http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2014/02/por-que-me-fui-de-cataluna-5149.php
domingo, 23 de febrero de 2014
POR QUÉ ME FUI DE CATALUÑA
HE PUBLICADO ESTE ARTÍCULO en la "CRÓNICA GLOBAL" reflexionando sobre los motivos que me llevaron a abandonar Cataluña a finales de 1981. Llevaba más de 10 años viviendo en Barcelona, la ciudad más abierta y libre de España a finales del franquismo, hoy oficialmente dominada por la intransigencia independentista, aunque todavía se resiste a la asimilación forzada y la imposición del monolingüismo excluyente.
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miércoles, 19 de febrero de 2014
UNA RESEÑA EN "TARBUT SEFARAD"
(Foto: Vicente García)
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viernes, 7 de febrero de 2014
VIDEO SOBRE MI LIBRO CERVANTINO
Presento aquí un vídeo de 1 minuto y 25 segundos sobre mi libro "Huellas judías y leonesas en el Quijote. Redescubir a Cervantes".
Amplía la pantalla para verlo mejor.
PARA ADQUIRIR EL LIBRO O
PARA CUALQUIER INFORMACIÓN O CONTACTO
escribir un mensaje a:
huellasjudias@gmail.com
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sábado, 1 de febrero de 2014
LA VERDAD BASURA
(Foto: Gil Ruiz)
Siempre hemos pensado que la verdad nos
hace libres, que la verdad es revolucionaria, que la verdad es poder,
que la verdad es el fundamento de la democracia...
Siempre hemos creído que la
información ha de estar al servicio de la verdad, porque cuanto más
informado esté un pueblo, más difícil es engañarlo y
manipularlo...
Siempre hemos luchado contra la
censura, la desinformación y la mentira, porque todas las dictaduras
se han basado en el engaño y la ignorancia.
Decir poder era hasta hace poco
sinónimo de ocultación, control y manipulación de la información.
Todavía lo es hoy en muchas partes del mundo.
Pero algo está cambiando radicalmente.
La verdad empieza a ser inofensiva. La verdad empieza a perder valor
e influencia. La verdad se está degradando hasta alcanzar la
categoría de verdad basura.
La verdad ha dejado de tener
importancia porque su conocimiento no produce ninguna reacción,
ningún cambio social. La verdad, incluso, se ha convertido en un
mecanismo de la paralización.
Es algo totalmente nuevo. Los poderosos
empiezan a perder el miedo a la verdad. La dominación y la tiranía
ya no necesitan de la ocultación ni de la mentira. Todo puede salir
a la luz y no pasa nada.
¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Mediante un mecanismo psicológico enormemente eficaz: la saturación.
El exceso de información, el bombardeo constante de estímulos
lingüísticos y visuales, produce un aturdimiento mental y
sensorial, parálisis e indefensión. Ni un minuto de silencio, ni un
minuto sin palabras o mensajes, sin imágenes, sin música, sin
sonidos, sin objetos que pasen ante nuestros ojos, sin reclamos que
exigen nuestra atención...
Nuestro cerebro está hiperexcitado por
la inundación de millones de estímulos que debe procesar y valorar
constantemente. El cerebro no puede valorar, juzgar, analizar y
deducir las implicaciones de toda esa información. No tenemos tiempo
para realizar esta tarea porque nuestra atención es limitada y
además esto exige esfuerzo.
Como no tenemos tiempo para pensar, nos
dejamos llevar por la estimulación. La estimulación crea adicción.
Lo que necesitamos es recibir estímulos, que no se rompa la cadena
de excitación cerebral y sensorial. Y como toda adicción, cada vez
se exige una estimulación mayor. Las imágenes han de ser cada vez
más crudas, los insultos más burdos o soeces, las verdades más
escandalosas, los atropellos más descarados, la negación o el
rechazo de los hechos más atrevido. Cada información anula así a
la anterior. Es lo que se busca.
La duda nos incomoda, la rechazamos.
Para evitar pensar, nos buscamos un atajo: el identificarnos con el
pensamiento de otros. Aquí es donde interviene el grupo, la
ideología. Preferimos que nos lo den todo resumido y sin titubeos.
Exigimos en todo respuestas rápidas y fáciles. Necesitamos
agarrarnos a la información más simple, aquella que nos lo da ya
todo resuelto y valorado, la que nos proporciona la identificación
con el grupo. Cuanto más confusión, cuanto más compleja se vuelve
la realidad, mayor adhesión a la ideología del grupo.
Los titulares son la información
resumida, pensada y valorada. Pensamos con titulares, no hacemos otra
cosa que repetir titulares. Cada vez nos cuesta más leer información
razonada, larga, que nos obligue a pensar. La lectura se ha vuelto
superficial, rápida, corta, variada, efímera. Somos autómatas,
espejos que no hacen otra cosa que reflejar lo que nos ponen delante.
Repetidores.
Una vez controlada la mente por
saturación y simplificación, es ya muy fácil manipular lo más
importante, las emociones. Las emociones se vuelven superficiales y
efímeras, incapaces de generar ninguna acción. Porque sin emociones
profundas no hay acción. Lo más que se provoca son reacciones
pasajeras.
Estamos programados para actuar como
autómatas, con un cerebro sobreexcitado e inoperante, sin autonomía ni libertad. Hemos dejado de ser
autoconscientes, hemos dejado nuestra capacidad de pensar de modo
individual y consciente en manos de los otros.
Lo más importante es recuperar el
pensamiento propio, la capacidad de discriminar, de valorar, de
elegir. Para ello hay que paralizar la sobreexcitación. No
necesitamos tanta información, casi siempre redundante e inútil.
Son más importantes nuestras ideas y actitudes. No necesitamos tanta
información para saber qué pasa, quién nos domina y cómo.
Lo que necesitamos es ser dueños de
nuestras emociones, de nuestras reacciones, de nuestros pensamientos.
La acción sólo es posible si confiamos en nuestros pensamientos y
emociones, si vencemos al mecanismo interno de paralización que
produce la saturación informativa y estimular.
(Foto: Miguel del Hoyo)
Hay que pararse. Hay que romper el
mecanismo perverso de la sobrestimulación. Hay que desengancharse de
la excitación superficial. Hay que confiar más en nuestros
pensamientos, en nuestras ideas, en nuestras emociones. No dejarnos
arrastrar por la presión del grupo. Pensar con libertad y autonomía.
La verdad sigue siendo importante. Al
degradarla, al neutralizarla mediante la redundancia y la saturación,
lo que se busca es volverla efímera, desvirtuarla, hacerla
equivalente a la mentira. Que no distingamos entre los hechos y las
conjeturas, las suposiciones y los actos, la injusticia y la
justicia, el crimen y la ley. Con la disolución del concepto de
verdad lo que se busca es diluir la responsabilidad y que los
poderosos puedan actuar con total impunidad.
Los poderosos de este modo acaban
siendo inalcanzables. No tienen miedo a ostentar su poder, su
dominación, su desprecio. No les importa que se conozca la verdad de
sus mentiras. Se están haciendo inmunes a la verdad. Al comprobar
que la verdad acaba paralizando a las masas, su descaro se está
volviendo cada vez mayor. Han descubierto la dictadura perfecta, la
que no exige grandes aparatos de represión o engaño. Basta con
dejar actuar al ecosistema tecnológico que han creado.
La capacidad de resistencia de los
oprimidos, humillados y dominados, sin embargo, no ha desaparecido.
Las protestas sociales son en gran medida reactivas y efímeras, pero
siguen siendo imprescindibles. De lo que hemos de ser conscientes es
de que resultará mucho más difícil que antes cambiar las cosas,
porque la verdad, por sí sola, ya no basta. Sobre todo cuando la
convertimos en verdad basura, de usar y tirar.
lunes, 20 de enero de 2014
REFLEXIONES METAFÍSICAS
(Fotos: Isabel Trancón)
La filosofía, como reflexión
metafísica, ya no interesa a casi nadie. A mí, sin embargo, me
sigue fascinando. Adentrarse en su laberinto, estimula y reconforta.
Produce un efecto purificador de la mente.
El sefardí Baruj Espinosa es uno de
mis filósofos preferidos. Dice: “Entiendo por sustancia aquello que
es en sí, y se concibe por sí; es decir, aquello cuyo concepto no
necesita del concepto de otra cosa para formarse”. Me paro a
meditarlo.
Mi mente apenas puede concebir algo que
exista en sí o por sí mismo. Todo lo concibe causado o producido
por otra cosa. Así parecen confirmarlo mis sentidos. Todo lo nuevo
que surge ante mis ojos proviene de algo: de la semilla brota la
planta, de las flores los frutos, del vientre de la leona los
cachorros, de las nubes la lluvia, de mi garganta un grito.
Pero si reflexiono un poco, esta
evidencia se vuelve enseguida confusa e insegura. Que yo establezca
una relación de causalidad entre dos fenómenos, basándome
exclusivamente en su contigüidad espacio-temporal, no deja de ser
algo arbitrario. No todos los fenómenos contiguos establecen entre
sí una relación de causalidad, ni las mismas causas producen
siempre los mismos efectos, ni los mismos efectos son siempre
producidos por las mismas causas, ni siempre puedo establecer o comprobar el mecanismo mediante el cual una causa produce un
efecto, etc.
La relación causa-efecto se basa casi
siempre en un proceso invisible y muy difícil de comprobar.
Necesitamos darlo por supuesto basándonos en estadísticas o
probabilidades. “Casi siempre ocurre así” o “nunca ocurre de
modo contrario”, como el que si una manzana se desprende del árbol
no vaya a parar al suelo.
Pero ahí está Espinosa para decirnos
que la sustancia es algo que existe en sí mismo y por sí mismo y
que no necesita de ninguna otra cosa o concepto para formarse. Por
ejemplo, el universo. El universo existe por sí mismo y no necesita
ninguna otra causa o cosa para formarse y existir. Su esencia es
inseparable de su existencia. No procede de nada que no sea sí
mismo. Por tanto, es algo eternamente preexistente sin que proceda de
nada anterior.
Si yo trato de entender esto, acabo
imaginando que el universo ha surgido de la nada; y entonces debo
otorgar a la nada la capacidad de autoengendrase, autoconcebirse y
autotransformarse, pero sólo desde sí misma, sin necesidad de
recurrir a ninguna fuerza o causa externa. Ahí me quedo, apenas
puedo ir más allá. Tan inconcebible es para mí esa sustancia
eterna como la nada absoluta: ambas serían lo mismo.
Una conclusión práctica: todo, a pesar de lo que me dicen mis sentidos, forma parte de una sustancia eterna y de una nada absoluta. También yo mismo.
viernes, 10 de enero de 2014
¿LA MEJOR NOVELA DEL AÑO?
En los balances de fin de año, El
País ha elegido a Intemperie, de Jesús Carrasco, como la
mejor novela del año. Caí en el reclamo publicitario y regalé el
libro a un amigo. Grave error. Siempre es arriesgado regalar un
libro, pero mucho más hacerlo fiándose de las críticas de los
suplementos culturales o las revistas, porque hoy, sencillamente, no
existe la crítica literaria, ha desaparecido por completo. Lo que
queda son gacetilleros que escriben lo que creen que deben escribir.
Y lo peor es que muchos lo hacen convencidos de que sus opiniones son
las más justas y acertadas.
A mi amigo no le gustó nada esta
novela. Decidí leerla y comprendí su reacción. La novela es un
disparate argumental, inverosímil, cochambroso y desagradable. Me
costó llegar al final. Nunca más volveré a regalar un libro sin
leerlo antes.
¿Qué han visto en ella los críticos
y los lectores? Reconozco que la prosa tiene ritmo; que, a pesar de
las arbitrariedades y extravagancias descriptivas, el autor logra
crear una atmósfera densa y opresiva que contiene alguna intriga, y
que, si uno es un lector sin escrúpulos, hasta puede llegar a
interesarse por la peripecia de un niño y un viejo mugrientos, a los
que persigue un alguacil perverso y malvadísimo. Pero todo está
construido con trucos tan burdos como arbitrarios, hechos para llamar
la atención y exhibir una originalidad artificial: cierta crudeza y
truculencia descriptiva, dislocaciones semánticas y rarezas
comparativas, una simplificación argumental llena de reiteraciones,
insinuaciones simbólicas envueltas en vaguedades líricas, dosis
recargadas de “realismo sucio” y mucha impostura ruralista. He
aquí algunas citas que hablan por sí solas:
“Lamió la barra de carne” (se
refiere al salchichón).
“Sintió el pataleo de liebres que
escapaban” (imagínate a las liebres pataleando y escapándose...)
“En lo que a él respectaba, se
alejaban del pueblo”(en lo que mí respecta...)
“Sorbió los mocos para despejar los conductos” (no para otra cosa).
“La voz del viejo brotando de la
mismísima tierra, abriéndose camino entre las capas rocosas para
reventar el hongo maloliente en que vivían” (el viejo no ha dado
un grito, sólo le ha dicho al niño “no temas”, pero su simple
voz produce efectos cósmicos).
“El cabrero terminó de orinar y
luego se sacudió. Cuando se dio la vuelta, el niño apreció la
humedad de sus pantalones y cómo, de la bragueta, asomaba rosado su
glande” (...¡!..).
“Le clavó los talones al asno,
arrancándole un corto trotecillo que le alejó del castillo entre
eructos agrios” (¿eructos de quién, del burro o del niño? Menos
mal que el trotecillo era “corto”).
“Atizaba al asno con la vara,
haciendo que el animal rebuznara incómodo” (¿sabrá lo que es un
rebuzno? ¿Y un asno?)
“Miles de millones de estrellas sobre
su cabeza, muchas de ellas ya muertas, enviaban su luz a guiños”
(menos mal que no la enviaban a chorros y que, además, estaban ya
muertas).
“El pensamiento como un cincel frío
sobre sus tiernas fontanelas o una afiladísima gubia levantando la
piel de sus codos en busca del hueso blanquecino” (se refiere a un
recuerdo que le atravesaba “las fontanelas”, porque tenía
varias, no una sola, como el resto de los mortales).
“La mezcla de hollín, polvo, sangre
y orina formaba churretes oscuros que le corrían por las piernas”.
“Se despertó acalorado y con sensación de humedad en los pies.
Abrió los ojos y vio el final de sus piernas enterrado en un montón
de excrementos del burro, con restos de orina alrededor” (el niño
vive entre inmundicias, pero es muy sensible y tiene un olfato
increíble:).
“Olía a madera carcomida y a tripa
seca de embutir”. “Olía a sombra y a aceitunas podridas”.
“Olía a cebolla seca”. “Olía a lino húmedo y a quietud, o a
cal y barro de adobe amontonándose sobre los rodapiés” (la casa
de adobe, medio derruida, tiene “rodapiés”, y sobre ellos se
amontona el olor a “barro de abobe”).
“Simplemente se quedó junto al viejo
encorvado, sintiendo el roce del cielo con la Tierra” (fíjese en
esta mayúscula: el relato tiene preocupaciones ecológicas cósmica,
y el niño es capaz de “sentir” el “roce” del cielo).
Vemos “un garfio romo”, “un
sembrado yermo”, “una sombra rala”... Maestro del oxímoron.
El viejo es muy hábil, caza a una rata
que está en la panza de un buey muerto colocando una manta en el ano
del animal... La rata, por supuesto, se la comen el niño y el viejo.
Un pozo medio seco, de más de seis
metros de profundidad, está lleno de lombrices y renacuajos...
(¿habrá visto alguna vez un pozo, una lombriz o un renacuajo, o se
lo han contado?)
El cabrero le enseña al niño a
ordeñar las cabras, “otorgándole en ese instante la llave de una
sabiduría perenne y esencial” (ordeñar una cabra es un arte
dificilísimo, un compendio de sabiduría universal).
“Todavía era de noche cuando le
despertaron las hormigas” (eran madrugadoras estas hormigas).
El relato es todo él una impostura: el
autor, o no ha vivido jamás en un pueblo, o no se ha enterado de
nada. Su ruralismo es inverosímil, inimaginable e inexistente. Nos
describe un pueblo campesino que tiene estación de tren y silos,
pero en el que sólo el alguacil y el cura tiene gallinas o animales
de corral. ¿Y de dónde ha salido ese alguacil, y por qué se
convierte en representante del poder más abyecto y sádico? ¿De qué
campo extremeño nos habla?
Buscar la originalidad a base de
extravagancias y frases rebuscadas, describir situaciones y
movimientos absurdos, usar términos en desuso para demostrar
conocimientos rurales especiales. Describir realistamente un espacio
que no logramos reconocer en ningún momento, porque está hecho de
retales, de rotos cosidos con aguja gorda; un lugar árido como un
desierto, pero por allí aparecen encinas, chopos, alisos, fresnos,
pinos, robles, un almendro, una higuera, una parra, una palmera... La
palmera está “carcomida” y su tronco tiene un gran agujero...
¿Habrá visto el autor alguna vez el tronco de una palmera? Una
manta le cubre al cabrero el cuerpo entero, “desde los pies hasta
la coronilla”, por si no nos habíamos enterado.
Se recrea el autor en lo escatológico,
la podredumbre, lo maloliente, la suciedad, la degradación física y
la miseria. Un tullido sin piernas se mueve sobre una tabla con
ruedas y vive sólo en un pueblo de tierra abandonado, pero rodeado
de la mayor abundancia: jamones, chorizos, legumbres, pan, tocino,
nueces, perrunillas, vino de pitarra...
¿Qué indica todo esto? Que es más
fácil escribir sin ton ni son, sin orden ni concierto, sin
exigencias de verosimilitud espacial y argumental, como si no
existiera ningún principio de coherencia en la creación de mundos
literarios, que ajustarse a la construcción de realidades
verosímiles y autoconsistentes, por muy imaginarias y ficticias que
sean. Lo sorprendente es que una novela tan indigesta haya sido
elevada al primer puesto de la creación literaria de nuestro país.
¿Otro síntoma de nuestra degradación general?
lunes, 23 de diciembre de 2013
REFLEXIONES CERVANTINAS
He aquí unas frases de Cervantes que me han hecho meditar.
Acaba un año socialmente catastrófico y conviene no perder el rumbo.
El centro está en nosotros.
(Foto: Edgar García)
“No es un hombre más que otro, si no hace más que otro”
“Ruin sea quien por ruin se tiene”
“Cada uno es hijo de su obras”
“Tú mismo te has forjado tu ventura”
“Con poco me contento, aunque deseo mucho”
“Lo que se sabe sentir, se sabe decir”
No eres más que nadie. No eres más importante que nadie.
No eres menos que nadie. No eres menos importante que nadie.
No eres igual a nadie, porque nadie es igual a ti.
Acepta la responsabilidad que tienes sobre ti mismo.
Lo que tú puedes hacer, nadie lo hará por ti.
Lo que tú tienes que hacer, nadie lo hará por ti.
Si te consideras ruin, por ruin serás tomado.
Lo que eres es el resultado de lo que haces.
Lo que eres hoy es el resultado de lo que hiciste ayer.
Actúa como quieres ser y serás el que quieres ser.
Desea mucho y conténtate con poco.
Conténtate con poco, pero desea mucho más.
No basta sentir, hay que saber sentir.
Para saber sentir hay que saber ver.
Saber ver es ver sin prejuicios, sin esquemas, sin miedo a lo que se ve.
Si sabes sentir, sabrás decir lo que sientes y lo que ves.
¿Qué otra cosa es vivir?
jueves, 19 de diciembre de 2013
CRÓNICA DEL ENVILECIMIENTO (2)
Me escribe un anónimo seguidor y me envía un nuevo artículo sobre la situación de nuestro país, al que titula genéricamente “CRÓNICA DEL ENVILECIMIENTO”. Lo copio sin más comentario ni añadidos.
Amigo copista, transportador de mis desahogos, momentos de encanallamiento interior a los que mi terapeuta aconseja airear con abanico de pluma, sin censuras, para que lo escrito produzca cierto alivio curativo. La Navidad se viene, esto no se va, y nosotros nos iremos mientras el país revienta por los diecisiete puntos cardinales. Es imposible ya escribir una crónica que cuente y explique lo que nos está pasando, salvo eso, detectar que el estercolero (muladar, albañal, decía yo de pequeño) nacional crece y ya tapa todas las Españas, la goda y la visigoda, la fenicia y la judía, la musulmana y euskalduna, la celta, la bética y la penibética. Y apenas hemos empezado a destapar el tarro de las esencias.
Te comento la última, amigo terapeuta:
Ahí está Blesa, el caso, la cosa. ¡Qué era Caja Madrid, por la Santísima Trinidad de Gaeta! ¿Cómo se puede robar con tanta impunidad, con tanto descaro, con tanto envilecimiento? Y todo por ser amigo del desbigotado Aznar. Y tanto pa ti y tanto pa mí. Bueno, para mí más, que para eso he sido, soy y seré. De los 54 millones de la sobrevaloración de esos cuadros (por decir algo), ¿con cuántos millones ¡de euros! pensaba quedarse el hijo del arrogante ex presi(diario)? Con lo que le cuesta componer ese rostro casi imposible, que se le descuajaringa en cuanto intenta sonreír, que no le sale, que se le descompone. ¿Se pueden ganar, atrapar, rapiñar 30, 40 millones así, con unos cuantos e-mail? ¡Pues sí, lo fue, lo es y lo seguirá siendo! Y no hay juez ni ley que los trinque, los enchirone, los sepulte en mazmorras para toda la eternidad, que no salgan jamás de la cloaca en la que han metido a tres cuartos de España. Pero antes arrojarán al mar al juez que intente hacer otra cosa que no sea encubrir, emponzoñar y lanzar el nauseabundo aroma hacia los otros, los que han dejado el país así y nosotros no hacemos más que lo único que podemos hacer para solucionar esto. Fueron, fuese, y aquí no hubo nada.
Me cuentan que el tal Blesa compraba caviar de ¡700.000! euros el kilo. Con la rebaja, se compró un cuarto por ¡60.000! euros. Eso de aperitivo. El aperitivo de la boda de la hijita del estraperlista de cuadros. ¿Cuánto costó aquel vergonzoso espectáculo? ¿Quién lo pago? Aparte de la seguridad y vigilancia, que esa sí la pagamos todos. ¿Qué es lo que más indigna de todo esto, hasta enfermar? ¡La impunidad! ¡La arrogancia! ¡El insulto! ¡El vómito que te echan encima, mientras te dicen que es por tu bien, para que no vivas más por encima de tus posibilidades! ¡Pero si yo siempre he vivido por debajo de mis posibilidades! ¡Si mis posibilidades las tenía en sus manos el banco, con su hipoteca vampírica!
¡Y sube la luz para que los atracadores de las industria eléctrica acumulen más beneficios!
Te querría hablar de los Juegos Olímpicos madrileños, de la metepatas, la mentecata y paleta alcaldesa, un despropósito humano, un mal bicho, que me ha clavado a una cruz con el último IBI y me acosa con multas astronómicas y basura en las calles y baches destrozacoches por doquier, adoquín por adoquín, adoquinada cabeza llena de rulos. Pero a su ladito veo al otro modelo femenino del poder reinante que nos abruma con humillaciones y desfachateces innúmeras. Hasta la punta de su altiva nariz está llena de chanchullos, mangoneos, protectora y encubridora de corruptos como ninguna. Dejó en su puesto a un pupilo listillo, que no iba a ser menos y quién sabe, hasta se atreve algún juez a señalarlo como uno más de la espesa e irrespirable charca en la que han chapoteado como tiburones recién mutados.
¡Y todo con la connivencia de los Sindicatos, que, si no tan insultantemente corruptos, han ido mirando para Cartagena con tal de recibir algunas migajas de la mesa! ¡Ahora lo descubren, como si no estuvieran en los consejos de administración de todas las Cajas!
¿Y qué decir de los más mentirosos, los mayores atracadores impunes desde hace ya casi cuarenta años, los nacionalistas pujolistas, ahora ya sin la careta de salvadores de España, envueltos en una banderola que da fiebre, que les hace sentir ya triunfadores antes de la última batalla, y que han arrastrado a los más cretinos, los llamados de izquierdas, aunque de ello no tengan en realidad más que la mano pintada?
Veo todo tan repugnante, los poderosos tan engreídos, tan insensibles al dolor infinito que están causando, la muerte innominada que están provocando, los deshaucios, los suicidios, el hambre, la vergüenza de ser pobre y no poder reconocerlo, la tensión, el miedo, un país entero lleno de vergüenza, de impotencia, sin fuerzas ni para levantarse y gritar y romper escaparates y las cabezas de los maniquíes de los escaparates. Y mientras se muere y destruye todo lo que nos protegía los atracadores de bancos siguen sentados en sus poltronas y reciben el dinero de todos para que la economía nacional no se hunda, la mayoría arrastrándose a sus pies, por favor, que no suba la prima de riesgo y nos machaquen más. Tienen nombre, pero los jueces lograrán que acabemos olvidándonos de todos ellos. Haré una lista y pegaré su careto al lado. Iré abriendo nichos en la pared con estos cuadernos del envilecimiento, los tapiaré para que alguien los descubra un lejano día y sepa algo de lo que está pasando, que esto no lo contarán, seguro, los libros de historia.
jueves, 12 de diciembre de 2013
ESPANYA CONTRA ESPAÑA
(Foto: S. Trancón)
El título: “Espanya
contra Catalunya, una mirada històrica”.
Subtítulo: “Espanya
contra España, o Catalunya contra Cataluña, una provocación
histriónica”.
Se
está “celebrando” en Barcelona un congreso o simposio bajo ese
título. Sus organizadores son el Centre d’Història Contemporània
de Catalunya (CHCC), organismo que depende del Departamento de
Presidencia de la Generalitat, y la Societat Catalana d’Estudis
Històrics (SCEH), integrada en el Institut d’Estudis Catalans
(IEC), institución subvencionada por la Generalitat desde el
restablecimiento de la autonomía en Cataluña. ¡Cuánta sigla,
cuánto pícaro y cuánto oportunista metido en el negocio
independentista! Porque esto cuesta dinero, y el dinero sale de las
arcas públicas. Arcas públicas que están vacías, pero que deben
de tener un doble fondo de reptiles del que se van sacando, como
conejitos blancos de una chistera, esos dineros escurridizos. Y
mientras tanto los hospitales, los colegios, las farmacias... Bueno,
pero dejemos esta manida consideración y vayamos al meollo.
Fíjate
en este detallito, amigo leyente o lector dilecto: Escriben “Espanya”
en lugar de “España”. Los mismos que nos han obligado estúpida
y oficialmente a escribir “Lleida” en lugar de “Lérida”,
esos mismos no respetan el “España” y lo catalanizan. Lo hacen
con una clara voluntad de desprecio lingüístico, pero no se dan
cuenta del fallo freudiano que encierra este intento de borrar la
existencia de España, incluso en la grafía: la catalanizan.
Pues
sí, efectivamente existe una Espanya a la que se quiere negar, pero
que acaba colándose por la puerta del inconsciente. En lenguaje más
castizo: dime lo que rechazas y te diré quién eres. Dime lo que
obsesiva y compulsivamente niegas y tratas de destruir, y te diré lo
que inconscientemente admiras; porque no puedes dejar ser el que
eres. Puedes negar al padre, a la madre e incluso a tus hijos, pero
seguirás teniendo un padre, una madre y unos hijos. Puedes
cambiarles de nombre, incluso hacerles la cirugía estética y
ponerles otra cara, hasta colocarles la nariz en el cogote y
transformarlos en fantoches, pero seguirán ahí, vinculados a ti,
convertidos en una pesadilla.
Digo
que Espanya existe en Catalunya, lo mismo que Cataluña en España.
El empeño de esos seudohistoriadores, disfrazados grotescamente de
expertos, propagandistas fulleros y peligrosamente engreídos, pone
de manifiesto un problema que entra dentro de la psicopatología
individual y colectiva: se explica mejor desde el mecanismo freudiano
de la negación/denegacion,
que
desde inútiles esfuerzos documentales o históricos. Se trataría de
analizar e interpretar complejos emocionales que afectan tanto a
experiencias individuales como a sentimientos colectivos. Lo nuevo es
la capacidad que tienen hoy los medios masivos de propaganda de
convertir la patología individual en psicopatología colectiva.
Están en ese empeño y no lo minusvaloremos, lo pueden conseguir. El
nazismo era un delirio, pero arrastró a millones de seguidores. La
gracia acabó con más de 40 millones de muertos.
Pretender
desenmascarar esta mascarada con argumentos históricos y raciones es
inútil. Ya lo dijo el portavoz de este conciliábulo: el título
“es
una realidad absolutamente incontestable”.
Al fanatismo le gustan las frases rotundas. Pero no entremos al
trapo, no intentemos rebatir todas y cada una de las mentiras
insultantes, ofensivas y provocadores que saldrán de boca de los
ponentes, emulándose unos a otros para mostrar quién es más
atrevido. Ocurre con esto como con la paranoia de las conspiraciones.
Cuanto más absurdas, más eficaces. La fe, cuanto más irracional,
indemostrable e inconcebible, mejor, mayor consuelo otorga a sus
creyentes, porque tiene más mérito convertirse en sus seguidores.
Sólo
me queda añadir una pequeña postdata: ¡cómo me cabrea que con el
dinero de mis impuestos estos vividores e intoxicadores monten su
sarao ultranacionalista! Eso sí que es robar. Si se lo pagaran de su
butxaca,
pues allá ellos. Pero su amor a la patria parece que no llega a
tanto.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
EDICIÓN DIGITAL de "MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ"
EDICIÓN DIGITAL DE las “MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ. La verdadera historia de Dankofler-Dino del Monte”.
Ya está al venta en Amazon esta edición ilustrada con más de 100 fotografías y cuadros de Dan Kofler. Un verdadero lujo. No te pierdas esta historia que ha interesado ya a miles de lectores en España e Israel, ahora accesible a cualquiera en cualquier parte del mundo.
http://www.amazon.es/Memorias-sefard%C3%AD-verdadera-historia-Kofler-ebook/dp/B00H3HIX3O/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1386168449&sr=1-1&keywords=dan+kofler
Memorias de un judío sefardí. La verdadera historia de Dan Kofler-Dino del Monte es el relato apasionante de la vida de un judío sefardí, llena de aventuras y experiencias insólitas. Un viaje desde la Rumanía nazi y comunista a la añorada Sefarad, pasando por el Israel de 1948, de los kibbuts y el conflicto palestino, la Alemania de los años sesenta y la España de los últimos años del franquismo y la transición democrática. Dan Kofler, músico y pintor, es la encarnación viva del errante, del desterrado, del artista que incansablemente indaga sobre el sentido de la vida y la búsqueda de la verdad y la perfección del arte, enfrentándose a sus éxitos y fracasos con una entereza y pasión que conmueve al lector desde la primera página.
Santiago Trancón ha recreado en estas Memorias, con una prosa ágil y precisa, no sólo la vida del protagonista, sino su propia aventura, desde el primer encuentro con Dan Kofler en una cueva de Toledo, a la investigación sobre el pasado judío de nuestro país, la herencia milenaria de una cultura que está en la base misma de lo español, cuyas huellas descubre el narrador a cada paso y en las que encuentra las claves del pensamiento, la psicología y el modo de ser de tantos españoles de ayer y de hoy. La reconstrucción biográfica se convierte así, no sólo en una inquietante novela, sino en un deslumbrante documento histórico y una reflexión que no dejará indiferente a nadie, pues el lector se verá empujado a realizar su propio viaje, preguntándose sobre el sentido de su vida y el misterio de la existencia.
lunes, 25 de noviembre de 2013
EN QUÉ SE PARECE CATALUÑA A ISRAEL
(Foto: Marimar Trancón)

Recientemente Artur Mas
se fue a Israel en busca de apoyos para su proyecto independentista.
Afirmó que Cataluña e Israel tenían mucho en común. Vino a decir
que, así como Israel ha logrado constituirse en un próspero Estado
libre e independiente, también Cataluña alcanzará este anhelado
fin. Al poner a Israel como modelo, abrió la puerta a todo tipo de
comparaciones. Por supuesto, todas positivas, contando con lo que los
psicólogos llaman el efecto “halo”: todo lo bueno de Israel lo
compartimos, lo tenemos también aquí, a casa nostra,
porque nos parecemos mucho.
Animado por el mensaje
arturista, me puse a reflexionar aceleradamente y llegué pronto a
esta docena de conclusiones:
- Cataluña, como Israel, es un pueblo milenario (hunde sus raíces en la noche de los tiempos).
- Cataluña, como Israel, ha logrado sobrevivir a los ataques de todos sus enemigos, y nadie ha conseguido destruirla, a pesar de haberlo intentado con todos los medios, incluido el exterminio físico (recuérdese la masacre borbónica de 1714).
- Cataluña, como Israel, vive rodeada de fanáticos españoles que desean su destrucción, algunos infiltrados en su propia tierra, lo mismo que le sucede a Israel con sus enemigos musulmanes.
- Cataluña es trabajadora y laboriosa, y de las piedras hace panes, lo mismo que Israel, que ha convertido el desierto en una de las tierras más fértiles de la tierra.
- Los catalanes son inteligentes y superdotados, y si no figuran entre ese 30% de premios Nobel judíos, es porque todavía no son un Estado independiente capaz de hacerse valer y respetar en los foros internacionales.
- Los catalanes, como los judíos, son todos emprendedores y negociantes natos, les gusta ahorrar, saben lo que vale el dinero y por eso son ricos y casi todo el mundo los envidia.
- Cataluña, como Israel, tiene una población y un territorio de dimensiones ideales para poder organizarse, prosperar y convertirse pronto, por arte de magia o de lo que sea, en una de las naciones más avanzadas y desarrolladas del planeta, incluso del mundo.
- Israel logró que la ONU reconociera su derecho a decidir, liberarse de la tutela británica y ser aceptado como Estado por la mayoría de las naciones: lo mismo le sucederá a Cataluña, que acabará ejerciendo su derecho a la autodeterminación para liberarse de la pérfida dominación colonial española.
- Cataluña, con al ayuda de sus hermanos israelíes, acabará dotándose de un ejército poderoso capaz de defender sus frágiles fronteras, y no le teme a ningún ataque terrorista, venga de donde venga, porque sabrá atajarlo con contundencia, basándose en un amplio y muy bien organizado servicio de inteligencia (seguramente se poyará para ello en la eficacacísima Método 3).
- Cataluña dejará de vivir del turismo y de las buenas relaciones económicas con el resto de España; su economía se asentará en una potente industria exportadora de alta tecnología, siguiendo el modelo israelí. Tiene talento de sobra para hacerlo en muy poco tiempo, pongamos unos diez o doce años.
- Cataluña no es Sefarad. Sefarad fue un invento de los Reyes Católicos que quisieron así destruir a Catalunya, donde los judíos vivían perfectamente integrados, nunca fueron perseguidos y pasaron a ser parte del pueblo catalán. Los lazos entre Cataluña e Israel no pasan por Sefarad, que no es más que un mito. Los judíos, por tanto, pueden y deben apoyar la independencia de Cataluña, donde siempre serán bien acogidos, no como en España (o lo que quede de su desguace) donde, al contrario, siempre serán perseguidos y maltratados.
- Cataluña, como Israel, tiene mar. Esto es algo que Castilla nunca le perdonó, como no se lo perdonan sus enemigos a Israel, que sueñan con arrojarla al mar.
Este es el fruto de mis
veloces investigaciones, basadas en la famosa teoría del huevo y la
castaña que, efectivamente, se parecen mucho. De la una se deriva lo
de “castañazo”; del otro, lo de “hay que tenerlo un poco mal
puesto” para creérselo e ir a predicarlo, nada menos que a Israel.
Que el viajecito triunfal hay costado un idem a las
paupérrimas y esquilmadas arcas catalanes, eso tiene poca
importancia frente a la alta misión cumplida. Además, Cataluña es
la gallina de los huevos de oro de España, no lo olvidemos, y pronto
dejará de ponerlos en corral ajeno.
jueves, 7 de noviembre de 2013
EL AUTOR Y EL LIBRO: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
(Fotos: Vicente García)
El libro ha entrado en crisis.
No me refiero al hecho de que las editoriales están en crisis (publican menos, venden menos).
Tampoco me refiero a cualquier libro.
No están en crisis los libros de cocina, por ejemplo; o los de economía y empresa; o los de autoayuda; o los infantiles; o los libros de texto (obligatorios); o los betsellers; o los fabricados expresamente para ser consumidos como cualquier producto.
Me refiero al libro de creación, de reflexión, de investigación. A la novela, la poesía, el ensayo, el pensamiento, la ciencia. Aquí, en este campo, algo está pasando, y es bueno saberlo.
Es fácil comprobar que este libro está desapareciendo de los circuitos de venta y consumo. La única explicación es que no es lo suficientemente rentable para los editores tradicionales, las distribuidoras y los libreros. Ocupa mucho espacio; es mejor dedicarlo a otros libros que se venden mejor. No hay suficiente demanda, dicen.
Así que sí, el libro ha entrado en crisis; pero no cualquier clase de libro.
Dejemos a los libros de consumo que sigan su camino: nada de malo hay en ello. No se trata de denigrarlos ni de echarles la culpa de nada: son lo que son. Pero distingamos: el libro, en su sentido cultural, es otra cosa. Sólo se parecen externamente, pero son productos radicalmente distintos.
El libro de creación y pensamiento es lo que tradicionalmente ha merecido el nombre de libro. Hoy se mezcla y confunde con el otro libro, el libro de consumo, de usar y tirar, el que no obliga a pensar, ni a reflexionar, ni da a conocer nada nuevo sobre la realidad, sobre los demás o sobre uno mismo. El libro, o te transforma, o no es libro, es mero pasatiempo. Pues este otro libro es el que hoy está desapareciendo del mercado visible del libro, y hay que reflexionar sobre este fenómeno.
A quienes más obliga a cambiar es a los autores. Creerse que, por haber escrito algo, incluso algo muy bueno, ya merece ser publicado, vendido y reconocido, eso es hoy pura fantasía. Dejarlo todo en manos del mercado, otro error. El circuito autor-editor-distribuidor-librero ya no funciona, salvo para los más conocidos que necesitarán, de todos modos, hacer constantes esfuerzos para seguir siéndolo. Para la gran mayoría, incluso para quienes hasta hace poco gozaban de cierta fama, para ese miniejército de escritores más o menos valiosos, las cosas están cambiando, y quien no sepa adaptarse acabará amargado, resentido, dando tumbos en busca de editor, mendigando atención, o maldiciendo al país y su incultura irremediable.
Hay que bajar al suelo. Hay que descender del pedestal o de la torre de marfil en la que muchos creían estar a salvo de los vientos que corren. Hay que quitarse los anillos, no hay que tener miedo a mancharse las manos. Si crees en lo que escribes, si estás convencido de su valor e interés, tendrás que promoverlo tú mismo, difundirlo tú mismo, hacerlo llegar a quien crees que puede leerlo y apreciarlo; deberás acercarte a tus posibles lectores con sinceridad, sin impostura, sin miedo a que algunos te consideren un vendedor ambulante. Tendrás que aprender a vender sin venderte, a difundir tu trabajo sin humillarte, a solicitar pero no a mendigar, a agradecer pero no a lisonjear, a dignificar tu tarea y tu vocación, pero sin sentirte por eso superior a nadie.
Tendrás que cambiar la idea que los demás y tú mismo tienes del hecho de ser escritor y aspirar a ser leído y merecidamente reconocido. Tendrás que saber que, si tu obra no aspira a la perfección, no merece la pena ser escrita. Pero una vez escrita, has de saber que te queda por delante la tarea más difícil, la de publicarla dignamente, difundirla el máximo posible y venderla del modo más beneficioso para ti, no para los distribuidores o editores. Debes negarte a que otros vivan de tu esfuerzo y tu creatividad y que, además, te sientas obligado a agradecérselo. Por tu propia dignidad, y por el valor del libro, del libro cultural, debes entender que las cosas están cambiando y que tanto tú, como los lectores, deben también cambiar.
El lector debe saber que, si quiere que el libro no muera, debe aprender a valorarlo y apoyarlo. Debe distinguir, discriminar y comprar y leer sólo aquello que de verdad le interese y le ayude a pensar, a cambiar sus ideas, a intensificar su vida. Debe buscar la información sobre los libros, allí donde hoy está: en internet. Y debe aprender a valorarla, porque hay mucho engaño, mucho vacío y mucho humo, tanto en internet como en las estanterías de los grandes supermercados.
Internet ha abierto la puerta a una nueva relación entre el autor y los lectores, pero para que de verdad desarrolle sus posibilidades, debe cambiar nuestra idea del autor y del libro. El libro de papel sigue y seguirá siendo imprescindible. Lo que vemos en la pantalla es volátil, efímero. No llega nuestro cerebro del mismo modo, no activa del mismo modo nuestros circuitos cerebrales. La pantalla carece de la consistencia "mental" y "perceptiva" del papel. Es más apropiada para los libros de consumo y entretenimiento que para estimular la reflexión y el pensamiento.
Para lo que sí sirve internet es como medio de difusión y comunicación. Esta es una herramienta que los autores podemos usar para liberarnos en parte de la tiranía del mercado, de ciertos editores y distribuidores. Hemos de utilizarla, pero sin creer que hace milagros. Su mayor inconveniente es que llega a cansar y aturdir, a volver todo tan superficial e indiscriminado que toda información o mensaje acaben en la papelera. No es, desde luego, ningún camino fácil, aunque sí nos da mayor libertad.
(Si quieres adquirir el libro Huellas judías y leonesas en el Quijote. Redescubir a Cervantes, entra y apoya su edición: http://www.lanzanos.com/proyectos/huellas-judias-y-leonesas-en-el-quijote/)
El libro ha entrado en crisis.
No me refiero al hecho de que las editoriales están en crisis (publican menos, venden menos).
Tampoco me refiero a cualquier libro.
No están en crisis los libros de cocina, por ejemplo; o los de economía y empresa; o los de autoayuda; o los infantiles; o los libros de texto (obligatorios); o los betsellers; o los fabricados expresamente para ser consumidos como cualquier producto.
Me refiero al libro de creación, de reflexión, de investigación. A la novela, la poesía, el ensayo, el pensamiento, la ciencia. Aquí, en este campo, algo está pasando, y es bueno saberlo.
Es fácil comprobar que este libro está desapareciendo de los circuitos de venta y consumo. La única explicación es que no es lo suficientemente rentable para los editores tradicionales, las distribuidoras y los libreros. Ocupa mucho espacio; es mejor dedicarlo a otros libros que se venden mejor. No hay suficiente demanda, dicen.
Así que sí, el libro ha entrado en crisis; pero no cualquier clase de libro.
Dejemos a los libros de consumo que sigan su camino: nada de malo hay en ello. No se trata de denigrarlos ni de echarles la culpa de nada: son lo que son. Pero distingamos: el libro, en su sentido cultural, es otra cosa. Sólo se parecen externamente, pero son productos radicalmente distintos.
El libro de creación y pensamiento es lo que tradicionalmente ha merecido el nombre de libro. Hoy se mezcla y confunde con el otro libro, el libro de consumo, de usar y tirar, el que no obliga a pensar, ni a reflexionar, ni da a conocer nada nuevo sobre la realidad, sobre los demás o sobre uno mismo. El libro, o te transforma, o no es libro, es mero pasatiempo. Pues este otro libro es el que hoy está desapareciendo del mercado visible del libro, y hay que reflexionar sobre este fenómeno.
A quienes más obliga a cambiar es a los autores. Creerse que, por haber escrito algo, incluso algo muy bueno, ya merece ser publicado, vendido y reconocido, eso es hoy pura fantasía. Dejarlo todo en manos del mercado, otro error. El circuito autor-editor-distribuidor-librero ya no funciona, salvo para los más conocidos que necesitarán, de todos modos, hacer constantes esfuerzos para seguir siéndolo. Para la gran mayoría, incluso para quienes hasta hace poco gozaban de cierta fama, para ese miniejército de escritores más o menos valiosos, las cosas están cambiando, y quien no sepa adaptarse acabará amargado, resentido, dando tumbos en busca de editor, mendigando atención, o maldiciendo al país y su incultura irremediable.
Hay que bajar al suelo. Hay que descender del pedestal o de la torre de marfil en la que muchos creían estar a salvo de los vientos que corren. Hay que quitarse los anillos, no hay que tener miedo a mancharse las manos. Si crees en lo que escribes, si estás convencido de su valor e interés, tendrás que promoverlo tú mismo, difundirlo tú mismo, hacerlo llegar a quien crees que puede leerlo y apreciarlo; deberás acercarte a tus posibles lectores con sinceridad, sin impostura, sin miedo a que algunos te consideren un vendedor ambulante. Tendrás que aprender a vender sin venderte, a difundir tu trabajo sin humillarte, a solicitar pero no a mendigar, a agradecer pero no a lisonjear, a dignificar tu tarea y tu vocación, pero sin sentirte por eso superior a nadie.
Tendrás que cambiar la idea que los demás y tú mismo tienes del hecho de ser escritor y aspirar a ser leído y merecidamente reconocido. Tendrás que saber que, si tu obra no aspira a la perfección, no merece la pena ser escrita. Pero una vez escrita, has de saber que te queda por delante la tarea más difícil, la de publicarla dignamente, difundirla el máximo posible y venderla del modo más beneficioso para ti, no para los distribuidores o editores. Debes negarte a que otros vivan de tu esfuerzo y tu creatividad y que, además, te sientas obligado a agradecérselo. Por tu propia dignidad, y por el valor del libro, del libro cultural, debes entender que las cosas están cambiando y que tanto tú, como los lectores, deben también cambiar.
El lector debe saber que, si quiere que el libro no muera, debe aprender a valorarlo y apoyarlo. Debe distinguir, discriminar y comprar y leer sólo aquello que de verdad le interese y le ayude a pensar, a cambiar sus ideas, a intensificar su vida. Debe buscar la información sobre los libros, allí donde hoy está: en internet. Y debe aprender a valorarla, porque hay mucho engaño, mucho vacío y mucho humo, tanto en internet como en las estanterías de los grandes supermercados.
Internet ha abierto la puerta a una nueva relación entre el autor y los lectores, pero para que de verdad desarrolle sus posibilidades, debe cambiar nuestra idea del autor y del libro. El libro de papel sigue y seguirá siendo imprescindible. Lo que vemos en la pantalla es volátil, efímero. No llega nuestro cerebro del mismo modo, no activa del mismo modo nuestros circuitos cerebrales. La pantalla carece de la consistencia "mental" y "perceptiva" del papel. Es más apropiada para los libros de consumo y entretenimiento que para estimular la reflexión y el pensamiento.
Para lo que sí sirve internet es como medio de difusión y comunicación. Esta es una herramienta que los autores podemos usar para liberarnos en parte de la tiranía del mercado, de ciertos editores y distribuidores. Hemos de utilizarla, pero sin creer que hace milagros. Su mayor inconveniente es que llega a cansar y aturdir, a volver todo tan superficial e indiscriminado que toda información o mensaje acaben en la papelera. No es, desde luego, ningún camino fácil, aunque sí nos da mayor libertad.
(Si quieres adquirir el libro Huellas judías y leonesas en el Quijote. Redescubir a Cervantes, entra y apoya su edición: http://www.lanzanos.com/proyectos/huellas-judias-y-leonesas-en-el-quijote/)
domingo, 27 de octubre de 2013
FRANCISCO RICO Y CERVANTES
He publicado este artículo en el periódico LA CRÓNICA GLOBAL
http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2013/10/rico-y-el-catalanismo-de-cervantes-1746.php
(Foto: Carlos Guzmán)
domingo, 20 de octubre de 2013
UNA ENTREVISTA SOBRE "HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE"
Me entrevista Emilio Gancelo para el suplemento literario El Filandón del Diario de León. Presento aquí la entrevista completa.
(Río Ser. Cervantes. Ancares)
-Hay
ya varios libros que han abogado por esa tesis, la de la 'leonesidad'
de Cervantes. En esencia, ¿qué argumentos aporta su libro que
no se hayan explicado ya antes?
Mi
tesis parte de una doble afirmación: Cervantes era de origen judío
y su familia procedía de las montañas y la meseta de León. Las dos
cosas van unidas. Aclaro lo de la “leonesidad”. Si por ello te
refieres a una identidad o esencia, al estilo de la que se han
inventado los nacionalismos, pues no, yo no creo en la leonesidad de
Cervantes ni en la mía propia. Otra cosa es el haber nacido o
proceder de León, un hecho determinante en algunos aspectos
fundamentales, como la influencia del habla leonesa, la experiencia
del entorno y el paisaje, las costumbres, el modo de trabajo y de
vida, los recuerdos, las vivencias de la infancia y la juventud, que
se dejan ver y entrever en el
Quijote
de manera clara y difícilmente rebatible. Hablo de la montaña, la
meseta y ribera leonesa, una zona amplia, que va desde los Ancares a
Tierra de Campos, pasando por la Cabrera, la Maragatería y Sanabria,
por simplificar.
-Teniendo
en cuenta que la teoría ha aparecido en prensa y libros, ¿cómo
posible es que a nivel global no se hable más de este asunto?
¿Es que falta algo tan contundente, quizás, como la aparición
de un 'acta de nacimiento'?
Yo
creo que nunca aparecerá ningún documento que pruebe el lugar de
nacimiento de Cervantes, y por varias rezones: no existían entonces
actas y libros de bautismo, son posteriores; Cervantes quiso
ocultarlo intencionadamente y no dejó ninguna pista fiable; hay
mucha confusión entre homónimos (existen 6 Rodrigos de Cervantes,
por ejemplo); los documentos no son muy de fiar: se falsificaban con
facilidad, se cambiaban los apellidos sin ningún problema, se
compraban testimonios, hidalguías y limpiezas de sangre... Para
colmo, a partir de mediados del siglo XVIII aparecieron
falsificadores “profesionales”, que manipularon documentos como
la supuesta acta de bautismo de Alcalá. Afirmar que Cervantes nació
en el pueblo sanabrés de Cervantes no se puede probar; lo que sí
podemos conjeturar como verosímil es que su familia procedía de esa
zona, que entonces pertenecía a Astorga. Ir más allá ni es
necesario ni riguroso. A mí me basta con mostrar que Cervantes era
de origen leonés, el primer gran escritor leonés verdaderamente
universal.
-Seguro
que ha leído los libros de Llamas y el de Eutimio Martino, ¿qué
opinión le merecen? ¿Hay algún otro, interesante, en el que se
defienda el origen leonés y converso de Cervantes?
Las
investigaciones de Eutimio y Llamas, así como las de Leandro
Rodríguez y César Brandáriz, son muy interesantes, porque intuyen
lo que yo luego trato de probar. Para mí han sido un estímulo
fundamental, pero yo trato de ser más riguroso, probar mejor las
afirmaciones basándome en una lectura crítica y atenta al texto
cervantino. Luego debo citar a Américo Castro, que fue pionero y se
atrevió a decir lo que nadie se atrevía sobre el origen converso de
Cervantes.
-¿Cambiaría
algo el que Cervantes fuera leonés (pero, y leonés, ¿de
dónde exactamente?)? Es decir, ¿qué implicaría ese
reconocimiento a nivel de RAE, instituciones, etc.? ¿Y su condición
de judío converso, qué deja traslucir?
Cambiaría
sobre todo la iconografía, la lectura, la interpretación y
valoración global del Quijote.
No estamos hablando de un simple cambio de nombres o lugares. El
paisaje y el entorno físico y cultural del Quijote tienen un valor
simbólico fundamental. La utopía individual y social que encarna
don Quijote se corresponde con el entorno pastoril, campesino y
bucólico en el que se mueven todos los personajes, al que Cervantes
añade los datos crudos de la realidad como contraste irónico y
crítico. Esto no podría haberlo imaginado, construido ni
transmitido si hubiera situado los hechos y aventuras en un paisaje
manchego que, reconocido por autores como Francisco Rico o Nabokov,
nunca aparece descrito en el Quijote, sino otro muy distinto.
En
cuanto a los efectos “institucionales” de mi libro, es algo que
no me preocupa. No busco pelear con nadie. La verdad se abrirá paso,
aunque tarde cien años. No hay que forzar el texto para verlo.
Muchas cosas saltan a la vista. Pero la Iglesia Cervantina está muy
bien organizada, no se va a venir a bajo por este acto quijotesco
mío. No me asustan las críticas, sólo quiero que el
Quijote
deje de ser un texto reverencial que nadie lee. Recuperar su
vitalidad, redescubrir su actualidad.
-¿Crees
que existe un abandono, una cierta dejadez, en cuanto al
recuerdo o puesta en valor de nuestro pasado judío? ¿A
qué crees que es debido?
Totalmente
de acuerdo. León es un caso único en la historia de los judíos de
España, porque aquí hubo, no ya una judería o aljama, sino
anteriormente una ciudad entera judía, con sus mil habitantes, sus
murallas, sus leyes y autonomía, y que se encargaba nada menos que
de la defensa de la ciudad. Esto es sorprendente, y dice mucho de la
presencia judía en el antiguo Reino de León. Te adelanto un
proyecto para el que he empezado a recabar colaboración: la
organización de un Congreso Internacional que quisiera titular
“Presencia e influencia judía en León: historia y literatura”.
Hay mucho que contar e investigar, y los leoneses tienen derecho a
conocer este pasado excepcional.
-Podrías indicar
aquí algunas frases, palabras, o párrafos, en concreto, que tú
consideres significativos, del Quijote, donde se aprecia esas raíces
o huellas leonesas..
Esquemáticamente:
Referencias a las Lagunas de la Lampreana o Villafáfila, a las
aceñas del Duero, la Sierra o Peña Negra de la Cabrera, al cultivo
y fabricación del lino (muy extendido en León, nunca en la Mancha),
los carros chillones tirados por bueyes, la presencia de lobos y
osos, la montería del jabalí, el origen de los Quijada en
Villagarcía de Campos, los apellidos Cervantes y Saavedra, las
afirmaciones del capitán cautivo (alter ego de Cervantes), el
paisaje de las riberas del Esla (el mismo de la Diana
de Montemayor),
los
palomares, la distinción entre patio y corral, los duques sin nombre
(los duques de Benavente), Dulcinea villana de Sayago, la Tierra de
Campos (encubierta bajo los campos de Montiel), citas de la Pícara
Justina (judía de Mansilla de las Mulas), leonesismos abundantes y
modalidades del habla leonesa, la vegetación, la orografía, los
oficios y labores del campo, rabeles, mastines, jugar o birlar a los
bolos, la lucha leonesa, la calderada, la cecina... Y en general la
influencia de la cultura hebrea, presente en los más de cien
asentamientos judíos que existieron en esta amplia zona que llega
hasta Valladolid.
ACLARACIÓN:
El libro está en proceso de financiación para su publicación. En
principio no se distribuirá por las librerías, así que quien
quiera adquirirlo habrá de solicitarlo a través de la plataforma
lanzanos.com
sábado, 5 de octubre de 2013
CERVANTES CONOCÍA ZAMORA Y LAS ACEÑAS DEL DUERO
Sostengo en mi libro HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE que Cervantes necesariamente tuvo que conocer las montañas y la meseta de León, una zona que va desde los Ancares y la Cabrera hasta Tierra de Campos, pasando por Zamora. Para demostrar que conocía Zamora basta leer el pasaje en que don Quijote y Sancho cogen una barca y se dejan llevar por la corriente del río hasta unas aceñas y a punto están de ser atraparlos por uno de sus grandes rodeznos, que acaba destrozando la barca. Lea el lector sin prejuicios y observe la foto del río Duero a su paso por Zamora, con esas aceñas sobre el fondo de la ciudad. Si conoce las fértiles riberas del Duero o el Esla, ponga un poco de imaginación y entenderá la añoranza que siente don Quijote a verlas.
Dos días después que salieron de la alameda llegaron don Quijote y Sancho al río Ebro, y el verle fue gran gusto a don Quijote, porque contempló y miró en él la amenidad de sus riberas, el sosiego de su curso y la abundancia de sus líquidos cristales, cuya alegre vista renovó en su memoria mil amorosos pensamientos. (...)
Y dando un salto en él, siguiéndole Sancho, cortó el cordel, y el barco se fue apartando poco a poco de la ribera (...)
En esto, descubrieron unas grandes aceñas que en mitad del río estaban, y apenas las hubo visto don Quijote, cuando con voz alta dijo a Sancho:- ¿Ves? Allí, ¡oh amigo!, se descubre la ciudad, castillo o fortaleza donde debe de estar algún caballero oprimido, infanta o princesa malparada, para cuyo socorro soy aquí traído.
-¿Qué diablos de ciudad, fortaleza o castillo dice vuesa merced,señor? -dijo Sancho-. ¿No hecha de ver que aquéllas son aceñas que están en el río, donde se muele trigo?
Aceñas de Zamora.
López Heptener, 1950.
Calla, Sancho -dijo don Quijote-, que aunque parecen aceñas no lo son, y ya te he dicho que todas las cosas trastruecan y mudan de su ser natural los encantos.
(Don Quijote de la Mancha, II, cap. 29)
Cervantes escribe Ebro y Zaragoza pero en su mente está el Duero y Zamora (fonéticamente similares) con sus aceñas. Cervantes escribe partiendo de la realidad que conoce, sobre la que construye luego la ficción. Necesita referencias concretas para luego transformarlas, transmutarlas y trasponerlas de acuerdo con las necesidades del relato. Como don Quijote, para "encantarlas", las "trastrueca y muda", porque a esta altura del relato don Quijote ya no sufre alucinaciones, simplemente interpreta la realidad en función de sus deseos y su ansia de aventuras. Lo que nos interesa destacar es que Cervantes no inventa o fantasea primero, y luego escribe, sino al revés. Aunque hubiera pasado por Zaragoza a orillas del Duero, nunca habría visto allí aceñas. Molinos de agua sí, pero no aceñas, que son unos molinos harineros de agua que nunca han existido en el Duero y sí, y abundantes, en las aguas del Duero y sus afluentes, desde Tordesillas a Zamora, como hoy todavía podemos contemplar.
NOTA, PARA LOS INTERESADOS: Mi libro sólo se puede adquirir a través de la plataforma
(Si te interesa tenerlo, no tardes en encargarlo).
domingo, 29 de septiembre de 2013
CERVANTES Y LA AUTOEDICIÓN
La
autoedición no es un fenómeno nuevo: ya existía en tiempos de
Cervantes. En el
Quijote encontramos
un pasaje que tiene hoy plena vigencia.
Cervantes
nos cuenta la visita de don Quijote a una imprenta de Barcelona,
donde se encuentra con un autor y entabla con él una conversación
en la que nos aclara que los libros se imprimen “por cuenta del
autor” o “vendiendo el privilegio a algún librero”, o sea,
editor.
Cervantes ironiza sobre las fantasías del autor que se
“autoedita”: “Por
mi cuenta lo imprimo -respondió el autor- y pienso ganar mil
ducados, por lo menos, con esta primera impresión”,
que es “de
dos mil cuerpos (ejemplares)
y se han de despachar a seis reales cada uno en daca las pajas”
(o sea, que se los quitarán de las manos).
Don
Quijote le replica que hace muy mal las cuentas, pues “parece
que no sabe las entradas y salidas de los impresores y las
correspondencias que hay de unos a otros”,
es decir, que parece desconocer que entre impresores, editores y
libreros apañan y falsifican las cuentas, engañando así a los
autores.
Se
defiende entonces el autor con estas reveladoras palabras: “Pues,
¿qué? ¿Quiere vuestra merced que se lo dé a un librero que me dé
por el privilegio tres maravedís, y aun piensa que me hace merced en
dármelos?”
Cervantes
se burla de las fantasías del autor que se “autoedita”, al mismo tiempo que critica a libreros y editores. Nos
enteramos que la tirada de una edición en su época era de unos
2.000 ejemplares, algo que hoy incluso resulta casi inimaginable,
pues la edición de la mayoría de los libros no llega a 1000. La
cuentas del autor son teóricamente reales, pero sólo en el caso
de que vendiera esos 2000 ejemplares él directamente, sin
intermediarios, lo que resultaría, entonces y ahora, imposible (el
Quijote
se vendía 290 maravedís el ejemplar, y el cálculo de este autor es
de 204 maravedíes para cada ejemplar de su libro; una docena de
huevos valía entonces unos 63 maravedís, y un pollo, 55).
Nos dice que un librero le daría, si no lo autoeditara, 3 maravedís por la venta de cada
ejemplar, lo que es verdaderamente abusivo, aunque no sabemos si
exagera. De cualquier modo parece que el autor incluso cobraba menos
que hoy (máximo un 10%), lo que explica el que Cervantes, a pesar del éxito del Quijote y de las
Novelas ejemplares, siguiera sumido en la pobreza.
Todo,
más o menos, sigue ocurriendo hoy, con la diferencia de que hoy la
cultura escrita va camino del estercolero. Es otro de los objetivos de la
crisis en que nos han metido.
Hago estas reflexiones a propósito de mi intento de autoedición del libro "HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE. REDESCUBRIR A CERVANTES"
lunes, 16 de septiembre de 2013
HUELLAS JUDÍAS Y LEONESAS EN EL QUIJOTE
Esta es la portada de mi nuevo libro.
Puedes apoyar su publicación entrando en
http://www.lanzanos.com/proyectos/huellas-judias-y-leonesas-en-el-quijote/
Verás aquí cómo puedes recibir el libro a través de correo postal en cuanto se publique. Muchas gracias por tu interés.
El
libro que te ofrezco es el fruto de una larga investigación sobre el
Quijote, uno de los
libros más importantes e influyentes de la historia. A pesar de las
muchas interpretaciones y estudios que se han hecho de la obra, nunca
se ha realizado una lectura profunda sobre las claves judías que
Cervantes dejó a lo largo del texto, que son muchas más de las que
hasta ahora habían sido descubiertas. Presento un conjunto de datos
y referencias que muestran de modo indiscutible el origen
judeoconverso de Cervantes y cómo la cultura y la tradición judía
influyó en su vida y en su escritura. Vivimos hoy un renacer del
pensamiento y la cultura sefardí en nuestro país, el interés por
descubrir las profundas raíces y las huellas hebreas que han
conformado nuestra cultura y nuestro modo de pensar y de ser. España
no sería lo que es sin Sefarad.
Sefarad pervive en innumerables rincones de nuestra geografía.
Hablamos de huellas físicas, pero también invisibles, culturales,
psicológicas, que son más decisivas. Podríamos decir, en sentido
real, no figurado, que gran parte de los españoles de hoy somos, o
seguimos siendo, hispanojudíos. A todos ellos interesará
especialmente este libro, que les ayudará a comprender mejor la
importancia decisiva que tuvo la persecución y expulsión de los
judíos de nuestro país.
Pero
también quiero reivindicar el origen leonés del linaje de Cervantes
y la vinculación que nuestro escritor tuvo con las
Montañas y la Meseta de León, esa zona del Noroeste peninsular que
coincide con el antiguo Reino de León, en la que encontramos los
Ancares, la Cabrera, la Maragatería, el Páramo, Sanabria, Sayago o
Tierra de Campos, por citar un conjunto de comarcas cercanas y
relacionadas entre sí, que tienen que ver con las “montañas de
León” que cita Cervantes y los numerosos ríos que descienden de
ellas hacia el Duero, formando las fértiles riberas, los montes y
campos que constituyen el verdadero paisaje del Quijote,
un espacio real que está en la base de ese espacio simbólico e
imaginario que adquiere en la ficción novelesca una importancia
decisiva.
Mi
propósito ha sido unir el rigor de la investigación con la claridad
y amenidad expositiva, huyendo tanto de las interpretaciones
fantasiosas de algunos aficionados como de las arbitrarias
afirmaciones de muchos académicos. Con cierta osadía, pero con
plena confianza en mis investigaciones, descubrimientos e
interpretaciones, te ofrezco la posibilidad de apoyar este proyecto
de publicación que, con tu ayuda, pronto podría ver la luz y llegar
a tus manos. http://www.lanzanos.com/proyectos/huellas-judias-y-leonesas-en-el-quijote/
P.D. ACLARACIONES: Me escriben muchos amigos pidiéndome que les explique este proyecto y aclare cómo pueden apoyarlo. Trataré de hacerlo:
P.D. ACLARACIONES: Me escriben muchos amigos pidiéndome que les explique este proyecto y aclare cómo pueden apoyarlo. Trataré de hacerlo:
1) Lo primero que hay que hacer es ABRIR LA PÁGINA y REGISTRARSE en lanzanos.com en la dirección que aparece aquí abajo.
2) LEER la descripción del proyecto (en que justifico y explico lo que pretendo) y ver las opciones que aparecen a la derecha, que vienen señaladas con números: 15 euros, 32 euros... etc.
3) Debajo de cada opción aparece la palabra "apoyar". Si pinchas aquí, empieza el proceso para poder SOLICITAR el número de ejemplares que quieras recibir por correo postal.
4) No hace falta registrarse en Facebook. Registrarse no implica ningún compromiso, es un trámite necesario para que la plataforma pueda gestionar tu solicitud y controlar el proceso. Puedes poner el nombre de usuario y la contraseña que quieras, con tal de que no la olvides para cuando quieras volver a entrar en la página y enterarte de cómo va el proceso, o para pedir la información que quieras.
5) RELLENAR el formulario que aparezca, necesario para formalizar legalmente el proceso y la solicitud individual.
6) Te pedirán un número de CUENTA para cargar la cantidad que hayas solicitado, pero sólo se hará efectivo el cargo cuando se haya alcanzado la cantidad global del proyecto. Si no se alcanza la cantidad necesaria para llevar adelante la publicación del libro, todo el proceso se para y no se carga a los mecenas ninguna cantidad.
7) El proceso bancario es TOTALMENTE SEGURO, privado y absolutamente controlado, pero, para los que quieran, también se puede realizar el pago a través de una cuenta PayPal.
8) Todavía existe otro procedimiento: el pago mediante un VALE específico con un código que yo puedo entregarte personalmente y que te servirá de justificante del pago en efectivo. También te puedo enviar por e-mail el CÓDIGO
El libro tendrá unas 350 páginas y se enviará a los mecenas a través de correo postal en cuanto esté publicado SIN GASTOS DE ENVÍO, que será inmediatamente después de acabado el proceso.
MUCHAS GRACIAS POR TU INTERÉS
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