falta, qué medios, qué instituciones, salvo el poder totalitario y el no someteros a ninguna ley o control democrático?
http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2015/09/siete-preguntas-a-los-independentistas-25394.php






viernes, 11 de septiembre de 2015

ARTÍCULO EN EL PAÍS: CARTA A MAS (O MENOS)


HE PUBLICADO ESTE ARTÍCULO en el periódico El País como réplica a una carta de Artur Mas, el presidente de la Generalidad de Cataluña. El caso de la propaganda independentista es una especie de "patología inversa" en la que se proyecta sobre el otro todo lo que uno es y hace. Basta darle la vuelta al espejo para descubrir la maniobra.

http://elpais.com/elpais/2015/09/09/opinion/1441807609_142013.html

(Foto: S. Trancón)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

UN POEMA DE CARLOS SAHAGÚN

Un emotivo y bello poema de Carlos Sahagún recitado por él mismo.
Esta grabado en el II Festival Internacional de Poesía de Medellín, al que acudió como el único poeta español. Se celebró del 23 al 29 de abril de 1992.


https://www.youtube.com/watch?v=e75cFSXBWp8

martes, 8 de septiembre de 2015

EN MEMORIA DEL POETA CARLOS SAHAGÚN


(Foto: S. Trancón)

Como si hubiera muerto un niño
Así tituló Carlos Sahagún uno de sus libros, que recibió el premio Boscán en 1960. Acaba de morir en el mismo anonimato en que quiso vivir. Desde finales de los 80 no supe nada de él. Le llamaba por teléfono y nunca se ponía. Me enteré que hacía lo mismo con todos. Su desconexión con la realidad no me sorprendió. De algún modo, nunca se adaptó a este perro mundo. Cuando todavía era catedrático de literatura en el Instituto Cervantes de Madrid, me contaron que una vez se inició un pequeño incendio y él empezó a gritar por los pasillos a los alumnos: ¡Todos a la cuesta de Moyano, a la cuesta de Moyano! Amaba los libros y no imaginó mejor refugio que las casetas de los libreros.
Nació en medio de la guerra, en 1938, y eso marcó para siempre su vida. En su poesía (seis libros extraordinarios) hay dos temas recurrentes: la infancia y el primer amor. Nadie, y menos los poetas de su generación, la del 50, ha escrito versos más limpios, más profundamente emotivos y sinceros. Nadie tampoco, dentro de la poesía moderna, ha usado el endecasílabo con mayor fluidez y claridad.
Lo conocí en Barcelona en 1980. Él fue el mayor impulsor del Manifiesto de los 2.300. Cuando le presenté el texto lo aceptó de inmediato y enseguida me propuso ir a ver a Amando de Miguel para que figurara como el primer firmante. Acababan de otorgarle el Premio Nacional de Poesía, que recibió de manos de Carlos Sotelo, sustituto interino de Adolfo Suárez después de la intentona de Tejero. Me sorprendió la poca importancia que le dio a este galardón. Lo que más le preocupó fue tener que acudir al acto en avión: tenía una fobia compulsiva a los aviones.
Carlos Sahagún, políticamente, era un anarco-comunista defensor del estalinismo. Moralmente, insobornable. En la cercanía, entrañablemente infantil y visceralmente sincero. Chocó de lleno con el pseudo-comunismo del PSUC y de Carrillo, el pseudo-socialismo de Felipe González y la patraña del catalanismo. Podía defender sin reparos a Líster o a Juan el Cojo, aquel exaltado que se hizo famoso rompiendo farolas con su muleta en una manifestación estudiantil. Lo sorprendente es que ese mismo temperamento pudiera escribir poemas llenos de emoción, pureza e intensidad. Sí, era un hombre apasionadamente contradictorio.
Su poesía, en contra de lo que pudiera suponerse, no puede encuadrarse dentro de la poesía social. Hay en ella un eco inconfundible de su tiempo y de su vida, pero va mucho más allá. No se deja llevar por su ideología ni trata de rendir servicio a la política.
Quizás toda su exaltada retórica no era más que un deshago y una compensación infantil: ese no poder regresar a la infancia. (Y desde qué tristeza hemos venido,/ desde qué infancia que nos han quitado). Como escribió: Yo, capitán con mi espada de palo, /matando de mentira a los demás.
Agradezcamos su sinceridad y valentía, tan ausente hoy entre nosotros. También su viejo amor a España, “esta mala tierra que tanto amé”, cuyos días más tristes describió así: cuando entraron los lobos, después,/ despacio, devorando,/
el agua se hizo amiga de la sangre,/
y en cascadas de sangre cayó, como una herida,
/cayó sobre los hombres
/desde el pecho de Dios, azul, eterno.
Acabemos, a modo de epitafio, con sus propias palabras: Quede mi nombre escrito sobre el agua,/ 
indefenso, esperando/
la hora en que tú desciendas suavemente,/
sabiendo ya el camino, a recordarme.
http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2015-09-03/en-memoria-de-carlos-sahagun-como-si-hubiera-muerto-un-nino-1276556274/






miércoles, 2 de septiembre de 2015

KING KONG NACIÓ EN ASTORGA



(Foto: S. Trancón)
El mito de King Kong apareció escrito por primera vez en 1570 y salió de la pluma de un astorgano, Antonio de Torquemada (1507-1569), un escritor judeoconverso autor de cuatro libros extraordinarios: Manual de escribientes, Coloquios Satíricos, Olivante de Laura (que figuraba en la biblioteca de don Quijote) y Jardín de flores curiosas. Es en este último en el que nos narra la historia de King Kong, al que no pone nombre ni cuerpo de simio, sino de oso, pero del que nos cuenta su peripecia completa, mucho más interesante que la del personaje fílmico.

La historia, cuya veracidad fundamenta en el testimonio de Juan Magno, arzobispo de Upsala, la sitúa Torquemada en unas montañas del reino de Suecia. Sucede así: la hermosa hija de un hombre rico salió una tarde al campo con sus amigas y se adentró en un espesura donde se topó as delirantes como que Cervantes o san Teresa eran catalanescatalanes, fantarando a lcon un oso “de demasiada grandeza”, que se la llevó en brazos “sin hallar resistencia ninguna”. Su primer impulso fue comérsela, pero Dios no lo permitió y el oso, movido por un instinto bien diferente, la metió en una cueva y allí “toda su crueldad se le volvió en un amor entrañable”. Después de pacientes carantoñas, logra la fiera que la joven, “aunque no por su voluntad”, consienta en tener “sus ayuntamientos libidinosos con ella”.  La cuida como a una princesa, cazando venados para ella, hasta que unos cazadores se encuentran con la bestia y logran matarla, liberando a la joven de su dulce cautiverio. Al poco tiempo, “sintiéndose preñada y esperándose que había de parir algún notable monstruo, parió un hijo que ninguna cosa sacó de su padre”, salvo el “ser un poco más velloso” que otros hombres. “Criándose con diligencia y cuidado”, se convirtió en un hombre valeroso y temido, “y teniendo noticia de los cazadores que habían muerto al que lo había engendrado, les quitó la vida”, por cumplir con “la obligación de vengar la muerte de su padre”. De su linaje procedían los suevos.




Pues sí, ya lo ven, el mito de la bella y la bestia (menos edulcorado que en el cine) tiene origen leonés. No necesitamos inventarnos, como hacen los independentistas,  delirios provocadores como que Cervantes o Santa Teresa eran catalanes; basta con que leamos a nuestros autores olvidados, como a este astorgano, para descubrir historias tan fantásticas como ésta. Ahora que estamos en época de revisión del callejero bien se merecería Antonio de Torquemada una calle en su patria chica y en Benavente (donde vivió), desplazando a algún que otro energúmeno que todavía figura en el santoral viario. De paso, bien estaría reivindicar su condición de judeoconverso, junto a muchos otros, como nuestro admirado fray Bernardino de Sahagún.  
http://www.lanuevacronica.com/king-kong-nacio-en-astorga 





domingo, 23 de agosto de 2015

RECUPERACIÓN DE LA OBRA Y LA MEMORIA DE LOS JUDEOCONVERSOS (III)


La larga presencia hebrea en España es un fenómeno singular al que no se ha dado suficiente importancia, tanto con relación a la historia del pueblo judío como a la historia y la cultura española. Dejando de lado las alusiones bíblicas a Sefarad y Tarsis (lo que indicaría una presencia judía en la Península Ibérica varios siglos antes de nuestra era), hay un dato histórico de especial relevancia. Me refiero al Concilio de Elvira (cerca de Granada) de comienzos del siglo IV, el primer concilio de la Iglesia Católica Hispana, en el que se establecieron cuatro cánones expresamente dirigidos contra los judíos: prohibición de matrimonios, uniones y relaciones sexuales entre judíos y cristianas (y cristianos y judías); prohibición de que los judíos bendigan los frutos y las tierras propiedad de los cristianos; prohibición de que cristianos y judíos se sienten en la misma mesa,  y excomunión de cinco años al cristiano que cometa adulterio con una mujer judía.

            (Sambenito de Andrés Duarte Coronel, condenado por hereje judaizante, reconciliado y relajado en el año 1619. La foto la tomé en el Museo Diocesano de Tuy)

El establecimiento de estos cánones (con independencia de su incierta cronología) nos está indicando “que los judíos eran muchos e importantes, y que tenían mucho trato e influencia sobre los cristianos” (J.M.Blázquez). La justificación de estas prohibiciones va a ser la misma que se repita a lo largo de los siglos hasta la expulsión de 1492: impedir la influencia de los judíos sobre los cristianos. ¿Miedo al otro, miedo a su superioridad moral, miedo al “contagio”, a la atracción que pudiera ejercer su modo de pensar, de creer y de vivir?  
Mi investigación sobre el fenómeno judeoconverso trata de comprender los mecanismos psicológicos, culturales y mentales, que se ocultan detrás de los sucesos históricos visibles. En el III Concilio de Toledo (589), por ejemplo, se prohibió de nuevo el matrimonio entre cristianos y judíos, a la vez que se impedía a los hebreos la ocupación de cargos públicos. Estos sucesivos intentos de segregación parece que no lograban nunca su propósito. ¿Por qué?
Junto a este rasgo psicológico (atracción/rechazo), que está en la base de la relación entre judíos/no judíos, me interesa resaltar otro elemento extraño: la voluntad de permanencia del pueblo judío en la Península Ibérica. La presencia de los judíos en Sefarad es algo que va más allá del asentamiento de unos cuantos grupos o individuos. Es como si, especialmente a partir de la destrucción del Segundo Templo (70 de n.e.), los judíos hubieran considerado a Sefarad como sustituto simbólico y geográfico de la Tierra de Israel. No se entiende de otro modo su determinación de permanecer en la Península a pesar del cúmulo de obstáculos, persecuciones y muertes sufridas a lo largo de los siglos (recordemos que mucho antes de 1492, ya Sisebuto decretó en el 616 la expulsión masiva de los judíos que no se convirtieran al cristianismo; y que luego Ervigio impuso la conversión forzosa). Resulta insatisfactoria una explicación basada en factores meramente económicos, comerciales o de  supervivencia.
Lo cierto, y llamativo, es que durante muchos siglos, hasta su expulsión de España y Portugal, más de la mitad de la población judía vivió en nuestra Península. No estuvo perdida en una Diáspora imprecisa, sino asentada en una ámbito geográfico y cultural concreto. De él recibieron una influencia importante y en él desarrollaron y proyectaron a su vez su talento, trabajo y creatividad. Este hecho forma parte de la historia del pueblo judío. La aportación de los hispanojudíos medievales y de los conversos al desarrollo de la cultura judía en todos los ámbitos, desde la medicina a la literatura, del pensamiento a la ciencia, de los estudios talmúdicos a la Cábala, es un hecho que no puede limitarse a la llamada “cultura sefardí”. Tampoco puede entenderse la cultura y el pensamiento español sin su contribución esencial, empezando por la dignificación y desarrollo del romance castellano como lengua de ciencia, cultura y derecho, en sustitución del latín (a lo que contribuyó decisivamente la Escuela de Traductores de Toledo impulsada por judíos). No olvidemos que el latín era la lengua del poder de la Iglesia.
Para bien y para mal, nos topamos con la presencia de hispanojudíos y conversos a lo largo de casi cinco siglos (del XII al XVII) en los ámbitos más determinantes de la sociedad: cultural, religioso, económico y político. Digo para bien y para mal, porque no podemos olvidar la contribución de un converso como Tomás de Torquemada, principal impulsor de la Inquisición, a la tarea de erradicar de España el judaísmo, así como a Pablo de Santa María (Salomon Ha-Leví, antiguo rabino), a su hijo Alonso de Cartagena, a Alfonso de Valladolid o a Alonso de Espina, conversos antijudíos que escribieron tremendos tratados para rebatir el judaísmo.
Cuando hablo de judeoconversos incluyo también a estos renegados que pusieron todo su empeño en atacar al judaísmo. Todavía no se ha estudiado la presencia y la influencia de los judeoconversos en la Iglesia Católica Hispana. ¿Hasta qué punto el cristianismo es una perversión del judaísmo? ¿Hasta qué punto el catolicismo intransigente de Trento se asentó sobre ciertas tendencias rabínicas? Tenemos que hacernos todavía muchas preguntas. No todas las aportaciones judías al catolicismo fueron iguales. Basta pensar en Teresa de Jesús, Miguel de Molinos o Juan de la Cruz, pero también en el Padre Las Casas, Francisco de Vitoria, Juan de Ávila o Fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel la Católica, que defendió a los conversos y acabó siendo acusado por la Inquisición. 
Acabamos de conocer la muerte del cardenal Jean Marie Lustiger, un judío cuyos padres perecieron en Auschwitz. Tenía 13 años cuando se convirtió al catolicismo para escapar de los nazis; cuando estaba a punto de volver al judaísmo fue nombrado obispo y decidió seguir dentro de la Iglesia, pero nunca dejo de considerarse judío: “Decir que no soy judío es como negar a mi padre y a mi madre, mis abuelos y abuelas”. En el funeral de París se empezó cantando el kaddish. Su caso nos recuerda a otros obispos españoles del siglo XV y XVI.
No se trata de considerar a todos los judeoconversos por igual. No es lo mismo un renegado o un malsín que un  criptojudío. La mayoría, los b’nei anusim, son sin duda el grupo más importante y el que despierta nuestra simpatía, pero no hemos de caer en la tentación simplista de considerarlos a todos criptojudíos. A Cervantes, por ejemplo, se le ha hecho hasta “criptocabalista”. Ni es necesario para comprender y valorar su obra, ni tampoco tenemos ningún dato que lo justifique.

(Delante de la entrada de la antigua sinagoga de Turégano, hoy desaparecida. Agosto 2015)

Hoy se está dando gran importancia a las huellas físicas de la presencia judía en España: restos de sinagogas, mikvaot, casas, barrios, cementerios… Es una tarea admirable y necesaria, pero creo que lo es aún más la recuperación documental, literaria, hist ens perecieronnfluyentes de lo que superficialmente pudivisibles son mucho mho mgrados. sia como el órica y cultural de los judeoconversos. El motivo es que estas huellas invisibles son mucho más decisivas e influyentes de lo que superficialmente pudiéramos considerar. Se trata de una historia oculta, una corriente poderosa que hoy quiere salir a la luz porque somos muchos los españoles que queremos enfrentarnos a ese pasado y comprender mejor nuestra historia y nuestro propio modo de pensar y sentir.
El miedo, por ejemplo, es un sentimiento que lleva a la prevención, la desconfianza y la sospecha, que crea una actitud que resulta difícil de explicar a quienes no han vivido en familias en las que ese miedo difuso se remonta a muchos siglos atrás. Los judíos de hoy sí pueden comprendernos. Un efecto, todavía hoy observable, es el hecho de que las casas en España siempre están protegidas de la mirada exterior. Todas las ventanas tienen persianas y visillos: se puede ver hacia fuera, pero no al revés. Tampoco los españoles somos hoy muy dados a invitar a cualquiera a nuestras casas. Quizás como compensación de esta reserva, los españoles hacemos gala de espontaneidad y sinceridad: es la otra cara del fenómeno. Como la valentía o la osadía, tan española, que muchas veces no es otra cosa que desafío a la autoridad, reacción en contra del rechazo o la exclusión, algo a lo que tuvieron que enfrentarse los judeoconversos.
Podríamos seguir hablando de muchas otras cosas, pero con lo expuesto creo que es suficiente para llamar la atención sobre una investigación pendiente. No se trata, como algunos han insinuado, de que los descendientes de conversos queramos ser reconocidos oficialmente como judíos, algo que a la mayoría ni nos interesa ni nos preocupa. Es algo distinto y más importante (y no sólo para nosotros).
http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Mundo_Judio/66877/