MIS LIBROS (Para adquirir cualquiera de mis libros escribir a huellasjudias@gmail.com)

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domingo, 15 de mayo de 2011

LA POESÍA EMPERRADA DE JUAN GELMAN

(Foto: Jesús Rodríguez)

Te propongo un acertijo: adivina cuál de estos dos poemas pertenece al último libro del Premio Cervantes Juan Gelman, “El emperrado corazón amora

LA ESTELA

Dos cuerpos jóvenes cavaron

una pared silenciosa del barrio

hace mucho tiempo. Ahí está

sin morir, pura, dialoga todavía

con la pasión.

En sus ladrillos quedó la diosa

que cultiva vidas interiores,

se oyen los potros que

galoparon una noche,

conocieron el todo de la nada

y la extrañeza de los cuerpos.

La centinela tiene

fuegos apenas recordados, ahorca-

ditos

en la sangre que vino después.

¿Adónde va el porqué desasido del

cuándo?

Pasaron la espada por

las manos que despertaban pechos,

noticias de ropas caídas.

ENTRESHIJO

No se escucha morir el cadáver

con mano solapada testigo

de

otras noches.

Todavía el odio

desnutrido de espadas

que no fueron

el hoy, el ayer y nunca.

El niñito al lado, la espátula, el dragón

comió palabras dulces

como movimientos de la necesidad.

Emperrado corazón

que husmorea el hueso del

hoy.

Posibles repuestas:

1) Ninguno de los dos es de Juan Gelman: son muy malos.

“) Los dos son míos: son increíbles.

3) El primero es de Juan Gelman y el segundo mío: el primero es tan malo como el segundo.

4) El primero es mío y el segundo de Juan Gelman: el primero es mucho mejor que el segundo.

5) Los dos son de… (poner aquí casi todos los premios Loewe o cualquiera de los premios que publica Visor, por ejemplo): tienen que ser muy buenos; de lo contrario, no habrían sido premiados.

6) El primero es de Juan Gelman y el segundo de un poeta desconocido: el de Juan Gelman es evidentemente mucho mejor: Juan Gelman es Premio Cervantes. El segundo es una mala imitación de la excelente poesía emperrada de JG.

Para no marear más al lector: La respuesta correcta es… ¡la tercera!... ¡o la sexta!

Dice una crítica, Ainhoa Sáez de Zaitegui: “Gelman ayunta palabras como bueyes, las somete al yugo para pulir el diamante. El encabalgamiento le rompe las piernas, la metáfora la distorsiona (se supone que a la palabra o a la poesía, no hay concordancia) hacia lo inaudito” (EL Cultural, p.17, 6 al12 de mayo de 2011).

Al lector que no se deja embaucar por los premios ni obnubilar por el incienso de los turiferarios: ¿Entiendes algo? ¿Qué sientes, qué piensas, qué imaginas al leer poemas tan estrafalarios como estos? ¿Alguna idea nueva, algún temblor inesperado? ¿Te sugiere algo eso de que “dos cuerpos –aunque sean jóvenes– caven una pared silenciosa del barrio”? Que una pared “dialoga todavía con la pasión”? ¿Logras imaginar a unos “fuegos ahorca-ditos en la sangre que vino después”?

“Siente lo que piensas” y “piensa lo que sientes”. Luego, responde.

sábado, 7 de mayo de 2011

¿SOMOS UN AGUJERO NEGRO?


Tengo una cueva al fondo de mis ojos, una cueva que acaba en un agujero negro que todo lo engulle. Soy un imán que atrae las partículas del universo y las lleva hacia ese agujero que está en el centro de mi ser. Quizás cumplamos una función ecológica: absorber la energía que nos llega de los confines del universo para llevarla hacia ese adentro que comunica con el infinito. Somos receptores-transmisores de energía. La pasamos de este mundo a otro que desconocemos.

Al fondo de mis ojos, pero también de mis oídos, y de mis manos, y de mi lengua. Al fondo de mi pecho. En el centro de mi cuerpo, donde hay un torbellino invisible que atrapa todo lo que me rodea, lo disuelve y lo hunde en la nada. Y nada puedo hacer para retenerlo: me traspasa, me sobrepasa y se va.

Sí, vivir es morir hacia adentro. Muero a cada instante. Muere todo lo que percibo, veo y palpo. Este irremediable asomarme al abismo. Nada permanece en mí. No me iré: ya me voy. No voy a morir: ya muero. La muerte no llegará: ya está aquí. Sólo soy un darme cuenta. El temblor, el pavor, la vibración del asombro. Asomado a la infinitud. Ese disolverme en el no ser. Ese pasar del ser al no ser y del no ser al ser.

sábado, 30 de abril de 2011

PUBLICACIÓN DE LAS "MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ"


HE AQUÍ LA PORTADA DE MI LIBRO "MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ"

Ya se puede solicitar a través de esta dirección:


LA EDITORIAL ME INDICA QUE A LOS PRIMEROS QUE ADQUIERAN LAS "MEMORIAS" SE LE ENVIARÁ TAMBIÉN COMO OBSEQUIO EL LIBRO "LA MAGIA DE LAS PALABRAS" de Amando de Miguel. NO SE COBRAN TAMPOCO LOS GASTOS DE ENVÍO.
(¡No está mal, la verdad!). TODOS LOS LIBROS IRÁN FIRMADOS POR EL AUTOR, ADEMÁS.
EL LIBRO ESTARÁ EN LAS LIBRERÍAS A MEDIADOS DE MAYO.

Ya he hablado de este libro en otras entradas. Como resumen, he aquí el texto de contraportada:

La historia apasionante de un judío sefardí. Una vida llena de aventuras y experiencias insólitas. Un viaje desde la Rumanía nazi y comunista a la añorada Sefarad, pasando por el Israel de 1948, de los kibbuts y el conflicto palestino, la Alemania de los años sesenta y la España de los últimos años del franquismo y la transición democrática. Dan Kofler, músico y pintor, es la encarnación viva del errante, del desterrado, del artista que incansablemente indaga sobre el sentido de la vida y la búsqueda de la verdad y la perfección del arte, enfrentándose a sus éxitos y fracasos con una entereza y pasión que conmoverá al lector desde la primera página.

Santiago Trancón ha recreado en estas Memorias, con una prosa ágil y precisa, no sólo la vida del protagonista, sino su propia aventura, desde el primer encuentro con Dan Kofler en una cueva de Toledo, a la indagación sobre el pasado judío de nuestro país, la herencia milenaria de una cultura que está en la base misma de lo español, cuyas huellas descubre el narrador a cada paso y en las que encuentra las claves del pensamiento, la psicología y el modo de ser de tantos españoles de ayer y de hoy. La reconstrucción biográfica se convierte así, no sólo en una inquietante novela, sino en un deslumbrante documento histórico y filosófico que no dejará indiferente a nadie, pues el lector se verá empujado a realizar su propio viaje, preguntándose sobre el sentido de su vida y el misterio de la existencia.

domingo, 24 de abril de 2011

CERVANTES, JUDÍO CONVERSO (II)

(Foto: Juan Santos)

Ha tiempo escribí una entrada con el mismo título. En el libro “Memorias de un judío sefardí”, de próxima aparición, cuento con más detalle el origen converso de Cervantes. Reproduzco aquí parte de ese texto.

Les explico que está claro que Cervantes provenía de una familia de conversos. Su padre era cirujano, él se dedicó a algunos negocios que desconocemos y fue recaudador de impuestos... Aunque no debía de ser lo suyo, porque acabó en la cárcel. Fue excomulgado dos veces, y no sabemos muy bien por qué. También intentó ir a América en dos ocasiones, y no lo consiguió. Estaba prohibido a los conversos.

Lo que llama mucho la atención, prosigo, es que nada más empezar la novela nos describa con detalle lo que come don Quijote, y ahí aparece eso de “duelos y quebrantos los sábados” para referirse a un plato consistente en “huevos fritos con tocino o chorizo”.

¿Quiénes podían llamar a ese plato “duelos y quebrantos”, sino los conversos? Sólo para ellos era un dolor y un quebranto de la ley comerlo, y además, los sábados. Menéndez Pelayo recoge un romance sefardí que habla de “trobad olla que no quiebre / trobad nunca con anguila / ni mucho menos con liebre”. Trobar es componer. La olla es el pote, el puchero, donde se hacía el cocido. “Olla que no quiebre”, o sea, que no contenga ni anguila ni liebre... O sea, comida no kósher (impura).

Por cierto, este plato tan español, el cocido, seguramente proviene de la olla que los judíos preparaban los viernes para no tener que cocinar en shabbat, en sábado. La olla de don Quijote lleva “más vaca que carnero”, no cerdo, lo más habitual. Don Quijote no come nunca cerdo ni dice que es cristiano viejo, a pesar de ser hidalgo, algo que sí afirma Sancho Panza.

No aparecen en el libro, ni catedrales ni iglesias, sólo una, con la que “se dan”, y de noche. Don Quijote lucha contra los molinos de viento, que son gigantes con un aspa muy grande (el símbolo de la Inquisición); salva a los galeotes, que la mayoría eran judaizantes o conversos tornadizos condenados a galeras por la Inquisición...

Y un último dato que a mí me parece revelador. En El retablo de las maravillas, ese embuste tan parecido al cuento del rey desnudo, dice que si alguien no puede ver las maravillas del retablo es señal de que es converso... Si no se deja engañar..., es converso. Si no ve lo que los otros ven..., converso. ¡Qué poco se necesitaba para acusar a alguien de criptojudío!... Hasta eso de la Mancha aventuran algunos que alude a la mancha de ser judío, la falta de pureza de sangre, verdadera obsesión colectiva en la época de Cervantes.

Ah, y Cervantes se casó con una judía, Catalina de Salazar, y tuvo una amante, también judía, Ana Franca de Rojas…

lunes, 18 de abril de 2011

MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ (El tulipán)

(Foto: Eduardo Blanco)

Como mi casa se situaba al lado de la montaña, mi gran afán era salir a recorrer el campo, solo, perderme por ahí. Un día me fui más allá, al siguiente valle, caminando, y de repente veo una cosa que… Mira, cuando el milagro ocurre ya no es milagro. Porque es milagro cuando lo piensas, en la fantasía, pero en el momento en que se materializa ya pasa al mundo real, y eso es lo fantástico.

Pues iba yo por ahí, solo, y de repente noto cómo sale de la tierra algo, despacio, de manera lenta, pero se veía brotar y crecer. Observo una cosa de un color amarillo anaranjado y rojo. Era un tulipán silvestre. Nada más verlo me da una taquicardia, unas palpitaciones que se me sale el corazón del pecho. Porque nunca había visto un tulipán, y era de una hermosura fascinante. Al acabar de abrirse noté cómo se llenaba mi corazón, y todo mi cuerpo, de ternura y amor. Me agacho, lo miro y de pronto el tulipán…, el tulipán empieza a hablarme. Yo pienso ahora racionalmente: ya no tenía dos años, sino más de cuatro, y sabía bien que las flores no hablan, ni mi perro, ni mi burro, y las plantas que tengo alrededor de mi casa no me hablan. Pero aquel tulipán empiezó a hablarme con una voz cálida, baja de tono, suave, como soplando o susurrando, se abre frente a mí y me dice, Dani, quiero ser tu amigo, y le digo, yo también, pero cómo es que hablas… Y contesta: Hablamos, pero no todo el mundo nos escucha; y además, no hablamos con todo el mundo… Me pide: Ten cuidado de no pisarme, porque soy muy frágil. No, no, por Dios, no te preocupes. Yo, lleno de emoción, me acerco, le doy un beso y se me llena toda la cara de un calor dulce… Me dice: Ven todos los días a verme. Y le hago la promesa: Ten por seguro que todos los días voy a venir a verte.

Me vuelvo a mi casa con la preocupación de que nadie lo pise, con el deseo de que nadie lo descubra. No le cuento lo que me ha ocurrido a nadie, ni a mi padre ni a mi madre, pensando que no me van a creer, que se van a reír de mí. Así que fue un secreto entre el tulipán y yo. Y todos los días iba a verlo, hasta que después de mi cumpleaños, el tulipán me dice, mira, mi tiempo se está acabando y yo voy a desaparecer, no dijo la palabra morir; ven a verme el año que viene, por la misma época. Me despido de él, voy a verlo al día siguiente y lo encuentro más mustio, apagándose, y ya no me hablaba. Unos días después desapareció. Esto se quedará grabado en mi mente hasta el último instante en que me muera. Me sentí muy privilegiado porque un tulipán me hablara. He revivido muchas veces esos momentos y lo que entonces sentí. Lo he guardado en mi interior como un tesoro. Poco después, en la escuela nos leyeron ese pasaje en que Salomón habla con las piedras, las rocas, las plantas… Todos los niños se reían menos yo. Yo sabía que Salomón podía haber hablado con las flores, porque yo tenía la prueba, a mí mismo me había hablado un tulipán. Yo pienso que los niños, y más a esa edad, no son tan fantasiosos como la gente cree. Son mucho más realistas de lo que parece. Lo que pasa es que ven con otros ojos, otro estado de conciencia, mucho más cercana quizás a nuestro estado primitivo, en el que vivíamos muy conectados con la naturaleza.

jueves, 14 de abril de 2011

MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ (El milagro)

(Foto: Asier Castro)

Cuando mi madre tenía siete años de edad, su madre enferma del corazón y muere. Se trasladaron entonces de Paskan a Bucarest. Un hermano de mi bisabuelo Isaac Goldstein, llamado Abraham, era un gran rabino, muy religioso y místico, que al final de su vida prometió ir andando desde Paskan a Jerusalén con más de 100 años, y lo cumplió. Al poco tiempo de llegar murió y está ahí enterrado, en Jerusalén. Este hombre era un santo, un grande en la Torá. Un día viene a visitarlo otro rabino de Polonia, para intercambiar ideas. Van los dos paseando por el campo, interpretando los misterios ocultos del Bereshit, oscurece y ellos siguen hablando. Era una noche cerrada, sin luna, pero abigarrada de estrellas, y de repente el rabino de Polonia se para, le coge las manos, mira al cielo y dice: Abraham, pide ahora algo, que es el momento. Él anuncia: Que todos mis hijos mueran en avanzada edad, que tengan larga vida... Y le contestó el rabino de Polonia: Hecho.

Muchos años después, Abraham se fue un día a Bucarest, y mientras él está allí, una de sus hijas, Sara, se muere; tenía treinta y tantos años. Todo el mundo conocía la promesa. Los judíos entierran a sus muertos muy pronto, igual que los musulmanes. Así que el médico viene, le toma el pulso, está fría, está muerta. Le mandan un aviso a su padre, Abraham, para que venga rápidamente. Viaja toda la noche y llega por la mañana. Le dicen: Sara ha muerto. Él replica, no, no puede ser. Pero es lo que ha dicho el médico, tenemos que enterrarla. Todo esto me lo contó mi madre. Entra en la habitación, mira, ya estaba con la sábana tapándole la cara, y va entonces y le grita: ¡Súrale, Súrale, levántate!.. Y se levantó. Murió luego con más de 80 años. Todos los demás hijos pasaron de noventa…

Es una historia que me impresionó mucho de niño y me impresiona ahora. Estaba muerta de verdad, yo lo creo así. ¡Levántate, levántate!.. Mi madre me dice: No sabes de la familia de santos que vienes... Es verdad que esa parte de la familia de mi madre, los Goldstein, eran muy religiosos, muy metidos en el misticismo y la Cábala. De ahí le venían esos poderes a Abraham. Mi madre tiene ahora 94 años. Mi tío Marku murió con 98... Así que provengo, por parte de esta rama de la familia de mi madre, de antepasados longevos.

viernes, 8 de abril de 2011

MEMORIAS DE UN JUDÍO SEFARDÍ (El cuadro)

(Foto: Josúa Rodríguez)

En el 2009 inicié la elaboración de un libro basado en las Memorias de un judío sefardí llamado Dan Kofler, conocido en el mundo de la música como Dino del Monte. Lo acabé un año después. Es un volumen de 750 páginas en el que recreo la azarosa y apasionante vida del protagonista. Al mismo tiempo, cuento el proceso de acercamiento al mundo judío del narrador, que le lleva a conocer su origen judeoconverso. Paralelamente se da a conocer la enorme presencia de la cultura hebrea en nuestro país a lo largo de la historia y se reflexiona sobre el judaísmo, la cábala y el sentido espiritual de la vida.


El libro se va a publicar en la editorial INFOVA, y no tardará en estar en las librerías. Como en él abundan reflexiones que pueden interesar a los lectores de este cuaderno virtual, iré entresacando pasajes del mismo y ofreciéndolos para quien quiera hacerse una idea de su contenido. Espero que el carácter fragmentario de los textos no impida el disfrute de su lectura.



Se ha hecho de noche. Antes de irme, de subir a mi coche para regresar a Madrid, le pido que me hable de ese inquietante cuadro que preside el salón. Me pide que me levante y lo acompañe. Me coloca delante del cuadro y dice que lo observe bien. La luz del techo lo ilumina. Veo a una mujer rubia, con una melena ondulada cayendo sobre sus hombros hasta sus pechos. Está totalmente desnuda, con los senos bien simétricos, medianos, los pezones oscuros, erectos, pero la figura no inspira un erotismo ni una sensualidad directa, sino algo oscura. Está sentada sobre un sillón de terciopelo rojo, en actitud hierática, como una reina en su trono. Por arriba, en un cielo extraño, enmarcándola, aparece un dosel, como un zimbal, cuyos pies son columnas barrocas, salomónicas. Este mueble flota en el aire, por encima de la mujer. Su cuerpo desnudo es bello, con curvas armoniosas, pero su rostro se muestra rígido, la mirada al frente, pero algo borrosa.

Dino me pide que sin dejar de mirar a la figura femenina me vaya alejando hacia la izquierda. Ocurre entonces algo que me deja sin palabras. Todo el cuerpo de la mujer, menos su cabeza, va girando conmigo. Sus piernas, muslos y brazos (que reposan sobre el sillón) van moviéndose, desplazándose hacia mi lado. Ese movimiento tiene algo de erótico profundamente inquietante. Dino hace que vuelva al centro y ahora que gire hacia el otro lado, hacia la derecha. Ocurre el mismo fenómeno.

Le pido explicaciones y él me dice que este efecto óptico juega con el misterio de la percepción, el ojo que mira y el cerebro que ve. Técnicamente es complicado, porque se trata de jugar con la perspectiva de un modo muy preciso y sutil, una ligera asimetría de las piernas, los brazos y los pies del sillón.

Todavía guarda más misterios este extraño cuadro. Dino va apagando poco a poco las luces del salón, y a medida que hay más oscuridad en la sala, el fondo del cuadro parece más iluminado. Ya sin luz directa, es como si desprendiera un resplandor de nieve, intenso, que sale del fondo, una luz que, no sé por qué, me digo que viene del infinito. El infinito no tiene centro, cualquier punto es su centro, no tiene límites por ningún lado. Así esta luz se sale del cuadro y no sabemos dónde acaba ni dónde comienza.

-Este cuadro se titula La mujer y su destino. Esa mujer es Hanna, y ya te contaré otro día por qué tiene los pies manchados de tierra y una lágrima de sangre que cae sobre su pie derecho.

(P.D. Se trata de uno de los cuadros pintados por Dan Kofler)

domingo, 27 de marzo de 2011

CUANDO SE PARA EL TIEMPO

(Foto: Daniel Montero)

Se precipita la luna, con su resplandor anaranjado, sobre los tejados… Se precipita, pero está fija, inmóvil sobre un cielo azul, y todo es silencio, todo irradia presencia, un estar ahí del mundo, totalmente real. Los tejados son de pirraza, y esto que veo es una aldea perdida entre montañas. Aquí he estado en otro tiempo. Aquí he vivido. Las calles, estrechas, muestran piedras descarnadas que han ido desgastando las ruedas de los carros, formando surcos. La lenta rueda del tiempo ha dejado huellas de su paso invisible. Una larga calle, retorcida, recorre la aldea, subiendo hacia la ladera de los castaños. Con lluvia y nieve, he pisado el barro entre las rocas horadadas, las losas de los patios, las ramas de las urces y las retamas. Aquí viví en otro tiempo. ¿Qué queda de mí aquí? Respiré este aire puro, el aroma del tomillo, el olor seminal de los castaños, la hierba recién segada. Un rebaño de cabras pasaba cada atardecer junto a mi puerta. ¿Qué se quedó de mí entre estas piedras, entre el humo de las chimeneas, el musgo de los tejados, la niebla de las mañanas de primavera? Como girones de lana entre las zarzas. Trozos de mí. Por los rincones donde hemos pasado, acurrucados en el silencio, muriendo suavemente, desvaneciéndose a un ritmo muy lento, como el desmoronarse de la roca. Hay una geografía personal, un mundo construido con los lugares en los que hemos vivido. Recorreremos ese territorio por última vez, al final. Los lugares que vimos, allí donde la presencia del mundo se hizo real. Allí donde quisimos quedarnos. Allí donde todo de pronto se paró, permaneció recogido, respirando, sumergiéndose en la eternidad. Antes de entrar en el último sueño, despertamos para ver todos esos lugares sagrados. El último viaje. La despedida. Recogeremos los fragmentos, los momentos en los que descubrimos la presencia de lo invisible, en los que vimos lo invisible, y amasaremos con esas experiencias nuestro verdadero ser. Estamos hechos de la sustancia del espacio, allí donde el tiempo se para. Con los fragmentos sagrados de nuestra vida se construye el espacio de otros mundos, allá donde acaso vayamos a parar, después de olvidarlo todo.

martes, 22 de marzo de 2011

TEORÍA DE LA INCERTIDUMBRE

(Foto: Daniel Montero)

¡Qué tiempo, el que ahora estamos viviendo! ¡Y qué espacio, el que ahora nos rodea! ¿Se acelera la historia, se precipita el apocalipsis?

Cuantos más elementos intervienen en un momento dado, mayor es la entropía, la invasión del desorden y el caos. El mundo se ha hecho insoportablemente complejo. A los elementos de la naturaleza hemos añadido tanta basura, tantos aparatos, tanto enredo, tantas redes y cachivaches… La cacharrería humana es ya el bosque más extendido por toda la superficie de la Tierra. Y por sus entrañas, llenas de cables, túneles, cañerías… Y por el cielo, inundado de chatarra, de humo, de partículas asesinas.

No hay imagen más poderosa, más elocuente, que ese mar negro que invade las ciudades y sepulta los cuerpos entre montañas de escombros. Todo, de pronto, se convierte en lo que es, basura, putrefacción, un revoltijo de desechos, un violento deshacer y destruir todo lo que el hombre ha construido a su alrededor para separarse del mundo, para aislarse y encerrarse en su propio nido, para crear un universo artificial paralelo.

Aquí hay luz, contra la noche. Aquí nos sobra la ropa, estemos en el desierto o nos rodee la nieve. Aquí hay pantallas, aunque el mundo real desaparezca. Aquí hay máquinas, aunque las manos se vuelvan artríticas. Aquí hay energía atómica, aunque nos estallen las pupilas. Aquí hay coches, trenes, aviones muy veloces, aunque viajemos dormidos. Aquí hay bombas, toneladas de bombas, para añadir otro montoncito de cadáveres chamuscados a la gran hoguera.

¿Qué hacer? ¿Qué podemos hacer? La impotencia, la indefensión aprendida nos paraliza. Es tan colosal el poder de los poderosos, de los que hacen negocio con el plutonio y el uranio, con el petróleo, con las bombas, con los terremotos, con los tsunamis, con la muerte y el dolor, con la resignación y el miedo, con los cachivaches, con la chatarra, con la incertidumbre de todo cuanto nos rodea…

No enmudecer, al menos, me digo. No callar, al menos. Ser conscientes del delirio, de la enorme capacidad que tiene el hombre para convertir la locura y las alucinaciones en realidad. ¿De dónde nacieron los campos de exterminio, las cámaras de gas, las zanjas llenas de cadáveres esqueléticos, miles, millones de cuerpos apilados como basura? Eso fue ayer, hace un par de horas, y durante el tiempo transcurrido no han cesado de llenarse de huesos y ojos desorbitados todas las fosas del mundo, desde África a Japón, de las cunetas de los pueblos de España a los mares argentinos, de Chernóbil a Haití. ETA y Las Azores, Gadafi y la OTAN, el Corán y el Pentágono… Sí, ya sé que no es lo mismo, no es lo mismo. Sin embargo, una misma corriente de delirio y omnipotencia, de soberbia y ceguera, recorre el cerebro de quienes toman las últimas decisiones sobre la cacharrería global y sobre la vida de los demás. Siempre, claro, movidos por los más nobles objetivos: la paz, la patria, el progreso, la libertad, el bienestar… Todos sabemos cuánta mentira hay detrás de estas palabras.

¿Necesitaremos que la Tierra se agite y convulsione para destruir los artificiales cimientos de nuestra civilización, que revienten todas centrales nucleares del mundo a la vez? ¿O que el sol, con sus atómicas llamaradas, venga a poner freno al caos delirante en que se fundamenta el orden superficial de nuestras ciudades, con su asfixiante maraña de cables y efímeros objetos, que no sirven más que para aturdirnos y olvidar la muerte y el caos que nos rodea?

No enmudecer, al menos, porque seguimos amando la vida, y el mundo, sí, podría ser radical, total, absolutamente diferente.

domingo, 20 de marzo de 2011

CATALUÑA, OTRA VEZ (y II)

(Fotos: Luis Llavori)

Acabo con algunas consideraciones sobre el independentismo catalán:
1)El objetivo de alcanzar la independencia no es un proyecto imaginario, sino real y posible.
2)Existe actualmente en Cataluña un auténtico poder organizado que aspira a la independencia: un poder económico, político, mediático e ideológico (incluso religioso).
3)El independentismo ha seguido los siguientes pasos: catalán-catalanismo-nacionalismo-independentismo.
4)Hoy nos encontramos en la última fase: la del independentismo. Cada día son más los que abierta (y agresivamente) lo defienden y justifican.
5)En Cataluña hoy casi todos los partidos comparten y defienden la misma ideología nacionalista. Las diferencias entre ellos son puramente internas, de reparto de poder. La tradicional diferencia entre izquierda y derecha se mantiene sólo a nivel retórico o de matices.
6)La ideología nacionalista conduce hoy inevitablemente hacia el independentismo. El mal llamado nacionalismo moderado o no independentista carece cada día más de espacio ideológico y político.
7)Toda la política catalana desde hace treinta años gira en torno al independentismo: ni el victimismo agresivo y chantajista permanente, ni la inmersión lingüística, ni la exclusión del español de la vida pública, ni la reforma del Estatuto, ni etc., tendrían ningún sentido sin ese horizonte.
8)El independentismo ha ido progresivamente tomando conciencia de su poder en la misma medida en que los gobiernos centrales han ido claudicando ante sus exigencias. La debilidad ideológica y política de los partidos nacionales, tanto de derechas como de izquierdas, ha dado alas al independentismo, más convencido que nunca de que es posible alcanzar su objetivo final.
9)Ni la derecha ni la izquierda han tenido ni claridad mental ni determinación política para impulsar un verdadero proyecto nacional integrador, que asegure la igualdad de derechos lingüísticos, culturales, políticos y económicos en toda España, único método democrático de frenar la deriva independentista.
10)La confusión ideológica y la colaboración del resto de España (intelectuales, partidos mayoritarios, medios de comunicación, empresarios y jueces) ha hecho posible la actual situación, donde ya no es posible hacer cumplir algunas leyes básicas en Cataluña: sobre la enseñanza, la lengua, la movilidad de los ciudadanos, la emigración, el futuro de las Cajas o el respeto a los símbolos comunes.
11)Frente a los que dudan de la posibilidad de la independencia hay que recordar lo sucedido en los años treinta: la proclamación de la República Catalana por parte de Francesc Maciá (que fue coronel del ejército español), o del Estat Catalá por el dubitativo Lluís Companys. Estos procesos no eran tan radicales como el movimiento actual, ya que se enmarcaban dentro de una República Federal que integrara a todos los pueblos de España.
12)El caso de Manuel Azaña es sintomático: pasó de comprender y aceptar la autodeterminación de los catalanes, a darse cuenta de la traición de esos mismos catalanes a la República y su falta de colaboración en la guerra. Cuando se cayó del caballo ya era demasiado tarde.
13)El independentismo catalán es un negocio político y económico redondo, porque no conlleva ningún riesgo y todo en él son ganancias a corto, medio y largo plazo. Llegue a buen puerto o no, siempre será rentable. Ahora es el “España nos roba”; luego será la herencia de los “500 años de ocupación y expolio”. El nacionalismo siempre sacará provecho de exhibir el fantasma de la España Imperial para justificar lo que sea.
14)Muchos se niegan a aceptar este análisis, que considerarán exagerado y alarmista, y al que opondrán un cesto de tópicos: que si el “seny”, que si el “negoci”, el “pragmatisme”, la “moderació catalana”… La habilidad para decir una cosa en Madrid y otra en Cataluña es algo ya tan sabido que sorprende cómo todavía algunos se creen las buenas palabras (casi siempre envenenadas, calculadamente ambiguas) con que los catalanistas defienden sus ideas cuando les conviene. Otros piensan: “Europa no lo permitirá”… Vamos, que Europa nos salvará…
15)Vivimos en un mundo donde la realidad puede cambiar mucho más rápidamente de lo que podamos imaginar. Las ideas más disparatadas, las más increíbles, muchas veces se han hecho realidad a lo largo de la historia. Los procesos se incuban lentamente, pero, como ocurre con los terremotos o tsunamis, su estallido es siempre inesperado.
16)Pese a todo, aún estamos a tiempo de frenar el proceso, pero eso sólo será posible si un movimiento mayoritario de rechazo social y de resistencia democrática, por encima de los partidos, toma conciencia de que lo que está en juego no es “el derecho de la nación catalana a decidir su futuro”, sino el derecho de todos los ciudadanos españoles a mantener el actual Estado Español, basado en una Constitución Democrática que asegura la igualdad de derechos, la estabilidad social, la descentralización, cierta redistribución de la riqueza, la libertad, la movilidad territorial y social, el intercambio y relaciones de colaboración y solidaridad entre todos los españoles, el avance en la lucha contra los abusos, la corrupción, la degradación de la naturaleza, etc. con independencia de la lengua, el lugar de origen, la ideología, la religión o el nivel social de cada uno.
Por ahora, prou!

miércoles, 16 de marzo de 2011

CATALUÑA, OTRA VEZ (I)


(Fotos: Luis Llavori)


Hay temas que se imponen, sobre los que es necesario volver una y otra vez. La reflexión sobre el catalanismo tiene gran interés para todos, no sólo para Cataluña, porque el modelo de nacionalismo que allí se ha impuesto ha determinado y sigue determinando gran parte de la política y el futuro de nuestro país.
Acudí el pasado sábado a Barcelona a un acto-homenaje a los firmantes del Manifiesto de los 2300, sobre el que ya he hablado. El acto no pudo celebrarse en el Ateneo Barcelonés ni en la Universidad CEU, lo que indica hasta qué punto la censura y la falta de libertad se han convertido en algo normal bajo la presión nacionalista.
Mientras en Madrid a los defensores del independentismo se les ofrecen programas de máxima audiencia en TVE, como ocurrió con el impresentable Carod Rovira (donde hasta negó vergonzosamente ser hijo de un guardia civil), los españoles que vamos simplemente a repetir que en Cataluña se está atropellando la Constitución y el propio Estatuto de Autonomía, despreciando todo lo español y desterrando oficialmente la lengua común, no encontramos ni un local adecuado para reunirnos. Pese a todo, el acto fue un éxito, por la asistencia de público y por el nivel de los debates. (Quien quiera más información: http://www.impulsociudadano.es/)
Así que vuelvo sobre el tema de la lengua y resumo alguna de las ideas que allí expuse:
-Ni la tierra ni el territorio tienen lengua. La lengua no es una emanación mágica ni telúrica.
-Las lenguas no son propiedad de nadie, ni de ninguna institución, grupo social o Estado.
-Las lenguas no tienen derechos, sólo son sujeto de derecho las personas y las comunidades lingüísticas.
-Existen los derechos lingüísticos, tanto individuales como colectivos. Los derechos colectivos no son más que una extensión de los derechos individuales.
-Un derecho lingüístico inalienable es el de poder hablar en todo momento la lengua que se quiera. A nadie se le puede obligar a hablar ninguna lengua, sea oficial o no. Una cosa es la necesidad y otra la obligación.
-Las lenguas se hablan para comunicarse. La necesidad de comprender o hablar una lengua nace de la necesidad de comunicación, no de ninguna imposición política. Nadie puede imponer a nadie otra lengua.
-El catalán no es la lengua propia de Cataluña, sino de los catalanohablantes, vivan en Barcelona, Valencia o la Cochinchina, del mismo modo que el español no es la lengua propia de España, sino de todos los hispanohablantes.
-Hablar de lengua común no es más que reconocer un hecho, no establecer un derecho ni imponer una obligación. La lengua común de los españoles, incluidos los catalanohablantes, es hoy el español. La lengua común es aquella en la que resulta más fácil comunicarse para las personas que la conocen.
-En Cataluña se hablan dos lenguas, no sólo una. El castellano se habla en Cataluña con normalidad desde el siglo XV. El español no es allí ninguna lengua extranjera ni exótica. El bilingüismo es un fenómeno natural en Cataluña desde hace siglos, y son los catalanohablantes los que, de forma espontánea, han convertido a Cataluña en una sociedad bilingüe, antes de que se trasladaran a ella más de tres millones de hispanoablantes desde mediados del siglo pasado.
-El carácter oficial de las dos lenguas sólo otorga dos tipos de derechos: el de recibir la enseñanza en la lengua materna (catalán o español) y el de ser atendido en la lengua que desee en sus relaciones con la administración pública. Todo lo demás pertenece al ámbito privado, donde cada uno puede usar la lengua que quiera, el catalán, el español, el inglés o el chino.
-Todos estos derechos se conculcan:
Cuando sólo se usa el catalán como lengua vehicular de la enseñanza
Cuando la administración sólo usa el catalán en sus relaciones con los ciudadanos.
Cuando se invade el ámbito privado y se imponen multas lingüísticas por no rotular los establecimientos en catalán o por no ser atendidos en esta lengua en los intercambios privados y comerciales.
Cuando se exige el conocimiento del catalán para adquirir otros derechos, como el permiso de residencia o el empadronamiento.
Cuando sólo se apoyan o subvencionan las manifestaciones culturales expresadas en catalán.
Cuando se utiliza el catalán como elemento de discriminación social allí donde su conocimiento no es necesario para la realización de trabajos o funciones que no lo requieren.
-No hay lenguas superiores a otras, pero sí lenguas de comunicación universal y lenguas de comunicación más restringida. Las lenguas de comunicación universal son hoy el inglés y el español. Quien quiera moverse por el mundo, necesitará conocer una de estas dos lenguas.
Dejo para otro día las reflexiones más políticas sobre el independentismo y la actual situación de Cataluña.

sábado, 5 de marzo de 2011

NUESTRO PASADO SEFARDÍ

(Foto: Óscar Fernández)

La cultura española tiene un pasado sefardí. La influencia judía en nuestro país (mucho mayor que la árabe, en contra de lo que se supone) se remonta a los primeros siglos de nuestra era. Aún hoy podemos descubrir esa huella en cualquier rincón de nuestros pueblos y ciudades. Y también en la lengua. La pervivencia del sefardí es un fenómeno sorprendente.

Acaba de publicarse un libro de la sefardí Margalit Matitiahu, de cuya edición soy responsable. Se presentará el próximo día 17 de Marzo. He aquí la invitación a ese acto.

HEBRAICA EDICIONES

Tiene el placer de invitarle

EL JUEVES 17 DE MARZO

A LAS 20:00 HORAS

En el CENTRO CULTURAL DAVAR

a la presentación literaria de:

LA DUDA,

de MARGALIT MATITIAHU

Contaremos con unos ponentes de excepción:

María Fernanda Santiago Bolaños .-Directora del Departamento de Educación y Cultura del Gabinete de la Presidencia del Gobierno (Moncloa), poeta, profesora y especialista en Estética. Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.

Santiago Trancón .- Escritor de ensayo, novela, poeta, editor literario.

Jacobo Israel Garzón .-Presidente de la FCJE, escritor, investigador.

Tras el acto, se abrirá la firma de ejemplares, seguida de un aperitivo

CONFIRMEN ASISTENCIA. AFORO LIMITADO

DAVAR, Centro Cultural- C/ Rodríguez Marín, 61- 28016- Madrid. Metro Concha Espina, línea 9.Autobuses: 29, 40,7, 16, 51.Tel: (34) 913509710

Extraigo del estudio de presentación que realizo, el texto siguiente, para quienes estén interesados.


ESCRIBIR CON DOS LENGUAS, VIVIR EN DOS CULTURAS

Ha dicho Margalit Matitiahu que escribe con dos lenguas (el hebreo y el judeoespañol) porque “vivo en dos culturas, o dos culturas viven en mí”. Aclara que su lengua materna es el ladino, sefardí o judeoespañol, que de las tres formas podemos llamar a esta lengua que no es más que una variedad histórica del castellano o español, y cuyo origen se remonta a 1492, aquel año aciago en que los hispanohebreos –judíos españoles o españoles judíos– fueron expulsados de España o Sefarad. Extendidos por todo el Mediterráneo y Europa, aquellos desterrados siguieron hablando la lengua entonces común, y así pervivió aquel español del Renacimiento hasta hoy, conservado como lengua de comunicación oral y escrita entre todos los sefardíes durante más de cinco siglos. Sometida a influencias locales, no perdió, sin embargo, su unidad ni dio lugar a otra lengua, como debiera haber ocurrido de no ser por la voluntad conservadora de sus hablantes. Es, sin duda, un milagro lingüístico, una excepción histórica, cuya explicación habría que buscar no sólo en una razón práctica (mantener las relaciones familiares y comerciales entre todos los sefardíes, algo fundamental para asegurar su supervivencia), sino de otro tipo, llamémosle espiritual, cultural o emocional: la necesidad de conservar viva la memoria de un pasado glorioso, el periodo más largo y fructífero de una comunidad judía fuera de Israel, la más numerosa de cuantas se extendieron por el mundo desde la primera diáspora, hace más de dos mil años. Tantos siglos de arraigo en España, en Sefarad, dejaron una huella imborrable, una añoranza que llegó a identificarse con la otra añoranza fundacional del pueblo judío, la vuelta a la tierra prometida, Israel, Jerusalén.

Cuando conocí a Margalit Matitiahu me llamó la atención su profundo sentimiento de pertenecer a ese pasado, un pasado que permanecía vivo y presente, no sólo en su memoria, sino en su modo de ser, de hablar y de escribir. Su ladino melodioso e íntimo me hizo descubrir de pronto, como quien desentierra un tesoro, una realidad oculta por ignorada, pero con la que muchos españoles manteníamos vínculos secretos que ahora revivían en la voz de quien había sentido la necesidad de regresar a Sefarad. Volvió Margalit a su tierra de origen, León, donde existió en la Edad Media una aljama amurallada (en el Castrum Iudeorum, hoy Puente Castro), y luego una judería, en el centro mismo de la ciudad, donde se extiende el llamado Barrio Húmedo. En el seno de aquella comunidad nació Moisés de León, cuyo libro, el Zóhar, es el más grande monumento cabalístico, fuente de inagotable sabiduría. Es preciso tener en cuenta esta realidad histórica para entender la labor literaria de Margalit Matitiahu, empeñada desde sus inicios en escribir y recuperar el sefardí como lengua moderna y de creación, no sólo como un resto arqueológico. Para la cultura judía el pasado, o se hace presente, se re-vive, o carece de sentido. No de otro modo podemos explicar la pervivencia del hebreo, una lengua con más de 4000 años de existencia, que ha vuelto a convertirse hoy en lengua viva porque nunca dejó de serlo, pese a haber casi desaparecido como lengua hablada. Encuentro yo aquí, en esta excepcionalidad lingüística, un paralelismo entre el sefardí y el hebreo, sólo explicable porque en ambos casos la lengua ha servido para mantener vivo algo intangible pero muy determinante: los valores intelectuales, emocionales y artísticos de una cultura a la que no se quiere renunciar porque constituye parte esencial de un modo de ser, de vivir y de sentir.


ENTRE EL RECUERDO Y EL SUEÑO O LOS SECRETOS DE LA MIRADA

Con el presente libro Margalit Matitiahu inicia su tarea como escritora de ficción narrativa en prosa. El cambio de género es una prueba para cualquier escritor. Margalit supera el reto con éxito. Su escritura, fluida, precisa, llena de sugerencias poéticas, es plenamente consciente de que trabaja con unos ritmos, una estructura y un lenguaje distintos a los del poema, pero ha sabido conservar el sentido musical de la palabra y la frase, sometiendo el desarrollo narrativo a una cadencia interna que obliga al lector a una lectura pausada, cargada de emociones contenidas, que poco a poco va envolviéndolo en una atmósfera de nostalgia, sueño, anhelo, dramatismo e incertidumbre. Los siete cuentos de que consta este libro han sido escritos y publicados previamente en hebreo. Mi tarea, como responsable de esta edición en español, ha consistido en revisar la traducción del hebreo y descubrir, a través de su literalidad, los ritmos internos, las sugerencias semánticas y los tiempos verbales más apropiados, trasladando a nuestra lengua la unidad de estilo que el texto tiene en el hebreo original. He intentado mantener una característica de la lengua hebrea, en la que no se disocia el pasado, el presente y el futuro, ya que, gramatical y semánticamente, el futuro y el pasado están en el presente. Por último he añadido breves notas al pie de página para ayudar a la comprensión de algunas referencias históricas que aparecen en el texto.

(…) El interior asoma en cada mirada, cada descripción, cada recuerdo. Una mirada que, más que recordar, busca recuperar las emociones y sentimientos del pasado, pero también comprender. Una mirada que persigue lo que anhela, más que lo que es. El alma, el deseo, la nostalgia, brotan a cada paso, a cada gesto, en cada detalle del entorno: un sonido, un olor, una palabra, una calle, un café... Todo queda así transformado por esa mirada en símbolo: un lugar de paso (el aeropuerto) se convierte en lugar de observación y búsqueda; un cuchillo, en el drama de la separación y el desamor; una escalera, en espacio del deseo y el encuentro de los amantes; una bolsa de compras, en intento desesperado por preservar la propia identidad y guardar los secretos; un hotel, en el refugio de lo prohibido, etc.

jueves, 24 de febrero de 2011

AQUEL 23 DE FEBRERO

(Foto: S. Trancón)
Yo estaba dando una clase de literatura en el Instituto Puig Castellar de Santa Coloma de Gramanet. En cuanto se supo que Tejero había tomado el Congreso se suspendieron las clases. Yo me fui a mi casa. Quería pensar qué debía hacer. En el 78 había sido detenido y llevado a los calabozos del la Guardia Civil de Barcelona. Pasé una noche en un antro siniestro, un sótano situado en pleno Barrio Gótico, junto a prostitutas y locas cogidas en una redada, que entonces eran todavía frecuentes. Me interrogaron y a las dos de la mañana, cuando uno está psicológicamente más débil, volvieron a llamarme. Me pusieron una trampa grafológica que estuvo a punto de delatarme. Tenían mucha experiencia en su trabajo. Un antiguo falangista, conserje del instituto, me había denunciado por ser el responsable de una revista, a la que puse el nombre de Nocturnidades, en la que aparecía un artículo sobre el Ejército que consideraron delito. Coincidió con el proceso a Els Joglars por la Torna. Así que en aquel febrero del 81 yo tenía pendiente un consejo de guerra, pues lo de la amnistía se refería a delitos anteriores. Naturalmente, si el golpe iba adelante, no era cosa de dejarse atrapar. Otros, con mucho menor motivo, se escaparon a Francia. Ahora acabo de enterarme de que los golpistas habían elaborado listas provinciales con los que debían ser fusilados en las primeras horas. La cosa iba más en serio de lo que ahora tendemos a suponer. Recuerdo estos hechos, no con ningún ridículo afán de protagonismo, sino para que se entienda algo del ambiente del momento.

Pero de lo que quería hablar era de otra cosa. Es una reflexión de carácter lingüístico. Me resuenan las frases de aquella noche. Son verdaderas joyas. Veamos.

Primero, el "¡Quieto todo el mundo!". Fijémonos en el "quieto" y en "todo el mundo". Una hipérbole descomunal. Sólo un Dios Omnipotente puede pronunciar una frase así. O un demente. Si tiene, además, una pistola en la mano, la hipérbole grotesca se convierte en amenaza trágica. Pero ahí está el lenguaje, haciendo natural lo que no puede ser más que delirio. El español, y aquí es donde quiero llevar mi análisis, es una lengua proclive a estos excesos, no sólo verbales, porque las palabras "performativas" (o sea, las que no sólo dicen, sino hacen) tienden a los actos.

Volvió Tejero a mostrar sus delirios de omnipotencia con aquel "¡Al suelo todo el mundo!", que fue seguido de una ráfaga de metralletas. Sólo gente acostumbrada a aquel ruido ensordecedor, como Carrillo, Suárez o Gutiérrez Mellado, supieron mantener una actitud de heroica dignidad, sin agachar la cabeza. De nuevo la orden iba dirigida al universo entero.

Más apaciguado fue aquel vulgarismo de "¡Se sienten, coño!", de tan difícil análisis lingüístico, que revela la propensión escatológica y sexista del español al abuso de las diferencias anatómicas, recurriendo a una fonética contundente.

La orden de "Abran fuego", si se iba la luz, es otra de esas frases que merecen un comentario. La metáfora es de una visualidad escalofriante. Los disparos "abren fuego", taladran, dejan el paso libre. Lo de "fuego", cuando todo está a oscuras, encierra también una inquietante paradoja.

No puedo por menos de relacionar toda esta jerga cuartelera con aquel "¡Muera la Inteligencia! y ¡Viva la muerte!", de otro loco peligroso, el tuerto Millán-Astray. Yo lo uso para explicar a mis alumnos el oxímoron. Aprovecho también para recordarles el valiente discurso de Miguel de Unamuno, frente a aquella horda de energúmenos que querían lincharlo:

Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!" y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor."

Y acabó:

Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parce inútil pediros que penséis en España. He dicho".