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miércoles, 16 de marzo de 2011

CATALUÑA, OTRA VEZ (I)


(Fotos: Luis Llavori)


Hay temas que se imponen, sobre los que es necesario volver una y otra vez. La reflexión sobre el catalanismo tiene gran interés para todos, no sólo para Cataluña, porque el modelo de nacionalismo que allí se ha impuesto ha determinado y sigue determinando gran parte de la política y el futuro de nuestro país.
Acudí el pasado sábado a Barcelona a un acto-homenaje a los firmantes del Manifiesto de los 2300, sobre el que ya he hablado. El acto no pudo celebrarse en el Ateneo Barcelonés ni en la Universidad CEU, lo que indica hasta qué punto la censura y la falta de libertad se han convertido en algo normal bajo la presión nacionalista.
Mientras en Madrid a los defensores del independentismo se les ofrecen programas de máxima audiencia en TVE, como ocurrió con el impresentable Carod Rovira (donde hasta negó vergonzosamente ser hijo de un guardia civil), los españoles que vamos simplemente a repetir que en Cataluña se está atropellando la Constitución y el propio Estatuto de Autonomía, despreciando todo lo español y desterrando oficialmente la lengua común, no encontramos ni un local adecuado para reunirnos. Pese a todo, el acto fue un éxito, por la asistencia de público y por el nivel de los debates. (Quien quiera más información: http://www.impulsociudadano.es/)
Así que vuelvo sobre el tema de la lengua y resumo alguna de las ideas que allí expuse:
-Ni la tierra ni el territorio tienen lengua. La lengua no es una emanación mágica ni telúrica.
-Las lenguas no son propiedad de nadie, ni de ninguna institución, grupo social o Estado.
-Las lenguas no tienen derechos, sólo son sujeto de derecho las personas y las comunidades lingüísticas.
-Existen los derechos lingüísticos, tanto individuales como colectivos. Los derechos colectivos no son más que una extensión de los derechos individuales.
-Un derecho lingüístico inalienable es el de poder hablar en todo momento la lengua que se quiera. A nadie se le puede obligar a hablar ninguna lengua, sea oficial o no. Una cosa es la necesidad y otra la obligación.
-Las lenguas se hablan para comunicarse. La necesidad de comprender o hablar una lengua nace de la necesidad de comunicación, no de ninguna imposición política. Nadie puede imponer a nadie otra lengua.
-El catalán no es la lengua propia de Cataluña, sino de los catalanohablantes, vivan en Barcelona, Valencia o la Cochinchina, del mismo modo que el español no es la lengua propia de España, sino de todos los hispanohablantes.
-Hablar de lengua común no es más que reconocer un hecho, no establecer un derecho ni imponer una obligación. La lengua común de los españoles, incluidos los catalanohablantes, es hoy el español. La lengua común es aquella en la que resulta más fácil comunicarse para las personas que la conocen.
-En Cataluña se hablan dos lenguas, no sólo una. El castellano se habla en Cataluña con normalidad desde el siglo XV. El español no es allí ninguna lengua extranjera ni exótica. El bilingüismo es un fenómeno natural en Cataluña desde hace siglos, y son los catalanohablantes los que, de forma espontánea, han convertido a Cataluña en una sociedad bilingüe, antes de que se trasladaran a ella más de tres millones de hispanoablantes desde mediados del siglo pasado.
-El carácter oficial de las dos lenguas sólo otorga dos tipos de derechos: el de recibir la enseñanza en la lengua materna (catalán o español) y el de ser atendido en la lengua que desee en sus relaciones con la administración pública. Todo lo demás pertenece al ámbito privado, donde cada uno puede usar la lengua que quiera, el catalán, el español, el inglés o el chino.
-Todos estos derechos se conculcan:
Cuando sólo se usa el catalán como lengua vehicular de la enseñanza
Cuando la administración sólo usa el catalán en sus relaciones con los ciudadanos.
Cuando se invade el ámbito privado y se imponen multas lingüísticas por no rotular los establecimientos en catalán o por no ser atendidos en esta lengua en los intercambios privados y comerciales.
Cuando se exige el conocimiento del catalán para adquirir otros derechos, como el permiso de residencia o el empadronamiento.
Cuando sólo se apoyan o subvencionan las manifestaciones culturales expresadas en catalán.
Cuando se utiliza el catalán como elemento de discriminación social allí donde su conocimiento no es necesario para la realización de trabajos o funciones que no lo requieren.
-No hay lenguas superiores a otras, pero sí lenguas de comunicación universal y lenguas de comunicación más restringida. Las lenguas de comunicación universal son hoy el inglés y el español. Quien quiera moverse por el mundo, necesitará conocer una de estas dos lenguas.
Dejo para otro día las reflexiones más políticas sobre el independentismo y la actual situación de Cataluña.
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