MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

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lunes, 16 de enero de 2012

LA PINTURA CUÁNTICA DE DAN KOFLER




He He aquí cuatro muestras de la última serie de cuadros pintados por Dan Kofler (también conocido como Dino del Monte), el personaje protagonista de mi libro "Memorias de un judío sefardí". Me alegro mucho de que, bajo el estímulo de estas "Memorias", Dan Kofler haya reanudado su actividad pictórica con la pasión y la creatividad que estos cuadros muestran.

Las fotografías apenas reflejan la gran variedad de tonos, colores, masas, formas y líneas que se funden, superponen y entremezclan creando en el cuadro una profundidad que, me atrevo a decir, no encontramos en ningún otro pintor contemporáneo. Es una de los rasgos más originales de la pintura de Dan Kofler.

El reto de la pintura sigue siendo cómo lograr, a partir de una superficie bidimensional y estática (el lienzo), que el ojo vea un mundo pluridimensional y en movimiento. Frente a la mayoría de la pintura contemporánea, que no es más que impostura y engaño, esta pintura se plantea cómo transformar el espacio plano en un espacio multidimensional (no sólo tridimensional, como logró el Renacimiento, para "engañar" al ojo con la perspectiva). Se incorpora aquí al cuadro el espacio-tiempo y se sugieren otras dimensiones, que aparecen "enrolladas", "mezclándose", "superponiéndose" y "expandiéndose" hacia adentro del cuadro (hacia el infinito)y hacia afuera, hacia los lados y hacia el espectador (el ojo del espectador), sin límites precisos, tal y como ocurre en el universo.

Sabemos que existen al menos diez dimensiones que se hallan "mezcladas" con las cuatro que conocemos, como conteniéndose unas en otras, algo para nosotros inimaginable. Eso da lugar a universos relacionados entre sí, cada uno formado por dimensiones diferentes. Pero no sólo ese multiuniverso es para nosotros un misterio: lo es también el nuestro, del que apenas conocemos una mínima parte, la materia y la energía física, y desconocemos lo demás, o sea, casi todo, a lo que llamamos materia y energía oscura.

La pintura de Dan Kofler se adentra en estos misterios y trata de atisbar qué puede haber ahí, más allá o a nuestro lado: eso a lo que sólo podemos acercarnos mediante el conocimiento silencioso que proporciona el arte, la meditación o los estados de conciencia acrecentada.

No podemos hablar de "pintura abstracta", expresión que ha servido de coladero para vendernos basura de todo tipo (gestual y mental), por arte. Tampoco de "pintura figurativa" o "representativa", pues el autor no busca para nada hacer de espejo o cámara fotográfica para reproducir lo que perciben cotidianamente nuestros sentidos.

Tampoco tiene esta pintura nada que ver con el mito de las "nuevas tecnologías", como si la máquina pudiera sustituir a la mano o a los materiales físicos que el pintor transforma en formas y colores, la fuerza y el espesor de los sentidos implicados en la elaboración del cuadro, el cuerpo que siente, el ojo que no sólo quiere mirar, sino ver lo invisible e impalpable... No, toda esta pintura nacida de los medios tecnológicos acaba siendo incapaz de salirse de la bidimensionalidad del cuadro, por más 3D que se le incorpore, porque le falta la realidad física y orgánica que el cuadro-pintura contiene y expresa.

No he encontrado mejor forma de definir esta pintura de Dan Kofler que llamándola "pintura cuántica", porque trabaja sobre lo que la física cuántica nos dice que es el mundo, una realidad construida por la mirada del observador y con algo tan indefinible como son las partículas subatómicas, que se mueven entre dimensiones que no podemos percibir ni apenas concebir.

Somos energía consciente que se encapsula en un cuerpo y esa energía viene del fondo del infinito y va hacia el infinito. De ese viaje inconcebible nos habla esta pintura, por eso el cuadro está en constante movimiento y el ojo ve a esos seres etéreos saliendo de entre la materia flotante e informe y disolviéndose a la vez en ella. Hay dramatismo, incertidumbre y a la vez goce en los gestos de estos seres. Es la parte humana del cuadro, y por eso nos interesa y conmueve.

(Aconsejo a mis mejores amigos que adquieran uno de estos cuadros para comprobar por ellos mismos la fuerza secreta que esta pintura contiene. Estoy seguro de que el tiempo me dará la razón cuando afirmo que Dan Kofler es uno de los pintores más importantes del momento, muy por encima de la mayoría de los más afamados, no por desconocido menos extraordinario y original).

lunes, 9 de enero de 2012

CARTELES, VIÑETAS Y PANCARTAS













Unas cuantas viñetas hechas con ingenio





ME HA LLEGADO UNA SERIE DE DIBUJOS Y FRASES SUGERENTES, DE LAS QUE ENTRESACO UNAS CUANTAS.

miércoles, 4 de enero de 2012

SER Y ESTAR

(Foto: A. Trancón)

Una de las creaciones lingüísticas más importantes de la lengua española es la distinción entre “ser” y “estar”, tan difícil de explicar a un extranjero. El ser expresa la esencia permanente de algo o de alguien; el estar, una modalidad, estado o apariencia de ser. Las relaciones entre estas dos formas de ver y definir el mundo pueden llegar a ser tan complejas y sutiles que resulta imposible definirlas de antemano. El hablante, en cada caso, puede crear su propio matiz o transmitir su particular visión de la realidad conjugando estos dos verbos, que se oponen y complementan.

Me interesa hoy destacar la importancia del ser frente al estar (en otras ocasiones he hecho lo contrario), centrar la atención en nuestra verdadera naturaleza para no dejarnos absorber por el aturdimiento de los hechos y situaciones de la vida cotidiana, que hoy amenazan con agotar todas nuestras energías. Pensar en nuestro verdadero ser, oculto y borrado por la presión de los acontecimientos y la constante manipulación informativa, que nos lleva de la indignación al abatimiento, de la indefensión a la desesperación. Podría resumirlo diciendo que, ante tantas agresiones externas, la mejor resistencia es incrementar la conciencia de ser.

Porque todo nace del ser, no al revés. En el ser está contenido todo. Del ser brota todo lo que haces. Todo lo que haces refleja el ser que eres. No te preocupes por hacer, por alcanzar. Ocúpate sólo y céntrate en ser.

No hay que hacer para llegar a ser. Ya eres todo lo que puedes llegar a ser. No pienses en que vas a ser. Piensa en que eres, porque eres mucho más de lo que crees ser.

El ser es la base de todo. El estar nace del ser. El estar bien, el estar activo, el estar atento, depende del ser. Si eres, estás. El ser es ahora siempre. El ser es sólo aquí y ahora. No voy a ser, sino soy. Si no soy, nunca seré.

Lo que sientes nace de lo que eres. Siente como eres. Siéntete como eres. Si en el centro de tu ser decides ser algo, todo acabará reflejando eso que has decidido ser. El ser nace del intento, del propósito de ser.

En el centro de ti mismo no hay un yo, sólo está el ser, una energía concentrada que viene del infinito y que está conectada con el infinito. Centrarte en el ser es alinear tu atención y tu conciencia con la energía del infinito que está contenida en el centro de tu ser. Retorna a tu ser, alinéate con tu propia energía. Identifícate con tu ser, no con tu yo. Tu ser es real, tu yo, una ilusión.

La vida nace del ser y en el ser no existe el fracaso. No tienes que ser, ya eres. Sé el que eres. Deja que el ser que eres se manifieste. Acepta ser todo lo que eres. Intenta ser todo lo que eres. Que entre tu ser y tu mente no haya contradicción.

lunes, 26 de diciembre de 2011

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA TERCERA REALIDAD

(Foto: P. Rodríguez. Casa de Campo, Madrid)

Hace tres años, cuando comencé este bloc, reflexioné sobre lo que llamé la TEORÍA DE LOS TRES MUNDOS: el mundo de la materia, el de la mente y el de la conciencia (el lector puede encontrar cuatro entradas sobre este tema). También he escrito sobre de la literatura y el arte como un fenómeno que se sitúa entre la realidad y la ficción, tema al que dediqué especial atención en mi libro TEORÍA DEL TEATRO. Quisiera enunciar ahora mi teoría de las tres literaturas o modalidades de REALIDAD LITERARIA.

Es evidente que me gustan las estructuras basadas en el número tres, el número cabalístico por excelencia: síntesis de contrarios, triángulo equilátero, trinidad, equilibrio dinámico…

La Literatura 1, para entendernos, es aquella que construye un mundo lo más cercano al mundo de la vida cotidiana, a lo que solemos llamar realidad. Cabe dentro de esta primera clasificación la literatura realista, de testimonio, de compromiso, de denuncia, objetiva, periodística, de investigación. Su mayor valor es mostrarnos o darnos a conocer una realidad desconocida que nos interesa o concierne. Nace de la observación y la acumulación de datos. Se juzga ante todo por su contenido de verdad y la capacidad de recrearla y transmitirla.

La Literatura 2 se desentiende más o menos de la realidad cotidiana, objetiva e histórica y trata de construir un mundo mental autónomo. Nace de la imaginación y la fantasía. Se juzga por su verosimilitud y su capacidad de seducción y transmisión de un mundo de ficción emocionalmente atractivo. Dentro de esta clasificación podríamos situar a la literatura fantástica, de evasión, de aventuras, de ciencia ficción, etc.

Naturalmente, estas dos literaturas se pueden mezclar en grados y proporciones distintas, como es caso de la llamada novela histórica o la novela negra.

La modalidad que llamo Literatura 3 es algo distinto, pues pretende construir una realidad ontológicamente nueva o distinta. Es una literatura que no se limita a imitar o reproducir la realidad observable o cotidiana, pero tampoco trata de inventar una realidad puramente ficticia, más o menos imaginaria o irreal. Su objetivo no es el transmitir ninguna verdad objetiva, pero tampoco el sumergirnos en un mundo de fantasía y evasión. Crea mundos verosímiles y verdaderos a la vez, pero exige al lector despegarse por igual de la realidad y de la fantasía para comprender la verdad que encierra. No encuentro mejor manera de explicarlo que acudiendo al Quijote, a la realidad literaria nueva que esta obra crea y desvela.

Don Quijote y Sancho, ¿en qué realidad viven? No simplemente en un mundo de ficción, como les ocurre a los personajes de las novelas de caballerías o de aventuras. Tampoco en el de la realidad más o menos objetiva de los personajes de la novela picaresca, que entonces se inventa. No viven ni en la realidad literaria 1 (novela realista), ni en la realidad literaria 2 (novela imaginaria), sino en lo que Luis Rosales llama tercera realidad. Se comportan como personajes reales, conscientes y dueños de sí mismos. Pueden estar dentro y fuera de la ficción; saben que se ha escrito un libro sobre ellos, que su vida corre de boca en boca gracias a sus lectores. La publicación del libro es un hecho real y reales son sus lectores, ¿cómo no van a serlo ellos?

Gracias al libro toman conciencia de sí mismos; tanto es así que pueden obrar en consecuencia y cambiar el rumbo de sus correrías (no irán a Zaragoza, sino a Barcelona) para demostrar a Álvaro Tarfe –un personaje del libro “apócrifo” de Avellaneda– que el don Quijote de ese libro es un “don Quijote fantástico”, usurpador de su nombre y pensamientos, no el verdadero. Así debe declararlo Álvaro Tarfe ante el alcalde del lugar para que levante acta.

Cervantes otorga a los personajes una realidad ontológica que salta de la literatura a la realidad extraliteraria. Son personajes que actúan con conciencia propia, por encima del autor. La conciencia, nos viene a decir, es el mayor atributo de la vida, y la vida, o es real, o no es vida. Así que son mucho más que personajes de ficción: son seres que viven en la tercera realidad, una realidad que por un lado es tan real como la de la vida ordinaria o cotidiana, pero también, por otro, mucho más real, atractiva y fascinante que la realidad inventada o puramente imaginaria.

Simplificando, y relacionándolo con mi Teoría de los Tres Mundos, yo diría que la Literatura 1 se centra en el Mundo 1 (el de la materia y la primera percepción de los sentidos); la Literatura 2 en el Mundo 2 de la mente (las construcciones imaginarias del cerebro y el yo); y la Literatura 3 en el Mundo 3 de la conciencia (la percepción no ordinaria, el conocimiento silencioso).

No necesitaré decir que la literatura que más me interesa es aquella que nos ayuda a construir y sostener la TERCERA REALIDAD, la realidad de la conciencia. La que nos hace sentir más reales y presentes, superando los límites de la percepción ordinaria, y liberándonos de la absorción en la realidad puramente virtual de la mente.

domingo, 11 de diciembre de 2011

ELOGIO DEL LIBRO Y FELIZ JANUCÁ

La Navidad cristiana coincide este año con la fiesta judía de Janucá, una fiesta que conmemora la victoria de los macabeos contra los griegos, que habían profanado el Templo de Salomón erigiendo en él un altar en el que se sacrificaban cerdos en honor de Zeus. Los judíos encendieron enseguida una lámpara para purificarlo y, aunque sólo tenía aceite para iluminar durante un día, la janucá (el candelabro) duró encendida durante ocho días más. Coinciden estas fechas con el solsticio de invierno y la recogida de la aceituna (de donde proviene el aceite que se usa en las januquillas), por lo que la conmemoración de la victoria contra los helenos se une a la celebración del comienzo de un nuevo ciclo solar. El encendido de las luminarias durante ocho días, añadiendo una más cada día, es también un símbolo de la victoria del sol frente a la oscuridad del invierno. Es la Fiesta de las Luces.

La palabra libro proviene de liber, que es la membrana vegetal que separa la corteza de la madera de un árbol. Tiene que ver con “crecer” o “crecimiento”. Es el mismo origen de la palabra libertad. Ser libre es tener la capacidad de crecer. Y crecer siempre se hace desde dentro, rompiendo lo que nos constriñe o encierra, como lo es la corteza del árbol. Se entenderá por qué he asociado en el título de esta entrada esas dos ideas aparentemente tan dispares: Libro y Janucá.

El libro es libertad y crecimiento, como lo es el sentido de esta fiesta, que celebra el renacer de la luz, la victoria sobre la oscuridad y sobre la dominación que sometía al pueblo de Israel y le impedía ser libre. Israel es, además, el Pueblo del Libro. No sólo en el sentido religioso, sino en otro mucho más esencial: Israel existe y ha existido, ante todo y sobre todo, por su apego al libro, por su amor a la letra escrita, por su pasión por la lectura y la interpretación de lo escrito.

El término escritura proviene de kryptós, lo encriptado, lo que está oculto y debe descifrarse. Leer es elígere, elegir, tener capacidad de elegir entre distintos significados o interpretaciones. El lector es un elector.
El libro pasó, al extenderse la imprenta, de ser declamado y recitado en voz alta, a ser leído en voz baja y en silencio, a ser medido y meditado en un ejercicio de concentración que obliga a la introspección. Ése es hoy el lugar natural del libro. Por eso sigue siendo tan necesario y si llegara un día en que desapareciera, algo fundamental desaparecería de nuestras vidas: la capacidad de reflexión, de introversión. El desarrollo de la conciencia (cuyo mayor logro es la conciencia de sí) es hoy inseparable del libro y la lectura. (El Quijote es, ante todo, un libro que toma conciencia de sí mismo y trata de comprenderse para comprender así el mundo).

El libro digital no produce los mismos efectos: no logra esa concentración e introspección por la volatilidad física de la letra, puramente visual, no impresa, como lo es la letra del libro. Las zonas cerebrales que se activan no son las mismas. El libro implica a todo el cerebro y a todo el cuerpo (a los sentidos de la vista, del oído y del tacto, no sólo de la vista). Ni nuestro cerebro, ni nuestra conciencia, ni nuestra capacidad reflexiva y crítica se desarrollan por igual en un caso que en otro.

Así que sí, elogio del libro, elogio de la luz, de la libertad y el crecimiento de la conciencia, de la victoria sobre la dominación y la oscuridad, de la lucha contra la ignorancia y el oscurantismo. El día, para los judíos, empieza al oscurecer: es precisamente en ese momento, cuando se va la luz, cuando más necesitamos retirarnos, recogernos, encender las luminarias de una januquilla para poder leer, para ir creciendo desde dentro y en silencio.

¡FELIZ NAVIDAD, JANUCÁ SAMEAJ!

P.D. Regálate estos días un libro. Hazlo, sin embargo, con criterio, aprendiendo a elegir, como lector libre, no inducido por las modas o la propaganda. Te aconsejo uno: Memorias de un judío sefardí. Aunque figure como su autor, no te engañes, yo no soy más que su padrastro; el verdadero autor siempre es el lector, el que se deja iluminar por sus páginas (sus hojas, manifestación de su crecimiento); por la luz que le hace crecer y ser libre. Y precisamente ahora, cuando todo parece más oscuro, es cuando más lo necesitamos.

domingo, 4 de diciembre de 2011

REVISAR A DARWIN

En una entrada anterior (MITOS CIENTÍFICOS: DARWIN, 16 de Septiembre 2011) ya manifesté mis dudas sobre los supuestos básicos de la teoría evolucionista de Darwin. Me pareció muy sospechosa esa idea de la “supervivencia del más fuerte” que fundamentó, entre otras derivas ideológicas y políticas, el colonialismo y el racismo europeo de finales del XIX. Tampoco he entendido nunca muy bien eso de las “mutaciones aleatorias” que, por obra del azar, dan lugar a las nuevas especies. No hace falta ser creacionista para poner en duda la teoría evolutiva darwiniana, convertida hasta ayer mismo en dogma científico. En cuanto una teoría se transforma en ideología y dogma, malo, algo me pone en alerta.

Acaba de morir Lynn Margulis que, con argumentos científicos difícilmente rebatibles, ha dado fundamento a mis sospechas. Su teoría de la simbiogénesis desmantela los supuestos darwinianos. En el origen mismo de la vida encuentra Margulis, no la lucha por la supervivencia como competición y selección del más fuerte, sino cooperación, simbiosis, integración molecular, química y biológica. La labor de las primeras bacterias, fundamento de la vida que hoy conocemos, no deja lugar a dudas sobre este modo de proceder, tal alejado de las premisas darwinianas. La vida, por otra parte, no sólo se adapta al medio, sino que lo modifica y crea las condiciones de la supervivencia.

Al defender a Margulis frente Darwin no quisiera caer en lo que critico: el culto a las teorías científicas que, casi automáticamente, en cuanto se divulgan, se transforman en ideología, o sea, en creencias ciegamente aceptadas. Yo veo una relación clara entre el darwinismo y el triunfo de las ideas burguesas que han fundamentado el capitalismo actual, basado en el supuesto radicalmente falso de que siempre acaban triunfando los más fuertes e inteligentes. Por el contrario, hay otro principio sin el que sería imposible la supervivencia de la especie humana: La cooperación, el altruismo, la empatía, la unión. Evolutivamente esto es un hecho. Sólo la unión física, biológica y emotiva entre dos seres hace posible la transmisión de la vida humana, por ejemplo.

Hoy, en plena crisis inducida por los dueños y manipuladores del dinero, es muy conveniente recordar todo esto. No estamos ante el “sálvese quien pueda”, ante la supervivencia del más fuerte, sino ante el reto de la cooperación, la simbiosis, la integración, la unión y el descubrimiento de las ventajas enormes que supone la “simbiogénesis” frente al azar de las mutaciones sociales y la imposición del más fuerte. Más aún: yo creo que los poderosos son los primeros en darse cuenta de las desventajas de la competencia y la lucha por la supervivencia individual, o sea, el “todos contra todos”. Saben muy bien crear estructuras “simbióticas” cuando les conviene. ¿Qué otra cosa es, si no, la globalización del poder y los mercados? Lo que pasa es que la utilizan para excluir a la mayoría. Se trata de una especie de “simbiogénesis selectiva” que tiene al mantenimiento de la “especie privilegiada” frente a las posibles “mutaciones genéticas” azarosas.

viernes, 25 de noviembre de 2011

MENTIRAS SOBRE LA DEUDA, EL DÉFICIT Y EL DESPILFARRO


Según datos de la BBC:

La deuda de España asciende a 1,9 trillones de euros, lo que equivale a 41.336 euros por habitante. Supone el 67% del PIB. A quien más le debemos es a los bancos de Alemania, Francia, Reino Unido y EEUU, por este orden.

La deuda de Alemania es de 4,2 trillones de euros, lo que equivale a 50.659 euros por habitante. Supone el 83% de su PIB. Sus principales acreedores son Francia, EEUU, Reino Unido y Japón.

La deuda de Francia asciende a 4,2 trillones de euros, lo que equivale a 66.508 euros por habitante. Supone el 87% de su PIB.

De la deuda española, el 23,8% corresponde a deuda del Estado (central, comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos); el resto es deuda privada. La principal deuda privada es la de las empresas y los bancos (más del doble que la del Estado).

El problema de la deuda, por tanto, no es más grave que el que pueda tener Francia, Alemania o el Reino Unido. Tampoco reside en el déficit público, sino principalmente en el endeudamiento de los bancos y las empresas. Es aquí donde nos diferenciamos de Europa (casi 50 puntos por encima de la media europea).

¿Qué podemos deducir de estos datos?

-Que aquí el mayor problema son los bancos y las empresas.

-Que son los bancos y las empresas los que se han endeudado sin control, creando un agujero financiero descomunal.

-Que si hablamos de déficit, despilfarro y mala gestión (eufemismos), los principales despilfarradores, malos gestores y pésimos empresarios son los responsables de los bancos y las grandes empresas de nuestro país, que tienen nombre y apellidos.

-Que no pueden ser ellos, por tanto, los que nos salven de una crisis de la que son responsables directos, y que lo único que buscan es camuflar su responsabilidad, diluirla, echarle la culpa de todo al Estado y de paso recuperar sus beneficios sin pagar coste alguno.

-Que la crisis no la hemos provocado ni los funcionarios del Estado, ni las cuentas de la Seguridad Social, ni las Pensiones, ni la Sanidad Pública, ni la Educación Pública, ni las Infraestructuras del Estado, ni la Administración, aunque en todo esto haya abusos que deban cortarse de raíz.

-Que el mayor problema del funcionamiento de la Administración ha sido y es la corrupción, no la mala gestión ni el despilfarro. Que los principales causantes de la corrupción son precisamente los empresarios y banqueros corruptos.

-Que gran parte de la deuda pública se solucionaría con que los corruptos devolvieran el dinero robado y que las grandes empresas, fortunas y bancos pagaran sus impuestos y no defraudaran al Estado, pues el mayor agujero fiscal proviene del fraude, no de pequeños empresarios o trabajadores, sino de esas grandes empresas y bancos.

-Que no se puede entender cómo en este país no haya ningún gran banquero o empresario arruinado, en la cárcel o acusado, sino recibiendo "indemnizaciones" (!¡) multimillonarias. Que aquí no haya quebrado un solo banco, frente a los 239 bancos que han quebrado en EEUU desde 2008. Ni siquiera aquí funciona la lógica capitalista de la competencia y eso de que, quien la hace mal, la paga.

Y para acabar, otra reflexión:

El PP ha ganado las elecciones por mayoría absoluta, pero esto no es más que otro eufemismo. El dato importante es que ha obtenido un 30% de apoyo de la población, pero que no lo ha recibido del 70% restante que, o se lo ha dado a otros partidos o se ha abstenido. La abstención es en su mayoría desconfianza, asco, rechazo desesperado; sólo en un pequeño porcentaje significa desidia o desinterés.

Una democracia que ignore la verdad elemental que se deduce de todo lo que he expuesto, a saber, que la gran mayoría está sometida a las mentiras, abusos, robo y humillación de una minoría, esa democracia, tarde o temprano, dejará de funcionar, y entonces volveremos a reinventar la guerra, adopte ésta la forma que adopte, y sean quienes sean los enemigos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

RELEER A FERNANDO PESSOA

Llega el invierno, con sus brumas y lluvias y cielos grises. Es buen momento para releer a Fernando Pessoa. Mucho mejor en su lengua. Medito alguno de sus versos, que son pensamiento concentrado, paradoja sutil, suave deslumbramiento.

Grande sossego de já n­âo haver seguer de que ter sossego!

Liberarse de todos los “tener que”. Ser sin tener que ser. Actuar y dejar que el presente sea como es. No preocuparse ni de estar preocupado.

Há sem dúvida quem ame o infinito,

Há sem dúvida quem deseje o impossível,

Há sem dúvida quem nâo queira nada.

Três tipos de idealistas, e eu nenhum deles:

Porque eu amo infinitamente o infinito,

Porque eu desejo impossivelmente o possível,

Porque quero tudo, ou um pouco mais, se puder ser,

Ou até se nâo puder ser.

Amar todo infinitamente, desearlo y quererlo todo, incluso lo imposíble. No poner límite a los impulsos de la vida. El idealismo está en el centro mismo de la vida.

Tenho eu a inconsciência profunda de todas as coisas naturais,

Pois, por mais consciência que tenha, tudo é inconsciência

Existir é ser inconsciente

Vi sempre o mundo independentemente de mim

Desde el momento en que me pregunto por qué existe algo (la luz, la piedra, el árbol...) yo me separo del mundo, hago una pregunta que no tiene ningún sentido para el mundo, porque existir no tiene nada que ver con por qué o para qué existir. Son preguntas ajenas a la existencia del mundo. Son preguntas que sólo me hago yo. Y me las hago porque tengo conciencia. Porque veo y sé que veo, palpo y sé que palpo, oigo y sé que oigo. Porque percibo que las cosas son y dejan de ser.

Pero las cosas, el mundo, existen sin más, sin conciencia. Lo único verdaderamente extraño del mundo que percibo y conozco soy yo. O mejor, mi conciencia, eso que hace que me dé cuenta de la existencia del mundo. También, que me dé cuenta de mi propia existencia y de la existencia de mi propia conciencia.

Entre la conciencia y el mundo hay un abismo insondable. De aquí nace mi angustia. La angustia de ser consciente y que el mundo, sin embargo, me sea ajeno, impenetrable. ¿Y si el mundo también sufriera la angutia de no ser consciente, de no darse cuenta de su propia existencia? ¿Y si lo que moviera al universo fuera el intento de llegar a ser consciente de sí mismo?

viernes, 4 de noviembre de 2011

UNA HISTORIA DE 1990

Revisando uno de mis antiguos cuadernos encontré esta breve historia que lleva la fecha de 17 de noviembre de 1990:

Me cuenta que siendo niña, un día se puso a buscar a su madre por toda la casa y no la encontró. Preguntó por ella y le dijeron que no vendría. No lo creyó, y se puso a esperarla a la puerta de la casa. Se quedó allí mucho tiempo, sentada en el suelo. Nadie podía hacer que entrara en la casa. Llegó la noche y continuó allí, esperándola, hasta que se durmió. Volvió a preguntar por su madre al día siguiente y le contestaron lo mismo. Ella tampoco les creyó y volvió a sentarse a la puerta de la casa a esperarla. Y se durmió de nuevo y pasó allí toda la noche. Al día siguiente volvió a hacer lo mismo, y al siguiente, y al siguiente, así hasta que se convenció de que no volvería. Al cabo de un mes, su madre volvió del manicomio. No reconocía a sus hijos, a ninguno de sus cinco hijos. Entretanto, su padre tampoco aparecía casi nunca por casa. “Andaba borracho con alguna de sus queridas vete tú a saber por dónde”, me explicó.

Recuerdo ahora a esa niña, la imagino en la puerta sentada, acurrucada como un pajarillo, obstinada y enfurecida, conteniendo las lágrimas, aprendiendo a sufrir la ausencia, la pérdida real y simbólica de la madre, preguntándose por el orden y el sentido del mundo, incapaz de encontrar una respuesta. ¿Quién, de niño, no recuerda haber esperado inútilmente algo? La veo a ella, aunque no la conocí de niña, pues cuando me contó esta historia ya no era joven, aunque conservaba las facciones de niña. Tenía dos hijos y era profesora de la Universidad, como lo había sido su padre. En contra de lo que podríamos suponer, provenía de una familia acomodada. La miseria humana y moral no es patrimonio de los pobres, por más que nos guste imaginarla siempre, lejos de nosotros, en ambientes degradados. Pues no, a veces está a la puerta de nuestra casa, incluso dentro.

domingo, 23 de octubre de 2011

HEBRAÍSMOS IGNORADOS (o de cómo borrar la influencia hebrea en nuestra cultura)

Explico a los estudiantes de bachillerato los préstamos que ha asimilado el español a lo largo de su historia. Consulto varios libros de texto y compruebo con sorpresa que en ninguno de ellos aparecen los hebraísmos. Arabismos, germanismos, galicismos, vasquismos… Aparecen préstamos de casi todos los idiomas menos del hebreo.

No es más que una muestra de hasta qué punto el pasado judío ha sido borrado de nuestra historia y cultura, pues no podemos atribuir a ignorancia estos “despistes”. Es igualmente increíble que en nuestros museos de historia y arqueología no aparezca referencia alguna de la presencia hebrea en nuestro país. No ya un mapa de las juderías, aljamas o asentamientos judíos, por ejemplo, sino ni siquiera algún objeto representativo, como alguna januquilla, menorá o mezuzá

Pero sigamos con los hebraísmos. A Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana o Española se le fue la mano buscando etimologías (reseñó más de 300 hebraísmos) siguiendo métodos más o menos arbitrarios o fantásticos. Pero, aunque es muy difícil sentar cátedra en cuestiones de etimología, no es difícil encontrar palabras de origen hebreo en nuestra lengua. Por citar algunas:

Hisopo, bálsamo, ébano, ciprés, mina, acacia, aloe, caña, azucena, jaspe, zafiro, esmeralda, esmalte, camello, tórtola, cuervo, escorpión, saco, piña, mazapán, serpiente, júbilo, calamidad, sábado, matarife, pascua, rabino, maná, edén, amén, aleluya, fariseo, sanedrín, sidra, cábala, aceite, semen, etc.

Dejemos de lado los antropónimos, topónimos, apellidos o nombres de ciudades y calles. O los calcos de algunas expresiones, por no hablar de los conceptos, ideas, nombres e historias bíblicas que han pasado a nuestra lengua y cultura. La confusión proviene del hecho de que muchos términos hebreos nos han llegado a través del latín y el árabe (Toledo, por ejemplo, proviene de Toledoth, que nos llega a través de Toletum). Esto crea algunas confusiones, como ocurre con la palabra “aceite”, que casi siempre se considera de origen árabe (de az-zayt) y no del hebreo (de zeitim –aceitunas-).

No hace falta ser hebraísta para darse cuenta de que también aquí, en los estudios de la lengua, todavía persiste hoy un prejuicio antijudío, de honda raíz histórica. Lo peor de estos “lapsus” es que casi nadie cae en la cuenta de ellos. Por ejemplo, la misma palabra “alfabeto” se dice que proviene del griego (alfa-beta), pero habrá que añadir que el griego lo toma del hebreo (alef-bet, las dos primeras letras del alfabeto hebreo).

martes, 18 de octubre de 2011

RESEÑA, ENTREVISTA y CONCIERTO

He aquí una reseña que ha aparecido en el Correo de Sevilla y una entrevista en La opinión de Zamora. Para los que quieran saber algo más sobre el libro "Memorias de un judío sefardí":

www.elcorreoweb.es/132629?d=print



Añado una fantástica improvisación de Dino del Monte al zimbal el día en que presentamos el libro en Granada. Los lectores del libro comprenderán mejor por qué me fascinó la personalidad de Dan Kofler:







miércoles, 12 de octubre de 2011

EDUCACIÓN Y CRISIS

(Foto: S. Trancón)

He escrito que la actual crisis no es pasajera, y que nace de la necesidad de redefinir el poder a nivel global, lo que implica un cambio en la actual estructura social: disminución de la clase media y consolidación de una minoría más poderosa en todos los sentidos (económico, político, ideológico…). Hacia dónde nos llevará esta crisis es impredecible, pero puede acabar en catástrofe generalizada, especialmente en las llamadas sociedades avanzadas o del bienestar, basadas en una amplia y consumista clase media, hoy en proceso de destrucción.

El actual conflicto educativo hay que relacionarlo con esta situación, pues parece evidente que lo que se busca es desactivar el instrumento más importantNegritae de creación de una clase media instruida, crítica y defensora de una democracia real y eficaz: la educación generalizada y gratuita, que sólo es posible mediante la enseñanza pública. El justificar este proceso en la necesidad de “recortes” no es más que una artimaña política, pues está demostrado que el dinero que se quita de un lado se va a otro, o sea, de lo público a lo privado.

Pero más allá de esta evidencia, sigue existiendo un problema de fondo: qué y cómo enseñar para que el alumno aprenda y se forme de verdad. El reto al que todos los enseñantes se enfrentan es el hacer compatible un modelo autoritario e impositivo con otro tolerante y comprensivo. La mayoría va de una actitud a otra, tratando de controlar por un lado la indisciplina y la falta de esfuerzo y, por otro, vencer la desmotivación y la pasividad de los alumnos. Es una tarea complicadísima y agotadora, como sabe cualquier padre, especialmente cuando se tiene delante a 30 o 40 adolescentes, como ocurre ahora.

Frente a todo ello hay que optar por unos principios básicos, a los que hoy no se debería renunciar, y que cualquier enseñante comprueba que son los únicos verdaderamente eficaces:

-Es mejor reforzar lo positivo que sancionar lo negativo

- Dialogar y convencer, que imponer y vencer

-Motivar mejor que intimidar

-Enseñar a razonar y pensar, mejor que copiar y repetir

-Estimular la creatividad que premiar la uniformidad

-La alabanza y el reconocimiento, en lugar de la humillación, el reproche y la burla.

-Exigencia frente a condescendencia

-Normas claras y aplicables, mejor que discursos o recomendaciones

-Límites bien definidos y resolución de conflictos mediante la afirmación y aceptación de esos límites

Pero todos estos principios chocan con la realidad actual y sólo son aplicables cuando se dan las condiciones físicas, pedagógicas y psicológicas adecuadas: espacios y material didáctico apropiado, reducido número de alumnos por aula, horarios bien programados, un sueldo digno, ambientes de trabajo estimulantes, reducción de materias, sistemas de refuerzo y apoyo psicológico, mejor preparación pedagógica y psicológica de los profesores, estímulo de la creatividad, la concentración, el razonamiento y el pensamiento, etc.

Si en lugar de avanzar en esta dirección lo que se propicia es un deterioro progresivo de las condiciones de trabajo de los profesores, por un lado y, por otro, sólo se habla de autoridad y disciplina para enfrentarse al problema de la falta de atención, interés, control y motivación de los alumnos, está claro que el propósito es que la enseñanza pública se deteriore, con lo que la mayoría encontrará cada vez mayores dificultades para avanzar social y económicamente.

Todo esto es coherente con un sistema capitalista en el que cada vez parece menos necesaria una amplia clase media, pues los nuevos sistemas de producción se pueden atender con mucha menos “mano de obra”. Le basta con una minoría superespecializada, y para eso le sirve mucho mejor la enseñanza privada, que permite, además, una continuidad en la transmisión del poder y tiene una fidelidad ideológica asegurada.

martes, 4 de octubre de 2011

EN EL FONDO DEL CORAZÓN

(Foto: Isabel Díez)
Somos conciencia, mente, cuerpo y ego. Lo más real es la conciencia. Lo más irreal, el ego. Esta es mi jerarquía.
La conciencia es lo más real porque es lo que determina nuestra percepción, nuestros pensamientos y nuestras emociones.
El misterio no es lo invisible, sino todo lo que vemos y no podemos comprender. El misterio está a la vista, pero no lo vemos porque no lo podemos comprender.
La conciencia es lo único que nos hace ver.
Todo es deslumbrante y transparente, aunque inexplicable e incomprensible.


Si logras ver en el fondo del corazón, ¿qué encuentras? Una tristeza infinita, una nostalgia infinita, una desesperación infinita. Todos somos iguales, y todos guardamos el mismo anhelo en el centro del pecho: no sucumbir a la tristeza y la desesperación y alcanzar, por el contrario, la alegría, la serenidad, el disfrute y el placer.


Mira a una persona, observa qué hace, qué dice: verás que todo cuanto hace y dice nace del centro mismo de su pecho donde guarda esos profundos sentimientos y ese anhelo. Verás que todo es una huida o un engaño para no aceptar lo que se oculta en el centro de su ser.
No le des importancia a lo que el otro hace o dice, sino a lo que siente en lo más profundo de su ser. Comprenderás por qué actúa como actúa, dice lo que dice, te trata como te trata. Te darás cuenta de cuánto se parece a ti.


El ego es la mayor barrera para llegar al fondo del corazón. Para entender y aceptar al otro. Para descubrir y aceptar lo que guardamos y anhelamos en el fondo de nuestro verdadero ser.

sábado, 24 de septiembre de 2011

UN POCO DE MÍ MISMO



Los blogs suelen ser empalagosamente egocéntricos. El autor, se dice, necesita ser reconocido, alabado, admirado; alimentar su autoestima para escribir. Muchos sí, son depresivos, y necesitan casi diariamente una dosis de vanidad y halago.

Otros utilizan estas páginas volátiles para mostrar la otra cara del ensimismamiento: desahogar su rencor, su enfado contra el mundo en general y contra alguno de sus enemigos en particular, casi siempre políticos.

Otra cara (hay muchas) es la de la falsa modestia. Son ésos que van dando lecciones de humildad y tolerancia, pero a la primera de cambio les sale la soberbia acumulada que dibuja el gesto desabrido, el comentario agrio y despectivo.

Yo no me erijo en modelo de nada ni de nadie, pero me tomo el oficio de escribir como una lucha contra los engaños del ego, monstruo de mil cabezas. Más aún: proclamo la teoría de que, a más ego, a más ensimismamiento, a más engreimiento y autosuficiencia, peor escritor, peor obra, por más prestigio y fama que tenga. ¿Por qué? Porque al tal escritor le resultará muy difícil no meter esa egomanía o egolatría en su escritura, no sólo en lo que escribe, sino en cómo escribe.

Acabo de publicar las “Memorias de un judío sefardí” y me han pedido que reflexione y explique sus claves literarias y narrativas. Un trabajo académico que me obliga a releer críticamente el texto. Pues bien, confieso mi total perplejidad, pues no puedo asegurar que haya sido yo quien realmente lo ha escrito. No encuentro en mí ninguna entidad, ningún sujeto, ninguna identidad a la que pueda atribuir hoy la autoría de este libro. Siento que la obra, una vez escrita, se ha desligado por completo de mí y tiene su propia entidad autónoma y autosuficiente.

El engaño, la ilusión de pertenencia nace del hecho de que en el texto aparece mi nombre y apellido, en la portada y dentro del libro, como autor del texto. No es más que apariencia, porque una de las claves del libro es precisamente que el autor se borra al transformarse en narrador, del mismo modo que la persona de Dan (Nahor), protagonista del libro, desaparece en el personaje de Dan Kofler-Dino del Monte.

Cervantes creó un ente de ficción y lo hizo tan real que acabó siendo más real que la mayoría de los personajes de su época, incluido el propio Cervantes. De la ficción literaria llegó a la realidad, problematizándola e intensificándola. Yo he seguido el procedimiento opuesto, como reflejado en un espejo: he partido de la realidad para transformar al protagonista real y al autor real en personajes literarios. De la realidad he ido a la ficción, haciéndola más real y problemática.

Todo es verdad, pero la verdad está hecha de realidad (imaginada) y de ficción (verdadera). La obra es real y permanente; el autor, irreal y pasajero. Yo soy el responsable de estas “Memorias de un judío sefardí", pero no su autor. No tengo conciencia de serlo ni de haberlo sido.

Somos instrumento, medio, manos movidas por fuerzas misteriosas que nos atraviesan y poseen durante un tiempo para que realicemos lo que tenemos que hacer. Cuanto más transparentes, cuanto menos importantes nos creamos, más limpia y perfecta será la obra que a través de nosotros se realice.

La auténtica escritura es un acto de desprendimiento; y la literatura verdadera, superación y disolución de los límites del yo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

MITOS CIENTÍFICOS: DARWIN


(Fotos: Macarena Trancón. Tréboles de 5 hojas)

Soy alérgico a los mitos personales. Cuando alguien exalta, alaba, encumbra en exceso a alguien, tomo distancia. Soy incapaz de rendir culto a nada, y menos a alguien. A Darwin, por citar uno entre cientos. Su aportación al pensamiento racional moderno es indiscutible, pero este reconocimiento no me impide estar prevenido frente a algunas de sus ideas y prejuicios. Digo prejuicios, porque no hay científico que no haya estado influido por la ideología y la sociedad de su tiempo.

Aristóteles, por ejemplo, fue defensor de la “generación espontánea” (αυτοματικóς, “fabricado por sí mismo”), principio aceptado por Descartes, Bacon y Newton, entre otros. Los ratones, decía, surgían espontáneamente del grano o el heno almacenado, los pulgones del rocío y los cocodrilos de los troncos en descomposición, gracias a una fuerza vital llamada entelequia.

Pues Darwin también decía: “Apenas puede haber una duda de que descendemos de salvajes. Esto le disgusta mucho, y asegura que preferiría descender de un “heroico monito” que es capaz de salvar la vida de su cuidador, o de un “viejo babuino” que libera a su “joven camarada” de una jauría de perros…, “antes que de un salvaje que se deleita en torturar a sus enemigos, ofrece sacrificios sangrientos, practica el infanticidio sin remordimiento…”

Darwin estaba convencido de que “la raza blanca” era la única raza digna de considerarse humana; el resto eran variedades “salvajes” cuyo destino futuro sería semejante a las variedades de “rata nativa, casi exterminada por la rata europea”. Incluso aseguró que Humbolt había encontrado “un loro sudamericano que era la única criatura viva que aún hablaba la lengua de una tribu extinguida”. Esto lo escribe en The descent of man, and selection in relation to sex.

La estrecha relación de esNegritatas ideas con el proceso de colonización y exterminio de las culturas y pueblos de África y América a finales del XIX y principios del XX es indudable. Lo explica muy bien Juanma Sánchez Arteaga en su libro La razón salvaje, de donde tomo estas citas. La antropología difundió y dio apariencia científica a estas aberraciones, que están sin duda también en el origen del nazismo.

No hay afirmación científica que no deba someterse a cierta “depuración ideológica” para alejarla de cualquier mitificación. La propia ciencia se ha convertido hoy en mito. Nacida del logos, acaba ocupando el lugar del mythos. Ni culto a la personalidad, ni culto a la ciencia. El pensamiento, cuando deja de pensarse a sí mismo, se convierte en ideología.

lunes, 5 de septiembre de 2011

¡ESTRESAOS, ANGUSTIAOS, DEPRIMÍOS!

Seligman (1975) formuló la teoría de la indefensión aprendida. Así como una rata se puede morir de hambre al lado de la comida, si ha aprendido que sus respuestas son independientes de los resultados, del mismo modo los humanos caemos en la depresión y la indefensión si vamos experimentando que los resultados son independientes de nuestra conducta. Si aprendemos y nos convencemos de que nuestros actos sirven para poco o nada, porque las consecuencias o resultados dependen de factores totalmente incontrolables.

Los poderosos de hoy han aprendido muy bien la teoría de la indefensión aprendida. La están aplicando sistemáticamente a la humanidad entera. Lo nuevo de ahora es que ya no son los países pobres, sino las llamadas sociedades del bienestar las que están siendo sometidas a un proceso bien planificado de aprendizaje de la indefensión. Es algo nuevo en la historia. Antes se inducía a la resignación mediante la religión, la predestinación o la violencia, pero siempre había una esperanza, aunque fuera en el más allá. No se asentaba el poder sobre el sentimiento de humillación, de desesperación e impotencia.

La indefensión es un miedo interiorizado, un sentimiento de incapacidad que genera estrés, angustia, depresión. Me estoy refiriendo a una dimensión poco estudiada de la crisis actual, que no es sólo económica, sino sobre todo psicológica. Hablo de las dimensiones psicológicas de la crisis, porque creo que es aquí donde está el núcleo duro de la crisis, algo de lo que nadie habla, pero que sirve para explicar lo que está pasando mucho mejor que las elucubraciones economicistas.

Veamos. Hoy el problema no es la falta de productos, objetos de consumo, medios de subsistencia. Tampoco de medios de producción o de mano de obra. Ni siquiera de escasez de recursos energéticos. Hoy tenemos capacidad suficiente para producir todo lo que necesitamos. ¿De qué naturaleza es, por tanto, esta crisis?

La crisis actual es una crisis de dominación, de control, de reorganización del poder a nivel local y mundial. Nace de la necesidad de reorganizar el poder no sólo en las sociedades atrasadas, sino en las desarrolladas. Para este plan, los Estados, tal y como hasta ahora estaban constituidos, no sirven. La amplia clase media, acostumbrada al consumo y a tener servicios sociales a su alcance, se ha convertido en un problema: estorba porque entorpece el proceso de afianzamiento y reestructuración del poder. Se necesita una sociedad más dócil, más sumisa, más sometida, que no se rebele, que acepte como inevitable todo lo que se le imponga.

Lo nuevo de la situación actual es que no se logra esa dominación y sumisión mediante la fuerza, sino a través de la indefensión aprendida. Llevamos cuatro años de obsesivos mensajes cargados de amenazas, de tensión, una lenta pero constante inducción a la depresión, el estrés, el miedo. Se trata de evitar cualquier tipo de rebelión, de reacción colectiva. Se trata de llegar a la estructura psicológica individual, de instalar en ella el pesimismo, el sentimiento de impotencia, la desesperación callada. El convencernos de que, hagamos lo que hagamos, todo seguirá inexorablemente su curso, cada vez a peor, y sálvese quien pueda.

Nada de extrañar que, frente a todo ello, el grito más revolucionario haya sido el de “¡Indignaos!”. Pero la indignación, ¿qué es? El reconocimiento de la impotencia. Se dice que para rebelarse primero hay que indignarse. No estoy de acuerdo. Si así fuera, la rebelión ya habría estallado. No, a un esclavo no es necesario pedirle que se indigne. La indignación es el preámbulo de la indefensión. Si no puedes rebelarte, indígnate.

La verdad es muy cruda: el mecanismo de desactivación psicológica es tan eficaz, ha penetrado tanto en el estado de ánimo de cada ciudadano que, o se supera esta situación de indefensión y desánimo profundo, o todo esto de la indignación no será más que el último acto de resistencia, el anuncio de una derrota más inexorable. La deriva del 15-M es más que ilustrativa.

Estamos ante una crisis inducida, basada en nuevos mecanismos de dominación, que está dando lugar a un sistema capitalista nuevo que cada día se parece menos al capitalismo tradicional. El capitalismo basado en la competencia e iniciativa individual y la participación democrática, la producción masiva y el comercio, que implicaba la necesidad de un consumo generalizado, está siendo sustituido por un capitalismo financiero, una producción controlada, la aceptación de la explotación, un debilitamiento de los mecanismos democráticos, la anulación de servicios sociales, la creación de espacios libres de cualquier control social, el sometimiento de los Estados a estrategias globales de control y dominación. Todo esto tiene muy poco que ver con el capitalismo liberal y democrático que llevó a las sociedades occidentales al progreso y el bienestar social.

Sólo siendo conscientes de estos cambios profundos y de los nuevos mecanismos psicológicos de control y sumisión podrá surgir un pensamiento nuevo capaz de frenar el proceso de degradación actual. Me temo que esto tardará muchos años en llegar. Si es que llega. Entretanto, lo mejor que uno puede hacer es no caer en la trampa del “estresaos, angustiaos y deprimíos”. Resistir a esta dominación psicológica ampliando los espacios individuales en los que cada uno construye de verdad su vida con confianza, incluso optimismo. Nada nos puede arrebatar ese espacio interior en el que no penetren los fantasmas del miedo, la impotencia colectiva, la depresión, la desesperación y la autoderrota. No utilizando estos sentimientos (incluida la mera indignación), sino despertando un sentimiento nuevo de poder y autoconfianza, tendrá éxito cualquier partido político que quiera cambiar la actual situación. También necesitamos partidos totalmente diferentes.


martes, 30 de agosto de 2011

PENSAMIENTO Y MATERIA

(Foto: Ángela Trancón Galisteo)


La física cuántica, o sea, la física que indaga la realidad última de la materia, ha abierto la puerta a una afirmación que ni el materialismo ni la metafísica idealista logran entender ni aceptar: que el pensamiento “genera” la materia y la materia el pensamiento. Pensamiento y materia son energía, formas de energía. La materia, energía densa o pesada; el pensamiento, energía sutil o ligera. El paso de la materia al pensamiento y del pensamiento a la materia es un proceso de transformación de la energía. Cómo sucede, no lo sabemos, pero de que ocurre así hay constantes evidencias.

Pero hay algo más, porque el hombre posee algo verdaderamente poderoso y sorprendente: la capacidad de darse cuenta, o sea, la conciencia. Puede tomar conciencia tanto de sus pensamientos, (analizarlos, comprenderlos), como de los procesos de la materia, (analizarla, comprenderla). Puede conocer su cuerpo y su mente, y cómo su cuerpo influye en su mente y su mente en su cuerpo. Puede comprender también cómo detrás de todo cuanto existe hay un pensamiento que lo sostiene. Puede darse cuenta de que el pensamiento es energía creativa, y que nada de cuanto existe a nuestro alrededor existiría sin un pensamiento que transforma la energía en materia.

La conciencia puede transformar la materia en pensamiento y el pensamiento en materia. Los pensamientos, por su propia naturaleza, tienden a su realización: atraen la energía del universo y la condensan.

Todo cuanto eres, todo cuanto te rodea es, literal y físicamente, el resultado de un intento, o sea, de un pensamiento. Piénsalo: no es el resultado, ni de la casualidad, ni del azar o la suerte, ni de los movimientos mecánicos de la materia, ni de una biología ciega y determinista. Es el resultado de tu pensamiento y de tu conciencia, y de los pensamientos y la conciencia de todos los hombres que nos han precedido y de los que sostienen con sus pensamientos el mundo tal y como ahora lo vemos.

Si tan importante es lo que piensas, ¿por qué no cuidas tus pensamientos? Nada te puede hacer más daño que un pensamiento dañino, pero nada te puede hacer mayor bien que un pensamiento dinámico y creativo.

viernes, 12 de agosto de 2011

EL TIEMPO DE LA MENTE

(Foto: A. Trancón Galisteo)

La mente no tiene tiempo. En la mente no existe el tiempo. Para la mente no existe el antes ni el después. Para la mente todo es presente. La mente no entiende el haré ni el hice, el seré o el fui, el estaba o el estaré. La mente sólo entiende el hago y el soy y el estoy. Para la mente el pasado y el futuro son ahora. Si te vas al pasado, estás en el pasado. Si vas hacia el futuro, estás en el futuro. El pasado y el futuro son el presente para la mente. Allí donde está tu mente, allí va tu energía. Si te vas hacia el pasado o el futuro, tu energía deja de estar disponible para el presente, para el aquí y ahora, lo único que realmente existe. La mente está siempre enfocada en algo, necesita estar enfocada en algo. Si no lo hace sobre el presente, lo hará sobre el pasado o el futuro. Pero como la mente no vive en el pasado ni en el futuro, todos tus recuerdos y tus deseos los transforma en presente. Absorben la energía del presente. Por eso, si estás en el pasado o en el futuro, no puedes actuar en el ahora, no tienes energía para ello. Por eso, toda meta, todo proyecto, se tiene que transformar en un propósito de ahora, tiene que empezar a realizarse en el ahora. Los proyectos y los verdaderos deseos, no se dejan para mañana ni para luego. Se empiezan a realizar ahora, desde el mismo instante en que se formulan, por muy lejanos y utópicos que sean.

Un propósito enfoca y moviliza la energía en una dirección y crea un polo de atracción de la energía del universo. Esa concentración de energía produce la realidad, se transforma en algo real. A la mente no se la puede engañar. Cualquier duda paraliza el movimiento de la energía, bloquea el flujo. Por eso, cuanto más claros sean los proyectos, cuanto más concreto sea el propósito, mayor energía atrae. Descubre aquello que te hace titubear, aquello que tu mente acaba interpretando en un sentido contrario al que supuestamente deseas. Tu mente obedece a lo que le ordenas. Descubre lo que en realidad estás deseando. A veces deseamos el fracaso porque le tememos al éxito. A veces nos sentimos más protegidos con el fracaso que con el éxito. Las ideas y los pensamientos son actos para la mente. La mente no distingue entre el quiero y el no quiero. Siempre quiere. Siempre obedece. Siempre actúa. La mente no espera, la mente es. La mente no distingue entre lo positivo y lo negativo. Es energía que fluye y tiende a su realización. Vivir es realizar propósitos. Un propósito es el intento de algo. Cuanto más buscas, cuanto más intentas, más alcanzas. La energía de universo es inagotable, no tiene límites. Tu mente tampoco. Cuida tus pensamientos. Contrólalos. Un instante antes de que se produzcan, puedes ser consciente de ellos. Un pensamiento atrae a otro. Si es positivo, deja que atraiga a otros pensamientos positivos. Si es negativo, suéltalo, enfócate en otro cualquiera de signo contrario. Eres lo que piensas. Eres lo que estás pensando ahora mismo. Eres energía. Y la energía está allí donde están tus pensamientos.