MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

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martes, 6 de marzo de 2012

CRIPTOJUDAÍSMO E INQUISICIÓN (3)


(Foto: Carlos Guzmán. Palomar. Valderas)
   

Prosigo con mi análisis de lo que ocurrió en nuestro país con los judíos a partir del siglo XV, y en qué medida su expulsión y persecución influyó en nuestra historia, dejando una huella que llega hasta el presente. Para empezar, conviene aclarar algunos términos. Distingamos  entre judaizantes, criptojudíos y conversos.

Judaizante no era el converso que hacía proselitismo del judaísmo entre otros conversos o cristianos. La Inquisición llamó judaizante a cualquier converso que continuara practicando o creyendo en el judaísmo, con independencia del grado de fidelidad u observancia que mantuviera de su antigua fe, y sin necesidad de que hiciera propaganda o difusión de sus creencias. Por principio, todo converso era sospechoso de judaizar. La Inquisición justificó su implantación, de hecho, en este supuesto, pues no se creó para perseguir a los judíos (después del Decreto de Expulsión habían desaparecido oficialmente del país), sino para detectar y eliminar a los falsos conversos.

Criptojudío es un término reciente con el que nos referimos a aquellos conversos que claramente trataron de no asimilarse ni integrase en el cristianismo, que mantuvieron consciente y voluntariamente su adhesión al judaísmo a pesar de no poder manifestar sus creencias ni observar la mayoría de las prácticas judías. Con el tiempo estos judíos ocultos, aislados y sin el apoyo del grupo, apenas lograron mantener el recuerdo de sus orígenes, pero es sorprendente que hasta hoy mismo hayan resistido a la asimilación, como es el caso de los chuetas de Mallorca.

Conversos eran todos los judíos y sus descendientes a partir de 1492, pues obligatoriamente debieron bautizarse y convertirse para no ser expulsados de Sefarad. Dentro de este grupo existió una gran variedad, que iba de los cristianos más fanáticos y entusiastas a los más tibios e indiferentes, pasando por los heterodoxos, los reformadores o los clérigos (curas y frailes), los vacilantes o los escépticos y descreídos. El término marrano se aplicó a todos los conversos, pero especialmente a los de origen portugués o a los que, habiéndose refugiado en Portugal en 1492, tuvieron que volver a partir de 1497 en que fueron bautizados colectiva y forzosamente. Es muy sintomático el desplazamiento semántico de la palabra marrano, que acabó usándose para referirse al cerdo, precisamente porque su carne era tabú para los judíos. Sefardí es el nombre con el que se identifican todos los judíos descendientes de los expulsados en 1492.

También conviene aclarar algunos términos hebreos. Goim son los no judíos, los gentiles; todos los conversos fueron considerados por los rabinos goim, excluidos o apóstatas. Los anusim son los judíos forzados a convertirse contra su voluntad que lo hicieron para salvar su vida. Los meshumadim, por oposición, fueron los conversos voluntarios. Los malsín, por último, eran los delatores o traidores que denunciaban a su antiguos correligionarios.

También se usan a veces confusamente los términos con los que se identificaba a los distintos tipos de condenados por la Inquisición. Penitenciados o reconciliados eran los condenados que abjuraban (renegaban) de su fe judía para aceptar la cristiana. Había dos tipos, los que abjuraban “de levi”, o sea, los que eran condenados por delitos leves, y los que abjuraban “de vehementi”, o sea, los que habían cometido delitos más graves. Por oposición, los impenitentes eran los que no renegaban de sus errores o delitos y se mantenían fieles a su fe. Los relajados o relapsos eran los reincidentes, los que volvían a ser descubiertos y condenados de nuevo.

Las penas que imponía la Inquisición eran muy variadas, en función de la calificación de sus delitos. Iban desde llevar el sambenito, a veces de por vida (un sayón amarillo, casaca o capote con la cruz en aspa de San Andrés en el pecho y la espalda); entregar una “limosna” (una cantidad de dinero); la cárcel, los azotes, el escarnio público llevando, por ejemplo, la coroza (un capirucho grotesco como los que pintó Goya) o figurando sus sambenitos colgados en las iglesias; las galeras (encadenados como esclavos remeros en los barcos de la Armada real) y, en el caso de algunos reconciliados de vehementi, el garrote y luego la hoguera, y directamente al quemadero (o sea, eran quemados vivos) para los relajados. Los huidos o desaparecidos eran quemados en efigie, o sea, sustituidos por un monigote del que se colgaba su nombre y condena. También se podía condenar a los muertos, en cuyo caso se les desenterraba y sus restos eran quemados públicamente. Fue el caso de la madre de Luis Vives, por ejemplo, que había muerto de la peste antes de ser condenada.

sábado, 3 de marzo de 2012

CRIPTOJUDAÍSMO E INQUISICIÓN (2)



La Inquisición no nació en España. Fue un invento del Papado. Se utilizó en la Edad Media para perseguir la heterodoxia: brujas, cátaros, albigenses y templarios, sobre todo. El número de quemados y ejecutados en Europa en la Edad Media fue muy superior al que llevaría luego a cabo la Inquisición Española.

La Inquisición Española tiene su origen en la Inquisición Medieval, pero aquí adquirió características propias: surgió mucho más tarde, duró más de 350 años (de 1478 a 1834), fue una institución estatal y monárquica, utilizó métodos excepcionales y se dedicó, sobre todo, a perseguir a judaizantes y conversos. El porcentaje de moriscos condenados es mínimo en comparación con los judaizantes. Este simple hecho nos habla de la mayor importancia de los judíos y conversos en la sociedad española, desde la Edad Media hasta finales del XVIII, en comparación con la influencia árabe.

Para hacernos una idea de este hecho, empecemos dando unos datos. Son aproximados, pues los historiadores, de acuerdo con su ideología, dan cifras muy dispares. Después de consultar varias fuentes, yo me quedo con éstas, referidas a 1492, el año de la expulsión:

Población española: 8 millones de habitantes. Población de origen judío: 800.000. Población de conversos: 400.000 (los convertidos anteriormente y los provocados por el decreto de expulsión). Número de expulsados: 300.000 (100.000 se fueron a Portugal). Judaizantes: 100.000. Procesados en los primeros 50 años de la Inquisición: 50.000. Condenados a la hoguera desde el siglo XV al XVII: 5.000. A estos datos habría que añadir los globales de Hispanoamérica, Portugal y Brasil: unos 100.000 judeoconversos, gran parte judaizantes, unos 30.000 de ellos procesados.
  
La primera conclusión es que la presencia judía en España fue cuantitativa y cualitativamente muy importante. Que el gran número de conversos y de judaizantes ha tenido que dejar una huella decisiva en la sociedad española. Que la actuación de la Inquisición tuvo una influencia no sólo directa mediante los procesos y condenas, sino sobre todo indirecta, creando un clima de miedo, sospecha y persecución que influyó en todos los ámbitos de la vida, el pensamiento y la psicología de los españoles.
 
Lo que más interesa destacar es qué pasó con ese gran número de conversos y judaizantes, especialmente durante los siglos XV al XVII (siglos decisivos en los que se configura la sociedad moderna española); en qué medida su destino, sus vivencias y su pensamiento están en la base de muchos de nuestros vicios y comportamientos actuales, individuales y colectivos. También de nuestros logros, sobre todo artísticos y culturales.  
    

martes, 28 de febrero de 2012

CRIPTOJUDAÍSMO E INQUISICIÓN (1)


(Foto: Isabel Díez)

Las huellas del judaísmo hispano son, sobre todo, invisibles. Han desaparecido la mayoría de las sinagogas, baños, cementerios, casas, palacios y barrios judíos (aljamas y juderías). Los restos arquitectónicos que perviven son, sin embargo, muy significativos y no dejan de seguir sorprendiéndonos. Recientemente, por ejemplo, en un pueblecito leonés donde viví un par de años siendo niño, Valencia de don Juan o Coyanza, se han descubierto los muros y arcos de una antigua sinagoga. En Valderas, el pueblo donde nací, se mantuvo una sinagoga medieval hasta 1927, convertida en ermita de la Vera Cruz. En contra de lo que se cree, sobre todo a partir de las matanzas de 1391 (en Sevilla se arrasaron 23 sinagogas y perecieron cerca de 4.000 judíos en una noche), muchas familias judías se empezaron a asentar en pequeñas poblaciones donde era más fácil convivir con los cristianos que en las grandes ciudades. El trato y el conocimiento debían favorecer la superación de prejuicios y estereotipos. La tolerancia, también en contra del tópico, era tradicionalmente mucho mayor en los núcleos y aldeas rurales.

Si las huellas físicas son escasas, las fuentes documentales son, sin embargo, bastante abundantes. El trabajo de investigación en este campo sigue siendo inmenso. A través de ellas podemos dar fundamento a la hipótesis que cada día se hace para mí más evidente: es imposible entender la historia de España desde finales de la Edad Media hasta hoy sin tener en cuenta la impronta psicológica y mental que dejó la presencia judía en nuestro país y la persecución obsesiva y cruel que originó su expulsión definitiva en 1492. 

En sucesivos artículos iré argumentando esta afirmación. Hablamos de una historia invisible, oculta, pero que ha dejado una huella profundísima en nuestra psicología, en el modo de entender las relaciones sociales, familiares y políticas. Hablamos de judíos expulsados (sefardíes), de los criptojudíos y de los conversos, de su relación con los cristianos, la Inquisición y los demás poderes del Estado. Hablamos de más de cinco siglos de persecución, de cientos de normas y miles de juicios, denuncias, torturas, sentencias, ejecuciones y confiscaciones; de miles de libros prohibidos y quemados; de una constante y agresiva propaganda antijudía llena de amenazas, insultos y humillaciones. Hemos de imaginar todo esto para comprender lo que ocurrió en nuestro país durante tanto tiempo, el ambiente turbio y la tensión psicológica que se respiraba en la vida cotidiana, en la que la sospecha y el miedo obligó al engaño, el secreto, la desconfianza, el espionaje, la obsesión por las apariencias, la mentira, desencadenando odios, venganzas, ambiciones, delaciones, sentimientos de indefensión, desesperación y culpa.
  
Lo más importante de la Inquisición no fue el número los condenados a la hoguera que, con ser elevado, fue relativamente pequeño. Lo importante fue la herencia psicológica, mental y cultural que dejó su larga actuación, sus métodos y sus procedimientos. De todo ello iré hablando en días sucesivos.

domingo, 19 de febrero de 2012

OJOS, MANOS Y CEREBRO


(Foto: S. Trancón)

Me fascinan las manos. Desde pequeño me he mirado mucho las manos. Es un buen ejercicio de concentración. Los ojos no resisten mantener fija la mirada en nada. Para sostenerla hay que hacer un esfuerzo sutil de atención; sin tensión, pero con determinación. Los objetos enseguida se desenfocan. Tenemos los ojos en constante movimiento, enfocando y desenfocando lo que vemos. En cuanto mantenemos fija la mirada en algo, lo que vemos se desenfoca, lo vemos doble y pronto queda envuelto en una nube. Yo suelo ver manchas amarillas y verde claras. Es bueno para los músculos orbitales y el nervio óptico: se relajan.

Mantener la mirada fija en las manos me produce, como cuando uno se mira fijamente a los ojos en el espejo, un escalofrío, un temblor que recorre todo el cuerpo. Es el toque del espíritu, porque uno toma conciencia de sí mismo y de su corporalidad. Las manos me hacen tomar conciencia súbita de mi condición animal: no son manos, son las extremidades de un animal, de un ave. Es enorme el parecido que tienen las manos con las garras de un águila.

La evolución del cerebro comenzó en las manos. Las manos han guiado nuestra transformación como especie, por eso mantienen la conexión con nuestro ser más primitivo. Todo lo hicimos con las manos. Todo lo seguimos haciendo con las manos.

Observar las propias manos produce extrañeza. De lo que uno se extraña es de su propia existencia. ¿De dónde han salido esas manos, cómo han podido aparecer, aquí, en este mundo, qué es lo que las sostiene y hace posible que se muevan, agarren objetos, manipulen y transformen el mundo? Actúan y se mueven como si tuvieran vida propia.
     
Hay que observar lo que hace el pintor, el músico, el artista, el artesano, el mecánico o el cirujano en sus momentos creativos. Entre su mano, su ojo y su cerebro no hay espacio ni tiempo. Es todo uno. Es una experiencia tan embriagante como inexplicable.

Todos los conceptos encierran un núcleo duro: su relación con las manos. Todo pensamiento ha nacido de las manos. Si vamos hacia atrás, recorriendo los conceptos hasta llegar a su origen, descubriremos que han nacido entre las manos, del contacto de nuestras manos y nuestro cuerpo con la materia y el mundo que nos rodea. Por eso pensar es también sentir. Si no pudiéramos tocar el mundo, todo acabaría desvaneciéndose en una nube fantasmal. ¿Existiría yo si no pudiera tocarme, palparme con mis manos? ¿Y el otro? Tomar conciencia de uno mismo y del otro siempre pasa por el misterio del tacto.   





viernes, 10 de febrero de 2012

YO NO QUERÍA HABLAR SOBRE TÀPIES

"Tapioles" 




Yo no quería escribir sobre la aberrante absolución de Camps, ni sobre el ensañamiento judicial contra Garzón,  ni sobre la garganta putrefacta de Gurtel, ni sobre el negocio corrupto de los viajes del Papa, ni sobre los despilfarros faraónicos (Fraga en Galicia, Fabra en Alicante, Gallardón en Madrid...), ni sobre la Real Familia y sus negocios, ni sobre los ERE de Andalucía… Yo no quería escribir sobre toda esa fosa séptica de la corrupción política, empresarial, judicial…, cuya lista de casos ya es abrumadora y se extiende por toda la geografía física, municipal, autonómica y estatal… 


Tampoco quería hablar del desmantelamiento del Estado, del Estado tal y como hasta ahora lo hemos conocido, o sea, como garante de unos derechos logrados después de más de un siglo de luchas, pactos y sacrificios colectivos: condiciones laborales, educación, sanidad, pensiones y servicios públicos básicos sostenidos con el dinero de todos.


Tampoco quería hablar sobre la crisis, sus mentiras, sus artífices y beneficiados, la constante y vomitiva propaganda destinada a difundir el miedo, a propagar el pánico para volvernos más sumisos, todavía más… Tampoco quería yo hablar del Gobierno, al que un 30% votó para que “hiciera las cosas como Dios manda” y “nos sacara de la crisis y acabara con el paro”, y cuyas primeras medidas no han hecho más que aumentar vertiginosamente el número de parados y desprotegidos… ¡Para acabar con el paro, no hay nada mejor que aumentar el número de parados… hasta que no quede ni un parado más! ¡Despido libre y gratuito!.. Por no hablar del parón de las energías renovables o volver a ofrecer la costa a los “emprendedores” del ladrillo para que destruyan lo poco que queda de nuestro patrimonio natural…


No, yo no quería hablar de todo esto, no quería envenenarme la sangre con el recuento de todos los males y amenazas que nos rodean, toda esa basura abrumadora de la que machaconamente nos hablan cada día los políticos, los banqueros, los jueces, los tertulianos, los sindicalistas, los periodistas de todo tipo y pelaje… Yo no quería hablar de todo esto porque creo que hoy es imprescindible, para salvaguardar el equilibrio mental, no caer en la trampa de la tensión, la ansiedad, la provocación, los insultos a la razón y a la verdad y el desprecio a un mínimo sentido de la justicia, ese tsunami de confusión y mentira que se propaga cada día por todos los rincones del planeta. Salvaguardar un espacio íntimo e interior insobornable al pesimismo, guardar todas nuestras energías, no para alimentar la cólera o la rabia, a la que apenas podemos dar salida porque los cauces políticos por los que debiera canalizarse están cada día más obstruidos, más encenagados y dominados por la presión de los poderosos; no despilfarrar nuestra energía en alimentar la desesperación sino enfocarla siempre en algo positivo, creativo, dinamizador de la conciencia, la serenidad y la alegría, a la que no debemos renuncia por nada del mundo…


Yo no quería hablar de nada de esto, y tampoco quería hablar de Tàpies, ese señor tan pedante y santurrón al que, ¡oh sospechosa unanimidad!, todos los medios y medias, de derecha y de izquierda, del centro y de la Patagonia, del Moma al Reina Sofía, consideran el último genio de la pintura… De Tàpies, ese pintor de brocha gruesa al que el Rey otorgó un Marquesado, tan catalán y tan de izquierdas, pero que pintaba a dos manos como lo hace un niño en ese estadio que llamó Freud “fase anal”, fascinado por eso que sale del santuario de su cuerpo… ¡Y qué terrible escuela de imitadores ha dejado! ¡Aduladores en vida, mercachifles astutos y cabezas ovinas que van a admirar la maravilla artística (¿?) de alguien que sería incapaz de pintar un grafiti! No, no quería hablar de esa otra gran mentira, la del mal llamado “arte moderno”, cuyo mayor mérito ha sido hacer todo lo posible por destruir la pintura.


No, yo no quería escribir lo que he escrito, pero me ha salido así, contra mi propósito y voluntad. Algunos dirán que he dado rienda suelta a mi vena izquierdista y anarquista, pero no, nada de eso. De lo que hablo, contra lo que me rebelo es contra el engaño, la impostura, la mentira, la humillación y la desesperación. Y esto, si bien se mira, no es de izquierdas ni de derechas, sino de izquierdas y de derechas. O debiera serlo, y por igual. Incluso, si bien se mira, todo este discurso, un tanto abrupto y sarcástico, es más bien conservador y de derechas. Pero claro, de una derecha que no existe, que no ha existido nunca. ¿Y de izquierdas? Algo hubo, ¡pero vaya usted a saber por qué cerros de Úbeda se ha despeñado!



ALGUNOS JUICIOS, DITIRAMBOS  Y TONTERÍAS QUE SOBRE LA OBRA DE TÀPIES HAN ESCRITO ESTOS DÍAS ALGUNAS DE LAS CABEZAS MÁS PENSANTES DE NUESTRO PAÍS, INCLUIDA LA DE RAJOY


      "Pintor de elocuentes paredes que silenciosamente hablan a la imaginación". 
"Alentador concreto de la voluntad de ser de Catalunya para el que despachaba visados de futuro, en valiente e impactante cartelismo"
      "Uno de los grandes maestros vanguardistas del siglo XX y referente indiscutible del arte contemporáneo mundial"
“Su emblemática escultura Núvol i cadira (Nube y silla), que se eleva hacia el cielo como una voluta de genio deshaciéndose en la inmensidad del oscuro universo”.
      "Está pintado, escrito, raspado... está la hebilla de un cinturón, papeles clavados con chinchetas y luego rotos y pintados encima"...
"Tàpies es un gigante y como todo el mundo sabe, los gigantes nunca mueren".
      "Cataluña pierde a su pintor extraterrestre".
"Tàpies provocó una revolución en provecho de la belleza, con materiales pobres -tierra y arena, desechos y alquitrán-, para restituirles la dignidad que habían perdido".
      "Genio eterno de la materia, a Tàpies se le recordará sobre todo por ser el artista de lo matérico. Por la densidad de sus pinturas. Por el gesto. Por la caligrafía. Y los signos (las cruces, las T, las A, las flechas...)".
       “Su mensaje se centra en la revaloración de lo que se considera bajo, repulsivo, material (no en vano Tàpies escoge a menudo temas tradicionalmente considerados desagradables y fetichistas, como un ano defecando, un zapato abandonado, una axila, un pie y otros similares)”.
       “Su arte es un sólido motivo en favor de la democracia, la libertad de expresión y la paz (...) en su obra se expresa la voz de la humanidad”.
       “Si algunas de sus obras parecen garabatos, acumulaciones de insignificancias, es porque así entendió la realidad desde el momento en que, desde niño, le dijeron que hacer caridad y practicar el bien era sacar una espina del corazón de las almas dolientes.”
      “Cabría subrayar en la obra de Tàpies la capacidad de identificación que ha tenido un país, Cataluña, con su obra. Su pintura deviene casi epidermis de una cultura y a su vez nos ofrece adentrarnos en otro territorio (…), que es el territorio de lo sagrado”.
      “Como si el volcán acabara de eructar su último aliento, hoy deja atrás una dura y abundante ceniza en el panorama de la pintura”.


(Algunos "Tapioles", como díría Boadella)



lunes, 30 de enero de 2012

DEGRADACIÓN CULTURAL Y PERVERSIÓN POLÍTICA


Hay tantas malas noticias alrededor que, para no sucumbir, necesita uno olvidar gran parte de lo que oye y ve cada día en los periódicos, la radio y la televisión. De vez en cuando, sin embargo, necesita uno desahogarse y expresar en público lo que ya su estómago no es capaz de digerir. Me ha pasado al leer el manuscrito del acta de votación del jurado popular que ha decidido lavarle las manos (o lo que sea) a Francisco Camps. Bastaría este documento para que, si hubiera un mínimo sentido común en la vida pública española, quedara inmediatamente invalidado el veredicto que ha elaborado este mal llamado tribunal.

De entrada, esto del jurado popular me parece una cosa muy rara. Se supone que el ejercicio de la justicia exige una serie de conocimientos y responsabilidades sometidas a un control social. ¿Qué ventajas tiene este procedimiento, que se aplica, no sé por qué, sólo en unos casos? Que cualquier ciudadano pueda ser elegido a voleo para ejercer esa responsabilidad, es algo que no entiendo en qué principio democrático se pueda fundamentar. Además, los abogados defensores pueden rechazar a los elegidos hasta lograr un jurado más o menos ad hoc, cual sucedió en este caso. Sentencias como ésta deberían bastar para acabar con semejante ocurrencia jurídica que, como se ve, no es ninguna garantía frente a los abusos y mangoneos de la justicia oficial.

Pero vayamos al manuscrito, o sea, a esa copia manual que el jurado emite para dictar su veredicto. El nivel de conocimientos y destrezas lingüísticas que el texto revela haría que sus autores (todo el jurado, pues se supone que lo debieron leer todos antes de firmarlo) no pudieran aprobar la asignatura de Lengua de segundo de la ESO. Lo que evidenciaría un problema de retraso a los catorce años, a la edad adulta indica un nivel de analfabetismo incapacitante para cualquier tarea mínima de razonamiento y reflexión, como es el caso de juzgar hechos delictivos.

No exagero. He aquí alguna de las faltas de ortografía, a las que hay que añadir la ausencia total de tildes (más de treinta) y una sintaxis zarrapastrosa (“durante la elaboración no han ocurrido ningún tipo de incidencias”): “a deliberado”, “hallan pagado”, “faborable”, “desfaborable”, “tubiera”, “atribullen”, “jose tomas”…

Comprobando el nivel de perversión política, moral y cultural que todo esto revela acaba uno por entender otras cosas, como el empeño en degradar la enseñanza pública o denigrar a los funcionarios. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?

martes, 24 de enero de 2012

EL CUADRO PERDIDO DE DAN KOFLER


Aquí tienes un cuadro perdido de Dan Kofler. Lo pintó en 1974 y forma parte de un tríptico titulado “La mujer y su destino”. Dan Kofler no sabía nada de este cuadro desde la fecha en que lo pintó. Esta mañana se acaba de enterar de que sale a subasta en una importante galería de arte alemana. Ha recuperado, al menos, su fotografía. Ya lo daba por perdido y ha sentido una gran emoción al poder contemplarlo de nuevo.

Me cuenta cómo ha dado con él. Se levantó esta mañana con la imagen de las ondas concéntricas que propaga el agua al caer una piedra sobre su superficie. ¿Por qué son redondas y se propagan sin perder su forma? Es el encuentro de lo sólido con lo líquido, la materia en dos estados diferentes, dos materias que se unen. Son redondas porque la unión es perfecta, en todos los puntos de contacto la fuerza es la misma. Es una imagen del encuentro equilibrado, en el que un cuerpo se hunde en otro, provocando en él una vibración armónica que se amplía y propaga de forma muy bella.

Bien, pues estaba pensando en estas cosas y de pronto se le ocurrió teclear su nombre en Google y en la primera entrada aparece la noticia de la subasta de este cuadro… Como puede observar el lector, todo el cuadro está atravesado por ondas y olas concéntricas…

Sí, estamos sumergidos en el misterio, y no sabemos cómo a veces se producen estas asociaciones, estas conexiones energéticas. Dan Kofler tiene ese don, esa capacidad para ser testigo y protagonista de estos extraños sucesos para los que no encontramos todavía una explicación racional. En el libro de sus Memorias que he escrito aparecen muchas de estas inexplicables experiencias.

Yo también me alegro mucho de poder ver este cuadro perdido. Podríamos hablar de surrealismo, pero aquí hay algo que va mucho más allá de lo que los surrealistas descubrieron e intentaron dominar, con escaso éxito, en general. Hay una entrada en el mundo de los sueños y el inconsciente, pero con control, sin automatismo, porque todo responde a una voluntad de composición, de búsqueda de orden y sentido. En este cuadro aparecen inquietantes visiones anticipadas que el autor tuvo de lo que le sucedería muchos años después. No me voy a detener en descifrarlas, pero todo el cuadro en sí mismo encierra su propio misterio, al que se une ahora el de su pérdida y su milagroso hallazgo.


lunes, 16 de enero de 2012

LA PINTURA CUÁNTICA DE DAN KOFLER




He He aquí cuatro muestras de la última serie de cuadros pintados por Dan Kofler (también conocido como Dino del Monte), el personaje protagonista de mi libro "Memorias de un judío sefardí". Me alegro mucho de que, bajo el estímulo de estas "Memorias", Dan Kofler haya reanudado su actividad pictórica con la pasión y la creatividad que estos cuadros muestran.

Las fotografías apenas reflejan la gran variedad de tonos, colores, masas, formas y líneas que se funden, superponen y entremezclan creando en el cuadro una profundidad que, me atrevo a decir, no encontramos en ningún otro pintor contemporáneo. Es una de los rasgos más originales de la pintura de Dan Kofler.

El reto de la pintura sigue siendo cómo lograr, a partir de una superficie bidimensional y estática (el lienzo), que el ojo vea un mundo pluridimensional y en movimiento. Frente a la mayoría de la pintura contemporánea, que no es más que impostura y engaño, esta pintura se plantea cómo transformar el espacio plano en un espacio multidimensional (no sólo tridimensional, como logró el Renacimiento, para "engañar" al ojo con la perspectiva). Se incorpora aquí al cuadro el espacio-tiempo y se sugieren otras dimensiones, que aparecen "enrolladas", "mezclándose", "superponiéndose" y "expandiéndose" hacia adentro del cuadro (hacia el infinito)y hacia afuera, hacia los lados y hacia el espectador (el ojo del espectador), sin límites precisos, tal y como ocurre en el universo.

Sabemos que existen al menos diez dimensiones que se hallan "mezcladas" con las cuatro que conocemos, como conteniéndose unas en otras, algo para nosotros inimaginable. Eso da lugar a universos relacionados entre sí, cada uno formado por dimensiones diferentes. Pero no sólo ese multiuniverso es para nosotros un misterio: lo es también el nuestro, del que apenas conocemos una mínima parte, la materia y la energía física, y desconocemos lo demás, o sea, casi todo, a lo que llamamos materia y energía oscura.

La pintura de Dan Kofler se adentra en estos misterios y trata de atisbar qué puede haber ahí, más allá o a nuestro lado: eso a lo que sólo podemos acercarnos mediante el conocimiento silencioso que proporciona el arte, la meditación o los estados de conciencia acrecentada.

No podemos hablar de "pintura abstracta", expresión que ha servido de coladero para vendernos basura de todo tipo (gestual y mental), por arte. Tampoco de "pintura figurativa" o "representativa", pues el autor no busca para nada hacer de espejo o cámara fotográfica para reproducir lo que perciben cotidianamente nuestros sentidos.

Tampoco tiene esta pintura nada que ver con el mito de las "nuevas tecnologías", como si la máquina pudiera sustituir a la mano o a los materiales físicos que el pintor transforma en formas y colores, la fuerza y el espesor de los sentidos implicados en la elaboración del cuadro, el cuerpo que siente, el ojo que no sólo quiere mirar, sino ver lo invisible e impalpable... No, toda esta pintura nacida de los medios tecnológicos acaba siendo incapaz de salirse de la bidimensionalidad del cuadro, por más 3D que se le incorpore, porque le falta la realidad física y orgánica que el cuadro-pintura contiene y expresa.

No he encontrado mejor forma de definir esta pintura de Dan Kofler que llamándola "pintura cuántica", porque trabaja sobre lo que la física cuántica nos dice que es el mundo, una realidad construida por la mirada del observador y con algo tan indefinible como son las partículas subatómicas, que se mueven entre dimensiones que no podemos percibir ni apenas concebir.

Somos energía consciente que se encapsula en un cuerpo y esa energía viene del fondo del infinito y va hacia el infinito. De ese viaje inconcebible nos habla esta pintura, por eso el cuadro está en constante movimiento y el ojo ve a esos seres etéreos saliendo de entre la materia flotante e informe y disolviéndose a la vez en ella. Hay dramatismo, incertidumbre y a la vez goce en los gestos de estos seres. Es la parte humana del cuadro, y por eso nos interesa y conmueve.

(Aconsejo a mis mejores amigos que adquieran uno de estos cuadros para comprobar por ellos mismos la fuerza secreta que esta pintura contiene. Estoy seguro de que el tiempo me dará la razón cuando afirmo que Dan Kofler es uno de los pintores más importantes del momento, muy por encima de la mayoría de los más afamados, no por desconocido menos extraordinario y original).

lunes, 9 de enero de 2012

CARTELES, VIÑETAS Y PANCARTAS













Unas cuantas viñetas hechas con ingenio





ME HA LLEGADO UNA SERIE DE DIBUJOS Y FRASES SUGERENTES, DE LAS QUE ENTRESACO UNAS CUANTAS.

miércoles, 4 de enero de 2012

SER Y ESTAR

(Foto: A. Trancón)

Una de las creaciones lingüísticas más importantes de la lengua española es la distinción entre “ser” y “estar”, tan difícil de explicar a un extranjero. El ser expresa la esencia permanente de algo o de alguien; el estar, una modalidad, estado o apariencia de ser. Las relaciones entre estas dos formas de ver y definir el mundo pueden llegar a ser tan complejas y sutiles que resulta imposible definirlas de antemano. El hablante, en cada caso, puede crear su propio matiz o transmitir su particular visión de la realidad conjugando estos dos verbos, que se oponen y complementan.

Me interesa hoy destacar la importancia del ser frente al estar (en otras ocasiones he hecho lo contrario), centrar la atención en nuestra verdadera naturaleza para no dejarnos absorber por el aturdimiento de los hechos y situaciones de la vida cotidiana, que hoy amenazan con agotar todas nuestras energías. Pensar en nuestro verdadero ser, oculto y borrado por la presión de los acontecimientos y la constante manipulación informativa, que nos lleva de la indignación al abatimiento, de la indefensión a la desesperación. Podría resumirlo diciendo que, ante tantas agresiones externas, la mejor resistencia es incrementar la conciencia de ser.

Porque todo nace del ser, no al revés. En el ser está contenido todo. Del ser brota todo lo que haces. Todo lo que haces refleja el ser que eres. No te preocupes por hacer, por alcanzar. Ocúpate sólo y céntrate en ser.

No hay que hacer para llegar a ser. Ya eres todo lo que puedes llegar a ser. No pienses en que vas a ser. Piensa en que eres, porque eres mucho más de lo que crees ser.

El ser es la base de todo. El estar nace del ser. El estar bien, el estar activo, el estar atento, depende del ser. Si eres, estás. El ser es ahora siempre. El ser es sólo aquí y ahora. No voy a ser, sino soy. Si no soy, nunca seré.

Lo que sientes nace de lo que eres. Siente como eres. Siéntete como eres. Si en el centro de tu ser decides ser algo, todo acabará reflejando eso que has decidido ser. El ser nace del intento, del propósito de ser.

En el centro de ti mismo no hay un yo, sólo está el ser, una energía concentrada que viene del infinito y que está conectada con el infinito. Centrarte en el ser es alinear tu atención y tu conciencia con la energía del infinito que está contenida en el centro de tu ser. Retorna a tu ser, alinéate con tu propia energía. Identifícate con tu ser, no con tu yo. Tu ser es real, tu yo, una ilusión.

La vida nace del ser y en el ser no existe el fracaso. No tienes que ser, ya eres. Sé el que eres. Deja que el ser que eres se manifieste. Acepta ser todo lo que eres. Intenta ser todo lo que eres. Que entre tu ser y tu mente no haya contradicción.

lunes, 26 de diciembre de 2011

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA TERCERA REALIDAD

(Foto: P. Rodríguez. Casa de Campo, Madrid)

Hace tres años, cuando comencé este bloc, reflexioné sobre lo que llamé la TEORÍA DE LOS TRES MUNDOS: el mundo de la materia, el de la mente y el de la conciencia (el lector puede encontrar cuatro entradas sobre este tema). También he escrito sobre de la literatura y el arte como un fenómeno que se sitúa entre la realidad y la ficción, tema al que dediqué especial atención en mi libro TEORÍA DEL TEATRO. Quisiera enunciar ahora mi teoría de las tres literaturas o modalidades de REALIDAD LITERARIA.

Es evidente que me gustan las estructuras basadas en el número tres, el número cabalístico por excelencia: síntesis de contrarios, triángulo equilátero, trinidad, equilibrio dinámico…

La Literatura 1, para entendernos, es aquella que construye un mundo lo más cercano al mundo de la vida cotidiana, a lo que solemos llamar realidad. Cabe dentro de esta primera clasificación la literatura realista, de testimonio, de compromiso, de denuncia, objetiva, periodística, de investigación. Su mayor valor es mostrarnos o darnos a conocer una realidad desconocida que nos interesa o concierne. Nace de la observación y la acumulación de datos. Se juzga ante todo por su contenido de verdad y la capacidad de recrearla y transmitirla.

La Literatura 2 se desentiende más o menos de la realidad cotidiana, objetiva e histórica y trata de construir un mundo mental autónomo. Nace de la imaginación y la fantasía. Se juzga por su verosimilitud y su capacidad de seducción y transmisión de un mundo de ficción emocionalmente atractivo. Dentro de esta clasificación podríamos situar a la literatura fantástica, de evasión, de aventuras, de ciencia ficción, etc.

Naturalmente, estas dos literaturas se pueden mezclar en grados y proporciones distintas, como es caso de la llamada novela histórica o la novela negra.

La modalidad que llamo Literatura 3 es algo distinto, pues pretende construir una realidad ontológicamente nueva o distinta. Es una literatura que no se limita a imitar o reproducir la realidad observable o cotidiana, pero tampoco trata de inventar una realidad puramente ficticia, más o menos imaginaria o irreal. Su objetivo no es el transmitir ninguna verdad objetiva, pero tampoco el sumergirnos en un mundo de fantasía y evasión. Crea mundos verosímiles y verdaderos a la vez, pero exige al lector despegarse por igual de la realidad y de la fantasía para comprender la verdad que encierra. No encuentro mejor manera de explicarlo que acudiendo al Quijote, a la realidad literaria nueva que esta obra crea y desvela.

Don Quijote y Sancho, ¿en qué realidad viven? No simplemente en un mundo de ficción, como les ocurre a los personajes de las novelas de caballerías o de aventuras. Tampoco en el de la realidad más o menos objetiva de los personajes de la novela picaresca, que entonces se inventa. No viven ni en la realidad literaria 1 (novela realista), ni en la realidad literaria 2 (novela imaginaria), sino en lo que Luis Rosales llama tercera realidad. Se comportan como personajes reales, conscientes y dueños de sí mismos. Pueden estar dentro y fuera de la ficción; saben que se ha escrito un libro sobre ellos, que su vida corre de boca en boca gracias a sus lectores. La publicación del libro es un hecho real y reales son sus lectores, ¿cómo no van a serlo ellos?

Gracias al libro toman conciencia de sí mismos; tanto es así que pueden obrar en consecuencia y cambiar el rumbo de sus correrías (no irán a Zaragoza, sino a Barcelona) para demostrar a Álvaro Tarfe –un personaje del libro “apócrifo” de Avellaneda– que el don Quijote de ese libro es un “don Quijote fantástico”, usurpador de su nombre y pensamientos, no el verdadero. Así debe declararlo Álvaro Tarfe ante el alcalde del lugar para que levante acta.

Cervantes otorga a los personajes una realidad ontológica que salta de la literatura a la realidad extraliteraria. Son personajes que actúan con conciencia propia, por encima del autor. La conciencia, nos viene a decir, es el mayor atributo de la vida, y la vida, o es real, o no es vida. Así que son mucho más que personajes de ficción: son seres que viven en la tercera realidad, una realidad que por un lado es tan real como la de la vida ordinaria o cotidiana, pero también, por otro, mucho más real, atractiva y fascinante que la realidad inventada o puramente imaginaria.

Simplificando, y relacionándolo con mi Teoría de los Tres Mundos, yo diría que la Literatura 1 se centra en el Mundo 1 (el de la materia y la primera percepción de los sentidos); la Literatura 2 en el Mundo 2 de la mente (las construcciones imaginarias del cerebro y el yo); y la Literatura 3 en el Mundo 3 de la conciencia (la percepción no ordinaria, el conocimiento silencioso).

No necesitaré decir que la literatura que más me interesa es aquella que nos ayuda a construir y sostener la TERCERA REALIDAD, la realidad de la conciencia. La que nos hace sentir más reales y presentes, superando los límites de la percepción ordinaria, y liberándonos de la absorción en la realidad puramente virtual de la mente.

domingo, 11 de diciembre de 2011

ELOGIO DEL LIBRO Y FELIZ JANUCÁ

La Navidad cristiana coincide este año con la fiesta judía de Janucá, una fiesta que conmemora la victoria de los macabeos contra los griegos, que habían profanado el Templo de Salomón erigiendo en él un altar en el que se sacrificaban cerdos en honor de Zeus. Los judíos encendieron enseguida una lámpara para purificarlo y, aunque sólo tenía aceite para iluminar durante un día, la janucá (el candelabro) duró encendida durante ocho días más. Coinciden estas fechas con el solsticio de invierno y la recogida de la aceituna (de donde proviene el aceite que se usa en las januquillas), por lo que la conmemoración de la victoria contra los helenos se une a la celebración del comienzo de un nuevo ciclo solar. El encendido de las luminarias durante ocho días, añadiendo una más cada día, es también un símbolo de la victoria del sol frente a la oscuridad del invierno. Es la Fiesta de las Luces.

La palabra libro proviene de liber, que es la membrana vegetal que separa la corteza de la madera de un árbol. Tiene que ver con “crecer” o “crecimiento”. Es el mismo origen de la palabra libertad. Ser libre es tener la capacidad de crecer. Y crecer siempre se hace desde dentro, rompiendo lo que nos constriñe o encierra, como lo es la corteza del árbol. Se entenderá por qué he asociado en el título de esta entrada esas dos ideas aparentemente tan dispares: Libro y Janucá.

El libro es libertad y crecimiento, como lo es el sentido de esta fiesta, que celebra el renacer de la luz, la victoria sobre la oscuridad y sobre la dominación que sometía al pueblo de Israel y le impedía ser libre. Israel es, además, el Pueblo del Libro. No sólo en el sentido religioso, sino en otro mucho más esencial: Israel existe y ha existido, ante todo y sobre todo, por su apego al libro, por su amor a la letra escrita, por su pasión por la lectura y la interpretación de lo escrito.

El término escritura proviene de kryptós, lo encriptado, lo que está oculto y debe descifrarse. Leer es elígere, elegir, tener capacidad de elegir entre distintos significados o interpretaciones. El lector es un elector.
El libro pasó, al extenderse la imprenta, de ser declamado y recitado en voz alta, a ser leído en voz baja y en silencio, a ser medido y meditado en un ejercicio de concentración que obliga a la introspección. Ése es hoy el lugar natural del libro. Por eso sigue siendo tan necesario y si llegara un día en que desapareciera, algo fundamental desaparecería de nuestras vidas: la capacidad de reflexión, de introversión. El desarrollo de la conciencia (cuyo mayor logro es la conciencia de sí) es hoy inseparable del libro y la lectura. (El Quijote es, ante todo, un libro que toma conciencia de sí mismo y trata de comprenderse para comprender así el mundo).

El libro digital no produce los mismos efectos: no logra esa concentración e introspección por la volatilidad física de la letra, puramente visual, no impresa, como lo es la letra del libro. Las zonas cerebrales que se activan no son las mismas. El libro implica a todo el cerebro y a todo el cuerpo (a los sentidos de la vista, del oído y del tacto, no sólo de la vista). Ni nuestro cerebro, ni nuestra conciencia, ni nuestra capacidad reflexiva y crítica se desarrollan por igual en un caso que en otro.

Así que sí, elogio del libro, elogio de la luz, de la libertad y el crecimiento de la conciencia, de la victoria sobre la dominación y la oscuridad, de la lucha contra la ignorancia y el oscurantismo. El día, para los judíos, empieza al oscurecer: es precisamente en ese momento, cuando se va la luz, cuando más necesitamos retirarnos, recogernos, encender las luminarias de una januquilla para poder leer, para ir creciendo desde dentro y en silencio.

¡FELIZ NAVIDAD, JANUCÁ SAMEAJ!

P.D. Regálate estos días un libro. Hazlo, sin embargo, con criterio, aprendiendo a elegir, como lector libre, no inducido por las modas o la propaganda. Te aconsejo uno: Memorias de un judío sefardí. Aunque figure como su autor, no te engañes, yo no soy más que su padrastro; el verdadero autor siempre es el lector, el que se deja iluminar por sus páginas (sus hojas, manifestación de su crecimiento); por la luz que le hace crecer y ser libre. Y precisamente ahora, cuando todo parece más oscuro, es cuando más lo necesitamos.

domingo, 4 de diciembre de 2011

REVISAR A DARWIN

En una entrada anterior (MITOS CIENTÍFICOS: DARWIN, 16 de Septiembre 2011) ya manifesté mis dudas sobre los supuestos básicos de la teoría evolucionista de Darwin. Me pareció muy sospechosa esa idea de la “supervivencia del más fuerte” que fundamentó, entre otras derivas ideológicas y políticas, el colonialismo y el racismo europeo de finales del XIX. Tampoco he entendido nunca muy bien eso de las “mutaciones aleatorias” que, por obra del azar, dan lugar a las nuevas especies. No hace falta ser creacionista para poner en duda la teoría evolutiva darwiniana, convertida hasta ayer mismo en dogma científico. En cuanto una teoría se transforma en ideología y dogma, malo, algo me pone en alerta.

Acaba de morir Lynn Margulis que, con argumentos científicos difícilmente rebatibles, ha dado fundamento a mis sospechas. Su teoría de la simbiogénesis desmantela los supuestos darwinianos. En el origen mismo de la vida encuentra Margulis, no la lucha por la supervivencia como competición y selección del más fuerte, sino cooperación, simbiosis, integración molecular, química y biológica. La labor de las primeras bacterias, fundamento de la vida que hoy conocemos, no deja lugar a dudas sobre este modo de proceder, tal alejado de las premisas darwinianas. La vida, por otra parte, no sólo se adapta al medio, sino que lo modifica y crea las condiciones de la supervivencia.

Al defender a Margulis frente Darwin no quisiera caer en lo que critico: el culto a las teorías científicas que, casi automáticamente, en cuanto se divulgan, se transforman en ideología, o sea, en creencias ciegamente aceptadas. Yo veo una relación clara entre el darwinismo y el triunfo de las ideas burguesas que han fundamentado el capitalismo actual, basado en el supuesto radicalmente falso de que siempre acaban triunfando los más fuertes e inteligentes. Por el contrario, hay otro principio sin el que sería imposible la supervivencia de la especie humana: La cooperación, el altruismo, la empatía, la unión. Evolutivamente esto es un hecho. Sólo la unión física, biológica y emotiva entre dos seres hace posible la transmisión de la vida humana, por ejemplo.

Hoy, en plena crisis inducida por los dueños y manipuladores del dinero, es muy conveniente recordar todo esto. No estamos ante el “sálvese quien pueda”, ante la supervivencia del más fuerte, sino ante el reto de la cooperación, la simbiosis, la integración, la unión y el descubrimiento de las ventajas enormes que supone la “simbiogénesis” frente al azar de las mutaciones sociales y la imposición del más fuerte. Más aún: yo creo que los poderosos son los primeros en darse cuenta de las desventajas de la competencia y la lucha por la supervivencia individual, o sea, el “todos contra todos”. Saben muy bien crear estructuras “simbióticas” cuando les conviene. ¿Qué otra cosa es, si no, la globalización del poder y los mercados? Lo que pasa es que la utilizan para excluir a la mayoría. Se trata de una especie de “simbiogénesis selectiva” que tiene al mantenimiento de la “especie privilegiada” frente a las posibles “mutaciones genéticas” azarosas.

viernes, 25 de noviembre de 2011

MENTIRAS SOBRE LA DEUDA, EL DÉFICIT Y EL DESPILFARRO


Según datos de la BBC:

La deuda de España asciende a 1,9 trillones de euros, lo que equivale a 41.336 euros por habitante. Supone el 67% del PIB. A quien más le debemos es a los bancos de Alemania, Francia, Reino Unido y EEUU, por este orden.

La deuda de Alemania es de 4,2 trillones de euros, lo que equivale a 50.659 euros por habitante. Supone el 83% de su PIB. Sus principales acreedores son Francia, EEUU, Reino Unido y Japón.

La deuda de Francia asciende a 4,2 trillones de euros, lo que equivale a 66.508 euros por habitante. Supone el 87% de su PIB.

De la deuda española, el 23,8% corresponde a deuda del Estado (central, comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos); el resto es deuda privada. La principal deuda privada es la de las empresas y los bancos (más del doble que la del Estado).

El problema de la deuda, por tanto, no es más grave que el que pueda tener Francia, Alemania o el Reino Unido. Tampoco reside en el déficit público, sino principalmente en el endeudamiento de los bancos y las empresas. Es aquí donde nos diferenciamos de Europa (casi 50 puntos por encima de la media europea).

¿Qué podemos deducir de estos datos?

-Que aquí el mayor problema son los bancos y las empresas.

-Que son los bancos y las empresas los que se han endeudado sin control, creando un agujero financiero descomunal.

-Que si hablamos de déficit, despilfarro y mala gestión (eufemismos), los principales despilfarradores, malos gestores y pésimos empresarios son los responsables de los bancos y las grandes empresas de nuestro país, que tienen nombre y apellidos.

-Que no pueden ser ellos, por tanto, los que nos salven de una crisis de la que son responsables directos, y que lo único que buscan es camuflar su responsabilidad, diluirla, echarle la culpa de todo al Estado y de paso recuperar sus beneficios sin pagar coste alguno.

-Que la crisis no la hemos provocado ni los funcionarios del Estado, ni las cuentas de la Seguridad Social, ni las Pensiones, ni la Sanidad Pública, ni la Educación Pública, ni las Infraestructuras del Estado, ni la Administración, aunque en todo esto haya abusos que deban cortarse de raíz.

-Que el mayor problema del funcionamiento de la Administración ha sido y es la corrupción, no la mala gestión ni el despilfarro. Que los principales causantes de la corrupción son precisamente los empresarios y banqueros corruptos.

-Que gran parte de la deuda pública se solucionaría con que los corruptos devolvieran el dinero robado y que las grandes empresas, fortunas y bancos pagaran sus impuestos y no defraudaran al Estado, pues el mayor agujero fiscal proviene del fraude, no de pequeños empresarios o trabajadores, sino de esas grandes empresas y bancos.

-Que no se puede entender cómo en este país no haya ningún gran banquero o empresario arruinado, en la cárcel o acusado, sino recibiendo "indemnizaciones" (!¡) multimillonarias. Que aquí no haya quebrado un solo banco, frente a los 239 bancos que han quebrado en EEUU desde 2008. Ni siquiera aquí funciona la lógica capitalista de la competencia y eso de que, quien la hace mal, la paga.

Y para acabar, otra reflexión:

El PP ha ganado las elecciones por mayoría absoluta, pero esto no es más que otro eufemismo. El dato importante es que ha obtenido un 30% de apoyo de la población, pero que no lo ha recibido del 70% restante que, o se lo ha dado a otros partidos o se ha abstenido. La abstención es en su mayoría desconfianza, asco, rechazo desesperado; sólo en un pequeño porcentaje significa desidia o desinterés.

Una democracia que ignore la verdad elemental que se deduce de todo lo que he expuesto, a saber, que la gran mayoría está sometida a las mentiras, abusos, robo y humillación de una minoría, esa democracia, tarde o temprano, dejará de funcionar, y entonces volveremos a reinventar la guerra, adopte ésta la forma que adopte, y sean quienes sean los enemigos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

RELEER A FERNANDO PESSOA

Llega el invierno, con sus brumas y lluvias y cielos grises. Es buen momento para releer a Fernando Pessoa. Mucho mejor en su lengua. Medito alguno de sus versos, que son pensamiento concentrado, paradoja sutil, suave deslumbramiento.

Grande sossego de já n­âo haver seguer de que ter sossego!

Liberarse de todos los “tener que”. Ser sin tener que ser. Actuar y dejar que el presente sea como es. No preocuparse ni de estar preocupado.

Há sem dúvida quem ame o infinito,

Há sem dúvida quem deseje o impossível,

Há sem dúvida quem nâo queira nada.

Três tipos de idealistas, e eu nenhum deles:

Porque eu amo infinitamente o infinito,

Porque eu desejo impossivelmente o possível,

Porque quero tudo, ou um pouco mais, se puder ser,

Ou até se nâo puder ser.

Amar todo infinitamente, desearlo y quererlo todo, incluso lo imposíble. No poner límite a los impulsos de la vida. El idealismo está en el centro mismo de la vida.

Tenho eu a inconsciência profunda de todas as coisas naturais,

Pois, por mais consciência que tenha, tudo é inconsciência

Existir é ser inconsciente

Vi sempre o mundo independentemente de mim

Desde el momento en que me pregunto por qué existe algo (la luz, la piedra, el árbol...) yo me separo del mundo, hago una pregunta que no tiene ningún sentido para el mundo, porque existir no tiene nada que ver con por qué o para qué existir. Son preguntas ajenas a la existencia del mundo. Son preguntas que sólo me hago yo. Y me las hago porque tengo conciencia. Porque veo y sé que veo, palpo y sé que palpo, oigo y sé que oigo. Porque percibo que las cosas son y dejan de ser.

Pero las cosas, el mundo, existen sin más, sin conciencia. Lo único verdaderamente extraño del mundo que percibo y conozco soy yo. O mejor, mi conciencia, eso que hace que me dé cuenta de la existencia del mundo. También, que me dé cuenta de mi propia existencia y de la existencia de mi propia conciencia.

Entre la conciencia y el mundo hay un abismo insondable. De aquí nace mi angustia. La angustia de ser consciente y que el mundo, sin embargo, me sea ajeno, impenetrable. ¿Y si el mundo también sufriera la angutia de no ser consciente, de no darse cuenta de su propia existencia? ¿Y si lo que moviera al universo fuera el intento de llegar a ser consciente de sí mismo?

viernes, 4 de noviembre de 2011

UNA HISTORIA DE 1990

Revisando uno de mis antiguos cuadernos encontré esta breve historia que lleva la fecha de 17 de noviembre de 1990:

Me cuenta que siendo niña, un día se puso a buscar a su madre por toda la casa y no la encontró. Preguntó por ella y le dijeron que no vendría. No lo creyó, y se puso a esperarla a la puerta de la casa. Se quedó allí mucho tiempo, sentada en el suelo. Nadie podía hacer que entrara en la casa. Llegó la noche y continuó allí, esperándola, hasta que se durmió. Volvió a preguntar por su madre al día siguiente y le contestaron lo mismo. Ella tampoco les creyó y volvió a sentarse a la puerta de la casa a esperarla. Y se durmió de nuevo y pasó allí toda la noche. Al día siguiente volvió a hacer lo mismo, y al siguiente, y al siguiente, así hasta que se convenció de que no volvería. Al cabo de un mes, su madre volvió del manicomio. No reconocía a sus hijos, a ninguno de sus cinco hijos. Entretanto, su padre tampoco aparecía casi nunca por casa. “Andaba borracho con alguna de sus queridas vete tú a saber por dónde”, me explicó.

Recuerdo ahora a esa niña, la imagino en la puerta sentada, acurrucada como un pajarillo, obstinada y enfurecida, conteniendo las lágrimas, aprendiendo a sufrir la ausencia, la pérdida real y simbólica de la madre, preguntándose por el orden y el sentido del mundo, incapaz de encontrar una respuesta. ¿Quién, de niño, no recuerda haber esperado inútilmente algo? La veo a ella, aunque no la conocí de niña, pues cuando me contó esta historia ya no era joven, aunque conservaba las facciones de niña. Tenía dos hijos y era profesora de la Universidad, como lo había sido su padre. En contra de lo que podríamos suponer, provenía de una familia acomodada. La miseria humana y moral no es patrimonio de los pobres, por más que nos guste imaginarla siempre, lejos de nosotros, en ambientes degradados. Pues no, a veces está a la puerta de nuestra casa, incluso dentro.