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martes, 12 de agosto de 2008

MÁS PENSAMIENTOS

(Foto: S.Trancón)


Este bloc (con “c”, no con “g”, que en esto coincido con los catalanes, que también lo escriben también así) se sustenta en la idea de que pensar es hacer, actuar, construir, realizar acciones, no sólo un asunto que ocurre dentro de la cabeza de cada cual. Y al contrario, que todo hacer implica un pensar: previo, simultáneo y posterior a la acción. Así que pensar (y más aún pensar en público o publicar lo pensado) no es un asunto privado (aunque sí individual): primero, porque dentro de nuestra mente están siempre los otros (con sus voces, normas y lenguaje) y, segundo, porque nuestros pensamientos son como los ríos manriqueños, que siempre van a dar a la mar de todos, donde mueren, y de cuyas aguas todos vivimos y morimos, nos nutrimos y envenenamos. (También el pensar es un hacer bioenergético, porque toda palabra está ligada a una acción corporal, en su origen y en su enunciación, asunto sobre el que ya he escrito algunas reflexiones).

Como toda obra literaria escrita, desde Cervantes, ha de ser consciente de sí misma, también lo debe ser este deslizar y proponer pensamientos a través de una pantalla anónima, capaz de llegar a Sierra Leona o a los Emiratos Árabes en un segundo. Así que aquí van unas cuantas ideas que pueden aclarar este propósito sostenido de hacer pensar a los demás, que no es sino un modo de hacerme pensar a mi mismo.

(Uso la segunda persona de singular para distanciarme de mí mismo y facilitar, al mismo tiempo, la comunicación contigo, invisible -¿hay alguien ahí?- e interesado lector).

No busques que los demás piensen como tú, sino que piensen.
No pretendas que los demás hagan lo que tú haces, sino que hagan lo que ellos de verdad quieren hacer.
No intentes que los demás sientan lo que tú sientes, sino que sientan lo que ellos sienten.
No anheles ser más y mejor que nadie, sino más y mejor que lo que en cada momento eres.
Más difícil que cambiar el mundo o a los demás es cambiar uno mismo.
Todos somos prescindibles, pero lo que uno hace o puede hacer, no puede ser hecho por nadie.
Nadie puede ser sustituido por nadie, y nadie, por tanto, puede ser responsable de tus actos, sino tú.
Haz aquello que tienes que hacer, porque si tú no lo haces, se quedará sin hacer por toda la eternidad.
Competir es estúpido, rivalizar asunto necio, lo único que importa es que tú hagas todo lo que puedas llegar a hacer.
El único ejemplo que puedes dar es el de intentar llegar al máximo de tus posibilidades, no ser modelo de nada ni de nadie.
Lo único que uno puede transmitir es entusiasmo, energía, determinación, propósito, intento. Lo demás depende de cada cual.
Así que responsabilízate de ti mismo y de tu vida, y no te sientas tan importante como para imponer o dictar a nadie lo que tiene que hacer, pensar o sentir.

¿Y las palabras, los pensamientos? Anónimos, van al mar, al viento, a las estrellas, al infinito, donde siempre mueren.
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