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miércoles, 7 de octubre de 2009

LA INQUISICIÓN

(Tríptico de Dan Kofler)

(Antes de leer esta entrada, te ruego hagas clic en la foto de arriba, amplíala y haz un recorrido por el cuadro. El motivo es que no logro subir la imagen del cuadro con la resolución que tiene la foto, y se pierde toda la nitidez y los detalles. Al ampliarla espero que puedas ver mejor el cuadro del que voy a hablar brevemente, titulado Inquisición).

Se trata de un cuadro de Dan Kofler, conocido también como músico con el nombre de Dino del Monte.

Lo que me ha llamado la atención de este cuadro es la visión nueva que nos da sobre la Inquisición. Ya Goya destacó el lado oscuro, de pesadilla, de la tortura, las hogueras y los ahorcamientos, mostrando el fanatismo político-religioso con que esta institución actuaba.

Lo nuevo de este cuadro es que abandona esa visión para incorporar otra: el aspecto de carnaval, de fiesta, de comedia del arte que también está presente en las escenas que se pintan y que revela cómo el horror se puede convertir en teatro, cómo se puede presentar con una apariencia que contradice la propia esencia de ese horror. Así es el comportamiento social humano, que necesita ritualizar, teatralizar, incluso lo más tétrico y repulsivo.

Este cuadro, debo aclararlo, lo pinta un judío de origen sefardí, y es así cómo él, superando el lado evidente de la Inquisición, nos descubre ese otro aspecto y nos acerca más a lo aquello sobre lo que se quiere reflexionar: qué puede llegar a hacer el hombre con sus semejantes.

No es menos horrible la visión de los campos de exterminio nazi, que ésta en que la muerte se nos ofrece como espectáculo. Podemos preguntarnos, al ver este cuadro, qué es lo que se ocultaba en los autos de fe, en los que el horror se conviertía en entretenimiento, en que el espanto se canalizaba y transformaba en teatro.

El cuadro cobra todo su sentido si nos fijamos en el rostro y la expresión de hombre demacrado y pálido que observa la escena desde el suelo, en el cuadro central, intentando levantarse, ya casi como lo haría un cadáver.

Conocer el pasado es la mejor forma de entender lo que vino después, incluida la Shoá. No quiero decir con esto que la Inquisición española fuera más cruel que lo fueron todas las Inquisiciones de Europa. Aquí, incluso, fue más obsesivamente legalista, lo que salvó a muchos de la hoguera. El problema es que aquí se instauró cuando en otros países se abolía, y duró una barbaridad, hasta casi mediado el siglo XIX.

Pero no se trata ahora de ajustar cuentas históricas, sino de tratar de entender qué se esconde detrás de la intolerancia y la intransigencia religiosa, y hacia dónde lleva a las sociedades cuando se dejan arrastrar por ellas. Y algo importante: los más intransigentes inquisidores surgieron de las filas de los conversos judíos. Otro tema que invita a reflexionar.
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