Follow by Email

PINCHA SOBRE ESTA IMAGEN PARA VER VÍDEO (Booktralier)

PINCHA SOBRE ESTA IMAGEN PARA VER VÍDEO (Booktralier)
Puedes adquirir el libro enviando un mensaje a huellasjudias@gmail.com

lunes, 19 de marzo de 2012

CRIPTOJUDAÍSMO E INQUISICIÓN (y 7)

(Fotos de S. Trancón. Sambenitos de Tuy)

Acabo esta reflexión sobre la influencia del criptojudaísmo con algunas reflexiones.

1) Desde finales del siglo XV, con la persecución de conversos, moriscos y herejes, España ha vivido internamente escindida. Las llamadas “dos Españas” tienen su origen en esa división, lo que ha impedido su cohesión interna y ha lastrado su desarrollo económico, político y cultural.

 2) La Guerra Civil de 1936 hunde sus raíces en aquellas tensiones y enfrentamientos internos. Triunfó la intolerancia, la persecución y la imposición del miedo como mecanismo de control social, lo mismo que había ocurrido siglos atrás.

3) El enorme peso del poder judicial en nuestro país, sus formas de actuación corruptas, arbitrarias, al servicio de los poderosos, son una prolongación del poder que entonces adquirieron los jueces y legisladores.

4) El poder incontrolado de la Iglesia y su enorme influencia política y social, que se prolonga hasta hoy, nació y se afianzó en aquellos años de persecución e intolerancia.

 5) La literatura se convirtió en uno de los pocos medios que tuvieron los judeoconversos para sublimar y liberar sus frustraciones, miedos, rencores, su rechazo de las imposiciones y su crítica de la sociedad.

 6) El individualismo radical fue una consecuencia lógica ante la imposibilidad de crear estructuras sociales, familiares y de grupo. El individualismo acabó impregnando casi todas las empresas colectivas, desde la conquista de América a la creación artística.

7) La hipocresía, el disimulo, el culto a las apariencias, la desconfianza en el otro, la llamada “judialización” de la vida social y política, la obsesión legislativa y el espíritu ordenancista que convive con el desprecio de las leyes, la aceptación de la corrupción como algo casi natural, la identificación de inteligencia con astucia y capacidad de engaño, la desconfianza en los proyectos colectivos, la mezcla entre anarquismo y autoritarismo, burocracia y picaresca, etc. Son rasgos psicológicos y tipos de comportamiento que se han ido gestando a partir de lo ocurrido en aquellos decisivos años en que triunfó la intransigencia religiosa mezclada con el absolutismo político.

 8) Hemos de otorgar un peso especial a la influencia de una minoría de conversos oportunistas, fanáticos intransigentes y cínicos, que pronto adquirieron un gran poder religioso, económico y político dentro de aquella nueva sociedad: inquisidores, obispos, banqueros, ministros…, que se mezclaron con la nobleza y formaron parte de una aristocracia que actuó sin escrúpulos para imponer sus normas y mantenerse en el poder. ¿No encontramos aquí el origen del tipo de oligarquía financiera parasitaria que hoy controla los poderes del estado en nuestro país?

 9) Paralelamente, podemos encontrar fenómenos opuestos, que van desde la rebelión comunera (en la que tuvieron gran peso los judeoconversos) al utopismo anticlerical, comunista y anarquista de la Segunda República, reacciones que sueñan con un poder comunitario e igualitarista, con tintes mesiánicos, expresiones radicales que también se podrían explicar por la necesidad de luchar contra los abusos e imposiciones del uniformismo religioso.

 Podría añadir otros fenómenos más particulares, ligados a mi experiencia, que yo relaciono con esa herencia del criptojudaísmo: fascinación por los libros; sobrevaloración de eso que en mi tierra llaman “tener estudios”; obsesión por descubrir el pasado genealógico; transmisión familiar de una religiosidad personal, íntima, de tipo “panteísta” o "espinosiano" (de B. Espinosa) más que católica; costumbres singulares, como el sangrado de pollos y gallinas, la confección de pastas especiales como las llamadas “orejas” coincidiendo con la fiesta de Purim, la limpieza y el encalado de la casa una vez al año coincidiendo con la fiesta de Pésaj; ciertos miedos familiares exagerados, como los relacionados con denuncias, juicios, inspecciones, citas oficiales…

Concluyo con algunos refranes y expresiones cuyo origen con frecuencia se desconoce, pero cuya presencia en la vida cotidiana es una prueba de cómo el fenómeno que he analizado repercutió mucho más allá de lo que a primera vista los historiadores han señalado.

Barrer para dentro de la casa”: Esta expresión tiene origen en la costumbre judía de barrer la casa, no de dentro hacia afuera, como parecería más lógico, sino al revés, desde la puerta de entrada hacia adentro. Lo curioso es el sentido que se le ha dado: favorecer a los propios, preocuparse por uno mismo y los intereses familiares antes que por los demás.

 “Poner la miel en los labios”: Proviene seguramente de la costumbre de colocar un poquito de miel en los labios del niño recién circuncidado. No sé si es común o de origen sefardí. Ha acabado significando la promesa de algo agradable que luego no se cumple.

 “Al pan, pan y al vino, vino”: Esta expresión, que se considera muy castiza, yo creo que tiene un origen criptojudío. A los conversos les costaba mucho aceptar el sacramento de la eucaristía, que afirmaba que el pan se convertía en la carne de Cristo, y el vino en su sangre. A la mayoría les parecía una superchería y, si fuera cierto, puro canibalismo. Cuando asistía un judaizante a misa, en el momento de la consagración podía murmurar algo así como: “pan y vino veo, y sólo en Adonai creo”. De ahí a lo de “llamar al pan, pan y al vino, vino”, me parece que no hay más que un paso.

Colgar el sambenito”: Equivale a culpar injustamente de algo a alguien, a juzgarle de modo generalizado a partir de un encasillamiento o etiqueta simplista, a atribuirle algo negativo a alguien inmerecidamente.

 “Tirar de la manta”: Este dicho se emplea para amenazar o llevar a cabo la revelación de algún secreto, ya sea para diluir la propia culpa o para vengarse de cualquier acusación. Alude al hecho de que en las iglesias debían figurar lienzos bien visibles en los que se escribían los nombres de los condenados por la Inquisición, a fin de que la condena se extendiera a todos los descendientes. Si alguien quería podía revisar esas listas de “sambenitados” para impedir que alguien ocupara un puesto público, por ejemplo. Yo he visto en el Museo Diocesano de Tuy algunos de estos sambenitos en los que aparecen los nombres de los condenados y la pena recibida, casi siempre la hoguera.
 (Curiosa pintura: si te fijas bien, la barba es también otra cara...)

 “Las paredes oyen” y “Si las paredes hablaran”: Estas dos expresiones tienen también un origen criptojudío. Se refieren al miedo a ser oídos y espiados (¡cuidado, que las paredes oyen!) y también al hecho de que los judíos rezaban mirando hacia la pared, que se convertía así en guardadora de sus secretos. Mirar hacia la pared es una forma de aislarse y concentrarse en la meditación y la oración, a lo que ayuda también el cabeceo rítmico.

 “Mantenerse en sus trece”: Se usa para indicar perseverancia y hasta tozudez. Surgió de la determinación con que los judíos y judaizantes se mantenían fieles a su fe, contenida en los trece principios básicos con que Maimónides resumió los 613 preceptos del judaísmo.

 “A la justicia y a la Inquisición, chitón”: Este refrán se lo oí repetir muchas veces a mi madre. Resume muy bien la actitud de reserva y silencio que se debe tener ante la justicia y los poderes públicos. Chitón es un derivado de la interjección ¡Chissst! con que se ordena o pide silencio.

 Para acabar estas reflexiones voy a hacer una lista de escritores famosos de origen judío de los siglos XV al XVII, cuya obra debiera ser leída con especial atención teniendo en cuenta este dato, y que ocupan los puestos más destacados de la literatura española:

 Juan del Encina, Gil Vicente, Juan de Mena, Jorge de Montemayor, Fray Bernardino de Sahagún, Luis Vives, Bartolomé de las Casas, Fray Luis de León, Francisco Delicado, Antonio de Nebrija, Isaac Abravanel, León el Hebreo, El Brocense, Fernando de Rojas, el autor de El Lazarillo de Tormes, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Luis de Góngora, Miguel de Cervantes, Tirso de Molina, Baltasar Gracián, Mateo Alemán, Vélez de Guevara…
Publicar un comentario