MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

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sábado, 20 de octubre de 2012

EL ARTE DE LA NOVELA


Ando metido en escribir una novela. Escribir una novela es algo más que crear una ficción. Hay que reflexionar al mismo tiempo sobre qué se está escribiendo y cómo. No entiendo a esos escritores que repiten una y otra vez la misma técnica, los mismos recursos narrativos. Esas novelas nacen muertas. La vida no se repite ni un segundo.

Mientras escribo voy construyendo una teoría de la novela. Tomo decisiones en función de esa teoría. La pongo a prueba a cada página. Ahora, por ejemplo, creo que toda buena novela es una mezcla de realidad e invención. O sea, que hay elementos cuyo único sentido es el ser fieles a la realidad, pero otros sólo alcanzan su verdad en la ficción o la invención.

Hay una literatura de los hechos y otra de la ficción. Es muy difícil crear una novela sólo con los hechos, pero también sólo con la ficción. Tanto en un caso como el otro, lo que el lector tiene que percibir y sentir es la verdad, o sea, que la novela no miente ni engaña.

La verdad no es la mera transmisión de los hechos, sino la sensación de que esos hechos, global o esencialmente, han ocurrido tal y como son contados. Para poder transmitir esta verdad hay que conocer esos hechos del modo más objetivo posible. Es el principio de realidad de la novela, por eso  toda novela exige documentación, estudio, reflexión sobre lo que se cuenta para no falsear los hechos, para no mentir, para no engañar. Cuando así se hace, la novela produce un efecto de realidad, que es algo a lo que la novela no puede nunca renunciar.

Pero es imposible construir una novela sólo con la realidad, entre otras cosas porque hay que crear, en primer lugar, la ficción del narrador. El narrador no es el autor, sino el que se responsabiliza de acto de la enunciación del texto mismo. Es quizá lo más difícil. Porque ese narrador tiene que producir siempre un efecto de verdad en el lector, de sinceridad, de compromiso con lo que escribe, aunque utilice la ironía o  el humor. La voz del narrador lo condiciona todo: lo que se cuenta y cómo se cuenta.


El otro problema básico de la novela es el manejo del tiempo y el espacio. El tiempo y el espacio se pueden convertir en estructuras de hierro cuando no se controlan o dominan. La mayoría de las novelas se somete a un orden temporal y espacial que ahoga la escritura. Hemos entrado en la era de la relatividad del tiempo y el espacio. La novela puede estructurarse a partir de este principio.

El peligro siempre está, tanto cuando se narran hechos reales como inventados, en producir un efecto de arbitrariedad. El mundo de la novela no puede ser nunca arbitrario, debe responder a un orden y un sentido interno, el que construye el texto mismo a cada párrafo, a cada página. Una simple frase o una palabra fuera de lugar pueden destruir ese efecto de realidad, verdad y autenticidad que todo novela debe producir.

Escribir una novela es someter cada palabra, cada adjetivo, cada frase, cada párrafo, cada capítulo a un riguroso examen de coherencia. Coherencia con los temas (nunca hay un solo tema), con los hechos, con la voz del narrador, con el tiempo y el espacio. El lector está siempre ahí, observando, censor exigente, pero también apasionándose con cualquier hallazgo, con cualquier sorpresa. Para escribir hay que dejar el yo de lado para desdoblarse, para ser dos al mismo tiempo: el narrador y el lector.

 

viernes, 12 de octubre de 2012

LA PÉRDIDA DE MEMORIA

La gente tiene mucho miedo a perder la memoria. En cuanto no se acuerdan de algún dato (un nombre, una fecha, el título de un libro o una película...) enseguida saltan con aquello de "...Es el Alzheimer". Lo dicen medio en broma, para disculparse y desdramatizar la situación, pero en realidad la frase revela un miedo real, cada día más extendido, a padecer esta enfermedad, que empieza a asustar tanto como el cáncer. Muchos acaban poniéndose a prueba a cada paso, obsesivamente, y claro, acaban convencidos de que han entrado en una fase irreversible. No importa la edad: ya he oído la frase a mis alumnos, que no tienen ni veinte años.

Yo, la verdad, estoy mucho más preocupado por lo que no olvido. Por la cantidad de basura que recuerdo: datos, nombres, imágenes, sucesos... totalmente insignificantes, cuando no tóxicos, obsesivos, inútiles.

(Foto: Fernando Redondo. Sierra de Madrid)

Para recordar lo significativo, nada mejor que olvidar lo supérfluo. La mente almacena todo, sin orden ni control. Si nos dejamos llevar por todos los estímulos que recibimos, nuestra memoria se convierte en una tienda de chinos o del rastro, llena de cosas inutiles, de residuos, de basura mental, de miedos absurdos, de rencores, de ultrajes, de humillaciones, de nimiedades, de datos estúpidos, de preocupaciones paralizantes.

No conviene confundir cultura, saber, conocimiento, con tener una memoria excelente para recordar  eso que podríamos llamar "cultura de masas", y que sirve para los concursos de la tele. No, lo más importante es no perder la capacidad de pensar, de pensar libre y autónomamente. La memoria ha de estar al servicio del pensamiento, no al revés.

Preocúpate de pensar, de razonar, de criticar las ideas que te imponen, la información que recibes, la manipulación de los sentimientos, las mentiras que quieren que recordemos y para eso las repiten cada día. Preocúpate porque recuerdas sólo lo que quieren que recuerdes y así te olvidas de lo más importante: pensar por ti mismo.

Si piensas, recordarás lo que necesites recordar. Porque no piensas para recordar, sino para vivir. Tampoco sabes para recordar, sino que recuerdas porque sabes. Y sabes, no para demostrar a los demás que sabes, sino para vivir mejor y más intensamente. La mejor manera de conservar la memoria es ejercitar la concentración y el pensamiento.

Recuerdas para vivir, no vives para recordar. Cuanto más vives, más y mejor recuerdas, porque sólo recordarás aquello que más y mejor te ayude a vivir intensamente el momento presente.


jueves, 11 de octubre de 2012

DIÁLOGOS SOCRÁTICOS (2)

ESTA ENTRADA FUE PUBLICADA HACE CASI TRES AÑOS EN MI BLOC. ME HA LLEGADO AHORA UN MENSAJE DE GOOGLE DICIENDO QUE HA SIDO DENUNCIADA POR IR CONTRA LOS DERECHOS DE AUTOR DE NO SE SABE QUIÉN NI POR QUÉ. ES, COMO TODO LO QUE AQUÍ ESCRIBO, UNA CREACIÓN PERSONAL Y ORIGINAL. ESTO DE DENUNCIAR A ALGUIEN ANÓNIMAMENTE Y SIN SABER DE QUÉ SE LE ACUSA NI POR QUÉ ES UN PROCEDIMIENTO INQUISITORIAL QUE NO PODÍA IMAGINAR FUNCIONARA EN GOOGLE. COMO ME DICE UN AMIGO, A LO MEJOR HA SIDO PLATÓN QUIÉN LO HA DENUNCIADO.
ME PIDEN QUE MANDE UN IMPRESO FIRMADO ARGUMENTANDO MI DEFENSA O QUE LO RETIRE DEL BLOC. ¡TOMA YA!

-¿Y tú, quién eres?
-Yo soy una tautología.
-Explícate.
-No puedo.
-Inténtalo.
-Lo intentaré. Pues... soy un ser vivo que vive sin saber lo que es vivir.
-Dices que no sabes qué es vivir, pero sabes que estás vivo. No te entiendo.
-Yo tampoco.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Cómo se puede vivir y no tener ni idea de lo que es vivir.
-Te refieres a la vida en sí, la biológica, porque este bisílabo abarca mucho.
-Sí, demasiado. A esas palabras tan grandes había que cortarles un poco los humos.
-Las alas, los vuelos, querrás decir.
-Sí, eso.
-Pues hazlo. A lo mejor así te aclaras un poco.
-Pues venga tijera: no comprendo la respiración.
-Coges aire y lo expulsas. Inhalas y exhalas: eso es todo.
-Eso no es explicar. Eso es una tautología. ¿Ves? Ahí quería yo llegar. En cuanto tratamos de comprender caemos en la tautología. Así no hay forma de entender nada.
-Podemos intentarlo.
-Intentar, intentar... Nos pasamos la vida intentando para nada.
-Te veo muy pesimista. Yo no creo que sea tan difícil definir la respiración. Tomas aire, lo llevas a los pulmones y lo arrojas por donde ha entrado.
-Eso no es definir, sino describir, echar mano de palabras huecas para explicar un hecho inexplicable. Porque empecemos por el aire, ¿qué es? Algo que no se ve. Me dirás que el humo se ve, pero está claro que el humo no es el aire, y si no, intenta respirar humo: te asfixias.
-No se ve pero se siente. Si te soplo ahora en un ojo lo cierras, ¿no?
-Sí, lo siento, pero el sentir es todavía más inexplicable que el respirar, así que no nos vayamos a la estratosfera. Sigamos en la atmósfera. Digo que vivimos porque respiramos, pero que no sabemos lo que respiramos.
-Oxígeno, eso está demostrado.
-Bueno, supongamos que la vida, reducida a respiración, sea tomar oxígeno de por ahí, llevarlo a los alvéolos y echarlo luego hacia la atmósfera un poco más sucio. ¿Pero sabes tú acaso qué es el oxígeno? No te pregunto ya de dónde ha salido ni por qué él, y no el azufre, por ejemplo, es la base de la vida. Yo te pregunto si entiendes qué es eso de un átomo de oxígeno.
-Eso está ya perfectamente estudiado por los atomistas. Hay electrones, y protones, y neutrones, y luego quarks: ahí se acaba todo.
-Y neutrinos y antimateria y materia oscura y energía oscura y millones de partículas sin identificar. Pero dejemos esto y vayamos a la partícula última, la mínima, sea como sea y haya las que haya. ¿De qué está compuesta? ¿Qué es en realidad?
-Eso todavía no se sabe, pero sabemos todo lo demás.
-No, no se sabe, sólo se verbaliza engarzando tautologías.
-¿Y tú lo sabes?
-Sí. Al final de todo no hay nada, la nada más absoluta que te puedas imaginar. Esto es impepinable, y no puede ser de otro modo, salvo que nuestra mente no sea más que un disparate. Sólo la nada más radical puede sostener el todo, porque si hubiera algo, ese algo tendría que ser explicado a su vez por otra cosa, y así hasta el infinito, lo que es un absurdo y un imposible. Esto tiene que ser categórica y necesariamente así, lo que pasa es que es esto justamente lo que no podremos, ni ahora ni nunca, comprender. Así que ya ves, después de un rodeo, hemos vuelto al principio, la tautología.
-Casi me convences.
-A mí me convenció antes Chuang Tse. Mira lo que escribió hace casi tres mil años: Lo que existe no puede hacer que existan las cosas. Todas ellas surgen de la no existencia.-Eso sí que es volver al principio, porque los chinos no conocían el microscopio de túnel.
-Ni el acelerador de partículas, que no es más que meter un trozo de vacío en un tubo larguísimo para que de esa nada salte una chispa.
-Sorprende que, por caminos tan distintos, se llegue al mismo sitio.
-En el centro de nuestro corazón tenemos un agujero negro, hermano.
-O blanco, hermano, o blanco, quién sabe.

jueves, 27 de septiembre de 2012

LA CRESTA Y LA OLA


Las olas del mar, cuando llegan a su punto álgido, se encrespan y acaban rompiendo contra las rocas o disolviéndose en la arena. No todas las olas tienen cresta, por eso podemos diferenciar la cresta de la ola. La imagen viene bien como símil de los movimientos sociales y de masas actuales.

Cuando la ola adquiere cierta envergadura, surge la cresta. La cresta hace más visible la ola. La ola se forma por un empuje inicial que va aumentando por la inercia que el propio volumen de la masa de agua genera. Hablemos de tres movimientos de muy diverso signo, pero con el mismo mecanismo interno: el independentismo catalán, el islamismo y el 15-M y sus ramificaciones, como el 25-S (la dificultad para nombrar a este último movimiento nos obliga a acudir a estos guarismos).

La cresta de estos movimientos es lo que suelen recoger los periódicos y televisiones, o sea, los aspectos más visibles. Lo más frecuente es confundir entonces la cresta con la ola. Tiene su lógica, porque no hay cresta sin ola.

Identificar la cresta con la ola produce dos efectos opuestos: aumentar o disminuir la ola.  Aumentar significa arrastrar a más gente, adquirir más fuerza; disminuir, iniciar su disgregación. La cresta-ola se convierte así en lo más importante: un instrumento eficacísimo de propaganda y propagación, ya sea para hacer crecer el movimiento o para destruirlo. Es aquí donde interviene decisivamente el poder.

Los movimientos que carecen de un grupo de poder (ideológico, político, económico) que los sostenga, acaban en el caos y la autodisolución. Es el destino fatalmente anunciado para el movimiento del 15-M y todas sus variantes en la medida en que no es capaz de articularse política, ideológica y económicamente. Como el poder tiene mucho miedo a la "rebelión de las masas", este movimiento ejercerá su influencia en la medida en que se convierta en una amenaza real (desorden social, pérdida de votos, violencia incontrolada), pero al mismo tiempo servirá para legitimar la represión y afianzar el poder al que intenta combatir.

Hablemos de los otros dos movimientos, que sí tienen detrás grupos de poder: el independentismo catalán y el islamismo. El independentismo ha sabido muy bien transformar la cresta en ola arrolladora (la última manifestación de la Diada: 200.000 personas se convirtieron en ¡dos millones!, que no caben ni en todas las calles de Barcelona); el islamismo crece cada día con el foco mediático que cada uno de sus actos violentos provoca. Algunos han visto la semejanza de ambos movimientos. No se equivocan: nada más perecido a un independentista quemando una bandera española que un islamista quemando una bandera americana o francesa.

Lo que más me sorprende de estos fenómenos es la ceguera de quienes colaboran pasiva y decisivamente a que la ola crezca de modo amenazante. Muchos dicen: hay que distinguir a la minoría de fanáticos y exaltados de la inmensa mayoría, que es pacífica. Se añade que, mientras un movimiento no sea violento, hay que aceptarlo. Aceptarlo significa dejarlo crecer por su propia inercia, empujado por los grupos de poder a los que interesa que prosiga su rumbo.

Pero lo decisivo no es la cresta, sino la ola, o sea, esa masa amorfa que va siendo arrastrada y que se deja arrastrar. Sin ella, la cresta sería eso, espuma. Lo decisivo son los medios de comunicación que convierten la cresta en ola, y la ola en algo natural. Lo decisivo es la actitud ciega de los que rechazan la cresta mientras se unen a la ola. Lo decisivo es que los que se sienten arrastrados no se den cuenta de que ya forman parte de la ola y que han perdido toda capacidad de resistencia.

Es el caso de la mayoría de los musulmanes, incapaces de criticar o separarse un milímetro del curso que marca la ola. Es el caso de muchos catalanes, incapaces de oponerse a la ola independentista (el caso de los socialistas catalanes es patético, pero también el del PSOE, IU y el PP, los Sindicatos y hasta la COE). Si el movimiento prosigue, sin nada ni nadie que se oponga a su arrastre, lo normal es que acabe triunfando.

Pero demos un paso más: ¿Por qué un movimiento de estas características puede acabar triunfando?
Lo diré muy claro: porque es capaz de propagar eficazmente la mentira y al mismo tiempo despertar sentimientos profundos y masivos de odio, rencor, desprecio, fuerza y superioridad.

Pero la mentira debe pasar por verdad, y el desprecio, por justicia. Es aquí donde interviene la propaganda, la coacción, la manipulación informativa, la ideología... ¡y el miedo! El miedo a separarse de la ola, al aislamiento, al ser señalado como traidor, colaboracionista o enemigo. No hay mayor pavor que el verse rechazado y amenazado por el grupo. Entiendan por qué muchos "charnegos", después del lavado de cerebro de la inmersión lingüística, acaban siendo independentistas.

Para mejor comprender lo que digo, piense el lector en el nazismo, autodenominado nada menos que "nacionalsocialismo". No todos los alemanes eran nazis, pero acabaron formando parte de la ola. ¿Qué tenía de malo el defender la nación y el socialismo? Una vez que se forma parte de la ola ya no es posible dejar de llegar allí donde la ola te arrastra. Sólo así se entiende que individuos pacíficos se convirtieran en asesinos.

¿Cuántos ciudadanos pacíficos y sinceramente demócratas forman ya hoy parte de la ola independentista? Voy a ser provocador: hasta los seguidores del Barça experimentan el empuje de la ola. No es casual que el anterior presidente del Barcelona sea hoy un fanático independentista, así como el elegante Guardiola se declare también independentista. El mayor éxito del catalanismo es que un murciano, un leonés o un extremeño, seguidor del Barça, acabe comprendiendo, no sólo el sentimiento independentista catalán, sino aceptando todos sus argumentos. La identificación con su equipo les impide el ver que ese equipo es, además de un gran equipo, un instrumento activo del independentismo. Le ocurre lo mismo al izquierdismo progre, incapaz de evolucionar y pensar, tan comprensivo y tolerante con algunos intolerantes, con tal de que sean vascos, catalanes, palestinos o islamistas (aunque se maten entre sí).

Ser ciudadano libre es, ante todo, no seguir ni formar parte de ninguna ola, sino pensar, tomar decisiones y votar con argumentos e ideas propias, fundamentadas en la verdad y la reflexión, no en ninguna presión social, mediática, de grupo, de partido o de ideología. Esto supone vigilar mucho los sentimientos de odio, rencor, desprecio y superioridad, tan humanos, pero tan tóxicos y corrosivos.




martes, 18 de septiembre de 2012

ALETEOS NEGROS

(Fotos: Manuel Lemos)

Veloces del fondo inmóvil vienen, quién sabe qué, quiénes, y me inquieta su sombra, aleteos negros a mi derecha, por arriba, por abajo, los veo con el rabillo de ojo, vuelan como murciélagos y desparecen, fugaces señales de ese mundo que no veo pero que está ahí, aquí, siempre presente, rodeándome, yo sumergido en él, y acaso los fugaces instantes en que me doy cuenta son también para otros seres fugaces reverberaciones que tampoco saben interpretar, también perplejos en el otro lado, al otro lado de la pared de cristal que es un velo que vela lo transparente.

Esa vibración oscura deja su eco dentro de mí, y en el centro de mi pecho una inquietud hormigueante, ondas que no encuentran su acomodo en las olas del infinito. La paz. La serenidad. La mirada del infinito contemplando el infinito. La quietud, la absoluta inmovilidad de los hojas brillantes del magnolio contra el azul diáfano del cielo, el mar abajo en profunda calma. Y en esa suavidad una dulce disolución.

Así el ser que vino de la nada vuelve a su eterna e inconmovible calma. Así disolverme hasta olvidar incluso la posibilidad de ser, habiendo sido.  

martes, 11 de septiembre de 2012

ROMANCE DE LOS PALOMARES

Fáfilas (León)Villarramiel (Palencia. España)(Foto: Carlos Guzmán)

Mi amigo Carlos Guzmán va a realizar una exposición fotográfica sobre los palomares de Tierra de Campos. Me piden los organizadores un poema sobre el tema. Improviso un romance, que escribo enseguida, sin ninguna pretensión literaria. Es casi imposible eliminar del romance su pátina antigua: la estructura rítmica condiciona su contenido. Ni Lorca  logró despojarlo de sus ecos tradicionales y populares. 
Para los que vivimos una infancia en la que ese pasado aún seguía vivo, con el deseo de que estos originales monumentos no desaparezcan.

Por el ancho mar de trigo,
una ola de palomas.
Entre surcos oxidados,
la blanca nube se posa:
nïeve sobre la arcilla,
sobre la llanura roja.
El redondo palomar
como un árbol se deshoja;
quedan vacíos sus nidos,
silencio de plumas rotas.
En los desolados campos,
tejadillos de pagodas:
el oro de los adobes
relumbra sobre las lomas.
Más voraz que el gavilán
el tiempo los desmorona.
Llega un arrullo de siglos,
zureo entre ruinas góticas.
Los pichones se acurrucan
hasta que surge la aurora;
con el lápiz de sus picos
pintan de rosa las horas.
Junto al tapial carcomido,
el viejo arado reposa.
Entre espadañas y juncos,
un lejano rumor de olas.
La laguna se despierta
con el canto de la alondra.
A su orilla las zuritas
beben ya su propia sombra.
Palomares de mi infancia,
sois de estos campos coronas
que en otro tiempo se alzaron
entre un fulgor de amapolas.
Sueños de sueños aún vivos
que de estas tierras aún brotan.


domingo, 2 de septiembre de 2012

ENSEÑANZAS DE SEM TOB DE CARRIÓN (2)



Como dije, Sem Tob vivió en la época de Pedro I, al que dedica sus coplas. Reflejo de este momento es este texto que encontramos al final del Vidduy

Urtzi Vera · Baile primaveral
"Hemos pecado más que cualquier otro pueblo, estamos más avergonzados que cualquier otra nación, se ha marchado de nosotros la alegría, nuestro corazón está doliente por nuestros pecados; han sido reducidos a la nada nuestros ayes y hemos sido despojados de la gloria; la ofrenda de nuestro santuario ha sido destruida por nuestra culpa; nuestra aldea ha sido convertida en desolación; nuestra hermosa tierra ha pasado a extranjeros, nuestro vigor, a extraños; ante nuestros ojos han usurpado nuestra hacienda, unas gentes más talludas y de bruñida piel que nosotros, y nos han impuesto su yugo, que cargamos sobre nuestros hombros; esclavos señorean en nosotros sin que haya quien nos libre de su mano; muchas tribulaciones nos rodean; te llamamos, Señor, Dios nuestro, pero te has alejado de nosotros por nuestros pecados; nos hemos apartado de seguirte y hemos andado errantes como ovejas y nos hemos perdido”.

En el Vidduy, el rezo del día del perdón (Yom Kippur), Sem Tob repite la idea de que ha sido el pecado el origen de todos los males del pueblo judío. Lejos de culpar sólo a los enemigos, los judíos han mirado también hacia sí mismos, tratando de encontrar en su propia conducta la causa de tantas persecuciones. Aunque Sem Tob siga una larga tradición, podemos encontrar en sus palabras ecos de la nueva situación en la que se hallaron los judíos españoles a partir de la segunda mitad del siglo XIV.

Pero es su libro de Proverbios el que más nos interesa hoy. La reflexión sobre la vida y el comportamiento humano ocupan el centro de sus Consejos Morales:

Se torna sin detenencia la mar mansa muy brava,
e el mundo desprecia hoy al que ayer loaba.

Non a del todo cosa mala, nin toda buena:
Más que suya hermosa, querría fea ajena:
que el hombre non codicia si non lo que no tiene,
el luego lo desprecia desde que a mano le viene.

La idea de que el mundo está por encima del hombre es quizás de las más originales. Lejos del teocentrismo, pero también del antropocentrismo, dice:

El mundo no tiene ojo, nin entiende hacer
a un hombre enojo nin a otro placer.
Razona cada uno según la su hacienda,
él non ha con ninguno amistad ni contienda:
nin se apaga nin se ensaña, nin ama nin desama,
nin ha ninguna maña, nin responde ni llama.

Sobre la envidia llega a decir que el hombre “non se tiene por harto sino con el hambre de otro”. Y añade:

Yo hallo en el mundo dos hombres y non más,
e hallar nunca puedo el tercero jamás:
un buscador que cata e non alcanza nunca,
e otro que no se harta hallando lo que busca”.

Sus comparaciones son sencillas y eficaces: ninguna cosa puede crecer sin decrecer, como le ocurre a la luna; la codicia es como el mar, sin orilla ni puerto; quien tiene las talegas llegas, “vaciará” de seguridad sus venas; la mejor riqueza es el saber; tenemos dos orejas y una lengua, para que escuchemos más que hablemos; de lo que más necesitamos es de lo que más tenemos: el aire y el agua; no hay mal sin bien, ni bien sin mal; la saeta llega sólo al presente, pero la escritura llega “más allá del mar ausente”.

La lengua de Sem Tob les resultará muy atractiva a todos los serfardíes, pues su castellano está muy cerca del que ellos aún conservan.




martes, 28 de agosto de 2012

ENSEÑANZAS DE SEM TOB DE CARRIÓN (1)



Entre mis lecturas de verano he dedicado un tiempo a los Proverbios Morales del sabio judío español o sefardí Sem Tob. Vivió en Carrión de los Condes (Palencia) donde floreció una gran comunidad judía en el siglo XIV. Vivió Sem Tob la guerra entre Pedro I (mal llamado el Cruel) y su hermano bastardo Enrique de Trastamara. Pedro I era protector de los judíos, pero perdió la guerra y con esta derrota cambió la situación de los judíos españoles, que pasó de la tolerancia de Alfonso X a las matanzas de 1391.

Sem Tob representa lo mejor de la tradición judía, llena de sabios escritores que han dejado una influencia decisiva en nuestra cultura. Además de estos proverbios se le conoce por una composición, el Vidduy, una oración de penitencia que todos los sefardíes ha rezado durante siglos en la celebración del Yom Kippur.

Los Proverbios no es un libro religioso, pero fue prohibido por la Inquisición y su lectura considerada signo de judaizar. En 1492 fue juzgado por la Inquisición de Cuenca Ferrán Verde acusado de haber leído "las coplas del rabí" Sem Tob. Se defendió Ferrán argumentando que no tenían nada contra la fe católica. Para ello copió de memoria 219 coplas que recordaba y afirmó:

"Digo que yo juro a Dios nuestro señor e a San María su Madre e a las palabras de los Santos quatro Evangelios, por doquiera que se recuentan, que yo no dexo ninguna d'ellas de quantas a la memoria me han venido ni he podido saber: como quiera que eran más d'estas, pero todas por el estilo y de buenos castigos e exemplos".

Como puede deducirse, el libro fue transmitido oralmente, haciendo uso de la memoria, el mejor medio para huir de los inquisidores, pero ni siquiera en este caso pudo escaparse el acusado del ojo omnipresente del Santo Oficio.

El libro consta de casi 700 coplas, que son composiciones de dos versos alejandrinos con cesura y rima en la sílaba final, con independencia de que sea tónica o no. Está escrito con abundantes recursos propios de la poesía hebrea y árabe (sinonimia, homonimia, paronomasia, paralelismos, quiasmos, antítesis...) y expresa una visión del mundo en la que todo lo humano se nos presenta como mudable, inestable, fugaz. La mirada del sabio siempre descubre los contrarios, y sólo en su contraposición alcanza el hombre la verdad.

Lejos de todo dogmatismo, muchos de sus pensamientos están inbuidos de una modernidad que los hace plenamente actuales. Sem Tob muestra una gran agudeza en la observación del comportamiento humano y en el descubrimiento de sus motivaciones psicológicas. Enseñanzas para vivir con sabiduría.

Recojo algunos de sus consejos (he modernizado la ortografía para facilitar su lectura):


Si no es lo que quiero, quiera yo lo que es;
si pesar he primero, placer habré después.

En lo que Lope gana, Rodrigo empobrece;
con lo que Sancho sana, Domingo adolece.

Non ha noche sin día, nin segar sin sembrar,
ni caliente sin fría, nin reír sin llorar.

No hay sin tacha cosa, nin cosa sin zozobra,
nin sin fea hermosa, ni sol hay sin sombra.

La bondad de una cosa se sabe por su revés;
por agrio la sabrosa, el haz por el envés:
si noche no hubiésemos, ninguna mejoría
conocer no sabríamos a la lumbre del día.

Con todos no conviene usar por igual,
mas (sino) a unos con bien e a otros con mal.

lunes, 20 de agosto de 2012

LECTURAS DE VERANO


 (Fotos: Daniel Moreno)
El espíritu de las olas

No tengo un plan de lecturas. Me dejo guiar por el azar. Son tantos los libros hoy disponibles, que resulta imposible seguir un orden. Mis lagunas, como las de la mayoría, son más bien oceánicas. Lo que sí hago es dejarme llevar por el instinto. Y no leo lo que no me gusta o de lo que no saco provecho. No sigo modas, así que no estoy a la moda de nada.

Este verano, por ejemplo, he leído los siguientes libros:
Atardecer en el Salar de Uyuni
-Riña de gatos, de Eduardo Mendoza. Me interesaba por el tema de la guerra civil (ando metido en una novela ambientada en esa época). Hasta la mitad lo leí con cierto interés. Luego ya me parecío una tontería. La trama se vuelve tan artificial como inverosímil. Y la supuesta ironía no me hace ninguna gracia.

-Sangre, de Mercedes Abad. A mí me gusta esta escritora, su estilo, su imaginación y su humor. Hasta la mitad, la novela va muy bien, pero luego poco a poco se despeña porque acaba rizando el rizo. Una pena, pero me lo pasé bien con su lectura.

-Viaje a la felicidad, de Eduardo Punset. Muy flojo. Desordenado, confuso, con muy pocas ideas nuevas o de Arenas del Namibinterés. La supuesta fórmula matemática de la felicidad que se inventa es un galimatías que no sirve para nada. Lo más interesante, la entrevista con Robert Saplosky.

-David Golder, de Irene Némirovsky. Fue su primera novela, y es una gran novela. Nadie como ella ha reflejado el lado grotesco, perverso y estúpido de cierta burguesía judía de la época anterior al nazismo. Lejos de idealizar a los judíos, esta novela nos ayuda a distinguir entre el judío materialista y la gran cultura y tradición del judaismo intelectual y humanista, que es la que a mí me interesa. 

-Proverbios morales, de Sem Tob de Carrión. Escrito en el siglo XIV, tiene hoy tanto interés como entonces. Lo comentaré próximamente y hablaré sobre este autor judeoespañol.

-Primera Memoria, de Ana María Matute. Premio Nadal en 1959. Ambientada en la guerra civil, me parece una extraordianria novela, que debería figurar al lado de las mejores obras de posguerra.

domingo, 5 de agosto de 2012

UN PROPÓSITO DE VIDA

 

¿Cuál es tu propósito de vida? ¿Qué es a lo que aspiras desde lo más profundo de tu ser? No hay pregunta más importante. Para responderla hay que pararse y mirar sin miedo a nuestro interior.

No queremos encarar y conocer cuáles son nuestros verdaderos impulsos, aquello que se mueve por debajo de todo lo que hacemos. Respondemos superficialmente y preferimos aturdirnos con respuestas fáciles, tópicas: ser feliz, alcanzar el éxito, tener dinero, vivir con la pareja ideal, poseer todo lo que deseemos... Suelen ser propósitos materialistas teñidos de romanticismo y vagos sentimientos de felicidad y bienestar. Y casi siempre lo suficientemente alejados de nuestras posibilidades como para verlos lejanos, prácticamente inaccesibles. Puro autoengaño.

Un propósito de vida tampoco es una lista de tareas anotadas en una agenda. Eso no son más que obligaciones y urgencias a las que hemos de atender para matener nuestra situación de vida. Supervivencia, atender a nuestra imagen social, entretenimiento... Y muchas veces, una forma de atenuar la insatisfacción y la ansiedad.

Pero un propósito de vida es algo muy distinto. Es algo que implica y compromete a todo nuestro ser. Algo que está presente en todo lo que hacemos. Algo que da fuerza, unidad y sentido a todo lo que hacemos. No es algo que pospongamos para el futuro ni algo que dependa de nuestro pasado. Es algo que da energía y vida al presente. No es algo que dependa de nada externo, sino de nosotros mismos. Algo que está en nuestras manos y que dinamiza nuestros actos.

Si alguien me pregunta cuál es el propósito de mi vida, yo le respondo: vivir el presente con plena conciencia. No conozco mayor felicidad que la de ser plenamente consciente. Conciencia es atención, relajación, desapego y pasión al mismo tiempo, aceptación, ayuda desinteresada, humor y afán de conocimiento. Todo siempre referido al momento presente, a lo que tengo delante o a lo que me pongo delante o a lo que la vida me pone delante o por delante.