MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)
MIS LIBROS. (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

jueves, 30 de julio de 2015

¿QUÉ PASA EN CATALUÑA?


(Foto: S. Trancón)
http://www.lanuevacronica.com/que-pasa-en-cataluna

Conozco a Cataluña. Conozco a los catalanes. Ahora mismo escribo desde allí. Siempre me he esforzado por observar, analizar e interpretar la realidad política y social catalana. Hace más de 35 años escribí un Manifiesto (conocido como el de los 2.300) en el que se alertaba de todo lo que vino después: la deriva antidemocrática del catalanismo y su desprecio a los derechos de los ciudadanos. Hoy el objetivo final se proclama ya sin eufemismos: alcanzar cuanto antes y como sea la independencia. Todo por la independencia.

Durante años, quienes insistimos en que Cataluña caminaba hacia un sistema antidemocrático y totalitario, hemos sufrido el insulto de los catalanistas y el desprecio de los demás. Aún quedan quienes siguen creyendo en el mito de Cataluña. Hay leonesistas que admiran a los catalanes, porque saben defender lo suyo. La realidad es que el proceso independentista está dominado e impulsado por una burguesía corrupta, taimada, soberbia e insolidaria, la de más negra entraña, como dijo Valle-Inclán, que ha ido inculcando la misma ideología nacionalista y empleando los mismos métodos que los movimientos totalitarios del siglo pasado: el nazismo, el fascismo…¡y el franquismo! El movimiento independentista es lo más parecido al Movimiento Nacional. Comparen la importancia que adquiere la bandera, el himno, las concentraciones de masas, la imposición del catalán, el Barça, la patria, la Cataluña una, grande, libre y antiespañola, lo mismo que la España de Franco era antimasónica y anticomunista. Que esa minoría usa a la mayoría para sus fines, o sea, para defender lo suyo y aumentar su poder basándose en el mito de la patria, el pueblo y el país, es algo que sólo los ciegos y fanatizados pueden negar.

Ya oigo a los neoindignados y a los progres de toda la vida protestar airadamente. Si fueran capaces de pensar por sí mismos, les recordaría que hoy en Cataluña se adoctrina desde las guarderías en el independentismo y el odio y desprecio hacia todo lo español; que la lengua oficial y común de todos los españoles está proscrita de la enseñanza y de la vida pública; que todos los medios de comunicación están subvencionados y controlados por el poder político y se dedican a una constante propaganda en contra de la legalidad democrática española; que la presión social de los activistas hace imposible la discrepancia, a la que se denigra, persigue y sataniza; que hoy la mayor parte del dinero público que maneja la Generalidad (una millonada) está dedicado a promover y sentar las bases de la independencia y la ruptura efectiva con España, etc. La Cataluña real, en cambio, se oculta sistemáticamente. ¿Alguien sabe que Cataluña es la comunidad en que la sanidad pública ha sufrido un mayor deterioro, mayores recortes y privatizaciones, una mayor degradación, hasta límites tercermundistas?


Lo más increíble no es el atrevimiento y la capacidad de engaño y manipulación de los independentistas, sino que gran parte de la izquierda y los demócratas haya aceptado pasivamente el engaño, el chantaje, la amenaza y el desprecio a los más elementales principios democráticos que ordenan y garantizan nuestra convivencia. Todavía hay quien sigue pensando que esto de la independencia no va en serio. Hasta al Rey le ha costado enterarse. A lo peor es ya demasiado tarde. El daño, de cualquier modo, ya está hecho. Y se prolongará durante décadas. 

miércoles, 15 de julio de 2015

EL NIÑO ADOLF HITLER

(Foto: S. Trancón)
http://www.lanuevacronica.com/el-nino-adolf-hitler

El niño Adolf Hitler fue maltratado física y psicológicamente por su padre Alois. Como sufría muchas pesadillas y mostraba ya a los seis años una conducta extraña y poco social, el médico de la familia, Ernest Bloch, le pidió consejo a Sigmund Freud, quien no dudó en recomendar que  ingresaran al niño en un instituto de salud mental de Viena. Este insólito cruce entre el judío Freud y el futuro asesino de más de seis millones de judíos, es inquietante. El padre, Alois, siguió zurrándole al niño Adolf y no hizo caso del sabio consejo. No sabemos qué podría haber sucedido en caso contrario.

La vida es una cadena imprevisible de cruces, enlaces, encuentros y desencuentros. El nanoespacio que va de una decisión a otra, ese vacío infinitesimal donde habita la duda, es la nada absoluta de la que procede el universo entero. Y cambia a cada milisegundo. Al darnos cuenta de ese insondable abismo apreciamos mucho más nuestra libertad y responsabilidad, a pesar de su rotundo determinismo, del que sólo nos libramos gracias al leve resplandor de la conciencia.

La cadena de sorprendentes cruces que dio lugar al monstruo de Hitler tiene un comienzo turbador: su abuelo pudo ser el barón Rothschild, conocido judío, que dejó embarazada a una criada, de apellido Schicklgruber, apellido que llevó su hijo Alois durante 40 años y que cambió por el de su padrastro, ya muerto, Hiedler, que acabó en Hitler. Hijo de un bastardo, por tanto, fue acumulando rencor y odio en la misma medida en que era despreciado y humillado. Cuentan que una noche quiso escapar por una ventana y se quedó enganchado. Su padre llamó a toda la familia para que se rieran de él. Adolf lloró durante tres días y entonces tomó la decisión de no volver nunca más a llorar, por más zurriagazos que recibiera. Quizás fue entonces cuando resolvió asesinar simbólicamente a su padre y a su abuelo y físicamente a todos los judíos, a los que consideró raza, pero no humana. También parece que Eva Braun tenía sangre judía. Los mayores antijudíos, paradójicamente, han tenido orígenes judíos. Recordemos al primer gran inquisidor, impulsor decisivo del Santo Oficio, Tomás de Torquemada. Si hay algo que expresa de modo aterrador el fondo de maldad que encierra el ser humano, es el antisemitismo. Sólo siendo conscientes de lo que somos capaces de hacer podemos evitar el mal absoluto, que siempre es humano.

Adentrarnos en estas simas del azar o el destino es como sentir vértigo ante un abismo. Nada sabemos del inescrutable misterio del mundo, ese nanoespacio vacío, infinito en su esencia, que es la nada inexplicable, en el que la cadena de acontecimientos va hacia un lado o hacia otro, siendo imprevisibles siempre sus consecuencias. El desprecio, la humillación, el rencor y el odio, son sentimientos que se acumulan en los sótanos del alma y se contagian y propagan con enorme facilidad. Una palabra de odio puede iniciar un proceso irreversible que emponzoñe las entrañas de un niño. Pero lo que vale para un niño vale también para una familia, un pueblo o una sociedad.    
 

lunes, 6 de julio de 2015

LA "TRADUCCIÓN" DEL QUIJOTE

(Foto: S. Trancón)
http://www.lanuevacronica.com/la-traduccion-del-quijote

-¿Qué opinas del Quijote de Andrés García Trapiello? Es el acontecimiento literario del año.
-Bueno, éste y la nueva edición de Francisco Rico, que se ha fotografiado con los dos tomazos al hombro, como un butanero. Alta cultura al peso. En cuanto a lo de “traducción”...
-No lo tomes al pie de la letra, es sentido figurado.
-No, no, el escritor lo emplea sin atenuación semántica. Cervantes hablaba español, nosotros castellano. Son dos lenguas distintas. Si a Cervantes no lo entiende ni Dios, habrá que traducirlo.
-Ese es el argumento madre, impepinable. No hay polémica.
-El argumento padre es el de las horas, los días y los años empleados en la ciclópea tarea. Un Polifemo de la pluma encerrado en su caverna durante 14 años. Castigo de los dioses, pero ha merecido la pena.
-Es valor añadido al producto, no te burles.
-No sabía que la calidad literaria se midiera por arrobas de tiempo fantástico. La torpeza alarga las horas. Es la teoría de la relatividad. Cervantes tardó mucho menos en escribirlo.
-Bueno, sin rodeos, qué piensas del resultado.
-Lo dejo a tu albedrío. Juzga por ti mismo. Entresácote una muestra variopinta. A un lado va el original cervantino y después de la barra la traducción moderna. Son todos ejemplos del capítulo primero, que para mostrar el roto vale con un descosido:
Salpicón/ropa vieja, duelos y quebrantos/huevos con torreznos, diferencia/discrepancia, sobredicho hidalgo/el hidalgo del que hablamos, tierra de sembradura/tierra de labor, compuso/escribió, intrincadas razones/intrincadas frases, mas/pero, en resolución/en resumidas cuentas, vino a perder/acabó perdiendo, más cierta/más verdadera, por medio/por la mitad, mucho bien/mucho y bien, todo de oro/de oro macizo, se dio priesa/se apresuró, hacían una apariencia de celada/daba el pego de celada, al vivo/a lo vivo, talante/antojo, se holgó/se alegró, de muy buen parecer/de muy buen ver...
-Haces trampa, esto está fuera de contexto.
-Pues contextualízalo y me cuentas la diferencia y discrepancia.
-Bueno, ¿algo más? Esto no parece mucho desafuero.
-Te explico el método: suprimir casi todos los subjuntivos (hiciera/habría hecho, cobrase/cobraría), deshacer todos los enclíticos (llenósele/se le llenó, imaginábase/se imaginaba) y eliminar lo que el traductor llama hipérbaton. El hipérbaton es de lo peor, algo insufrible, afirma. Rebuscando qué posible hipérbaton ha corregido, encuéntrome con: “Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo”, que pasa a “puesto nombre a su caballo, y tan a su gusto”. Otro: “cuando ahogó a Anteo, el hijo de la Tierra, entre sus brazos”, pasado a “cuando ahogó entre sus brazos a Anteo, el hijo de la Tierra”.
-¿No confundirá el escritor hipérbaton con libertad en la colocación de los elementos de la frase? Esa flexibilidad es característica muy notoria y valiosa del castellano y del español.
-Así es. El hipérbaton es recurso poético, no narrativo, por eso Cervantes casi no lo usa, así que lo que aquí hace el traductor es corregir el estilo de Cervantes con trastrueques y tijeretazos contra el tuerto de los hipérbatos imaginarios.
-Suena a atropello y abuso de autoridad.
-También ultracorrige a Cervantes y le elimina todos los leísmos, hoy aceptados ya hasta por la Academia: “le venzo y le rindo” pasa a “lo venzo y lo rindo”, que suena mucho peor, por la cacofonía de la “o”.
-¿Hay más?
-Haylo. He aquí otra “transducción”: “se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio” pasa a “leyendo se le pasaban las noches en blanco y los días en sombra”. Y la última, que se me acaba el espacio. Va sobre Rocinante: tenía “más cuartos que un real” se transmuta en “tenía más años que achaques”.
-¿Cómo? ¿No será al revés? Aquí hay hipérbaton encerrado.
-Puestos a transmigrar palabras, parece que para indicar la condición escuálida de Rocinante, sí, debería decir que “tenía más achaques que años”.
-Sutilezas, lindezas, cochina envidia. Si tan malo fuere, no vendiera tanto ni tan calvo, ni tantas loas recibiera, ni de tan altas plumas fuera tan bien servido. Son las leyes del mercado, no estarás en contra de la sociedad del mercado y el espectáculo.


 -No, pero un poquito de sentido crítico, tampoco viene mal; incluso anima el mercado, no sea que se levante del astillero el cráneo ya olvidado de Cervantes y diga, recordando a aquel oportunista de Avellaneda, que fue su primer plagiario: “Bien sé lo que son tentaciones del demonio, y que una de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer y imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros y tantos dineros cuanta fama"

lunes, 22 de junio de 2015

TWITTER, LA MÁQUINA DE LA VERDAD

(Foto: A.Galisteo)
Twiter y Facebook se han convertido en la máquina de la verdad. Amparados unos en el anonimato, otros en la volatilidad de la pantalla, estimulados todos por la inmediatez de las respuestas, estas redes atrapan y sirven a muchos de terapia virtual, de desahogo de tensiones y sentimientos de rabia y frustración. También para alimentar el narcisismo y buscar una compensación emocional y un  reconocimiento público medido por el número de seguidores, comentarios y “me gusta”. El mensaje corto no se presta a razonamientos ni sutilezas, así que lo que se valora es la ocurrencia, el lenguaje atrevido, el tono beligerante, la espontaneidad y la sinceridad. Nada más adecuado, para entender este fenómeno, que recordar aquella sentencia evangélica y freudiana: “de la abundancia del corazón habla la lengua”.

Hay temas sobre los que si te pronuncias en Twitter o Facebook, inevitablemente vas a provocar una pérdida de amigos reales, aunque ganes otros virtuales. Hablo por experiencia. Me refiero a temas, peligrosísimos para tu perfil público, como: los toros (yo los defiendo), los judíos (soy pro-israelí), los independentismos (soy anti-independentista), la memoria histórica (la defiendo), Podemos (los critico), leonesismo (soy de León, no leonesista), “traducir” a Cervantes (lo deploro), federalismo asimétrico (lo combato), etc. Todos estos pronunciamientos, necesariamente simplistas, requieren reflexiones y explicaciones que yo procuro dar a través de artículos, mi blog, conferencias e intervenciones públicas. Quienes de verdad quieran conocer mi pensamiento pueden encontrar ahí matices y aclaraciones en las que invito siempre a pensar por sí mismo, poniendo en cuestión los lugares comunes, los prejuicios y las creencias no fundamentadas en datos y hechos.

Vienen a cuento estas consideraciones a propósito del revuelo provocado por los tuites de los nuevos concejales de Madrid. Sorprende que los defensores de una nueva política, basada en la verdad y la sinceridad, como reacción a las críticas que han recibido se hayan apresurado a borrar comentarios y cerrar cuentas esgrimiendo la vieja teoría de la conspiración y la nueva de la descontextualización. Limpieza, zafarrancho general. Ya no somos lo que fuimos. Mutación mágica. Resulta que Twitter, de la que Zapata es “un apasionado”, “en la medida que me permite una interacción ágil y constante con decenas de miles de personas, el saber colectivo, el intercambio de información de manera directa y sin intermediarios (…), una oportunidad para aprender, debatir y compartir”, resulta que ya no sirve, porque “ese medio es propicio a las descontextualizaciones”; “la descontextualización hace que se pierda el sentido original”, dice.

Pero vamos a ver, Twitter no tiene contexto, no es más que texto original, así que no puede descontextualizarse. Su interés y su fuerza reside, precisamente, en que sólo se puede tomar al pie de la letra y completo. No caben interpretaciones ni dondiegos. Además, es intemporal, no se inscribe en el tiempo, siempre es actual, por eso no se puede borrar ni destruir nunca del todo. Uno se responsabiliza totalmente de lo que escribe y de sus consecuencias. No funciona de otra manera. Así han forjado estos concejales su perfil público y combativo. Que renieguen ahora de él es una muestra de impostura y oportunismo vergonzante. Lo dicho, ahora en latín: de corde exeunt cogitationes malae. Del corazón nacen los malos pensamientos. Para cambiar de política hay que cambiar el corazón, no tratar de ocultarlo.

sábado, 13 de junio de 2015

SOBRE LA "TRADUCCIÓN" DEL QUIJOTE


Habla una profesora a sus alumnos de primero de bachillerato:
-Vamos a leer un trocito del Quijote. Tengo aquí una traducción que seguro os va a molar mogollón y que entenderéis a la primera sin ningún esfuerzo.
-¿De qué va el libro, profe? -pregunta Jonathan.
-De un jambo que está loco -se adelanta Jaimito que, aunque nadie se lo crea, se ha leído el Quijote de cabo a rabo.
-¡Atentos, empezamos! -alza la voz la profe:

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo de los de lanza ya olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor”.

-¿Qué es eso de rocín? -interrumpe Daysi mascando chiche.
-Caballo; rocín significa caballo.
-¡Ah, un caballo pequeño! ¿Como un pony?
-Bueno, más que pequeño, flaco.
-Profe -interviene de pronto Jaimito-, ¿por qué el traductor ha cambiado “no ha mucho tiempo” por “no hace mucho”, que rompe el ritmo? En el original se entiende bien.
-Sí -le contesta la profe-, pero “ha mucho tiempo” es expresión antigua, y el traductor ha querido que no parezca un libro viejo, sino actual.
-Lo de “lanza ya olvidada”, profe -vuelve Jaimito-, ¿se refiere a que la había olvidado don Quijote en el trastero o que no se acordaba dónde la había puesto? Porque la lanza no se puede olvidar a sí misma.
-Bueno, eso que dices está muy bien, a todo eso se refiere el traductor, Jaimito. Prosigamos -vuelve al libro la profesora.

“Consumían tres partes de su hacienda una olla con algo más de vaca que carnero, ropa vieja casi todas las noches, huevos con torreznos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos. El resto de ella lo concluían un sayo de velarte negro y, para las fiestas, calzas de terciopelo con sus pantuflos a juego, y honrándose entre semana con un traje pardo de lo más fino”.

-¡Alto ahí, profe, alto!, que aquí hay muchas cosas que yo no entender -interrumpe levantando la mano Jaimito-. ¿Quiénes “consumían” una olla? ¿Y qué quiere decir “el resto de ella lo concluían un sayo de velarte”? No está claro el sujeto de “consumían” y “concluían”; tampoco sé si “ella” sustituye a la ropa, la vaca, la olla o la hacienda, ni qué es lo que “concluían” ellos o ellas. ¿Y por qué el impersonal “honrándose” en sustitución del reflexivo más claro “se honraba”? Pero lo que más me desconcierta es ese “traje pardo” que viste don Quijote, no sé si imaginarme un traje maragato o uno del Corte Inglés...
-Hombre, Jaimito, no seas tan quisquilloso. Se sobreentiende que el texto está hablando de la dieta de don Quijote y de cómo vestía, está muy claro.
-Así lo entendí yo cuando leí el original, profe. No comprendí algunas palabras, pero me imaginé que vestía un poco estrafalariamente y que llevaba un dieta bastante variada, aunque le faltaban frutas y verduras. Lo de “duelos y quebrantos”, además, me gustaba mucho, y yo pensé que era un plato que tenía que comer los sábados y esto le causaba algún dolor, como si se sintiera culpable de quebrantar algo... Cambiarlo por “huevos con torreznos” me parece una rebaja de saldo por derribo; si hubiera querido, Cervantes ya lo habría escrito así o algo parecido... Y otra cosa: ¿todos los lectores de su tiempo seguro que sabían bien que “duelos y quebrantos” eran “huevos con torreznos”? A lo mejor eran huevos con chorizo. ¿Y le llamaban así en toda España? Quizás Cervantes tenía que haber traducido su propia obra para que la entendieran bien todos los lectores de su época...
-¿Seguimos? -trata de continuar con la lectura la animosa profesora.
-Si no te importa, profe, quisiera que me aclararas antes eso de “ropa vieja casi todas las noches”- habla Samir-. Yo no sabía que don Quijote echara ropa vieja a la olla...
-Se refiere a un plato con carne deshebrada, Samir, todo el mundo lo sabe.    
-¡Ah, menos mal! -exclama Jonathan.
-Profe, profe -salta de nuevo Daysi-, yo no sé qué significa “velarte”.
Evelyn, animada por aquel ambiente tan participativo, interrumpe:
-Profe, yo sé lo que es una saya, pero no un sayo. Tampoco sé si las calzas son calzones o calzoncillos, porque dice que son de terciopelo... Lo de pantuflos sí lo entiendo porque mi madre los hacía de lana, aunque les llamaba patucos.
-Bueno sí, son una especie de patucos...
-Lo de “palomino”, profe -pregunta Jonathan- ¿se refiere a lo de los gayumbos?
-No, quiere decir pichón, palomino es lo mismo que pichón... Bueno, seguiremos la próxima semana -da la profesora por concluida y consumida la lectura del nuevo Quijote, traducido del arcaico e ininteligible español “al castellano actual íntegra y fielmente”, “para hacerlo asequible a todo el mundo”. Bueno, no a todos. No había duda, este año le había tocado la clase de los torpes.


(Fotos: S. Trancón)




domingo, 7 de junio de 2015

ENTRE PITOS Y GAITAS



Los que nos oponemos al independentismo por antidemocrático y totalitario, tenemos un reto muy difícil: defender nuestras ideas con claridad y determinación y sin perder los nervios. Las provocaciones son constantes y elevan el tono cada día. Luchamos contra un enemigo que ha ido conquistando todos los ámbitos de poder e influencia, desde la escuela a los medios de comunicación, del deporte y la cultura a las instituciones del Estado. No hay espacio social y político en el que no hayan impuesto su doctrina, su dominio, su norma de conducta y sus sentimientos. Donde más eficaces han sido es en el control del orden simbólico y el desprecio a las leyes y principios democráticos. Han construido, con incansable obstinación, una imagen de Cataluña, de su historia y de su identidad, simbólica y emocionalmente irreconciliable con la idea de España y su Estado constitucional, al que deslegitiman como antidemocrático y cuyas leyes consideran injustas. Despreciarlas y no cumplirlas es señal, por lo mismo, de dignidad, valentía y atrevimiento.
Después de más de cuarenta años de control y propaganda, los independentistas ya se sienten lo suficientemente fuertes como para intentar dar el salto definitivo: la ruptura institucional con España, cuyo primer paso se concibe como una proclamación unilateral light de independencia que acabará creando una situación irreversible. Se equivocan todos los que hacen cábalas con que si baja el souflé o retrocede el procès: la situación está peor que nunca, porque a la ola esquerro-convergente se ha unido ahora un conglomerado de izquierdas capitaneado por Colau y Podemos. Con el PP en claro desmoronamiento, con un PSOE tocando la flauta travesera del federalismo y un Podemos partidario de la autodeterminación, sólo nos queda Ciudadanos como tabla de resistencia, más que de salvación. Cierta tibieza ideológica y una peligrosa indefinición en el modelo de Estado, sin embargo, puede hacerle perder a Ciudadanos el apoyo que una mayoría de españoles le quisiera dar, algo que Rosa Díez tenía mucho más claro y que debiera asumir sin titubeos el partido de Rivera. Los admirables esfuerzos de muchas asociaciones cívicas, carentes la mayoría de apoyo económico e institucional, son insuficientes para contrarrestar el entramado omnipresente de organizaciones y medios independentistas a los que sigue yendo a parar gran parte del dinero que la Generalidad recibe del Estado.

¿Cómo ha logrado el independentismo avanzar tanto? ¿Cuál es su secreto? Lo diré claramente: su principal victoria ha sido la derrota psicológica, ideológica y moral de los demócratas. El independentismo ha sabido dominar psicológica y mentalmente a una minoría determinante, las élites de los partidos, los sindicatos, los intelectuales, los jueces, los periodistas, los empresarios y hasta las monjas. Dentro y fuera de Cataluña. Los catalanistas-nacionalistas-independentistas (todos se han ido corriendo hacia donde ahora están) han tenido suficiente habilidad e inteligencia para llevar a cabo este procès con total impunidad, con el consentimiento de esa minoría que ha sido, a su vez, la encargada de aplastar a todos los disidentes que han ido apareciendo entre sus filas. En esta maniobra de embaucamiento, dominación y colaboración ha caído tanto la derecha como la izquierda, mostrando por igual una ceguera responsable y un entreguismo suicida. Todos. Desde Suárez a Rajoy, pasando por Felipe González, Aznar y Zapatero, no han sabido nunca dónde establecer los límites democráticos, no han tenido ni ideas ni determinación ni valentía para frenar las imposiciones del independentismo. Curiosa, y alarmantemente, este proceso ha corrido paralelo (mezclado y superpuesto) al de la corrupción, ante el que se ha actuado del mismo modo contemporizador y con las mismas consecuencias demoledoras para el Estado y la democracia.

Hablo de límites democráticos, porque eso es esencialmente la democracia, la imposición de límites. Límites sobre lo que se puede decidir y no decidir, hacer y no hacer, decir y no decir, enseñar y no enseñar, propagar y no propagar. Y todo ello se establece a través de leyes y normas. Libertad, democracia y leyes son inseparables. Allí donde se conculcan las leyes, la democracia y la libertad se atropellan.



La democracia no puede permitir la propagación de la mentira, el desprecio a la verdad sobre hechos históricos fundamentales, el insulto, el incumplimiento de las leyes, la destrucción y burla de los símbolos comunes, la exhibición y manifestación pública de sentimientos de odio, la imposición de una lengua, el adoctrinamiento ideológico separatista en la enseñanza, la utilización del dinero y las instituciones públicas para intereses y fines disgregadores, particulares y partidistas, la creación de estructuras paralelas de estado (policía, embajadas, oficinas tributarias...), etc. Todo esto está ocurriendo hoy en Cataluña con el consentimiento de los poderes del Estado y los responsables políticos, algo democráticamente repugnante. Todos los países de nuestro entorno europeo tienen muy claros los límites democráticos y no los confunden ni con la libertad ni con la tolerancia. Resultaría inimaginable que en Francia, por ejemplo, el presidente Hollande recibiera pasivamente pitos e insultos de una masa que gritara “franceses... hijos de puta” mientras sonara la Marsellesa, y que a su lado el presidente del Languedoc sonriera satisfecho y engreído. ¿Qué pasa en nuestro país? ¿Somos más demócratas que Francia, Alemania o Italia por consentir y minimizar estos hechos con argumentos de conveniencia, templando gaitas y poniendo paños calientes?

No se puede llamar a la cobardía cautela, a la claudicación apaciguamiento, a la dejación astucia, moderación a la debilidad. No denunciar la deriva antidemocrática y totalitaria del independentismo, no combatirlo con todos los medios y renunciar a imponer y defender la ley es convertirse en responsable y cómplice activo de la destrucción del Estado y la democracia, causando un daño inmenso a todos los españoles. No se puede banalizar ni el mal ni el daño que han causado y están provocando los actuales responsables políticos con su entreguismo y consentimiento. No se puede ser demócrata y renunciar a defender la democracia, la libertad y la ley. Todo esto no es normalidad ni prudencia política, sino miseria ideológica, psicológica y moral.

Desde hace más de treinta y cinco años, sobre todo cuando Pujol llegó al poder, hemos ido asistiendo a una progresiva degradación del sentido de la democracia (recuerden Banca Catalana) que ha ido penetrando en todos los ámbitos hasta volver a muchos, ciegos e insensibles. El desarme ideológico y psicológico se ha basado en la constante amenaza y chantaje del victimismo, la segregación y la destrucción de los opositores, las trampas lingüísticas, el doble lenguaje, la falsificación de la historia, la intimidación emocional, la manipulación de los sentimientos de pertenencia, la explotación de los miedos y complejos de la clase política, la creación de poderosas redes de corrupción, la compra de los medios de comunicación, etc. Muchos españoles han interiorizado ya la derrota, empezando por los partidos políticos hasta ahora mayoritarios, pero también los otros poderes e instituciones del Estado, incluida la monarquía. ¿Como es posible que el Rey, que es el Jefe del Estado, haya soportado resignadamente los abucheos en el final de la Copa que lleva su nombre, gritos, gestos y pitidos que directamente insultan y ofenden a todos los españoles y también a su persona y la institución que representa? ¿Qué consejeros tiene? ¿No está entre sus poderes y atribuciones constitucionales el no consentir ni soportar semejante humillación y desprecio? ¿No podría haber abandonado el estadio y dar así un ejemplo de dignidad, mostrando que no es una figura meramente decorativa? ¿Habría actuado así un Presidente de la República? Ha sido patética la reacción de Pedro Sánchez llamándole para mostrarle su apoyo... ¿Pero qué patochada y qué cinismo es éste? ¿Que el Rey necesita llamadas de apoyo y consuelo, pobrecito, cuando es incapaz, él, el gobierno y la oposición, de defender e imponer la ley, ignorando el sentimiento de agravio y ofensa de la mayoría de españoles, incluida una mayoría de catalanes? ¿Con qué estúpida arrogancia se puede despreciar este sentimiento de indignación generalizado y justificado? ¿Tan poco importa este sentimiento y sí, en cambio, el no provocar a los independentistas?

Es deplorable la reacción de los políticos y los medios de comunicación, síntoma cegador de la degeneración mental y psicológica a la que han llegado. Libertad de expresión, repiten unos. Gamberrada, falta de respeto y mala educación, cacarean otros. Triste, lamentable, declaran los más duros. Y luego viene ese paripé de la Comisión contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, a la que le sobra todo el nombre y le falta simplemente determinación, para sacar un melifluo comunicado no se sabe si de condena o de disculpa. Se repite lo del 9-N. Y Mas y los independentistas creciéndose y culpando al Gobierno por provocar y amenazar... Hasta se atreven a decir que “el Rey ha estado muy discreto y en su lugar, como le toca”. Le marcan al Rey lo que le toca y no le toca, por si acaso. ¡Eso sí que es tocarle (y tocarnos) los cataplines!

Oigo a los expertos, los prudentes, los irenistas, los arriolas: ¡No es para tanto! Si fuera un suceso aislado, aceptaría la llamada a la contención. Pero este acto forma parte de una cadena de hechos que refuerzan la impunidad y el envalentonamiento con que actúa cada día, y con más descaro, el independentismo. Se trata de un acto masivo de hostilidad, de provocación, de insulto público, orquestado, jaleado y promovido por instituciones públicas y organizaciones subvencionadas. Un acto premeditado de agresión y desprecio, que contribuye a propagar el odio y los enfrentamientos, y que aprovecha una competición transmitida a millones de espectadores. Todo esto califica y amplía el delito. Si abuchear a un futbolista negro es acto racista que conlleva sanciones, ¿qué es un pitido masivo, estruendoso, seguido de insultos y gestos contra los españoles, el Rey y el himno nacional? Y esa gigantesca pancarta con el lema Jota ke irabazi arte (Dale duro hasta vencer), la misma que han usado los terroristas de ETA, ¿qué pasa, que era una llamada a la convivencia pacífica, y por eso no se ha enterado esa rimbombante Comisión, a la que, por cierto, acuden dos altos cargos policiales uniformados y llenos de medallas? ¿Qué pintan ahí y qué defienden? ¡También aparecía otro militar lleno de medallones detrás del Rey en el palco del Barcelona!

(Fotos: S. Trancón)




A Felipe VI empiezan a llamarle el Rey Prudente. A lo mejor tenemos que recuperar aquello del Rey Pasmado o quizás Abducido. Todavía me queman en la retina esas imágenes donde se le ve al volante riéndose con Mas, su copiloto. ¿Metáfora de España? Claro, que no podemos echarle a él una culpa que es de casi todos, incluidos muchos ciudadanos. Una vez me comentó un ex-jefe de la Casa Real que el propio Juan Carlos ya había asumido que un día u otro Cataluña se independizaría. Es el que dijo aquello de “Tranquil, Jordi, tranquil”. Si ya ha llegado el derrotismo y la interiorización del fracaso de España como Estado democrático a la cúspide de tan alta torre, no es de extrañar el sentimiento de indefensión de gran número de ciudadanos. Yo, ante semejante futuro, me la jugaba con un gesto de valentía. Si me pidiera su majestad consejo, yo le daría una hoja de ruta que le llevaría, infaliblemente, o a la de derrota final, o al asentamiento de una de verdadera democracia, no sólo en Cataluña, sino en toda España. Cualquier cosa menos continuar templando gaitas (gallegas) mientras otros soplan pitos.  

miércoles, 3 de junio de 2015

LA REBELIÓN DE LAS ABEJAS


Los bomberos de Ponferrada han tenido que acudir a sofocar la invasión de una docena de colmenas urbanas. En Toledo otro enjambre atacó a una mujer por la calle. Las abejas han empezado a colonizar el medio urbano: se cuelan en los garajes, anidan como okupas en casas deshabitadas y crean colmenas dentro de los coches. En un medio tan hostil, las abejas se están volviendo más agresivas. Asistimos a un fenómeno socio-político nuevo: la rebelión de las abejas.

(FOTOS: FERNADO REDONDO)


Como socio-politólogo darwinista me interesa analizar el caso, reflexionar y sacar alguna conclusión. Primero: ¿por qué las abejas se empiezan a trasladar de los dulces montes de brezo, tomillo y lavanda, o de los embriagantes campos de almendros, cerezos y castaños, a los contaminados suburbios, garajes, oficinas y urbanizaciones pijas? La marea abejil recuerda a la invasión multicolor del 15-M. Son las leyes de la sincronía cósmica.

Una explicación, la más científica, dice así: las abejas buscan sobrevivir porque su medio natural se ha convertido en un lugar inhóspito y asesino. Los suaves montes y coloridos campos se han transformado en lugares de exterminación masiva. Mueren las laboriosas abejas envenenadas por los cientos de pesticidas que se agazapan en los estambres y pistilos. Se montan investigaciones costosísimas para constatar lo evidente: el efecto multiplicador de los plaguicidas (existen más de 300 autorizados). Las empresas que comercian con el veneno dicen que no hay “pruebas concluyentes”. Estudian uno por uno los productos criminales y comprueban que a determinadas dosis (las permitidas) no causan un mal letal. La trampa es tan grosera que no acierta uno a comprender cómo todavía algunos se la tragan.

Los efectos nocivos no sólo se suman, sino que se multiplican y potencian, al juntarse un plaguicida con un herbicida, un herbicida con un antibiótico, etc. Las abejas, detectado el peligro, huyen hacia las ciudades. ¡Ya tienen que estar desesperadas para buscar refugio en los jardines municipales! Dicen que llegan incluso a hacerse adictas al chute tóxico. Es la ley de la supervivencia en medio de la selva humana. Ojalá surja una mutación, una especie nueva que detecte a los corruptos, los avispados, los listillos, los hijosdeputa metidos a políticos, banqueros, expertos financieros, petroquímicos, farmicidas, monogranjeros y demás ralea pestífera.

Hoy es casi imposible encontrar miel, polen o jalea real que no sea china, o sea, que no sea un invento chino, puro engaño. Los apicultores leoneses deberían iniciar una campaña, apoyada por la administración, para lograr que, al menos en todos los hogares de León, hubiera siempre un tarro de miel auténtica y ecológica, libre de pesticidas. Levantar una industria de calidad que supiera explotar todos los productos directos y derivados, tanto alimentarios como farmacéuticos y cosméticos. Es una riqueza que no podemos despreciar. Por la conservación de la flora silvestre, la polinización de viñedos, castaños, cerezos y frutales, y por nuestra salud, deberíamos impedir que las abejas se vean abocadas a la emigración urbana o a la muerte. A la rebelión de las abejas debería seguir la de los apicultores y la nuestra.

P.D. Por cierto, ¿alguno de los partidos que se presentaron a las últimas elecciones llevaba alguna propuesta concreta relacionada con este asunto, el de la contaminación plaguicida y sus consecuencias en todos los “campos”? ¡Con la cantidad de chuminadas que algunos programas incluían!
http://www.lanuevacronica.com/la-rebelion-de-las-abejas


miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS MONJAS TRABUCAIRES



Trabucaire viene de “trabuc”, y así se les llamó a los bandoleros que protagonizaron las guerras tribales y territoriales en Cataluña desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVIII, fenómeno singular que tan bien reflejó Cervantes en el Quijote, pero del que habló también en la Galatea, el Persiles y Las dos doncellas. Además de la cortesía, destacó Cervantes el carácter vengativo y violento de los catalanes, algo que no se suele tener en cuenta, ni que su elogio de Barcelona comienza con el de “honra de España”. Viene a cuento recordarlo porque, en contra de lo que suele creerse, la esencia del movimiento independentista catalán ni es democrática ni pacífica, por más que nos hayan vendido todo lo contrario. Habrá que mencionar, por poner un solo ejemplo, a Prat de la Riba, uno de los padres del independentismo, defensor del odio racial como el único camino para lograr la segregación y descontaminación de España.

Trabucaires se les llamó también a los curas carlistas que al grito de “Dios, Patria y Rey” tomaron los trabucos para luchar contra la legítima heredera Isabel II y tratar de imponer al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro Benito de Borbón y Borbón-Parma. La carlistada duró casi un siglo, y recordemos que la última intentona fue, en 1900, el Alzamiento de Badalona. Estos trabucaires resurgieron durante la “última” guerra civil (¿quién nos asegura que algún día no habrá otra?), hasta el punto de que muchos pueblos de Navarra se quedaron sin curas para decir misa porque todos se habían ido a matar rojos al frente.

Bueno, pues de nuevo tenemos que hablar de trabucaires o trabucairas, pero, fenómeno nuevo, ahora se trata de monjas que, sin dejar de haldear con sus faldones, han decidido abandonar el convento para irse a tomar las armas modernas del independentismo, o sea, los platós de tv, las portadas de los periódicos, internet, las asambleas populares, los mítines y los comités centrales. Ahí tenemos a sor Lucía Caram, recién nombrada “catalana del año”, en medio de Trías y Mas, oronda y satisfecha, predicando las bondades que la independencia traerá a los pobres. Esta monja argentino-catalana, lo mismo nos enseña a freír un güevo que a planchar la estelada con agua bendita. No menos arrogante es sor Teresa Forcades, que aspira a ser presidenta de la Generalidad si el Vaticano le otorga un “indulto de exclaustración” temporal para poder dedicarse a la evangélica tarea de liberar al pueblo catalán de las garras de España.

(Foto: A.T.Galisteo)

Los periodistas mentecatos dicen que son muy “mediáticas” y que por eso las jalean, llevan y traen. Al Papa Francisco parece que no le gustan estas andanzas, tan contrarias a la universalidad apostólica y la neutralidad cristiana. Estoy seguro de que no logrará “pararles los pies”. Tendría que empezar por destituir a toda la obispada independentista, incluyendo a los monjes montserratinos. Ya Mas ha dicho que “Madrit” está detrás del intento vaticano de alejar a sor Lucía del activismo separatista.

Con lo que ha costado ir separando a la Iglesia del Estado, resulta inquietante ver ahora a estas monjas que, aprovechando la aureola que les otorga el Evangelio, se dedican a dividir aún más a la sociedad catalana y a enfrentarla con el resto de España poniéndole pólvora al trabuco independentista. Que algunos confundan esto con el compromiso evangélico de la justicia y la defensa de los pobres, es una prueba de hasta qué punto el virus nacionalista obnubila la mente y las conciencias.


miércoles, 13 de mayo de 2015

ME GUSTA, NO ME GUSTA: EL DILEMA DE VOTAR


¿Con qué se vota? ¿Con el corazón? ¿Con la cabeza? Por un lado está la imagen del votable: ¿qué nos dice su pinta, su aspecto, su rostro? Es la primera impresión. Influye mucho. No vemos sólo una imagen: nos proyectamos sobre ella y la interpretamos según nuestra propia teoría “fisiognómica”. Cada uno ha elaborado la suya a lo largo de los años, desde sus primeras experiencias infantiles. De niños nos gusta observar a los demás, necesitamos aprender a predecir su conducta.

El resultado es un “me gusta, no me gusta”. Filtramos toda la información y la sintetizamos en esa dicotomía. La sobrevaloración de la imagen tiene su fundamento en este modo simple de valorar y juzgar al otro. Un rostro simétrico, agradable y atractivo tiene, en principio, una mayor predisposición al “me gusta” que al “no me gusta”. ¿Pero basta esto para decidir el voto?

Está claro que no. ¿Es agradable el rostro de Aznar, de Rajoy o de Esperanza Aguirre? Haciendo una estadística a ojo de buen cubero, parece que a los votantes de la derecha no les importa mucho esa teoría fisiognómica de la simetría y el gusto. Tampoco les importa a los de Esquerra Republicana, por poner otro ejemplo a vuela tecla. Hay que combinarla con otros factores. Puede no gustarnos alguien y reconocer, sin embargo, su valía, su capacidad o su talento. A mí me pasa con Messi. Su cara y su pinta no me gustan, pero admiro su habilidad y talento futbolístico.

Así que, aunque haya un porcentaje de votantes que no pasa del “me gusta, no me gusta”, la mayoría buscamos otros datos que confirmen o desmientan esa primera reacción emocional. Si no nos gusta alguien y nos convence por otros motivos (sus ideas, su trayectoria, su modo de hablar, el partido al que representa, etc.) tendemos a buscar la coherencia o consonancia cognitiva, y acabamos viéndole más agradable o atractivo. Lo mismo pasa en sentido contrario, cuando alguien nos gusta a primera vista, pero luego conocemos sus ideas o su conducta y nos vemos obligados a modificar la imagen que nos habíamos hecho de él.


Así que votar es resolver el dilema de “me gusta, no me gusta”. No tenemos más remedio que combinar el “quién, qué dice y cómo lo dice”, con el “qué hace”, “qué piensa” y “qué siente”. No es fácil, da mucho trabajo. En los últimos años hemos comprobado que la política está llena de trapaceros, mentirosos, ladrones, corruptos y psicópatas. Algunos de rostro avieso, otros angelicales. Cualquiera se fía.