Follow by Email

PINCHA SOBRE ESTA IMAGEN PARA VER VÍDEO (Booktralier)

PINCHA SOBRE ESTA IMAGEN PARA VER VÍDEO (Booktralier)
Puedes adquirir el libro enviando un mensaje a huellasjudias@gmail.com

lunes, 5 de abril de 2010

LEYENDO A WILLIAM FAULKNER

(Foto: S. Trancón)

Siempre es buen momento para leer a William Faulkner. Sobre todo para quien quiera aprender algo sobre el difícil arte de la literatura.
Recuerdo aquello que dijo: Para ser un buen novelista hace falta un 99% de talento, un 99% de disciplina y un 99% de trabajo. Y que un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación. Parece sencillo, pero ahí está todo.

También dijo:
El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo.

Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error.


El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro.

Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora que pueda.

La finalidad de todo artista es detener el movimiento que es la vida, por medios artificiales y mantenerlo fijo de suerte que cien años después, cuando un extraño lo contemple, vuelva a moverse en virtud de qué es la vida.

Pienso lo mismo. Para mí sólo hay dos clases de literatura: la viva y la muerta. La literatura muerta, la que más abunda, la que llena las estanterías de librerías y supermercados, déjala, no pierdas un segundo de tu vida en leerla. Hay que desarrollar el instinto: o viva, o muerta. A la muerta, ni la toques.

¿Qué es literatura viva? Cuando uno lee cosas como éstas de William Faulkner, enseguida aprende a distinguir:

“... con una herida en la cabeza, en la cual podría haber escondido un cigarrillo”.

O: “Él y Joe tienden la línea (
de anzuelos) sólo cuando Lonnie tiene ganas, no cuando los peces pican”.

O:“-¿No son la verdad y la justicia una misma cosa? –dijo a su vez el sheriff.
-¿Desde cuándo? –dijo tío Gavin-. En mi vida no he visto una verdad que fuera justa, y he visto a la justicia utilizar instrumentos y medios que personalmente yo no tocaría ni con pinzas”.

O:“Es como haber sido arrebatado por un huracán y lanzado y golpeado hasta caer en el mismo punto de partida, y todo ello sin el placer o beneficio de haber hecho un viaje”.

O:“Era como si a raíz de su muerte, aquella mujer hubiera adquirido sustancia suficiente para proyectar una sombra al menos”.

Ponerse a pescar cuando uno tiene ganas y no cuando los peces pican...
Queremos imponer nuestras ideas preconcebidas al mundo, en lugar de hacer lo contrario. Por eso siempre nos pillan desprevenidos la realidad y la vida.
Lo que nos molesta no son los hechos, sino que los hechos no se acomoden a nuestros prejuicios y expectativas.

Hay que pescar, leer, actuar... cuando los peces pican. Algunos se ponen incluso a pescar donde ni siquiera hay río.





Publicar un comentario